Dec 17, 2017
Noticias Institucionales

Noticias Institucionales (84)

El “Acuerdo final para la terminación del conflicto y la construcción de una paz estable y duradera” representa una oportunidad de transformación para la sociedad colombiana en varios puntos que se identificaron como neurálgicos: desarrollo agrario integral; participación política; problema de las drogas ilícitas; reparación de víctimas; y la reincorporación de los guerrilleros de las FARC. Si bien las experiencias internacionales auguraban un año difícil en la implementación de dicho Acuerdo, la visión de las partes parecía inclinarse por un voto de confianza mutuo, bajo el cual, muchas de las dificultades eran en esencia una cuestión de tiempo para que el Estado y la sociedad en su conjunto comprendieran el tamaño y la importancia del acuerdo logrado.

Sin embargo, tras un año de implementación de los acuerdos de paz, el marco legislativo y normativo requerido para la implementación de cada uno de los puntos acordados en La Habana – algunos de ellos bajo el mecanismo vía fastrack-, no han surtido el efecto esperado. Quizás el problema más grave en la implementación de los Acuerdos entre gobierno y FARC, es la violación sistemática a derechos humanos y el asesinato de líderes comunitarios, indígenas, campesinos y afrodescendientes en los últimos meses. El escenario anterior, parece tener en jaque los acuerdos de paz, en la medida que parecemos ser testigos de excepción frente a una dramática renovación a los leitmotiv de nuestras violencia(s) territoriales.

Por esta razón, el número 210 de la Revista Controversia, plantea para su próxima edición, la recopilación de artículos que permitan un análisis crítico de la implementación de los acuerdos de paz de La Habana, a partir de los problemas territoriales, legislativos y normativos, sociales, económicos, y aun de violencia, que han impedido avanzar en la implementación; así como los nuevos retos y perspectivas que deben pensarse como parte de la construcción de renovados esfuerzos de paz con enfoque territorial.

Editor encargado del dossier: Carlos Duarte, Instituto Estudios Interculturales Universidad Javeriana, Cali.

Fechas

Apertura: 15 de diciembre de 2017

Cierre: 1 de marzo de 2018

Publicación: junio de 2018

Para mayor información, puede escribir a:

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La vida de Mario y Elsa perdura en el recuerdo y en el sentir, permanece en el día a día de CINEP/Programa por la Paz. Como parte del homenaje que realizamos al cumplirse 19 años de su asesinato, presentamos la siguiente línea de tiempo que recoge algunos de los momentos sus vidas.

La vida de Mario Manuel Castaño Bravo fue definida por desplazarse y sobrevivir a la violencia, varias veces. Nació hace 55 años en Arboletes, Antioquia. Al Bajo Atrato llegó tras huir de la violencia de Córdoba y Sucre. Años después, en Chocó, a Mario y a su nueva comunidad los despojaron de sus tierras, nuevamente; este episodio doloroso lo convertiría en un líder reclamante. Mario murió el domingo pasado, 26 de noviembre de 2017, asesinado con disparos, frente a su esposa, hijos y nietos.

Mario era uno de los principales líderes del proceso de restitución de derechos territoriales en el Consejo Comunitario de La Larga Tumaradó. Mario era reconocido por hablar fuerte contra las injusticias, por denunciar a los despojadores y por movilizarse con la población para denunciar y reclamar los derechos de todos.

Su historia en el Bajo Atrato inició en los años setenta, cuando llegó a la zona y encontró un territorio dominado por la selva. Su vocación de trabajo y la disciplina le permitieron asentarse y, junto a varios de sus familiares y compañeros, construyó los cimientos de lo que hoy en día es la comunidad de La Madre Unión.

Desde su llegada a esta zona del Urabá chocoano, Mario se caracterizó por su espíritu emprendedor y su capacidad de adaptación a la geografía agreste de la zona. Convivió con los negros que ocupaban la región desde 1940 y en el día a día, adquirió los conocimientos y prácticas tradicionales y construyó relaciones de hermandad, compadrazgo y trabajo comunitario hasta el punto de autorreconocerse como parte de la comunidad afrodescendiente.

En sus relatos se podía conocer de primera mano la forma en que las parteras recibían a los niños y cómo mitigaban los dolores de las madres con plantas tradicionales que buscaban en el monte. Mario contaba sus historias y con ellas se entendían las dificultades de aprender a recorrer los ríos en champa y canalete. Mario hablaba y se podía sentir la importancia de la solidaridad y el trabajo comunitario entre negros y mestizos para garantizar la supervivencia.

Así, con trabajo constante, consiguió la finca Árbol del Pan, un predio de 166 hectáreas en las que sembraba plátano, arroz y maíz, y cuidaba del bosque nativo, reconociendo la importancia de la conservación de sus “paisanos morenos”.

