Movilización, tierras y territorio

Movilización, tierras y territorio (36)

Por: Tatiana Cuenca*

La falta de reconocimiento de la importancia del campesinado como grupo social en Colombia ha llevado a su exclusión social y a su consideración como un sujeto atrasado que está fuera de las dinámicas del desarrollo y, por lo tanto, que tiende a desaparecer. Por esto, desde hace algunos años el campesinado viene exigiéndole al Estado colombiano su reconocimiento como sujeto de derechos, exigencia que surge por la necesidad de ser tenido en cuenta dentro de las políticas públicas como un sujeto especial de protección debido a su situación de vulnerabilidad y falta de acceso a derechos en la que se encuentra como un mecanismo afirmativo frente a un sector que alimenta el país.

No reconocer al campesinado como grupo social diferenciado lleva a que tampoco sea tenido en cuenta en los censos poblacionales como una categoría diferente más allá de población rural que no habita en las cabeceras municipales y se denomina “resto” [1]. Esta ha sido la lógica que ha primado en Colombia en los últimos censos poblaciones. Inclusive en el Censo Nacional Agropecuario de 2014 que da cuenta de la situación productiva del campo y las características de los productores, no se tuvieron en cuenta preguntas específicas que indagaran sobre la identidad cultural del campesinado y su situación socioeconómica.

Es así como a partir de una acción de tutela organizaciones campesinas le exigieron al Estado colombiano ser incluidos en el Censo poblacional de 2018, medida acordada, e incumplida, a mediados de 2016 entre el Gobierno nacional y la Mesa campesina del Cauca. Recientemente, la Corte Suprema de Justicia emitió un fallo en el que reconoce que se dejó pasar la oportunidad de que en el Censo de 2018 se identificara al campesinado, y hace un llamado de atención a las instituciones del Estado responsables para que elaboren estudios complementarios al Censo agropecuario 2014 y al Censo poblacional 2018 que permitan delimitar a profundidad el concepto campesino y contabilizar a los ciudadanos que integran ese grupo poblacional.

El fallo la Corte Suprema también reconoce la necesidad de que el Gobierno nacional lleve a cabo programas de política pública encaminados a mejorar las condiciones sociales y económicas del campesinado como grupo poblacional y sujeto de especial protección constitucional. Además, hace un llamado para que “desde el Grupo de Asuntos Campesinos del Ministerio del Interior, se identifique la situación actual de la población campesina y se apoye la formulación y seguimiento de planes, programas y políticas públicas que permitan la materialización del derecho fundamental a la igualdad material que le asiste al campesinado”. En el siguiente video les contamos más:

[1] Según la ficha técnica para la variable “Población Rural” utilizada por el DANE, esta corresponde al número de habitantes que viven por fuera de la zona urbana (cabecera) y dentro de la zona rural (término homologable a la definición de “resto”) que está constituida por los centros poblados y por la zona rural dispersa.

*Investigadora del equipo Movilización, territorio e interculturalidad de Cinep/PPP

 Los próximos 19 y 20 de abril, líderes y lideresas de varias zonas del Caribe se encontrarán por primera vez para revisar los procesos de construcción de los Programas de Desarrollo con Enfoque Territorial, PDET, que se adelantan en 40 municipios del Caribe Colombiano.

 
 

 

 

 

 

Una de las riquezas de Colombia es su enorme diversidad cultural. Dentro de una región, relativamente pequeña, puede existir una amplia variedad cultural en las comunidades. Un claro ejemplo de esta situación se da en la región Caribe. Allí confluyen múltiples grupos étnico raciales que se diferencian en muchos aspectos, pero que comparten un territorio. Frente a este panorama desde hace varios años, el equipo de Interculturalidad del Cinep/PPP viene acompañando a algunas de estas comunidades en procesos de fortalecimiento organizativo tanto al interior como en articulación con otros grupos poblacionales de la región.

Así surgió el proyecto en educación intercultural por la defensa de los derechos de los grupos étnicos. Funcionó en tres nodos territoriales: Cartagena, Sierra Nevada y sur de La Guajira y se trabajó con distintos grupos étnicos: indígenas Wayuú, Wiwa, afro Cartagena, afro Guajira, población palenquera y mestizos. Durante el proceso participaron líderes de organizaciones sociales, jóvenes investigadores y docentes de instituciones educativas.

El proyecto se organizó en tres grandes acciones: primero, un proceso de formación en educación intercultural, investigación local participativa y ejercicios de exigibilidad de derechos; segundo, producción de saberes y contenidos de conocimiento; y, tercero, ejercicios de sensibilización e incidencia política. Estas acciones, que se dieron a partir del proyecto, estuvieron encaminadas a generar encuentros entre las comunidades que permitieran diálogos desde los saberes de cada población. “Empezar a encontrarse, no solo es la posibilidad de tejer redes de articulación sino de contrastar constantemente visiones, perspectivas, sensibilizarse de lo que les ocurre a los otros”, afirmó Jenny Ortiz, investigadora del Cinep/PPP del equipo Territorio, Movilización e Interculturalidad y coordinadora del proyecto.

Uno de los objetivos y puntos clave de este proceso fue construir una mirada en conjunto de la región. Para esto se promovió el diálogo de saberes a través del cual las diversas comunidades discutieron y trabajaron juntas en la problematización de sus contextos en distintas escalas. Así lo explicó Ortíz: “Empezamos a salir del problema muy local y conectarlo con lo que está pasando en la región. Esto, en términos de megaproyectos, del modelo económico, de la violación de derechos. Se trata de una articulación de demandas pero sobre todo de la articulación de ejercicios de resistencia ante las múltiples problemáticas”.

Juventud y género, las miradas diferenciales del proceso 

Durante el proceso se abordaron varios enfoques diferenciales. Uno de ellos fue el de los jóvenes y su rol dentro de sus comunidades. Para Jenny Ortiz el trabajo con los jóvenes es un ejercicio muy preliminar desde la educación popular y busca empezar a transformar la idea de que son los expertos los que tienen el conocimiento. Los líderes de organizaciones sociales son jóvenes que se hacen preguntas sobre su contexto y es importante vincular al joven en la acción política.

Para lograrlo una de las estrategias fue brindar  herramientas metodológicas a los jóvenes para trabajar con sus comunidades, así se reconoció desde cómo hacer una entrevista y una cartografía, hasta un mapa de actores y una encuesta. Luego ellos realizaron un proceso de acompañamiento para aplicar las herramientas en la problematización de los diferentes contextos.

