Jun 29, 2017

Editorial: Corrupción ilimitada*

Tres casos de corrupción son la muestra de cómo en Colombia se ha tocado fondo en el desfalco a la nación: los casos de InterBolsa, Reficar y Odebrecht. En el caso de InterBolsa, la semana pasada quedó en libertad por vencimiento de términos, el empresario Víctor Maldonado Rodríguez, que enfrenta un proceso penal por ser presuntamente el cerebro de la estafa a los inversionistas para rentar y ganar grandes sumas de dinero en el Fondo Premium de InterBolsa, a finales de dos mil trece. Maldonado se ha declarado inocente de los delitos imputados por la Fiscalía y sus abogados han hecho todo tipo de artimañas jurídicas para entorpecer el proceso. En total fueron sesenta y cuatro millones de dólares de detrimento patrimonial y se vieron afectados mil doscientos seis inversionistas. Nueve implicados más, acusados de ser estafadores, están hoy en libertad.

En el caso de corrupción en la refinería de Reficar, la Fiscalía y la Contraloría General han encontrado serias inconsistencias que superan los cuatro mil millones de dólares de sobrecostos en la ejecución de contratos. Reficar puede ser el mayor caso de corrupción y negligencia del siglo en Colombia pues al sobrecosto se le suma el daño fiscal, que puede superar los ocho punto cinco billones de pesos. Finalmente, en el caso de corrupción de la constructora de vías Odebrecht, el exviceministro de transporte del gobierno Uribe, Gabriel García, aceptó cargos de corrupción. Recibió un soborno de seis y medio millones de dólares para asegurarle a esta firma un millonario contrato de la Ruta del Sol. Así lo sostuvo ante un juez en Bogotá. Al parecer hay más funcionarios públicos y políticos implicados en el caso. Según el Contralor general de la Nación, la corrupción en Colombia suma cincuenta billones de pesos en los últimos años. Una cifra astronómica que niega a los ciudadanos la posibilidad de acceder a la salud, la educación y los servicios públicos básicos.

¿Cuándo habrá justicia en Colombia no solo para castigar a los ladrones de cuello blanco sino para recuperar estos recursos económicos y ponerlos al servicio de la realización de los derechos sociales, económicos, políticos y culturales de la ciudadanía colombiana? ¿Cuándo tendremos políticas que hagan realidad estos derechos? ¿Hasta cuándo los ciudadanos seguiremos indiferentes y sin levantar nuestra voz de protesta y de propuesta para hacer cambiar esta realidad que afecta la vida de las futuras generaciones? ¿Cómo llamarnos cristianos y ser a la vez corruptos y ladrones de los recursos que son de todos los ciudadanos? El profeta Isaías nos dice “el que rehúsa ganancias fraudulentas, el que se sacude la palma de la mano para no aceptar soborno, el que se tapa las orejas para no oír hablar de sangre, y cierra sus ojos para no ver el mal. Ese vivirá en las alturas, subirá a refugiarse en la fortaleza de las peñas, se le dará su pan y tendrá el agua segura”.

* Editorial presentada el domingo 22 de enero del 2017, en el programa radial de RCN “Notas humanas y divinas”.

Luis Guillermo Guerrero Guevara
Director General Cinep/Programa por la Paz