May 27, 2018
Noticias Institucionales

Noticias Institucionales (94)

Las próximas elecciones presidenciales se están desarrollando de una manera bastante interesante por la complejidad de la situación política en Colombia.[1] Este artículo se basa en un estudio desde afuera que analiza los escenarios más probables para la elección de ciertos candidatos y los efectos que ese candidato puede tener sobre la implementación de los acuerdos de paz.

 Los autores han concebido tres posibles escenarios presidenciales y cómo estos puede llegar a afectar la implementación del proceso de paz[2]. La mayoría de los escenarios considera que estas elecciones pasarán a una segunda ronda, y eso se toma en cuenta en las predicciones. Los colombianos han sido abrumados con debates, discursos, propaganda política y la situación del proceso de paz, pero no sobre la realidad política de su país. Una realidad que estas elecciones han sacado a flote, resaltando la aguda polarización que siempre ha caracterizado la política del país.

Escenarios presidenciales

Los siguientes escenarios se presentan como los más probables a darse el próximo 27 de mayo y no se presentan en ningún orden de preferencia. Los autores estiman que cualquiera de estos escenarios sería posible.

Escenario I: Iván Duque vs. Germán Vargas Lleras

Si la izquierda se mantiene fragmentada y no puede formar un electorado sólido detrás de Gustavo Petro, y Petro no obtiene resultados tan altos durante el día de las elecciones como lo ha hecho en las encuestas, predecimos que la primera ronda de elecciones se realizará entre dos candidatos de derecha, Germán Vargas Lleras e Iván Duque. El fracaso de consolidar el apoyo del centro y la izquierda podría resultar costoso para los candidatos que representan esos sectores, ya que Petro y Fajardo probablemente necesitarían formar una coalición para poder lograr la presidencia y mantener la política fuera de las dinámicas tradicionales. La posibilidad de que Duque gane en la primera ronda es menos probable, ya que Vargas Lleras ha ganado oficialmente el apoyo del Partido de la U y tiene un electorado en crecimiento.

Escenario II: Germán Vargas Lleras vs. Gustavo Petro

Para Germán Vargas Lleras, la maquinaria – el control sobre gran numero de votos que ejerce una fuerte influencia en la política y sobre todo en las elecciones – será fundamental para su candidatura. Si la maquinaria (que no ha aparecido en las encuestas, pero que apareció en las elecciones del Congreso) aparece en las urnas el día de las votaciones, Vargas Lleras podría llegar a vencer a Duque en la primera ronda y pasaría a la segunda ronda. Entonces enfrentaría a Petro que, si es capaz de avanzar a la segunda ronda, habrá obtenido un apoyo importante de la población que votó por el "sí". Si Petro llegara a la presidencia, abriría por primera vez el cerrado sistema político que existe en Colombia.

Escenario III: Gustavo Petro vs. Iván Duque

Si el voto de la maquinaria no se presenta a favor de Vargas Lleras, y Duque concreta su apoyo uribista el día de las elecciones, Duque llegará a la segunda ronda. Al igual que en el escenario II, este escenario se haría realidad si Petro puede llevar adelante el impulso positivo que ha mostrado en las encuestas y continuar con su habilidad para cautivar a las masas en los discursos públicos.

Efectos en los acuerdos de paz

El discurso político en Colombia durante la campaña presidencial se ha enfocado bastante en el proceso de paz y el peligro que vive su implementación. Aunque esto es una preocupación real, es importante recordar que, independientemente de quién gane esta elección, la implementación de los acuerdos de paz no depende solamente del presidente. El futuro presidente no puede implementarlos ni romperlos por sí solo, ya que Colombia goza de instituciones bastante fuertes, comparadas con otros países del continente, que cumplen la función de balancear asuntos tan importantes como la implementación de un acuerdo de paz. El Congreso también puede jugar un papel muy importante en la implementación de dichos acuerdos, ya que está compuesto por muchas curules favorables a ello. La misma complejidad y polarización política impide que el presidente, por sí solo, pueda llegar a tener un efecto negativo en la implementación de tales acuerdos.