Otro de los enfoques diferenciales importantes del proceso fue el de género, una apuesta problemática considerando las características culturales de las comunidades de la región. En este sentido, primero se abordó el tema del rol de la mujer dentro de los grupos. En estas discusiones salieron a flote muchas historias de abuso sexual intrafamiliar, violencia, acoso yabuso en medio del conflicto armado. El momento no solo sirvió para conocer una realidad que nos suele difundirse, sino paraque las mujeres pudieran sanar un poco esas heridas. El trabajo dentro del proyecto aportó a la construcción de miradas de género desde los distintos contextos, así “que los Wiwa comiencen a preguntarse sobre las Sagas, que son mujeres de sabiduría ancestral. Que los afro comiencen a interpelarse por otras construcciones de género”, son algunos de los resultados que resalta Jenny Ortiz.

Dentro de las metodologías implementadas en el proyecto se incluyeron tres seminarios regionales que reunían a las poblaciones. El primero de ellos se hizo en Barrancas, sur de La Guajira; el segundo, en Cartagena, y, el tercero, fue en la Sierra Nevada de Santa Marta. “En los seminarios quisimos darle este giro de no llevar solo a los expertos a que le enseñen al otro sino que los sujetos se empoderaran un poco y fueran los gestores de lo que ya habían hecho”, explica Ortiz. Con esta premisa, durante estos encuentros se oyeron las voces de la academia, el liderazgo social, la docencia y la juventud cada uno aportando a los debates desde su propia experiencia y experticia.

Docentes de la zona caribe hablan sobre la importancia de la interculturalidad en la educación escolar.


Un cierre en el territorio sagrado, Achintukua. Para el cierre del proyecto se concertó con las organizaciones sociales y las comunidades hacer el seminario en Achintukua, capital del pueblo Wiwa de la Sierra Nevada de Santa Marta. Este lugar fue elegido por su importancia intercultural, pues muy cerca de allí, se dio la evangelización de la comunidad indígena por parte de la Orden de los Hermanos Menores Capuchinos. Este procedimiento llevó a la pérdida de la cultura propia de los Wiwa por mucho tiempo. “El vestido ya no se estaba usando, el idioma ya algunos lo han olvidado. La música propia ya los niños no la bailan como se bailaba, solo hay unos mayores que la bailan”, comenta  Otilio Chimusquera, docente Wiwa, y añade “ya más reciente nosotros le hemos propuesto que nosotros tenemos que reconocer nuestra identidad y por eso entre nuestra comunidad ya hay poquita evangelización, pero podemos vivir con otras comunidades de esas religiones sin ningún problema”.

Dada la importancia espiritual que tiene este pueblo para los Wiwas, desde un mes antes a la realización del seminario, se inició un  trabajo espiritual con el Mamo Chelo, máxima autoridad de Achintukua. Él inició un trabajo para que el territorio acogiera a todos los visitantes, teniendo en consideración que eran de distintas partes de la región y del país, que hubiera una armonización y que además hubiera una protección espiritual.

Terminado el proceso del diplomado, varios de sus participantes enuncian sus aprendizajes más importantes.

 

 

 La represa del Cercado, el monstruo de cemento en el corazón del territorio ancestral Wiwa

Para entender la problemática que generó la construcción de la represa del Cercado en el territorio hay que hacer una revisión en retrospectiva. En 1934 se autorizan las primeras concesiones de uso del agua a través del drenaje. Luego se arrancan las obras para hacer distritos de riego. A inicios de la década de los 2000, se empieza a ejecutar la obra de la represa. La intención original del proyecto era construir el distrito de riego, llevar agua a los municipios del sur de La Guajira y construir la represa para la generación de energía. El primer impacto para el pueblo Wiwa fue que uno de los tres lugares culturales más importantes para la comunidad donde se desarrolla el ejercicio de gobernabilidad quedaba ubicado justo en medio de la represa.

Seguido a esto vino un momento crítico para la situación de los derechos humanos del pueblo Wiwa: en el sector conocido como La Llegua – Yacanal, en la parte baja de la cuenca del río, asesinan al primer dirigente del pueblo Wiwa. En la parte alta, el pueblo Wiwa sufre la persecución de la guerrilla y desaparecen varios de sus líderes. “En el 2005 inicia la construcción de la represa, lo que generó desestabilidad política, cultural y organizativa para el pueblo Wiwa por la acción de los grupos armados que operaban en la cuenca del río”, relata Pedro Loperena, encargado de la comisión de derechos humanos de la comunidad. “En ese tiempo fue imposible reaccionar por la forma como se atacó al pueblo Wiwa por los diferentes actores en confrontación: grupos paramilitares, autodefensas, guerrilla y hasta las mismas fuerzas militares”, agrega Loperana.

El 4 de febrero de 2005 la Comisión Interamericana de Derechos Humanos otorga las medidas cautelares ante la crisis humanitaria del pueblo Wiwa, allí establece que el Estado debe tomar todas las medidas necesarias para cesar los hechos de violencia en contra de la dirigencia del pueblo Wiwa. Además, ante la construcción del muro que retiene las aguas del río Ranchería, las cuatro comunidades indígenas que viven en la Sierra Nevada afirman no haber sido consultadas y luego de las pocas acciones de protesta que realizaron asesinaron a varios de sus líderes: “Casi 30 ejecuciones extrajudiciales en la cuenca del río nos hace pensar que el conflicto estaba ligado a la construcción de la represa”, dice el líder indígena.

Sin poder frenar la construcción de la represa, un fallo judicial en su contra manifiesta que no interpusieron los recursos legales a tiempo, pero sus líderes argumentan que no tenían el conocimiento y la amenaza armada no los dejaba actuar. “Ante la violencia que vivimos nos tocó consolarnos a nosotros mismos. Nos tocó recoger a nuestros muertos y hacer nuestros trabajos espirituales. Nosotros mismos nos tuvimos que llenar de valentía para poder afrontar esa situación y defender nuestros derechos. El proceso organizativo nos tocó reconstruirlo a nosotros mismos”, declara Loperena. 

Tras ocho años de su inauguración, y casi 15 desde el inicio de su construcción, las comunidades manifiestan no sentirse a gusto con la obra. Informes de los órganos de control demuestran que la represa no cumple con los cuatro objetivos con los que fue construida. Versión que fue ratificada por una de las funcionarias del consorcio que administra la obra al afirmar que en la actualidad solo sirve para evitar las inundaciones y surtir los acueductos de algunos municipios cercanos.

“Actualmente estamos buscando documentación porque sabemos que viene una segunda fase de la represa”, afirma Loperena. Y aunque el daño espiritual y material a la comunidad ya está hecho, se apoyan en organizaciones nacionales y extranjeras para evitar daños mayores en la segunda etapa del macroproyecto.