En el año de 1993 presenció la llegada de los primeros actores armados a la zona. La guerrilla de las FARC comenzó a hacer un trabajo político, invitando a las familias de la comunidad a afiliarse al partido y a participar de las reuniones informativas. Esta presencia se tornó violenta a tal punto que muchas familias tuvieron que abandonar el territorio para evitar las presiones existentes sobre los menores de edad para ingresar a la filas del grupo armado. Mario, como líder de la comunidad, se opuso a esta situación y enfrentó las presiones, lo que produjo que recibiera constantes amenazas en contra de su vida.

En 1997, los rumores de la entrada de grupos paramilitares en connivencia con agentes del Estado generaron gran temor en los habitantes de la zona. Mario se desplazó a la cabecera municipal de Ríosucio y allí permaneció hasta 1999, año en el que decidió volver a Árbol de Pan, la finca que había habitado durante 25 años. A su regreso, Mario encontró que Jesús Vergara Díaz figuraba como nuevo propietario y legítimo dueño de la finca, y que había transformado radicalmente el bosque que él tanto había preservado. Al interpelar a Vergara, Mario descubrió que su predio había sido vendido a este hombre y que, tras amenazas, debía firmar un papel en el que reconocía el negocio, si quería proteger su vida y la de su familia. Los 6’520.000 pesos que el comprador aduce haber pagado por el derecho de propiedad, jamás fueron entregados a Mario.

Ante la situación y la imposibilidad de recuperar su finca, Mario se desplazó, nuevamente, a una casa en la comunidad de Florida. En el año 2000, Mario inició un proceso público de denuncia en contra de los grupos paramilitares y las empresa ganaderas y palmicultoras que, aprovechando el contexto de violencia generalizada, lo despojaron a él y a cientos de familias más de los predios que habían habitado por muchos años. Esta lucha lo llevaría a ser uno de los líderes que participaría en la creación de la primera zona humanitaria en el Consejo Comunitario de Curvaradó, como una estrategia de resistencia y, bajo el derecho de las comunidades afrodescendientes, a permanecer y vivir en paz en su territorio.

Su lucha constante y valiente lo llevó a tomar la decisión de regresar, voluntariamente, a su finca. Dadas las constantes amenazas que él y los líderes reclamantes de la comunidad de La Madre Unión continuaron recibiendo después del retorno, sin acompañamiento del Estado, el 16 de diciembre de 2013, conformaron la zona de biodiversidad de La Madre Abajo.

A partir de esa fecha, Mario se convirtió en uno de los principales líderes reclamantes de tierras de La Larga y Tumaradó. Y con sus reclamos y su exposición pública llegaron nuevas y constantes amenazas, que se mantuvieron los últimos cinco años de su vida. Mario decidió despojarse del miedo y continuar con su trabajo, seguir denunciando a quienes se adueñaron de las tierras. El Consejo está en la espera de que la Unidad Nacional de Tierras radique la demanda de restitución de las 107 mil hectáreas de La Larga-Tumaradó. La lucha para Mario terminó por la fuerza, el domingo, con su muerte. Los demás siguen esperando, despojados de sus tierras y despojados de sus miedos.

 

La implementación del Acuerdo de Paz, a un año de su firma, trascurre por vías similares a los caminos colombianos: pendientes difíciles, derrumbes predecibles, choques premeditados, túneles a medias, peajes
costosos, algunas zonas planas para recuperar el ánimo y curvas peligrosas cobrando vidas, nada sorpresivo.

En este desafiante tránsito del Acuerdo para construir una paz estable y duradera, tres actores son protagonistas: la FARC-EP, hoy Fuerza Revolucionaria Alternativa del Común; el Gobierno y la clase política; y los movimientos sociales con sus mujeres y hombres líderes/sas sociales y defensores/as de derechos humanos fustigados por la violencia.

Para profundizar este tema, la presente edición de la revista Cien días Vistos por CINEP publica dos artículos. El primero, titulado “Allá nos pillamos”. El tránsito de las FARC a la FARC en Bogotá y los retos para su participación política, muestra el panorama que afrontan los integrantes del recién creado partido político FARC. El segundo artículo, titulado Reincorporación de excombatientes. ¿Inauguración de nuevas ciudadanías?, presenta el paso de combatiente a ciudadano, lo que se logrará “en cuanto el Estado garantice a los excombatientes el ejercicio pleno de su ciudadanía política y social”.

Así mismo, varios artículos de la presente entrega de Cien Días Vistos por CINEP abordan las violaciones a los movimientos sociales, líderes, lideresas, defensores y defensoras de derechos humanos; entre otros motivos por la fuerte coyuntura centrada en la movilización social de la Minga indígena y de las marchas campesinas.