 Iván Duque puede llegar a presentar la mayor amenaza, por parte de los candidatos principales, para la implementación de los actuales acuerdos de paz, ya que él y el expresidente y actual senador Uribe han expresado su deseo de eliminar completamente su articulado o por lo menos cambiarlo drásticamente. Es probable que el candidato Vargas Lleras tampoco apoye por completo la implementación de los acuerdos de paz, pero estimamos que representa una amenaza menor que el mismo Duque. La gran pregunta es si se pueden implementar mecanismos que lleguen a comprometer a Vargas Lleras a favor de la implementación de los acuerdos de paz. Sin embargo, este candidato ha desafiado abiertamente a la jep y a los procesos de amnistía.

 La elección de Petro como se mencionó anteriormente, a pesar de gobernar con un Congreso fragmentado, podría representar, en teoría, la menor amenaza para la implementación de los acuerdos de paz, pero enfrentaría serios obstáculos. Parte del problema para la implementación de estos acuerdos es la falta de una apertura política para la farc-ep y otros sectores marginalizados. Para que se dé una exitosa transición democrática de un grupo insurgente tiene que haber una apertura de parte de todos, o la mayoría, de los partidos políticos. Petro ha prometido mucho en su campaña con respecto a los acuerdos, pero queda por verse si puede unir a todos los actores relevantes a través de las líneas partidistas para crear un proceso sostenible. Su posición de extrema izquierda podría obstaculizar su idealismo en términos de la implementación real del acuerdo.

Conclusión

Es la opinión de los autores que los acuerdos de paz se encuentran en una situación frágil y su futuro depende en gran medida del resultado de estas elecciones para alcanzar un tipo de claridad. Sin embargo, la gente en Colombia debe entender que un proceso de paz no queda completamente en manos del futuro presidente. Para lograr una paz sostenible, la sociedad civil tendrá que promover el proceso y asegurar que la implementación de los acuerdos se logre. 

El reto más grande que existe en Colombia es superar la polarización política y lo cerrado que el sistema político realmente es, algo que estamos observando una vez más en esta campaña electoral. Petro puede pretender que implementará los acuerdos por completo, pero un Congreso fragmentado impedirá este proceso para bien o para mal, dado el caso de que él pueda infiltrarse en este sistema político tan cerrado. El punto a resaltar con Petro es el hecho que muchos colombianos no ven la posibilidad de que alguien tan “radical” como él pueda ganar. Esto requiere de un cambio. El sistema político del país debe en teoría darle la oportunidad a cualquier persona de ser presidente de su país, siempre y cuando esa persona logre los votos suficientes en una elección sin corrupción, sin importar de qué lado se encuentra del espectro político.

Como se señaló anteriormente, Vargas Lleras y Duque han indicado sus intenciones de modificar de alguna forma los acuerdos con las farc-ep. Esto no significa que el proceso de paz y la implementación del mismo vayan a ser totalmente desmantelados. La elección de Duque o Vargas Lleras no implicará que el proceso de paz desaparezca. Simplemente harán que la implementación de este proceso sea más difícil, o tal vez pueden llegar a impedirlo. La omisión, en este caso, representaría una amenaza más grande a la implementación de los acuerdos de paz que su modificación.

Los votantes colombianos deben entender la importancia que tiene esta elección en el futuro de su nación. Ningún actor por sí solo interrumpirá del todo este proceso; el éxito de los acuerdos de paz se creará, en cambio, a partir de la unidad que se pueda fomentar entre los partidos opositores y la sociedad civil. Solo entonces los acuerdos se pueden llevar a cabo con éxito, pero más importante aún, el sistema político cerrado se puede abrir para beneficiar a todos los colombianos.[3] Desde una mirada externa, este proceso de paz puede llegar a tener un gran efecto en la apertura de un sistema político tan polarizado y cerrado como el colombiano. Igualmente, el anhelo de una paz sostenible que ha existido por más de cinco décadas en ese país, puede solidarizar a todos los colombianos por una causa importante, una Colombia sin guerra.