Producción editorial

Resultado de los proyectos de investigación de los participantes del diplomado, se elaboraron tres cartillas, en los que se desarrollan las investigaciones y problematizaciones de la educación intercultural en cada región. En estas se sistematizan las investigaciones en los temas priorizados en cada zona. A demás, se publicaron cartillas elaboradas por los jóvenes investigadores con formatos que se adaptan a las necesidades de sus comunidades.

Caminos interculturales en la región Caribe I 

Es una agrupación de experiencias de maestros, donde se plantean preguntas comunes sobre identidad y diferencia en la escuela, con el objetivo de transformar las prácticas pedagógicas.

Caminos interculturales en la región Caribe II 

Se enfoca en el reconocimiento del territorio y de los impacto del modelo de desarrollo minero-energético, por parte de los estudiantes de instituciones educativas de La Guajira y el espacio turístico de Cartagena.

 

Caminos interculturales en la región Caribe III 

Presenta los talleres realizados en el aula de clase por parte de los maestros de La Guajira y Cartagena para reconstruir las historias de los territorios y de las comunidades, con el objetivo de que éstos valoren y practiquen las tradiciones culturales que se están transformando o perdiendo en los territorios.

Identidad Cultural y memoria. Investigaciones participativas de jóvenes wiwas de la Sierra nevada de Santa Marta

Investigación de los jóvenes de la comunidad Wiwa, ubicados en la Sierra nevada de Santa Marta. Se recoge información sobre las tradiciones y la cultura de esta comunidad indígena.

 
 

Memoria, territorio y participación. Una mirada de los y las jóvenes a Cerro de La Popa

Investigación que analiza los cambios en el territorio y cómo estos afectan a la comunidad que lo habita, por parte de los jóvenes de la comunidad en Cartagena.

Agua y mujer. Historias, cuentos y más sobre nosotras y Kasolü en el Resguardo Wayuu Lomamato

Jóvenes, mujeres, investigadoras expresan la importancia que tiene el agua para la comunidad Wayuu desde la memoria , la tradición y el reasentamiento.

 
 

Huellas del destierro: Memorias sobre la reducción del territorio de las comunidades afro en el Sur de La Guajira

Las comunidades del sur de La Guajira narran cómo su forma de vivir y relacionarse con el territorio se modificó debido al reasentamiento por la mina del Cerrejón.

Sabores y saberes de mi Tabaco

Recetas tradicionales de los pueblos reasentados hacen parte de este documento, que muestra las modificaciones que sufrió la cultura culinaria de dichas comunidades debido al cambio de territorio.

 

  

Galería

 

La interculturalidad, el centro de discusión en el Caribe colombiano 

 

 

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Equipo de comunicaciones

Coordinadora de comunicaciones: Mónica Osorio Aguiar
Coordinadora de publicaciones: Margareth Figueroa Garzón - Ana María Castillo
Comunicador gráfico: Miguel Martínez
Asistente de publicaciones: Alejandra Mouthon

El Cinep/ Programa por la Paz, La Pontificia Universidad Javeriana de Cali, la Escuela Nacional Sindical y la cooperativa Confiar presentan la edición más reciente de la revista Controversia dossier "Territorios y Construcción de paz".
El presente número, con sus siete artículos y tres reseñas, se concentra en la complejidad del momento coyuntural que atraviesa hoy el país en su reto de iniciar procesos de construcción de paz desde los territorios.

Dossier "Territorios y construcción de paz"

Presentación

Por Víctor Barrera.  Leer

 Artículos del Dossier 

  • ¿Gobernabilidades híbridas o gobernanza institucionalizada en Colombia? Elementos para pensar la paz territorial en un escenario de transición. Leer
  • “Ya no vamos a poder dejar las puertas abiertas”: experiencias territoriales de cara al actual proceso de paz en Colombia. Una mirada a la región de El Pato. Leer
  • Las Farc y las organizaciones comunitarias en San Andrés de Tumaco: desafíos territoriales ante una eventual implementación de los Acuerdos de La Habana. Leer
  • Las prácticas paramilitares en el Alto Nordeste Antioqueño. Leer
  • State Expansion, Insurgent Resistance, and Territorial Control in Arauca 2002-2010. Leer
  • Enfoques sobre el reclutamiento forzado de niños, niñas y adolescente. Leer
  • Pensar la paz… solo cuando tenga la tierra. Leer

 Reseñas 

  • Archila, M. (coord.); Arboleda, Z.; Coronado, S. et al. (2015). “Hasta cuando soñemos”, Extractivismo e interculturalidad en el sur de La Guajira. Bogotá: Cinep. Leer
  • Gloria Isabel Ocampo, Poderes regionales, clientelismo y Estado: etnografías del poder y la política en Córdoba, Colombia, Bogotá, Colección Territorio, Poder y Conflicto. Leer
  • Vásquez Delgado, T. (2015). Territorios, Conflicto Armado y Política en el Caquetá: 1900-2010. Bogotá: Uniandes. Leer

  

Edición impresa 
N.° de páginas: 349 | Tamaño: 16,5 x 21,5 cm | ISSN: 0120-4165 
Para adquirir esta publicación comunícate con nosotros a través de: Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo. o llamando al (57) (1) 2456181 ext. 759. 

El Cinep/Programa por la Paz y Pensamiento y Acción Social - PAS convocaron a una reunión para presentar el informe de la situación de los defensores y defensoras de Derechos Humanos en el departamento de Córdoba. En esta reunión, hizo presencia el Grupo de Derechos Humanos de la Unión Europea, la Embajada de Francia, Cooperación para la Paz, Corporación para el Desarrollo Social y Comunitario CORSOC  y líderes campesinos e indígenas de Córdoba.

El siguiente informe presenta las diversas demandas, necesidades, hallazgos en torno al tema de seguridad que presentan los territorios que habitan líderes y lideresas de Córdoba además del avance de la implementación del Acuerdo de Paz en esa misma región.

 
 

 

 

 

 

Su piel es negra como su palabra. Mary Grueso, tiene la voz fuerte de sus ancestros y a cada sitio que llega, resuenan historias de resistencia y libertad. Nacida en Guapi -Cauca- esta maestra, poeta y narradora afrocolombiana recorre las aulas buscando el autorreconocimiento de la raza negra dentro de las aulas, a través de la literatura y los juguetes.

La tradición oral que comparten muchos afrocolombianos hace parte hoy de los libros ilustrados para niños que la escritora Mary Grueso crea con el propósito de hacerla permanecer en el tiempo.

Nacida el 16 de abril de 1947, a lo largo de su carrera ha sido reconocida con diferentes premios que destacan el valor de su trabajo por la literatura afrocolombiana en el país. Entre esos, el premio a la Dedicación del enriquecimiento de la cultura ancestral de las comunidades negras, raizales, palenqueras y afrocolombianas del Ministerio de Cultura de Colombia.

