Aug 18, 2017
Noticias Institucionales

Noticias Institucionales (67)

El pasado 2 de agosto en las instalaciones de Cinep/Programa por la Paz se llevó a cabo el evento La verdad en juego: un diálogo con diversas organizaciones sociales sobre Comisión de la Verdad.

Los invitados a este conversatorio fueron: Oscar David Montero de la Organización Nacional Indígena de Colombia, Marina Gallego de la Ruta Pacífica de las Mujeres, Juan Ruiz de Hijos e hijas por la memoria y contra la impunidad y Fabio Arias de la Central Unitaria de Trabajadores. El moderador del diálogo fue el investigador de Cinep/PPP, Mauricio Archila.

La Comisión de esclarecimiento de la verdad, la convivencia y la no repetición hace parte del SIVJRNR, que se creó en el punto 5 del acuerdo de paz firmado en la Habana. Uno de los puntos que más tiempo tomó en su discusión. Es por esto, que en esta versión de Diálogos Cinep/PPP la discusión se centró en exponer y comprender la diversidad de opiniones y posiciones de las  organizaciones sociales sobre la Comisión de la Verdad.

El investigador Mauricio Archila centró la conversación en 5 puntos fundamentales:

  1. La relación de la Comisión de la Verdad con los demás componentes del SIVJRNR.
  2. Cómo se relacionará lo judicial y lo extrajudicial en el marco de la Comisión de la Verdad.
  3. Cómo se desarrollará el mandato de centralidad de las víctimas. Cuál será la participación de estas en la Comisión de la Verdad.
  4. Qué se debe investigar en esta comisión.
  5. Qué tipo de verdad se espera de una Comisión de la Verdad: un relato sobre las causas de la violencia y su desarrollo o varios relatos de esta.

Por último, el investigador enfatizó en la idea de que la Comisión de la Verdad debería investigar “más que casos emblemáticos, dar cuenta de los patrones de victimización del conflicto armado”

Vea aquí la conversación que tuvieron las diferentes organizaciones participantes y algunas respuestas a los interrogantes planteados en esta versión de Diálogos Cinep/PPP

Venezuela vive hoy uno de los momentos más difíciles de su historia reciente tanto a nivel político, económico como social. Esta situación ha provocado una crisis generalizada que cuestiona la garantía del goce efectivo de los derechos fundamentales, tanto de los derechos civiles y políticos, como de los económicos y sociales de la población que allí reside.

 
 

 

 

El Comité Directivo y el equipo de colaboradores del Cinep/ Programa por la Paz lamentan el fallecimiento de Virginia Bouvier, una colega y amiga estadounidense que no escatimó esfuerzos en su vida para aportar a la paz en Colombia.

Ginny, como le gustaba ser llamada, se graduó del Wellesley College, tenía una maestría en Español de la Universidad de Carolina del Sur y un doctorado en Estudios Latinoamericanos de la Universidad de California, Berkeley. Su sólida formación académica la proyectó como docente en la Universidad de Maryland y en la Universidad de Georgetown.

Su valioso trabajo académico lo complementó con activismo social como defensora de derechos humanos en los 80 junto al equipo de WOLA y como investigadora y consultora de USAID, ONU Mujeres, el Banco Mundial y la Fundación Levi Strauss, entre otros. Desde 2003, Ginny se vinculó al Instituto de Paz de los Estados Unidos (USIP); siempre enfocada y conocedora de asuntos latinoamericanos, llegó a liderar el Programa Colombia y tuvo un rol destacado como asesora principal en procesos de paz en dicha institución.

Desde esta posición en USIP, Ginny Bouvier impulsó y apoyó procesos orientados a crear un clima favorable a los diálogos de paz y al fortalecimiento de las capacidades de mediación de las organizaciones de la sociedad civil colombiana para la construcción de paz. Un ejemplo de ello es la creación de la Red de Mujeres Mediadoras y la Mesa de Iniciativas de Reconciliación, entre otras.  

Cinep/Programa por la Paz envía un abrazo de solidaridad y un mensaje de condolencia a su familia y su equipo de trabajo, y honra su memoria como mujer, académica y activista destacada, pero, también, como una amiga incondicional que ha acompañado el camino de tantos defensores y defensoras de la paz y los derechos humanos en Colombia.

Cinep/PPP se compromete a preservar el gran legado de Ginny Bouvier; su persistencia, solidaridad, compromiso y activa escucha, para que, en sus palabras, podamos ser “una sociedad practicante de la paz que anhela la justicia”.