Artículos

Editorial | Acuerdo de Paz, entre la violencia y la reconciliación
Acuerdos de paz | “Allá nos pillamos”. El tránsito de las FARC a la FARC en Bogotá y los retos para su participación política
Acuerdos de paz | Reincorporación de excombatientes ¿Inauguración de nuevas ciudadanías?
Movimientos sociales | 40 años del Paro Cívico Nacional de 1977
Movimientos sociales | “No queremos mina, queremos vida”
Derechos humanos | Algunos aprendizajes sobre la construcción de memoria y derechos de las víctimas de la
violencia política a partir de la experiencia peruana
Derechos humanos | Revisión de casos de la revista Noche y Niebla
Desarrollo | Formalización de la economía esmeraldera. Entre la tradición y los caminos del mercado global de minerales

> Ver otras ediciones de Cien Días

Luego de un largo proceso de elección, el comité de escogencia presentó los 11 elegidos que conformarán la Comisión de Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición contemplada en el acuerdo final de paz. Como presidente de este órgano fue elegido el exdirector e investigador del Cinep/PPP Francisco de Roux, de quien presentamos su perfil, que lo llevó a presidir este importante órgano.

Francisco de Roux nació en medio de una de las familias más prestantes de Cali. Es sobrino de un exministro de guerra, uno de sus hermanos fue Ministro de Salud, otro fue consejero en derechos humanos de la Presidencia de la República y luego concejal de Bogotá y su otro hermano fue vicerrector académico de la Universidad Javeriana en Cali. Sin embargo, su vocación religiosa lo llevó a optar por los menos favorecidos y llevar una vida apartada de los lujos. Ingresó a la compañía de Jesús de La Ceja, Antioquia, a sus 16 años y desde entonces ha vivido y trabajado al lado de comunidades pobres.

Estudió filosofía y letras, y teología en la Universidad Javeriana, y una maestría en economía en la Universidad de los Andes. En 1975 se ordenó como sacerdote. Luego de trabajar unos años como investigador del Cinep en proyectos de empresas comunitarias, viajó a París, donde hizo un doctorado en economía en la Universidad de la Sorbona. En 1980 viajó a Londres para adelantar sus estudios de maestría en el London School of Economics and Political Science.

En 1982 regresó al Cinep, donde se desempeñó como subdirector e investigador hasta 1986, año en que fue nombrado director del centro de investigación. Pacho le aportó al Cinep la mirada académica, investigativa rigurosa y de gran compromiso social y humano. Le aportó también mucho liderazgo en la mediación de los conflictos”, recuerda Marco Fidel Vargas, actual subdirector el Cinep/PPP.

En 1995 y luego de varios años de investigación sobre las causas de la violencia y la pobreza en la región, de Roux creó el Programa de Desarrollo y Paz del Magdalena Medio, (PDPMM); para muchos su obra más grande y reconocida. Logró mediar entre la Unión Sindical Obrera, la Diócesis de Barrancabermeja, el Cinep y la Sociedad Económica de Amigos del País para construir un proyecto local y regional de paz territorial desde las iniciativas de las mismas comunidades. Allí articuló los pueblos que están sobre el río Magdalena en Santander, Cesar, Bolívar y Antioquia.

Sobre el PDPMM habla Juan Carlos Merchán, investigador del Cinep/PPP. Se atrevió a sentar en la misma mesa al Gobierno nacional, agencias de cooperación, Banco Mundial, Unión Europea, partidos políticos, centrales obreras, pastorales sociales y empresas para sacar adelante el proyecto del Magdalena medio. “Ese era un proyecto supremamente ambicioso y difícil, pero era la mejor manera de llevar a la vida real toda la teorización económica que él hizo desde el Cinep tiempo atrás”, señala Merchán.

El Programa de Desarrollo y Paz consiste en proyectos de economía campesina y asociación de comunidades para adquisición de créditos que permiten a las comunidades rurales generar proyectos productivos tanto individuales como conjuntas que facilitan el retorno de comunidades desplazadas y hacer frente, de forma pacífica, a los grupos armados de las regiones. Hoy en el país hay 26 Programas de Desarrollo y Paz que se articulan en la Red Prodepaz y que surgieron de la experiencia del Magdalena Medio.

Pacho, como es nombrado por las personas que trabajan con él, es recordado con especial cariño por los pobladores del Magdalena Medio. “Pacho fue siempre un consejero. Nos ayudada desde los problemas de administración de la pesca y el cultivo hasta los problemas familiares que teníamos”, dice Isolina Quintero, pobladora del municipio de Gamarra, Cesar. “Su compromiso con nosotros, la población rural, marcó todo su trabajo. Era capaz de citar a los líderes de los grupos armados para reclamarles y pedir que no nos hicieran daño”, añade.