Esta ‘Almanegra’ como suelen decirle a Mary, creó unos talleres para niños y niñas menores de 6 años a través de una lectura compartida con sus madres del libro Muñeca Negra. En los talleres, niños y niñas aprenden a hacer muñecas de trapo mientras leen junto a sus familias y maestros y de alguna manera, todos comienzan a formarse en un entorno libre de discriminación.

Desde el equipo de Movilización, territorio e interculturalidad del Cinep/Programa por la Paz se realizó un recorrido por algunos colegios del norte de Cartagena junto a la narradora Mary Grueso. En este recorrido tuvimos la oportunidad de verla recitar su poema Negra soy, dirigir los talleres de Muñeca Negra e intercambiar algunas palabras y preguntas.

¿Cuál es la importancia del auto reconocimiento en un país como el nuestro?

Es muy importante autoreconocerse porque en la medida que usted lo hace, los demás lo van a reconocer. Si nosotros no nos reconocemos como negros en este país vamos a restar en vez de sumar y vamos a darles a los otros las herramientas para que nos sigan atropellando, para que sigan creyendo que somos una población minoritaria. Tenemos que reconocernos para que sepan que aquí estamos y somos bastantes.

¿Cómo  a través de la lectura se transforman prejuicios y se afirman identidades?

La literatura es una buena herramienta para transformar prejuicios y estereotipos. Por lo que nos han dicho o por la tradición de quienes somos los negros, no tenemos una buena referencia sobre ellos, pero si usted nos lee se va dar cuenta que es muy diferente a la impresión inicial que usted tenía, porque claro, nosotros no hemos contado nuestra historia.  Nuestra historia la han contado otros desde su perspectiva, desde su visión de mundo, desde su manera de ver y desde sus propios prejuicios. Entonces si usted lee la literatura afro va a cambiar la forma de pensamiento porque va encontrar que son personas que están leyendo desde adentro desde lo que sienten, desde lo que son. Estamos hablando ahora, de una generación de negros que están trabajando para dejar bien sentada las bases de quienes somos los negros en este país.

¿Qué sucede con el tema de la mujer afro en la literatura?

Es un trabajo que me he propuesto desde mi óptica de mujer, desde mi visión de mujer. Porque como usted lo dice, las mujeres negras no escribíamos, entonces el pensamiento que se conocía era el del hombre, entonces estamos con otras rompiendo esquemas y posicionando el pensamiento de la mujer de este país desde lo que somos. El sentimiento nuestro es diferente al del hombre, como mujeres escribimos desde el ser madre, compañera, desde la trabajadora comunitaria, estamos hablando desde todos los ángulos. Lo que expreso en mis textos, ya sea en poesía o sea en cuento es para que vean el pensamiento de la mujer, de cómo nos hemos sentido y cómo nos vamos a sentir de aquí en adelante. Estoy dejando las huellas para que las nuevas generaciones continúen trabajando porque ya no estamos como ciudadanas menores de edad, ya somos ciudadanas colombianas con derecho, con voz y con voto.

 

Laura Inés Contreras Vásquez

Equipo de Comunicaciones

En colaboración con Leidy Laura Perneth Pareja

 

Hace 25 años existe el Seminario de Movimientos Sociales. Mauricio Archila, coordinador de este espacio nos contó lo que ha significado el Seminario para la academia, para Cinep/PPP y las lecciones aprendidas durante este tiempo.

¿Cómo surge el seminario de Movimientos sociales en Cinep?

Mauricio Archila: Hay una tradición de seminarios en Cinep desde sus orígenes porque como siempre tuvo esta práctica investigativa y académica, siempre hubo seminarios. Entonces hubo varios seminarios, unos muy famosos, como el de El Capital de Marx, que leímos los tres volúmenes, cada semana o cada 15 días alguien exponía y se elaboraban actas. Luego hubo unos seminarios cuando el Cinep estaba organizado por actores sociales, porque había un grupo de sindicalismo, otro de campesinos, otro de cívicos o de estudios urbanos, hasta existió uno de grupos cristianos. Y en el año 81 yo estuve en el equipo laboral y teníamos un seminario sobre este tema. Con algunas personas que trabajábamos el tema de movimientos sociales comenzamos a reunirnos, esa fue la iniciativa.

Hace 25 años, sin proponérnoslo, sin saber que iba a durar tanto, comenzamos a juntarnos para leer libros que nos alimentaran la reflexión y también discutir avances de investigación o de acompañamiento porque muchos de esos equipos también combinaban la cuestión de talleres, en este caso, sobre todo con los sindicalistas y trabajadores. El origen remoto es la tradición de Cinep de seminarios y algunos que coincidimos en el tema, nos juntamos alrededor de este.

¿Cómo fueron esos primeros encuentros? ¿Solo asistían quienes trabajaban en Cinep o también venían de afuera?

M.A: Este seminario en particular tuvimos la posibilidad de que alguien externo viniera, sobretodo porque como yo soy profesor de la Universidad Nacional, algunos estudiantes míos querían venir por motivo de sus tesis o de alguna investigación, siempre estuvo abierto para ellos. A veces pasaba que practicantes de Cinep venían y aunque dejaban de estar vinculados, seguían participando del seminario. Para la discusión de avances de investigación eso si ya era un equipo más cerrado. Nos reuníamos cada 15 días y en principio pues salvo unas dos veces que me acuerde que no hubo seminario. En este momento somos 12, hemos llegado a tener como 14 o 15. A veces éramos 4 o 5, si dos faltaban teníamos que cancelar y creo que solo ocurrió un par de veces en todo este tiempo.

¿Entonces la dinámica era más rígida?

M.A: Durante mucho tiempo fue un seminario con actas, alguien se encargaba de la exposición de una parte y otro hacía el acta. Era un poco más rígida por el tema del acta, pero de resto más o menos lo mismo. En un principio, yo proponía algunos temas, pero últimamente nos hemos vuelto un poco más democráticos, sobretodo porque hay gente que viene con diferentes intereses. No es un típico seminario de la universidad con notas y eso, soy el coordinador, pero en realidad es mucho más horizontal. Antes se disponía el acta, algunas personas se colgaban de ella, y eso era un complique, así que decidimos suprimirla hace 5 años. Ahora, alguien expone media hora, un capítulo o un texto y luego iniciamos la ronda de discusiones y más o menos dura dos horas, a veces nos quedamos un rato más. Yo le digo a la gente que los compromisos para hacer parte del seminario son asistir- nos ha pasado que van y se asoman y se van- leer, exponer, participar y a veces llevar un dulce o chocolate.