Cameron Trimpey-Warhaftig y Diego Suárez Salazar 

 

 

[1] En honor al Dr. Marc Chernick, nuestro mentor y amigo, quien dedicó su vida a promover la salida negociada del conflicto armado colombiano.

[2] Este artículo es el resultado de nuestro proyecto final en la Maestría de Estudios Latinoamericanos en la Universidad de Georgetown, el cual fue realizado conjuntamente con el CINEP en Bogotá. Agradecemos los comentarios de sus investigadores, especialmente el apoyo recibido del Padre John Jairo Montoya. De igual manera, agradecemos a nuestro consejero académico, el Profesor Angelo Rivero Santos, y muy especialmente al Profesor Michael Reed-Hurtado, quien aceptó guiarnos en momentos difíciles durante la culminación de este proyecto.

[3] Los escenarios se diseñaron como una declaración de si ocurre x, y ganará las elecciones y z pasará a la implementación de los acuerdos de paz.

[4] La opinión expresada en este artículo es exclusivamente la de los autores y no representa la opinión de Georgetown University, CLAS, CINEP, o cualquier otra organización o individuo.

La larga historia de violencia política en Colombia, de la cual, el conflicto armado es apenas una de las manifestaciones más evidentes; ha dejado tras de sí un gran saldo de víctimas y una sociedad profundamente dividida. A la cifra de muertos de la guerra, se le suma a diario un número nada despreciable de víctimas a causa de la intolerancia social.

Las promesas consignadas en los textos constitucionales y en los pactos de paz para promover la inclusión política y el pluralismo, contrastan con episodios cotidianos de agresión verbal y física entre opositores políticos; la polarización social que se muestra en los medios de comunicación y las redes sociales; la estigmatización de actores que defienden identidades no hegemónicas o la persecución por xenofobia, entre otros factores críticos.

Este número de la revista Controversia dedicado al tema de "Violencia, intolerancia y reconciliación en Colombia", trasciende la comprensión reduccionista de la reconciliación como exclusiva del campo del conflicto armado y su transición y en cambio plantea una de mayor complejidad que interpela si la exclusión y el desprecio por la diferencia se anidan en las causas del conflicto, la falta de convivencia y la reproducción de la violencia en Colombia.

Los autores de fuera de Colombia pueden participar con ensayos sobre procesos de violencia y paz similares en otros países de América Latina o del mundo.

Editora invitada:

Magda Beatriz López. Investigadora del Área de Ciudadanía, Iniciativas de Paz y Reconciliación del Cinep/Programa por la Paz.

 

Fechas:

Apertura: 15 de mayo de 2018

Cierre: 30 de junio de 2018

Publicación: noviembre de 2018 

Para mayor información, puede escribir a:

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Consulta aquí el Manual de publicación para autores

 https://www.revistacontroversia.com

 

In memoriam

Momentos antes de morir caminábamos y conversábamos. La calle empinada por la que subíamos se hizo más aguda y exigió de nosotros una respiración más a fondo y un andar más pausado, sin prisa, en el que las palabras se dieron al silencio y el corazón a la meditación. Tras esperarlo unos metros adelante, sentí que ya se aproximaba a mí, lo miré, sonreía, pero la muerte, que no tiene pausa, lo arrastraba ya a toda prisa y, por más que corrí con todo mi aliento cogiéndolo con mis dedos por algunos girones de su camisa, no logré rapárselo de regreso. Allí estuvimos juntos, sin saberlo de antes, para esta cita con la muerte; la suya… y yo que también con él moría un poco.