La capacidad de diálogo de Francisco de Roux sobresale constantemente cuando se habla de él.  “Él se tomó el riesgo de ser un mediador entre comunidades campesinas, organizaciones sociales y actores armados, legales e ilegales. En el contexto de hace unas décadas esto era una situación muy peligrosa y lo que denota es una capacidad enorme para la mediación”, dice Juan Carlos Merchán, quien además recuerda una de las situaciones más difíciles en tema de seguridad que vivió junto a De Roux: “Hacia finales de 2002, cuando los paramilitares acordaban, con el gobierno, su desmovilización, habían prometido una tregua navideña. Eso nunca lo cumplieron y en esa navidad entraron a la Serranía de San Lucas, por lo que decidimos con Pacho subir a estar con la comunidad. En esos días hubo enfrentamientos entre los paramilitares y el ELN, y la población civil quedó en medio. Pacho fue muy valiente e inteligente para demostrarle a ambos bandos que no estábamos del lado de ninguno, sino del lado de la comunidad. Menos mal él habló, pues de lo contrario, no estaríamos”.

En 2008 es nombrado Provincial de la compañía de Jesús en Colombia. Desde entonces ha seguido trabajando en temas de paz, desde los medios de comunicación, en conferencias y como mediador ante grupos armados. Estuvo presente en el acto de dejación de armas de las Farc y se ofreció para intercambiarse por Odín Sánchez, quien estaba en muy mal estado de salud en su secuestro por el ELN, propuesta que no fue aceptada por la guerrilla.

En julio de 2017 una noticia, de la cual fue protagonista, causó gran revuelo en la opinión pública dada su improbabilidad: de Roux logró sentar en una misma mesa a los Jefes de las Farc y a exjefes paramilitares, actores que años atrás eran enemigos a muerte. En un diálogo que duró más de tres horas acordaron poner a las víctimas como actor principal en la implementación de los acuerdos y dejar los odios del pasado para trabajar por la paz del país. Este hecho histórico demuestra no solo la credibilidad que tiene de Roux en los diferentes sectores de la sociedad, sino su capacidad de mediación, incluso entre enemigos de guerra.

Finalmente, fue elegido por el comité de escogencia para presidir la Comisión de Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición. Desde su postulación fue candidato favorito para ocupar este cargo pues es tal vez el único que se ha sentado a hablar con todos los bandos involucrados en el conflicto armado colombiano. Según el mismo comité de escogencia, fue elegido por su conocimiento de las regiones, del conflicto que allí se vivió, y por su capacidad de medicación para con los diferentes actores.

 

 

Miguel Martínez
Equipo de Comunicaciones

¿Cuáles son los retos a los que se enfrentan quienes dejaron las armas para emprender una lucha política? Alrededor de esta pregunta giró el último Diálogos Cinep/PPP de 2017 que se llevó a cabo el miércoles 1 de noviembre en las instalaciones del centro de investigación.

Contamos con la participación de Vera Grabe, antropóloga y ex militante del M—19; Carlos Velandia, administrador de empresas y ex miembro del ELN y Víctor Barrera, politólogo y coordinador del equipo de Conflicto, Estado y Desarrollo de Cinep/PPP.

La moderación estuvo a cargo del periodista Alfredo Molano Jimeno que planteó este diálogo desde los aprendizajes que han dejado procesos de paz anteriores en aras de comprender el momento de transición que Colombia hoy. ¿Qué necesita el país para hacer una transformación democrática? ¿La transformación que necesita será solo normativa o cultural? ¿Cómo se debe resolver el paso a la política sin armas que hará las FARC? Fueron tan solo algunos de los interrogantes que se plantearon en este espacio y que suscitaron distintas reflexiones desde el análisis del politólogo Víctor Barrera, como de la experiencia personales de Vera Grabe y Carlos Velandia.

Algunas de las intervenciones coincidieron en la responsabilidad no sólo de la sociedad, sino del sector político, pues como lo afirmó Carlos Velandia "no es cualquier cosa acabar una guerra de más de 50 años con el ejército guerrillero más grande del continente". Reconocer el esfuerzo que hicieron las partes demanda una madurez política que queda en duda hoy, con los retrasos que ha tenido la implementación en el Congreso de la República. "Si la Farc le apostaron a este proceso, la paz demanda generosidad de parte de muchos sectores políticos" afirmó Vera Grabe, refiriéndose a esto último.

A pesar de esto, Víctor Barrera reconoce que "no hay un jugador que en el gobierno esté defendiendo la paz tiempo completo" pues las agendas legislativas y el período electoral que se avecina influyen de distintas maneras en el devenir del Acuerdo de Paz, "no hay posibilidad de construir mayorías en un contexto donde se acercan las elecciones" afirmó Barrera.

Con respecto a los cambios que tiene que hacer la sociedad, Carlos Velandia habló desde su experiencia y afirmó que no ha sido tan fácil para él hacer ese tránsito aunque hayan pasado ya muchos años "Es la hora que no he podido abrir una cuenta de ahorros. Se  me ha limitado el ejercicio de ciudadanía" y reiteró "aunque la sociedad quiere la paz, no está dispuesta a ser muy generoso con los excombatientes".