¿Cuáles son los personajes que han pasado por este seminario en 25 años?

M.A: Álvaro Delgado estuvo mucho tiempo participando allí, Luz Ángela Herrera que es una historiadora graduada en la Maestría de Estudios Regionales de los Andes, Íngrid Bolívar, Teófilo Vásquez, Mauricio Torres que es un activista del movimiento por la salud y sigue asistiendo todavía, Óscar Pedraza que es un joven que está haciendo su doctorado en Estados Unidos, Patricia Madariaga, entre otros. En general, la gente de los equipos que ha estado relacionada con movimientos sociales, ahí ha estado.

¿Qué le ha aportado el seminario de Movimientos sociales a Cinep?

M.A: Creo que le ha aportado un espacio de formación. La pasante actual de la revista controversia va y asiste al seminario; por ejemplo, así se formaron otras personas en el pasado como Ana María Restrepo, Leonardo Parra. Otra contribución que brinda este seminario a Cinep es la configuración de conceptos y categorías que van a iluminar las Bases de Datos de Luchas Sociales y algunas de nuestras investigaciones. En algunos casos derivan de estas investigaciones, algunas publicaciones. Una publicación que se hizo con el equipo de Estado Conflicto y Desarrollo que se llama Poderes, Conflictos e identidades en el Magdalena Medio, recientemente la publicación Tendencias de la movilización social en municipios críticos para el posconflicto. Los dos grandes aportes: espacio de formación y construcción de categorías y conceptos. Algunas reflexiones teóricas que pueden iluminar la investigación y la práctica de Cinep.

¿Cuáles han sido los aportes a la academia?

M.A: Creo que si se cuentan nuestros procesos investigativos eso es lo más importante. Las publicaciones, la consolidación de la Base de Datos porque una base de datos como la de Luchas Sociales si no se alimenta de lecturas y análisis, las bases no se mantienen. Necesitan personas que las lean y lancen debates a la sociedad, si no es una base muerta. La función de este seminario en el sentido de construcción de conceptos ayuda a la producción investigativa del Equipo de Movimientos Sociales, pero en general de Cinep. Están nuestros trabajos y publicaciones; por ejemplo, Hasta cuando soñemos fue un proceso entre equipos y con un componente comunicativo fuerte.

¿Cuáles son las lecciones aprendidas para un seminario que se ha mantenido en el tiempo?

M.A: Estar en Cinep ayuda, pero a veces pienso que, si me retiro, yo mantendría el seminario como una actividad. Funciona como un espacio de socialización y camaradería hasta cierto punto, no es un espacio muy formal. Cada 15 días nos estamos reuniendo, un logro es la permanencia. El detalle de cada 15 días de leer, no hemos leído más de 50 páginas para una sesión. Lo más rico no es tanto la exposición, cada vez es más difícil encontrar un texto que nos satisfaga a tantos y con tantos intereses distintos. Hay unos postmodernos, otros son más críticos, otros vienen de las ciencias sociales más tradicionales, entonces es difícil encontrar un texto que dé cuenta de las distintas tendencias. Pero la discusión es lo más rico. Porque las personas a raíz de la lectura, integrando otros textos y otras reflexiones hace unos comentarios muy sugestivos y pasamos dos horas de debate muy simpáticos. Hay un ejercicio académico, pero no es nada aburridor.

Alguna anécdota que haya sucedido en este espacio y que quiera compartir...

M.A: Recuerdo que salió el libro Campesinos y Nación. A Íngrid Bolívar le entró como el afán de leer ese libro y nos pusimos a leer dos capítulos por sesión y esa vez creo que si nos excedimos, porque eran 150 o 200 paginas por sesión. Parecía un trabajo de semestre de doctorado. Ese libro de 600 páginas lo leímos en tres sesiones. Ahí aprendimos que eso no vale la pena. Vale la pena ir más despacio, capítulo por capítulo y no juntar dos o tres para terminar a la carrera. Yo les digo que aquí no hay afán.

 

Laura Inés Contreras Vásquez
Equipo de Comunicaciones

La garantía de los derechos de las mujeres rurales es uno de los pilares para el desarrollo sostenible y la construcción de una gobernanza responsable de la tierra y los recursos naturales. No obstante, el acceso a la tierra, la seguridad jurídica de la tenencia y su trabajo no es suficientemente reconocido a nivel económico y social. Las mujeres rurales tienen un rol clave en el trabajo de cuidado y productivo dentro de las comunidades para alcanzar la seguridad alimentaria y nutricional, generar ingresos y mejorar los medios de subsistencia y el bienestar general en las zonas rurales.

En el ámbito de la participación política, las dificultades para el empoderamiento político de las mujeres rurales en Latinoamérica están determinadas por prácticas culturales, sistemas de tenencia de la tierra desiguales y también por una escasa apertura en los espacios de decisión. A pesar de estas brechas, la capacidad organizativa de las mujeres rurales es cada vez más fuerte frente a temas económicos, sociales, ambientales, culturales y políticos y existen muchos procesos organizativos que desarrollan acciones de incidencia para ampliar su participación y toma de decisiones y alcanzar una mayor garantía de sus derechos.

 En el día internacional de las mujeres rurales este especial está dedicado a sus derechos, sus estrategias de organización y resistencia y su situación en algunos países latinoamericanos.

 

Participaron en este video: Carolina Vásquez García, Mujeres en Acción con Palabra y Pensamiento Ayuujk (México); Enma Maldonado Cornelio y Hansy Ajanel, mujeres Mayas Kaqchikel, Comité Campesino del Altiplano (Guatemala); Ana Mejía, indígena Miskita (Costa Caribe de Nicaragua); Plácida Perdomo,  Zona de Reserva Campesina Cuenca del Rio Pato y Valle de Balsillas, y Luz Edilma Liberato, Red  Sembradoras de Identidad  de Usme (Colombia); Loyda Olivo Cheme,  Conferencia Plurinacional e Intercultural de Soberanía Alimentaria COPISA (Provincia de Esmeraldas, Ecuadore); Katia Penha, Quilombo do Divino Espírito Santo,  Coordinadora Nacional de Quilombos –CONAQ  y Elisa Urbano, líder indígena (Brasil); Gladis Caurasi, mujer líder Guaraní de la zona de Yaku Igüa, comunidad de Pananty APG (Gran Chaco, Tarija, Bolivia); Irma Guzmán, Mujeres Mejorando el Chaco, Nelly Alcaraz, MOCAFOR y Rosa Cordero, Mujeres Raíces (Argentina).