Llevo estos días resucitando y también dejando que Marc resucite en mis recuerdos. En ello he estado, dejando ponerse en flor algunas ideas que quiero compartir, renacientes de tantas conversaciones con él. Marc siempre fue de este modo un maestro. Quiero escribir estas líneas desde el espíritu, desde la sensibilidad humana que nos une; es allí donde todas las cosas valen la pena. He aquí un par de lecciones del maestro:

Comprendo ahora, con más fuerza, que el trabajo apasionado de un hombre, de una mujer, por una causa grande, como lo es la paz, es espiritual. No puede ser desde otro lugar; no puede ser desde el poder, desde el interés material, desde la vanidad individual. Es un trabajo profundo del espíritu. Marc trabajó con pasión más de 30 años por la paz de Colombia; tal fidelidad en este propósito, tal sentido de entrega rigurosa a profundizar en las causas y proponer alternativas sólo es posible desde el espíritu. Desde allí, con el amor que tantos reconocemos de él, fue construyendo comunidad. Su pasión por la paz venía empujada desde este lugar de trascendencia en el que él ahora se encuentra.

Comprendo también, desde este mismo lugar, por qué para un académico de la talla de Marc Chernick lo más importante es la gente. Marc fue un estudioso de Colombia que hizo su carrera a punta de cincel, en diálogo con los campesinos, con los indígenas, con líderes y organizaciones en muchas regiones del país, a la par que con la academia internacional. No fue un académico de escritorio; su diálogo no era con las elucubraciones abstractas, su diálogo era con el sentir de la gente. Su diálogo “académico” fue desde el lugar de lo profundamente humano, buscando comprender anhelos, preocupaciones, sueños de la gente. La sensibilidad de Marc resonaba como una melodía en su chelo. Un acuerdo de paz, un cambio estructural, una transformación política, tienen sentido si tocan la profundidad humana de la gente, si resuelve sus problemas, si crea condiciones para la buena convivencia. Las conexiones de Marc fueron desde el espíritu; pues sólo desde allí se dimensiona la profundidad del ser humano.

Y comprendo ahora, a la postre, por qué Marc siempre sonreía. Se deriva de allí; pues la expresión más evidente del espíritu, del amor, es la alegría. Aun en medio de las confesas decepciones de Marc con los procesos de paz en el país, que estudió con tanto ahínco, siempre estuvo allí con esperanza e interés de aportar. Lo hacía feliz compartir con la gente, charlar con todos, escuchar sus historias, conocer su trabajo, indagar por sus apuestas, sus aprendizajes, sus logros en medio de tantas dificultades y conflictos. Marc siempre quería venir a Colombia y correr a las regiones; siempre quería estar con la gente, siempre buscó esta fuente de conocimiento, que en el fondo, desde el espíritu, es fuente de alegría. Todos recordamos a Marc sonriente. Estaba enamorado, por eso siempre quería venir al país, y ese amor lo hacía feliz. Fue lo último que hablamos momentos antes de morir. Le pregunté cómo se sentía en Colombia, cómo estaba pasando este tiempo, ya como residente. Y me respondió con su voz calmada y profunda, con tanto regocijo, que hasta yo mismo sonreí: “Estoy muy feliz”.

Marc, ahora respiro profundo, resucitado, con serenidad. Ahora estamos unidos en una gran comunidad. Que nos mueva el espíritu. Eso somos. Eso necesitamos.

 

Fernando Sarmiento Santander

Bogotá, 24/04/2018

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

La Comisión Colombiana de Juristas, el Cinep/Programa por la Paz y el Consejo Noruego para Refugiados hace un llamado a las diferentes entidades del Gobierno Nacional y departamental frente al cumplimiento de la sentencia a favor de la comunidad de Salaminita, ubicada en Pivijay, Magdalena.  

 
 

 

 

La Conferencia de Provinciales en América Latina y el Caribe -Cpal suscribe y respalda el comunicado de los jesuitas de la Provincia de Centroamérica sobre los hechos violentos ocurridos en contra del pueblo de Nicaragua en los últimos días. 

 
 

 

 

 

 

El Servicio Jesuita a Refugiados se pronuncia ante la crítica situación que se está viviendo en el Catatumbo. Hace un llamado al gobierno nacional para que se tomen medidas urgentes en pro de las comunidades que acompañan en esta región y los retos que plantea esta problemática para el trabajo que se realiza en la frontera con Venezuela. 