Para Vera Grabe, no hay que poner en términos de malo o bueno la candidatura de Rodrigo Londoño a la presidencia “son decisiones que se toman y hay distintos riesgos que se corren" por eso insiste que la pedagogía de paz debe abordarse más allá de los acuerdos, precisa que hace falta un cambio de la mentalidad de parte de los colombianos para que el poder de la política no se quede dirigida a pensarla solo desde las urnas.

 

De grupos armados a partidos políticos

En la historia reciente varios grupos en diferentes partes del mundo han optado por la vía armada para exigir cambios políticos. Luego de negociar con sus respectivos gobiernos han dejado las armas y han accedido a la participación política, estos son algunos de esos grupos.

PIRA – Irlanda del Norte
El conflicto Irlandés parte del deseo independentista de una minoría católica del Reino Unido, en contraposición a la mayoría protestante que buscaba seguir siendo parte de la Monarquía británica.  Este conflicto generó la conformación de diferentes grupos armados que al enfrentarse entre ellos, desataron una guerra civil desde 1919. La organización terrorista con más militantes fue el Ejército Republicano Irlandés Provisional – PIRA (por sus siglas en inglés: Provisional Irish Republican Army).

Luego de 29 años de lucha armado inician conversaciones con el Gobierno Irlandés. Un poco más de una década duraron las negociaciones entre las partes que dieron como resultado el acuerdo de Belfast, conocido también como el Acuerdo de viernes santo, por la fecha de su firma en 1998. La refrendación de los acuerdos fue aprobada por el 94% de los votantes de República de Irlanda y el 71% de los votantes de Irlanda del Norte. El acuerdo incluyó reformas en la organización y la metodología de varias instituciones estatales en las que se les dio participación a los integrantes del PIRA.   El grupo armado solo dejó el uso de las armas hasta el 2005, siete años después de firmado el acuerdo cuando anunció su desarme.

Sudáfrica
La discriminación racial en Sudáfrica era tal, que el 1960 la Policía disparó contra una manifestación antigubernamental dejando un saldo de 69 muertos y 180 heridos, todos ellos de raza negra. Desde ese momento, líderes del Congreso Nacional Africano CNA, entre ellos Mandela, formaron el “Umkhonto We Sizwe” o Cabeza de Lanza que se caracterizaron por la práctica de la no violencia y la desobediencia civil. Este grupo fue el brazo armado de los movimientos antiapartheid y quienes iniciaron ataques armados en contra de las entidades estatales. En 1964 Mandela es enviado a prisión junto a otros integrantes del grupo armado, condenado a cadena perpetua.

En 1989 y frente a la presión internacional e interna por las políticas racistas, el recién nombrado presidente De Clerk inicia negociaciones secretas con Mandela, quien se convirtió en líder de los reclusos. En 1990 acuerda con el gobierno su libertad y la derogatoria de varias leyes que afectaban a la población negra. El gobierno aceptó al CNA como actor político e instalaron la asamblea constituyente. En 1994 Mandela gana las elecciones presidenciales y en 1996 aprueba la nueva constitución de Sudáfrica sin Apartheid.

Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional – El Salvador    
Como resultado de las políticas de la Junta Revolucionaria de Gobierno, en 1980 inicia la guerra civil en el Salvador. Varios grupos guerrilleros con ideología de extrema izquierda crean el Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional (FMLN) que se dedicó a la lucha armada en contra del Estado por 12 años. En 1984 inician los acercamientos con José Napoleón Duarte a la cabeza del gobierno. Tras cuatro años de conversaciones, en México, se firma el acuerdo final en 1992  y el FMLN se convierte en partido político. En 2009 y luego de participar en varios procesos electorales, ganan las elecciones presidenciales con el apoyo del 51% de los votantes.

Unidad Revolucionaria Nacional Guatemalteca – Guatemala
Guatemala cuenta en su historial con 19 gobiernos militares. Estos gobiernos mantenían un estricto control de las entidades, de la población civil y una fuerte ofensiva contra los grupos guerrilleros. Uno de ellos es la Unidad Revolucionaria Nacional Guatemalteca URNG, grupo en el que coincidieron cuatro grupos alzados en armas y creado en 1982. En 1986 con la elección de Marco Vinicio Cerezo, se inician las conversaciones entre Gobierno y guerrilla, apoyados por la ONU, pero después de varios intentos no llegaron a ningún acuerdo. Solo hasta 1996, diez años después, Alvaro Arzú concreta el acuerdo de paz entre ambas partes. La URNG se convirtió en partido político en 1997 y se ha presentado en las elecciones presidenciales sin lograr ganarlas, sin embargo ha logrado varias curules parlamentarias.