Desde inicios de abril, cuando el Congreso de la República concilió el acto legislativo, los magistrados de la Corte Constitucional estudian el decreto que establece la justicia transicional para los miembros de las Farc para definir si dicho documento se ajusta a la constitución política del país. Este es tal vez el punto más discutido de los acuerdos. Tanto así, que la máxima corte por primera vez en su historia realizó una audiencia pública de dos días para escuchar las voces de diversos sectores que se pronuncian sobre la JEP. Con estos conceptos, la corte deberá votar en las próximas semanas y decidir el futuro jurídico, no solo de los miembros de las Farc, sino de militares y terceros civiles que deben responder ante la justicia por hechos enmarcados en el conflicto.

A continuación presentamos puntos más polémicos que se presentaron ante la Corte Constitucional.


 

Miguel Martínez

Equipo de comunicaciones

Gracias a una alianza entre Cinep/Programa por la Paz y la Escuela Superior de Administración Pública con apoyo del Servicio Jesuita Refugiados, durante el mes de junio se están realizando 9 talleres en ciudadanía y democracia en las Zonas Veredales.

Un equipo integrado por profesionales de la ESAP, profesionales del SJR, investigadores del Cinep/PPP y el equipo pedagógico de las FARC tendrá encuentros en las diferentes ZVTN  para cualificar a las personas asistentes en los siguientes temas: participación ciudadana, Estado social y democrático de Derecho, defensa de los Derechos Humanos y solución pacífica de los conflictos. El objetivo principal de los talleres es aportar herramientas para la integración territorial. En ese sentido, existe un componente de Reconciliación que se trabaja durante los tres días que dura el taller.

Los equipos facilitadores están conformados por seis personas de las diferentes organizaciones. Y los participantes son treinta  por parte de las zonas veredales y 10 por parte de la comunidad. Las zonas veredales contempladas para la realización de los talleres son: El Oso, Betania, Pondores, Monteredondo, Charras, Montañita, Dabeiba, La Carmelita y La Pradera.

El diseño de los talleres se ha realizado en conjunto con el comité pedagógico de las FARC y pretende configurarse como un ejercicio participativo en donde el diálogo de saberes permita potenciar conocimiento y competencias de los y las participantes a los talleres para transitar hacia la integración de los territorios.Este diálogo de saberes se ha centrado en los siguientes temas: arquitectura constitucional, comprensión de los DD.HH y los mecanismos para su protección, mecanismos de participación y mecanismos alternativos de resolución de conflictos.

Además de seguir una ruta temática, los facilitadores diseñaron una ruta metodológica que permite ilustrar cada una de las actividades que realizarán en cada tema. Los participantes tendrán la oportunidad de establecer un diálogo sobre sus experiencias previas y posteriores a la exposición teórica de los temas y adentrarse en la comprensión de lo masculino y lo femenino en el abordaje que hacen de cada uno.

 

Laura Inés Contreras Vásquez

Equipo Comunicaciones

 

Durante el primer semestre de 2017 se ha desarrollado el Diplomado virtual en Incidencia política: de la experiencia local a la acción regional. Este diplomado busca Contribuir eficazmente al establecimiento de políticas públicas cada vez más respetuosas de los Derechos Humanos y de los principios sociales básicos de justicia y equidad a través del intercambio de experiencias de incidencia local, regional, nacional e internacional, y el fortalecimiento de las capacidades de incidencia de los Centros Sociales de la Compañía de Jesús en América Latina y el Caribe. 

A continuación la infografía que ilustra la información general de los participantes del diplomado.

 Nota: Para mejor visualización dar click derecho sobre la imagen y Abrir imagen en una pestaña nueva

 

 

Esta edición de la revista Cien Días vistos por Cinep/PPP titulada “Veinte años de asombrosa impunidad” está a la memoria de Mario Calderón, Elsa Alvarado y Carlos Alvarado, asesinados el 19 de mayo de 1997. Mario y Elsa desde el Cinep y a través de la revista Cien Días aportaron a la conversación, el debate abierto y el intercambio de ideas. 