 
 

 

 

 

 

 

Con el ánimo de contribuir a la clarificación de esta confusa situación, la dirección del Cinep/PPP ha resuelto elaborar esta edición de la revista, que se divide en dos grandes secciones. La primera gira en torno a las dificultades y los problemas que encuentran los acuerdos de paz de La Habana para su implementación, mientras que la segunda inicia un acercamiento, todavía provisional, sobre algunos aspectos que se destacan en las propuestas de los candidatos presidenciales

La primera sección inicia con el artículo de Fernando Sarmiento, “La paz de los políticos”, que muestra la incertidumbre que produce la manera como los candidatos asumen la paz como bandera política en la implementación de los acuerdos. De este modo, se parte de la propuesta de paz de Belisario Betancur (1982-1986) hasta llegar a los dos gobiernos de Santos (2010-2018), pasando por los diálogos de Pastrana (1998-2002) en El Caguán y la doctrina de la seguridad democrática de Uribe (2002-2010). Ese recorrido histórico le sirve de base al autor para explorar los matices de las posiciones de los actuales candidatos, especialmente en los temas de la justicia transicional, la participación política de los desmovilizados y el reconocimiento del narcotráfico como delito conexo. Y termina, finalmente, con un llamado a superar los sesgos partidistas y las diferencias de concepción que subyacen a ellos para apostar a una paz nacional, que evite que la lucha política sea la continuación de la lucha armada por otros medios.

Este recorrido histórico lleva a Fernán González a preguntarse en su artículo, “Entre Hobbes, Montesquieu y Maquiavelo: la implementación de los acuerdos de La Habana frente a la Realpolitik”, por el contexto político del difícil encuentro de los acuerdos con la vida política realmente existente. Así, intenta mostrar los problemas de fondo que subyacen a la derrota del referendo, como la inexistencia de consenso sobre la naturaleza y el origen del conflicto, y la concepción bipolar de la sociedad con su contraposición amigo/enemigo, que conducen a una interpretación complotista de la historia. 

Artículos

Introducción | Caminando en la incertidumbre. Por Fernán González

Procesos de paz | La paz de los políticos. Incertidumbre en la implementación de los acuerdos durante la contienda electoral 2018. Por Fernando Sarmiento Santander.

Procesos de paz | Entre Hobbes, Montesquieu y Maquiavelo: la implementación de los acuerdos de La Habana frente a la realpolitik. Por Fernán González.

Procesos de paz |La participación de la sociedad civil en los procesos de paz: algunas lecciones aprendidas. Por Laura Henao y Erika Parrado.

Procesos de paz |Fenómeno de fenómenos: comentarios sobre los contextos de inseguridad para el liderazgo social. Por Camila Carvajal Oquendo.

Procesos de paz |En el laberinto Eleno: perspectivas de guerra y paz. Por Andrés Aponte.

Coyuntura Electoral | Las propuestas tributarias de los candidatos. Por Federico Corredor y Jorge Iván González.

Coyuntura Electoral | Extractivismo sí, extractivismo no. He ahí el dilema. Por Martha Cecilia García.

Coyuntural Electoral | Perlas y preguntas sobre las propuestas de los candidatos presidenciales acerca de la movilización social y la participación ciudadana. Por Ana María Restrepo.

Coyuntura Electoral |¿Cómo está la salud en las propuestas a la Presidencia 2018-2022?. Por Mauricio Torres Tovar.

Coyuntura Electoral | ¿Y la educación qué? Un tema sin debate entre los candidatos presidenciales. Por Luis Guillermo Guerrero Guevara. 

 

> Ver otras ediciones de Cien Días

 

Una de las apuestas de la Conferencia de Provinciales de Jesuitas de América Latina – CPAL - es la de fortalecer el trabajo regional en temas comunes que articulen a las obras, los centros sociales y las universidades de la Compañía de Jesús. Por este motivo y desde hace varios años, delegados de varias instituciones de centro y Suramérica, vienen trabajando en el grupo de homólogos de incidencia de la CPAL para coordinar acciones conjuntas que mejoren las condiciones de las comunidades a lo largo del continente.