Fuerzas Nacionales de Liberación – Burundi
La República de Burundi está ubicada en África Oriental. Allí el conflicto es de tipo étnico. La población está dividida en tres grandes grupos: los Twa, los tutsi y los Hutu. Burundi se independizó de Bélgica en 1962 y tuvo sus primeras elecciones multipartidistas que dejaron como presidente a uno de los representantes Hutu. Pocos meses después de su posesión fue asesinado, hecho que generó la guerra civil entre los grupos étnicos. A partir de 1998 los gobiernos han iniciado conversaciones con varios grupos armados que han surgido con el paso del tiempo. Sin embargo, el proceso más importante se dio con las Fuerzas Nacionales de Liberación FNL.

Desde 2000 se intentaron acercamientos pero no se llegó a un acuerdo concreto. Con la ayuda de figuras representativas a nivel internacional como Nelson Mandela o Kofi Annan se inició el proceso de conversaciones en 2006. En 2008 se firmó el acuerdo final y se inició la transición de las FNL en un partido político llamado Consejo Nacional de las fuerzas democráticas de defensa de la democracia.  El partido logró la presidencia de la república con la llegada de Pierre Nkurunziza.

Movimiento 19 de abril – M19 – Colombia
Tras conocerse los resultados de las elecciones presidenciales de 1970 y el supuesto fraude electoral que dejó como ganador a Misael Pastrana, un grupo de integrantes de la Alianza Nacional Popular – Anapo, deciden crear el movimiento guerrillero M19 con el que buscaban presionar al gobierno. Este grupo se caracterizó porque su estrategia armada estaba acompañada de grandes golpes de opinión. Luego de 20 años de actividad guerrillera aceptan en negociación con el gobierno de Virgilio Barco entregar sus armas y dar por terminada la lucha armada a cambio de instalar una asamblea nacional constituyente que terminará en la Constitución Política de 1991.

Ingresaron a la arena política como el Partido Alianza Democrática Movimiento M19 y en elecciones obtuvieron 19 curules en la circunscripción especial para la Asamblea Constituyente. Uno de sus miembros, Antonio Navarro, fue elegido copresidente de dicha asamblea. Terminada la constitución, lograron 9 senadores y 12 representantes a la cámara en las elecciones de 1991. En las elecciones siguientes perdieron la personería jurídica por no alcanzar el umbral electoral.

 

Miguel Martínez

Laura Contreras

Equipo de Comunicaciones

Una solución pacífica a una violación sistemática de los derechos humanos y la urgencia por la armonía en la relación nacional e internacional de los países generó una movilización de las Potencias. Entre acuerdos, pactos y convenios que tuvieron espacio desde el despertar de la realidad sangrienta que dejó la Gran Guerra (1919), el 24 de octubre de 1945 entró en vigor la Organización de las “Naciones Unidas”.

Anteriormente, el 26 de junio de ese año en la Conferencia de San Francisco, delegados de 50 naciones, organizados en cuatro comisiones principales y doce técnicas, firmaron la Carta de fundación del Organismo, bautizado en homenaje a Franklin Delano Roosevelt, presidente estadounidense quien había muerto el mismo año.

 “¿Universalismos o regionalismos, autodeterminación de los pueblos o independencia? Modificación de tratados, el derecho de veto en el Consejo de Seguridad, la jurisdicción de la Corte Internacional de Justicia”[1], fueron los debates, que en torno a estos y otros aspectos, en 1945 pusieron los cimientos de la Organización para que reglamentara y sirviera como árbitro en decisiones nacionales e internacionales hasta nuestros días.

Sólo un año después de su puesta en marcha, el Embajador de Irán, en marzo de 1946, presentó quejas al Secretario General de Naciones Unidas, Trygve Lie, por la presencia de tropas soviéticas en su territorio. Es indudable que desde su nacimiento Naciones Unidas se ha enfrentado a constantes crisis, “Irán, Grecia, la energía atómica, Palestina, Berlín, Corea, China. Y que en cada una de ellas, autorizadas opiniones han llegado a afirmar que de no alcanzarse una solución al problema la Organización estaba condenada a desaparecer”[2]. Pese a los pronósticos, la ONU aún hoy toma las riendas en los contextos más violentos de la historia.

 

La labor de la ONU en nuestro país se ha evidenciado en el Proceso de Paz. Al respecto, Hélène Papper, Directora del Centro de Información de Naciones Unidas en Bogotá, en entrevista, expone cuál ha sido el papel, los avances y retos, de dicha Organización en las etapas del Proceso y su implementación. 