 

Hablan las mujeres rurales de América Latina

 Informes regionales

Los Informes/País sobre la situación de las mujeres rurales son una propuesta de la Iniciativa Basada en Compromisos  “Mujer Rural y Derecho a la Tierra” de la Coalición Internacional por el Acceso a la Tierra (ILC).  Presentamos a continuación los informes de Perú, Nicaragua, Colombia y México, que aportan datos fundamentales para tener en cuenta en cualquier tipo de discusión, proyecto o iniciativa que implique a las mujeres rurales, a la vez que proponen  recomendaciones puntuales para la garantía de sus derechos.

Perú
La situación de las mujeres rurales en el Perú

Nicaragua
Mujeres rurales en Nicaragua: entre heterogeneidad continuidad y cambios

Colombia
Mujeres rurales en Colombia

México
Situación general de las mujeres rurales e indígenas en México


Comunicación e incidencia hecha por mujeres
 

Las siguientes herramientas de comunicación e incidencia son resultados de estrategias implementadas por grupos de mujeres que trabajan por la garantía de sus derechos, el reconocimiento de sus identidades y la participación en los espacios de toma de decisiones que afectan a las mujeres rurales en Latinoamérica.

Con estas herramientas queremos visibilizar experiencias exitosas e innovadoras de comunicación e incidencia pero también aportar a que otros procesos de organización dialoguen con estos aprendizajes o los repliquen. Por esto las fichas están construidas a dos columnas: en la izquierda se cuentan las memorias de los procesos que presentamos:  

Notimia (Agencia de Noticias producidas por mujeres indígenas de Nicaragua, México, Guatemala, Bolivia y Brasil)

Mesa de Incidencia Política de Mujeres Rurales Colombianas 

Alianza de Mujeres por el Acceso a la Tierra y Medios de Producción (Guatemala)


 Mujeres y ruralidad en Bogotá

La vida de las mujeres rurales en los cerros orientales de Bogotá (Colombia), en veredas como Los Saches, el Verjón Bajo, Fátima o el barrio San Luis, es afectada por la presión inmobiliaria, los decretos de delimitación forestal dictados sin recorrer el territorio, la siembra de especies no nativas, e, incluso, por el desconocimiento de que existe vida campesina en una ciudad como Bogotá. Estos son ejemplos de las distintas formas de relación entre lo rural y lo urbano, que suelen afectar lo rural.

Esta crónica ilustrada es resultado de una visita de campo realizada por mujeres y hombres de organizaciones de Bolivia, Argentina, Brasil, Ecuador, Perú, Guatemala y Colombia en junio del 2017, en el marco del Encuentro Subregional Suramérica de la Iniciativa Basada en Compromisos “Mujer Rural y Derecho a la Tierra” de la Coalición Internacional por el Acceso a la Tierra (ILC).

Luz Edilma Liberato, Gladys Mayordomo, Floralba Tiboche, Gladys Rico y Sara Cerón nos enseñan no solo los problemas que enfrentan las poblaciones rurales vecinas a las grandes ciudades, sino también, el papel fundamental de las mujeres en la defensa del derecho a la vida campesina.

La crónica busca visibilizar la vida y luchas de las mujeres rurales que habitan los cerros orientales de Bogotá. Por eso, ellas son las que hablan de sus trabajos por la defensa del agua, por la protección de los bordes de las quebradas, por la recuperación ambiental a través de la resiembra de especies nativas, de su apuesta por la soberanía alimentaria y de sus aprendizajes de la legislación para hacer frente a las múltiples amenazas de desterritorialización.


   

Documentos de interés

Recomendación general n.° 34 sobre los derechos de las mujeres rurales

Programa Rompecabezas (2016) : Mujer rural, trayectorias de lucha

Linea de tiempo (2016) : Mujer rural en Colombia

Género y políticas de tierras (2016)

Impactos de la minería en los derechos de las mujeres rurales (2013)

Mujeres rurales: retos para las políticas públicas (2012)

Mujer rural: sin tierras, sin derechos (2011)

 Mujer rural: derechos y perspectivas (2010)

 

Nota del editor

El presente especial es resultado del trabajo de la Iniciativa Basada en Compromisos Mujer Rural y Derecho a la Tierra de la Coalición Internacional por el Acceso a la Tierra (ILC) América Latina y el Caribe. Con el apoyo de Cinep/Programa por la Paz como punto focal de esta iniciativa.

Esta es una estrategia de acción colectiva regional que tiene como objetivo aumentar el acceso y control de la tierra y otros recursos de las mujeres rurales, así como la mejora de su participación en las tomas de decisiones sobre tierra y desarrollo rural en la región. Se lleva a cabo a través de la generación de conocimiento sobre la situación de las mujeres rurales, el fortalecimiento de sus capacidades políticas y la incidencia en tomadores de decisión a nivel nacional y regional.

Las organizaciones que hacen parte de esta iniciativa son: Fundación Plurales, en Argentina; Fundación Tierra y Centro de Estudio Regionales de Tarija (Cerdet), en Bolivia; Espacio Feminista, en Brasil; Corporación de Desarrollo Solidario (CDS) y Centro de Investigación y Educación Popular/Programa por la Paz (CINEP/PPP), en Colombia; Centro de Mujeres Afrocostarricenses (CMA), en Costa Rica; Fondo Ecuatoriano Populorum Progressio (FEPP), Sistema de Investigación sobre la Problemática Agraria en el Ecuador (Sipae) y Corporación de Gestión y Derecho Ambiental (Ecolex), en Ecuador; Comité Campesino del Altiplano (CCDA), Comité de Desarrollo Campesino (Codeca); Unión Verapacense de Organizaciones Campesinas (UVOC), en Guatemala; Unión de Mujeres Campesinas de Honduras (Umcah) y Unión de Trabajadores del Campo, Campesina e Indígena (UTC), en Honduras; Red Ambiental Juvenil de Yucatán (RAJY) - Ecomunnis, en México; Instituto de Investigación y Desarrollo (Nitlapan – UCA) y Centro para la Autonomía y Desarrollo de los Pueblos Indígenas (Cadpi), en NIcaragua; Centro Amazónico de Antropología y Aplicación Práctica (CAAAP) y Asociación Servicios Educativos Rurales (SER), en Perú; Red Centro Americana de Mujeres Rurales, Indígenas y Campesinas (REDMURIC) y Alianza de Mujeres Indígenas de Centroamérica y México, a escala subregional; y el Foro Internacional de Mujeres Indígenas (FIMI), Trocaire, a escala internacional.