Este grupo de homólogos se reunió a finales de febrero en las instalaciones del Cinep/PPP, en Bogotá, para fortalecer el funcionamiento del grupo y planear la estrategia de trabajo para los siguientes meses. “El reto es poder hacer incidencia con perspectiva ignaciana con carácter regional en cada una de las temáticas que están claramente demarcadas por la Compañía, migraciones, juventudes, democracia, extractivismos y ecología integral” afirmó Pablo Reyna de la Universidad Iberoamericana de México. 

Precisamente sobre estos temas se capacitaron algunos de los encargados de la incidencia en la obras de la compañía de varios países en el Diplomado de incidencia política. Uno de ellos es Pablo Castellanos, director de la Fundación San Pedro Claver, en Quito, Ecuador.

Durante el encuentro se acordó priorizar algunos temas, entre ellos la situación política y social que vive Venezuela.

Si bien hay temas de toda la región, también hay otras problemáticas que afectan a algunos países en particular. Para Raúl Fernando Nuñez, director de la maestría de incidencia de la Universidad Javeriana de Cali la Agroindustria, extractivismo y derechos humanos es un tema prioritario.” El grupo de homologos tiene que trabajar en crear una conciencia colectiva latinoamericana sobre la defensa de los derechos de las comunidades y los derechos del ambiente” dijo.

Otros temas identificados en la discusión son más estructurales y que por lo tanto son más complicadas de trabajar. “Uno de los temas críticos en La región es la crisis de la democracia. Esta está ligada a una característica fundamental de la región que es la desigualdad, no solo económica sino también social” argumentó Wilmer Sánchez de la Universidad Centro americana José Simeón Cañas, El Salvador.

Se generó un plan de trabajo articulado entre los encargados de incidencia de cada organización para los próximos 18 meses en los que se espera trabajar en conjunto y desde diferentes frentes para mejorar las condiciones entorno a los temas elegidos.

 
 
 

 

 

 

 

Luis Guillermo Guerrero, director de Cinep/Programa por la Paz comparte 10 ideas principales para entender la importancia y los alcances que tiene la Comisión de la Verdad como bien público de los colombianos y colombianas. Este decálogo hizo parte de su intervención en el evento De común Acuerdo y fue publicado en el semanario de la organización Viva la Ciudadanía.

 
 

 

 

En junio y julio, el Centro de Investigación y Educación Popular/ Programa por la Paz (Cinep/PPP), el Servicio Jesuita a Refugiados (SJR) y la Escuela Superior de Administración Pública (ESAP) dictaron el taller Ciudadanía y Democracia a excombatientes de las Farc en ocho Zonas Veredales.

Cada taller contó con el acompañamiento de cinco facilitadores de las instituciones aliadas y el apoyo de excombatientes de las Farc que hacen parte de la Comisión de Seguimiento, Impulso y Verificación a la Implementación del Acuerdo Final (CSIVI).

Del 6 de diciembre de 2016 al 15 de agosto de 2017 cerca de 7.000 hombres y mujeres, excombatientes de las Farc, vivieron en 20 Zonas Veredales Transitorias de Normalización, donde entregaron las armas a representantes de Naciones Unidas.

Julio Villavicencio integrante del SJR en Latinoamérica y el Caribe, quien presenció la entrega en la Zona Veredal El Oso, en Planadas Tolima, recuerda: “muchos de ellos salían de esa fila tras entregar el arma y se ponían a llorar. A uno de ellos le pregunté: ¿Por qué duele tanto?, y me respondió: ‘Nosotros nos sentíamos guerrilleros y siendo guerrilleros teníamos un rol, un sentido en nuestras vidas, y ahora ¿qué somos? no sé qué somos ‘”.