 ¿Cuál es el rol de la ONU en Colombia?
H.P: El logro más reciente es que ahora que se firmó el Acuerdo con Las Farc empezamos como agencias y sistemas de Naciones Unidas a trabajar al lado de las comunidades y de los municipios, para asegurar que tengamos formas de escuchar a la ciudadanía para que los programas que se van armando den respuesta a las necesidades de las comunidades. Lo más importante es que conozcamos en el caso colombiano ¿cómo hacer para llegar a un desarrollo y una paz sostenibles?.

¿Cuáles han sido las etapas del apoyo de la ONU al Proceso de Paz?
H.P: La ONU acompañó el proceso de paz desde el inicio. Hoy en día estamos trabajando con entidades del sector privado y público para que juntos nos sumemos y fortalezcamos lo que se ha logrado en los acuerdos.

La ONU ha desarrollado dos misiones en Colombia. La primera Misión tuvo la carga de la verificación y acompañamiento de la entrega de armas de Las Farc. Y, la Segunda inicia para asegurar que se generen los espacios y las posibilidades para la reintegración y la reincorporación de los exguerrilleros a la vida civil.

¿Qué sigue? En ¿Qué otras áreas trabajará Naciones Unidas en el marco de la implementación de los acuerdos?
H.P: Lo que es importante en cada espacio de posconflicto, cuando un país está pasando la página, es asegurar que la gente entienda lo que está pasando, que quienes estén en capitales o zonas rurales se vean involucrados en el proceso, y que entiendan cómo pueden cooperar en los cambios que se generan en Colombia.

Estamos trabajando especialmente a nivel educativo, con programas como: Educación por la paz; para que los jóvenes que van a ser quienes van a  tomar en unos años las decisiones estén enterados sepan cómo pueden trabajar en fortalecer la paz en Colombia. Porque con el apoyo de los jóvenes es que podemos asegurar que haya un desarrollo sostenible y se sientan empoderados para cumplir la agenda 20 – 30 de la ONU.

¿Con qué actores o entidades trabaja actualmente Naciones Unidas en Colombia?
H.P: Tenemos alianza con Bogotá Ciudad de Paz, Cámara de Comercio, Secretaría de Gobierno, Centro de Memoria, Alta Consejería por la Paz, Paz y reconciliación, estamos todos trabajando juntos para desarrollar diversos programas.

A nivel educativo estamos junto al Ministerio de Educación y diversas entidades del Estado. También con fundaciones en temas muy específicos, principalmente medio ambiente, y cultura con la fundación Arte por la Paz, la cual emplea el arte como medio para llegar a la población y generar reflexiones en torno a cómo es vivir en situación de posconflicto.

Como último, en el sector privado principalmente trabajamos con ECOS ya que es importante propiciar un entorno seguro para el desarrollo del país.

 

 EJES DE ACCIÓN HISTÓRICAS DE LA ORGANIZACIÓN[1]

  1. Descolonización
  2. Derechos Humanos
  3. Estupefacientes
  4. Medio ambiente
  5. Desarme
  6. Armas nucleares, químicas y biológicas
  7. Desarme y desarrollo
  8. Paz

 

PROGRAMAS DEL SISTEMA DE ONU[2]

  • Fondo Naciones Unidas para la Infancia – UNICEF
  • Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados – ACNUR
  • Conferencia de las Naciones Unidas sobre Comercio y Desarrollo – UNCTAD
  • Programa Naciones Unidas para el desarrollo – PNUD
  • Fondo de las Naciones Unidas para la Población – FNUAP
  • Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente – PNUMA
  • Instituto de las Naciones Unidas para la Formación Profesional y la Investigación – UNITAR
  • Universidad de las Naciones Unidas
  • Centro de las Naciones Unidas para los Asentamientos Humanos – HÁBITAT

 

María Gabriela Novoa
Equipo de comunicaciones

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[1] Montaño, Jorge. Las Naciones Unidas y el orden mundial 1945 - 1992. México D.F.: Fondo de Cultura Económica, 1992. Pág 20.

[2] Feller, Abraham traducción Díaz, Andrés. Las Naciones Unidas y la Comunidad Universal . Barcelona: Editorial Hispano - Europea , 1957.

[3] Montaño, Jorge. Las Naciones Unidas y el orden mundial 1945 - 1992. México D.F.: Fondo de Cultura Económica, 1992.

[4] Montaño, Jorge. Las Naciones Unidas y el orden mundial 1945 - 1992. México D.F.: Fondo de Cultura Económica, 1992.

El director del Cinep/PPP, Luis Guillermo Guerrero Guevara, realizará una gira por cuatro países europeos. Entre el 13 y el 29 de octubre visitará algunos de los financiadores de los proyectos de Cinep/PPP en Londres, Bruselas, Madrid y Bilbao. Durante los primeros días de su recorrido lo acompañará John Jairo Montoya, S.J., e investigador del equipo de Derechos Humanos del Cinep/PPP.