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Equipo de comunicaciones

Coordinadora de comunicaciones: Mónica Osorio Aguiar
Coordinadora de publicaciones: Margareth Figueroa Garzón
Comunicador gráfico: Miguel Martínez

Equipo Movilización, territorio e interculturalidad
Investigadora: Ana María Restrepo

Ilustradora: Lizeth León, 'Cuharita de Palo'

Edición video: Leida Ortega 

Durante toda esta semana en la ciudad de Medellín se llevó a cabo el  XVIII Congreso Colombiano de Historia.  Esta versión del CCH rindió homenaje al fallecido historiador Jaime Jaramillo Uribe, formador de las primeras generaciones de historiadores en el país. Por esta razón y por su gran aporte al reconocimiento de la historia como una ciencia social, el CCH realizará diferentes eventos, entre los cuales se encuentra una Conferencia magistral que se enfocará en el reconocimiento a su obra.

El próximo 13 de octubre de  1:30 p.m. a 4:30 p.m. se llevará a cabo la mesa de trabajo Historia y movimientos sociales.  Esta mesa está coordinada por Mauricio Archila, investigador Cinep/PPP y de la Universidad Nacional, Alfonso Torres Carrillo de la Universidad Pedagógica y Jair Álvarez Torres de la Universidad de Medellín.

En el panel Lecturas de 40 años de luchas sociales se presentarán las ponencias de los investigadores del equipo de Movimientos Sociales:

  • Territorialidades en movimiento. Sentidos de las disputas por el espacio en las luchas sociales en Colombia (1975-2015) de Ana María Restrepo.
  • Visiones del desarrollo expresadas en las luchas sociales en Colombia (1975-2015) de Martha Cecilia García.
  • Transformaciones del mundo laboral en Colombia de Leonardo Parra Rojas.
  • Control estatal y policial de la protesta en Colombia (1975-2015) de Mauricio Archila Neira.

 Estas ponencias recogen algunas de las ideas principales que harán parte de una nueva publicación que saldrá en 2018 sobre 40 años de luchas sociales.

 

Ante a la participación del equipo de Movimientos Sociales del Cinep/PPP en este congreso, Mauricio Archila habla sobre el evento académico y las apuestas que tienen en las ponencias.

¿Cuál es la importancia del Congreso Colombiano de Historia?

Los congresos de historia se vienen realizando desde el año 1977 que fue en la Universidad Nacional. Es importante porque es la reunión de historiadores, aunque en realidad no todos los que van son historiadores, y es de lo pocos encuentros profesionales que hay en Colombia y que tiene un carácter relativamente masivo. Creo que también se le trata de apuntar a un balance de las investigaciones, de las tendencias de la historia, y no solo pensando en lo que se enseña en las universidades sino también en lo que se mueve en la sociedad. Este año va a ser en honor a un historiador que ya murió, Jaime Jaramillo Uribe, que fue el que de alguna manera inició la llamada nueva historia en Colombia.

Al mirar las ponencias centrales, hay mucha reflexión sobre conflicto, violencia y procesos de paz y hay otros ejes temáticos. Uno de esos es el de movimientos sociales e izquierdas que yo coordino con Alfonso Torres, de la Universidad Pedagógica. Allí el Cinep/PPP va a tener un panel en el que el equipo de movimientos sociales presentaremos avances de una investigación que estamos haciendo que la hemos llamado 40 años de luchas sociales, y que tiene que ver con los 41 años que cumple la base de datos de luchas sociales del Cinep/PPP.

¿Por qué es importante reconocer esa historia de los movimientos sociales en el país?

Yo creo que una expresión muy fuerte de la llamada sociedad civil son los movimientos sociales, sin ser lo único, porque también hay iglesias, hay gremios, hay universidad y otras formas de existencia. Pero una parte muy importante que expresa la vitalidad de una sociedad son los movimientos sociales, no necesariamente que acudan a la protesta, pero que se mueven y posicionan sus temas. En una sociedad como la colombiana que ha sufrido tanta violencia, y que la sigue viviendo, en la que la movilización social ha sido estigmatizada y criminalizada a lo que le apostamos desde Cinep/PPP y otras organizaciones es a despenalizar la protesta y dar una ley estatutaria de participación de ciudadana y de fortalecimiento de los movimientos sociales.

Dentro de esos 40 años de sistematizar los movimientos sociales ¿cuáles diría que son los hitos de la movilización social en Colombia?

Primero, insistiría en no quedarnos en los hitos porque eso puede dar una mirada a una historia épica, episódica, como una historia patria de los movimientos sociales que no es lo más propicio para que uno entienda procesos de más larga duración. Dicho eso, lo que nosotros encontramos es que hay una fuerte movilización durante el primer periodo de nuestro análisis, que es a finales del frente nacional y comienzos del gobierno de López Michelsen y allí encontramos un hito clásico que hace poco celebrábamos que es el paro cívico de 1977.

Luego disminuye un poco la movilización con el gobierno de Turbay y la aplicación del estatuto de seguridad. Hay un despertar de la movilización social a mediados de los 80 y allí hubo un as movilizaciones muy fuertes, sobre todo en el nororiente colombiano en el Magdalena Medio, Santanderes, Arauca en torno a unas organizaciones que había en esa época y que fueron prácticamente diezmadas, que se llamaban A luchar y la Unión Patriótica. Va a haber otros hitos hasta la movilización fuerte en el 2013, que ha sido el año de más luchas sociales que hemos registrado nosotros. Allí está la movilización campesina, y de mineros en el Catatumbo y de transportadores.

¿Cuál es la apuesta de este equipo de investigación al participar en el Congreso?

Este es un espacio en el que presentamos a la academia y a otros actores sociales, más que la base de datos y los resultados de nuestra investigación, algunas pesquisas e investigaciones que estamos haciendo en torno a diferentes temas. Ana María Restrepo está trabajando el tema de la noción del territorio para los movimientos sociales indígenas y campesinos e incluso para estudiantes o habitantes de barrios populares que ya empiezan a manejar ese término.

Marta Cecilia García va a presentar algo sobre las nociones de desarrollo, de vida buena en los movimientos sociales, que en algún momento le han apostado a planes de desarrollo pero últimamente todo este tema de la depredación de la naturaleza, de la necesidad de reconciliación con la madre tierra ha impactado mucho a los movimientos sociales. Leonardo Parra va a trabajar el tema de las transformaciones del mundo del trabajo, las transformaciones laborales, el desempleo, los independientes y la debilidad aparente del sindicalismo. Yo voy a hablar un poco de lo que llamo el control estatal de la protesta y la relación entre policía y protestatarios. Ese es el análisis desde el equipo. Todos mirando estos últimos 40 años de luchas y de la historia colombiana.