Aunque en el marco de la implementación del Acuerdo de paz se planeó que serían 180 días —del 6 de diciembre de 2016 al 31 de mayo de 2017— de residencia en las zonas veredales, desde marzo se conocieron posiciones de las Farc —hoy organizada como el partido Fuerza Alternativa Revolucionaria del Común — y funcionarios del Gobierno quienes señalaban que se necesitaría más tiempo para la culminación del proceso de reincorporación a la vida civil.

Diversos sectores llegaron por esas fechas a la misma conclusión. Por ejemplo, para Juan Carlos Merchán, investigador del Cinep/PPP, los excombatientes necesitaban tiempo y trabajo para superar temores que tenían. “Hay temores, en primer lugar, por su seguridad porque sabían que estarían rodeados por fuerzas que los quieren muertos sin tener un fusil para defenderse; en segundo lugar, de que se los coma vivos el sistema político y el sistema económico; y, tercero, la conformación del partido político para responder a la política colombiana”, señala Merchán.

Esta reflexión dio vida a un proyecto planteado en conjunto por el SJR, la ESAP y el Cinep/PPP para el desarrollo del taller Ciudadanía y Democracia, que a partir de junio impartirían a los excombatientes en ocho zonas veredales.

Dichos territorios tenían la particularidad de ser espacios que, en mayor o menor medida, estaban rodeados por los rezagos de la guerra. En Charras, Guaviare, se vivía este escenario: en un lado está toda la disidencia porque se mantiene parte del Bloque Primero que no se desmovilizó y, por otro lado, la permanencia de diversos grupos paramilitares. En este lugar, de 200 excombatientes, 50 asistieron al taller; la mitad pertenecían a mandos medios y altos. Como Albeiro, excomandante del Bloque Oriental, un hombre con una figura imponente la que, según Merchán, recordaba a los comandantes clásicos de la guerra, del calibre de un ‘Mono Jojoy’, del ‘Negro Acacio’.

Lo que contrastaba con otras zonas pues la edad de la población que participó en los talleres era diversa; entre jóvenes, adultos que estuvieron 20 o 30 años en la guerra, e incluso niños. “En Marquetalia había un niño de 8 años, Ezequiel” resalta Angélica Aguilar, excombatiente de este grupo guerrillero, quien acompañó los talleres como parte de la CSIVI. A su vez, era notable la presencia de mujeres, quienes estuvieron empoderadas y activas, según cuenta Doris Hernández, coordinadora de la Maestría en Derechos Humanos, Gestión de la Transición y Posconflicto de la ESAP.

Zonas Veredales visitadas, memorias del taller Democracia y Ciudadanía

 Para dar inicio a los talleres en cada zona, se entregaba a los excombatientes la Constitución Política de Colombia. John Jairo Montoya, S.J., investigador del Cinep/PPP quien fue uno de los principales gestores del proyecto, señala el significado de este gesto: “en las ocho Zonas donde estuvimos ese fue un momento muy importante. La gente decía: ‘¿Esto existe? yo no sabía’. Algunos se sorprendían por el parecido con el reglamento que tenían en las Farc”.

El asombro del que habla Montoya se debía a la sorpresa de que, en palabras de Angélica Aguilar, “todo está muy bien en el papel, pero en la práctica estos derechos son casi nulos”, otros decían, según Juan Carlos Merchán: “de ahora en adelante la Constitución y los Acuerdos de Paz serán como una biblia para nosotros, y debemos trabajar para que se cumplan”.

 Para las actividades, algunos se organizaban en grupos, discutían, conversaban, pensaban sobre los temas y luego elegían a una persona que representara al ‘comando‘, como ellos aún en su lenguaje acostumbrado de guerra decían; palabras que les eran familiares, entre otras, como ‘avanzada‘  que la empleaban para repartirse e iniciar el trabajo del taller. Expresiones que el excomandante les reprendía “por qué habla así, este no se ha salido del monte todavía” o “este no se ha quitado las botas”, continuamente poniéndoles de presente el contexto de reincorporación que vivían.