El viaje tiene como objetivos principales, primero, consolidar alianzas con organizaciones de cooperación internacional para nuevos proyectos de investigación y, segundo, hacer seguimiento a los proyectos vigentes que apoyan organizaciones de estos países. Además, presentará el contexto actual que vive el país y la propuesta de trabajo del Cinep/PPP en los próximos cinco años para responder a dicho entorno.

Durante la gira, Guerrero participará de varios espacios académicos dirigidos a la comunidad europea sobre la coyuntura nacional. Se discutirán temas del acuerdo de paz con las Farc, de la mesa de conversación con el ELN, de la implementación de los acuerdos y de los defensores de derechos humanos. Además, se reunirá con varios representantes del Parlamento de Reino Unido que están interesados en conocer más a fondo la situación del país y presentará las investigaciones de varios equipos del Cinep/PPP.

 

Miguel Martínez

Equipo de comunicaciones

El 14 de septiembre se realizó la Audiencia Pública “Garantías de las organizaciones y movimientos sociales para el ejercicio de la participación, la protesta y la movilización social”. Ese mismo día se conmemoraron 40 años del Paro Cívico Nacional, fecha en la que agotadas las oportunidades que la ciudadanía dio al Gobierno López Michelsen salió a protestar alcanzando la suma de 1,300,000 huelguistas, la cifra más alta de la historia del país.

No es nuevo que en Colombia los ciudadanos sean noticia al recorrer las calles para exigir justicia y visibilizar la vulnerabilidad de sus derechos. Sin embargo lo que actualmente es nuevo y transformador es que se estén pactando garantías para que la población salga a las calles gozando de la protección de su derecho a protestar y manifestarse.

Uno de los principales aspectos de este encuentro fue la socialización de los insumos y lineamientos, presentados por el Centro de Investigación y Educación Popular / Programa por la paz CINEP y la Fundación Foro Nacional por Colombia, del Proyecto de Ley estatutaria de garantías para la participación de organizaciones y movimientos sociales y para la movilización y la protesta social en el marco de la implementación del punto 2.2.1 y 2.2.2 del Acuerdo final de Paz. A su vez Representantes del Congreso, Delegados de Ministerios y Miembros de organizaciones sociales expresaron la importancia y la solicitud urgente de que se presente y apruebe lo antes posible este marco jurídico.

Estas son algunas de las voces que expresan la urgencia de que se presente el Proyecto de Ley estatutaria de garantías para la participación de organizaciones y movimientos sociales y para la movilización y la protesta social:

Seusis Pausivas Hernández

 

“Quiero aprovechar para rendir homenaje a gente del común que un día como hoy hace 40 años un 14 de septiembre de 1977 daba a luz al Paro Cívico Nacional ahí las comunidades de los campesinos, estudiantes, obreros, desempleados, salieron a las calles por la conquista de sus derechos, y es lo que debemos cumplir los colombianos para una paz estable y duradera”

Antonio Madariaga - Director de Viva la Ciudadanía

 

“Pienso que tratar el tema de participación social hoy en día como si fuera solamente un mero trámite o un punto más que hay que cumplir y chulear no es la manera en la que hay que tratar este tema. Creo que nuestro país nos está dando una serie de señales, una serie de manifestaciones que hay que saber entender. No estamos en el mismo ciclo de protestas, en el mismo ciclo de movilizaciones de toda la vida, hay una proposición especial que el país  nos está haciendo diciendo: El tema de participación es fundamental.”

Donka Atanassova - Vocera Comisión Diálogo

“El paro cívico del 77 es el tema que estamos discutiendo de la Ley estatutaria para hablar de las garantías para la participación ciudadana y el ejercicio del derecho a la movilización y la protesta social. En primer lugar, tiene todo que ver porque las ideas claves que tiene ese Proyecto de ley son fundamentales. La primera de ellas, la idea de que deben reconocerse la existencia de las organizaciones y los movimientos sociales y se les deben otorgar derechos que hoy en Colombia jurídicamente sólo tienen los partidos políticos y las personas. Entonces, la primera gran idea es: Tiene que reconocerse la existencia  de las organizaciones y los movimientos sociales y el hecho de que tienen derechos.”

Este es el Documento de Lineamientos para la Ley estatutaria de Garantías. Presentado al Consejo Nacional de Participación por el Centro de Investigación y Educación Popular Cinep/PPP y la Fundación Foro Nacional por Colombia.

 

María Gabriela Novoa

Equipo de comunicaciones

El 13 de septiembre se llevó a cabo el Conversatorio "Circunscripciones Especiales Transitorias de Paz" que permitió el encuentro entre Senadores, Delegados de Ministerios, Representantes de comunidades y Organizaciones sociales en el Congreso de la República para que se expresara la preocupación colectiva frente al aplazamiento del trámite para la aprobación de las CTEP.

  

 

 

María Gabriela Novoa

Equipo de comunicaciones