 

Laura Inés Contreras 

Miguel Martínez

Equipo de comunicaciones

Por su amplia salida al mar a través del río Sinú y por conectar la región Caribe con el interior del país, el departamento de Córdoba ha contado con la presencia de diversos grupos armados que se disputan el control territorial desde mediados del siglo XX. Ese acaparamiento sistemático de miles de hectáreas de tierra y la distribución de la propiedad en la región están relacionados, también, con la configuración de poderes regionales y la consolidación de grupos privados de seguridad.

De hecho, el territorio cordobés fue plataforma del proyecto paramilitar debido a las estructuras de poder establecidas mediante el modelo de hacienda y a las dinámicas en las que la defensa de la propiedad privada, el modelo ganadero y la extracción agroindustrial debía fomentarse, incluso, por medio de las armas. A esto se suma que, durante los últimos veinte años, la violencia recrudeció como consecuencia del narcotráfico, principalmente porque muchas de las rutas de transporte de estupefacientes que atraviesan Córdoba han sido controladas históricamente por grupos paramilitares. A pesar de la desmovilización de los grupos paramilitares, entre 2002 y 2005, las estructuras armadas que hacían parte de las AUC —ahora denominadas Bandas Criminales (BACRIM) o grupos armados posdesmovilización (GAPD)— permanecen activas en el departamento. Varios líderes comunitarios han alertado sobre la consolidación de estos grupos, pues ha aumentado el número de sus integrantes y se ha establecido un control social de las poblaciones rurales. En este contexto, y dado que el desplazamiento ha sido y sigue siendo una de las principales afectaciones para la población, las comunidades campesinas han liderado procesos de organización territorial. Sin embargo, los líderes han sido estigmatizados, perseguidos y muchos de ellos asesinados durante décadas.

Este especial no solo cuenta las experiencias y reflexiones de organizaciones de víctimas y comunidades rurales del departamento de Córdoba en la ejecución de estrategias de exigibilidad del derecho a la tierra y el territorio, sino, también, narra su memoria sobre hechos victimizantes y su capacidad de resiliencia.


Relatos de guerra y paz en Córdoba

 
 
Propuestas de desarrollo rural y territorial desde las organizaciones
 
Desde hace seis años, el Grupo por la Defensa de la Tierra y el Territorio en Córdoba (GTTC) ha liderado la unificación de territorios cordobeses, la recuperación de tierras para la población desplazada y la constitución del Resguardo Zenú del Alto San Jorge, ya reconocido legalmente por el Estado colombiano. La labor del GTTC no solo ha permitido hacer memoria sobre hechos victimizantes, como consecuencia de la presencia de distintos grupos armados en la región, sino también, reflexionar y reconocer la capacidad de resiliencia de las familias y comunidades.
 
 

Unidas por el propósito de consolidar procesos de organización y resistencia por el acceso a la tierra, las 12 organizaciones que conforman el GTTC se sitúan, principalmente, en Montería y en el sur del departamento:  

 

Mirando el horizonte: retos para la organización social en Córdoba

Javier Lautaro Medina, coordinador del equipo de Movilización, territorio e interculturalidad del Cinep/ Programa por la Paz —que ha hecho el acompañamiento al Grupo por la Defensa de la Tierra y el Territorio de Córdoba desde el año 2011—, explica cuáles son los retos actuales para las organizaciones sociales en el territorio cordobés. Expone, además, las transformaciones necesarias que necesitan estos territorios que componen el GTTC y comparte sus preocupaciones sobre el panorama que tienen los jóvenes rurales que habitan este territorio. 


Años sin tierra: retorno simbólico al territorio del Manso

Una de las estrategias del GTTC para incidir en el acompañamiento y la exibilidad sobre los derechos a la tierra y el territorio en el departamento de Córdoba tiene que ver con el retorno simbólico al territorio de El Manso, en el Parque Nacional Natural Paramillo.

Entre el 25 y el 27 de octubre de 2016, campesinos oriundos de la zona, que fueron desplazados de su territorio hace 16 años, decidieron retornar simbólicamente y sostener una serie de conversaciones entre ellos y con diferentes organizaciones con el fin de aclarar el futuro del GTTC, los medios de acceso a la justicia por la tierra y el porvenir de su territorio.

Salieron desde el municipio de Fresquillo sobre dos lanchas, cargadas con aproximadamente 30 personas cada una. Ocho horas después, tras atravesar el Parque Nacional Natural Paramillo por la represa Urrá, el río Sinú y el río Manso, desembarcaron en el corregimiento de Barrancón. Presentamos esta galería, una muestra de lo que fueron los tres días durante los cuales los campesinos y las campesinas de El Manso retornaron a su territorio.

 

Cuatro libros clave para entender la lucha por el territorio en Córdoba




Memorias vivas para la recuperación del territorio cordobés (2017)

Este libro hace parte de un proceso de investigación, reflexión y escritura colectiva adelantado por campesinos, campesinas e indígenas, miembros del Grupo por la Defensa de la Tierra y el Territorio de Córdoba; organización que suma seis años en la apuesta fundamental por la defensa de sus territorios ante el despojo de la guerra y la victimización.

Defender el territorio es construir paz. La experiencia de los pueblos indígenas del Alto San Jorge (2016)

Este informe está construido desde la perspectiva de los derechos a la tierra, al territorio y a vivir en paz de dos comunidades indígenas del Alto San Jorge. El documento hace un acercamiento a la historia de poblamiento de la comunidad emberá de Dochama y el pueblo zenú, al contexto económico general de la zona y de conflicto armado. Además, presenta un recorrido por las capacidades organizativas de estas comunidades, que, en medio del conflicto armado y la inoperancia estatal para garantizar sus derechos, han construido y mantenido estructuras organizativas y experiencias propias de regulación social, base para la construcción de paz territorial.


Tierra y territorio en el departamento de Córdoba en el escenario del posconflicto (2016)

Este informe aborda las dinámicas del conflicto armado, los derechos a la tierra y al territorio de las comunidades rurales, y el extractivismo en Córdoba. Cada una de estas perspectivas se analiza con base en visitas a terreno y en datos que organizaciones de la sociedad civil, así como entidades gubernamentales, han recolectado durante los últimos años. 

Córdoba: La tierra y el territorio (2014)

Con esta publicación se aporta al debate sobre la garantía del derecho a la tierra y al territorio y la construcción de propuestas incluyentes de acceso a tierras y desarrollo rural en el departamento.

 

Equipo de comunicaciones

Coordinadora de comunicaciones: Mónica Osorio Aguiar
Coordinadora de publicaciones: Margareth Figueroa Garzón
Comunicadora digital: Laura Inés Contreras Vásquez
Comunicador gráfico: Miguel Martínez
Periodista asistente:
María Gabriela Novoa
Asistente de publicaciones: Alejandra Mouthon

Ilustradora: Martha Lucía Castro Ramos