En Charras una mujer reservada, nerviosa, quien parecía intentar adaptarse para “dar la talla”, al tomar la vocería de su ‘comando‘ evidenció los esfuerzos y cambios que enfrentaban en el proceso de adaptación. Merchán, narra su impresión al saber de quién se trataba: “ella era una de las comandantes más difíciles, agresivas, e incluso sanguinarias de la zona. Supe eso y me contrastó con esa señora nerviosa, sin fusil, tratando de expresar bien una idea”.

 Las reflexiones en torno al tiempo y formación que necesitaban los excombatientes, planteadas en marzo, cada vez eran más claras para las más de 40 personas que acompañaron los talleres. Julio Villavicencio del SJR tuvo la oportunidad de presenciar lo difícil que eran esos primeros pasos de transformación: “Me tocó la metamorfosis. Fue todo un proceso de una guerrilla que se fue convirtiendo en un grupo de campesinos que también eran víctimas de una historia de guerra”. A su vez, Doris Hernández señala que “el taller fue oportuno para su transición a la vida civil; fue mostrarles con lo que se iban a encontrar en el ejercicio de ciudadanía”.

Por otro lado, los excombatientes percibieron que esa transformación era en doble vía. Angélica Aguilar menciona el impacto que tuvieron frente a la presencia y enseñanzas de académicos e   investigadores: “creo que lo que más me impactó de ellos fue la forma como dejaron a un lado también los prejuicios, porque entiendo que son 53 años de propaganda, de escuchar, de interpretar, de muchas preconcepciones que se desaprendieron en estas visitas”.

Décadas que, como señala Angélica, generaron rasgos difíciles de romper; la vida comunitaria en Farc es uno de ellos. “A mí me impresionó compartir el saber de lo que es la vida comunitaria, porque me pasó hace 21 años que entré a la Compañía de Jesús. El ir cambiando la mentalidad de que uno pertenece a un colectivo donde se comparte prácticamente todo”, cuenta Jhon Jairo Montoya, S.J., lo que, señala, se hizo evidente a lo largo de los talleres en el servicio comunitario que tuvieron los excombatientes donde si uno cocinaba ‘el ranchero‘ otros servían, y cada quién sabía dónde o en qué debía colaborar con los otros. 

Estos rasgos, que son casi imposibles de resumir y nombrar en totalidad, solo hacen parte de una comunidad de hombres y mujeres que vivieron la guerra, para quienes uno de los mayores pasos del camino a la reincorporación fue el reencuentro con su nombre y apellido.

Al finalizar el taller cuando fueron entregados los diplomas, que tenían los nombres civiles de los excombatientes, nadie sabía quién era quien. “Uno mencionaba un nombre y todo el mundo se miraba y decía ¿Quién es esa persona?”, afirma Juan Carlos Merchán, quien recuerda ese momento, y enfatiza en un caso particular: “yo tomé un cartón y dije ‘Elmer’ nadie sabía quién era Elmer, y salimos del suspenso cuando se puso de pie el comandante Albeiro y todo el mundo se paró y aplaudió, todos nos reímos. Ellos estaban realmente emocionados”.

 Los facilitadores que eran cinco en cada zona entre profesores y estudiantes de la ESAP, investigadores de Cinep/PPP y acompañantes del SJR, en su mayoría, concluyen que los ocho talleres no dejaron conocimientos elaborados o ideas claras sobre ciudadanía y democracia para los excombatientes, lo que es casi imposible en tres días, pero sí preguntas, inquietudes y un profundo intercambio de experiencias desde dos ángulos de la historia completamente diferentes, como lo definió Angélica Aguilar. El encuentro evidenció que “ellos están dando un salto de fe”, concluye Merchán, y permanecen dándolo. Un salto de fe que no deben dar solos teniendo a un país con el que firmaron la paz.

El 5 de diciembre representantes del Cinep/PPP y SJR entregaron la cartilla Ciudadanía y Democracia, producto de dichos encuentros, a directivos de la ESAP. Puedes descargar la cartilla aquí.

 

María Gabriela Novoa
Equipo de Comunicaciones