La edición n. 90 se concentra en análisis sobre la coyuntura de la implementación de los acuerdos y los riesgos asociados a esta.  Concretamente, se plantean interrogantes sobre las condiciones de legitimidad o criminalización de la protesta social; el traslado de los integrantes de las FARC-EP a las Zonas Veredales Transitorias de Normalización y los Puntos Transitorios de Normalización, y la sustitución de cultivos de uso ilícito. También hacen parte del contenido de esta publicación una revisión al discurso mediático sobre los asesinatos de líderes sociales y defensores de derechos humanos y la reflexión sobre Buenaventura como territorio clave del posacuerdo, entre otros asuntos de interés para la opinión pública. Consulta la publicación para conocer en detalle la información.

> Ver otras ediciones de Cien Días

 
La Fiscalía declaró el 11 de mayo de 2017 que los homicidios de los investigadores del CINEP, Mario Calderón y Elsa Alvarado, así como el de Carlos Alvarado Pantoja y la tentativa de homicidio de Elvira Chacón de Alvarado, padres de Elsa, son crímenes de lesa humanidad

A pocos días de cumplirse 20 años del asesinato de Mario Calderón, Elsa Alvarado y de su padre Carlos Alvarado Pantoja, ocurrido el 19 de mayo de 1997, la Fiscalía acaba de emitir una decisión en la que determina que estos crímenes se categorizan como delitos de lesa humanidad y, en consecuencia, son imprescriptibles.

Para adoptar esta decisión, el ente fiscal sostuvo que “los delitos fueron cometidos dentro de un plan sistemático y generalizado contra la población civil”. Por lo tanto, reitera y ratifica la calificación hecha en la resolución de situación jurídica del actualmente investigado Coronel ® Jorge Eliécer Plazas Acevedo.

La Comisión Colombiana de Juristas, en su calidad de representante judicial de las víctimas, había solicitado el pasado 7 de abril de 2017 que estos crímenes se declararan expresamente como delitos de lesa humanidad, al considerar que, junto a otros homicidios, como el de Jesús María Valle Jaramillo, Eduardo Umaña Mendoza y Jaime Garzón, fueron parte de la ejecución de un plan de carácter generalizado y sistemático en contra de defensores de derechos humanos.

Esta decisión, además de contribuir a que estos crímenes no queden en la impunidad y a saldar una grave deuda con el pasado, también debe constituirse en una admonición para que ni el Estado ni grupos irregulares vuelvan a cometer estos execrables crímenes que son ofensa para toda la humanidad.

Comisión Colombiana de Juristas
Mayo 12 de 2017

El sábado 13 de mayo, a las 2 de la tarde en el barrio Mariscal Sucre conmemoraremos desde allí, los 20 años del asesinato de Mario Calderón, Elsa Alvarado y Carlos Alvarado. La junta de acción comunal del barrio Mariscal Sucre, amigos cercanos de los investigadores y de Carlos, habitantes de barrios cercanos y todos los interesados,se reunirán en el parque Mario Calderón, en una jornada de recolección de basuras, siembra de árboles siete cueros, pintada de murales a cargo del colectivo Dexpierte y música y rap en vivo a cargo de Jacob D.M.C. (dj set).

Cinep/Programa por la Paz habló con Dexpierte sobre su trabajo y lo que esperan de esta jornada.

¿Cómo nace el colectivo Dexpierte?

Dexpierte: Surgió hacia mediados del 2010 como parte de un proceso de organización estudiantil que llevábamos a cabo de manera autónoma, en el que nos pensamos las diferentes maneras que comunicar una realidad oculta que aún se mantiene en matices de grises. La historia oculta de Colombia, homenajes a líderes y luchadores políticos que han defendido históricamente el territorio de intereses ajenos a los propios.

En ese momento pensamos en que esto debía darse mediante las expresiones de acciones gráficas en el espacio público, con el fin de comunicar e interpelar aquellas realidades hegemónicas. Es una apuesta colectiva de comunicación, en realidad siempre lo hemos planteado como una invitación abierta a recorrer los olvidos interpuestos con el tiempo, olvidos marcados por la mentira, y el silencio como parte del dominio estructural sobre este pueblo. Es una apuesta gráfica por reconocer la identidad de lo que somos aún en medio de una guerra silenciosa, que intenta perpetuarse a manera de ley o norma.

 ¿Cuáles son sus apuestas y en cuáles proyectos han trabajado?

 D: En este momento las disputas por la memoria se amplían y abren las posibilidades de comunicación directa sobre los hechos que en este país han venido ocurriendo. Las expectativas están puestas en facilitar y servir de comunicadores de esa memoria no oficial en la que más de uno se ve reflejado cotidianamente, pero que aún necesita más color y sensibilidad para que pueda llegar a más personas. No existen finalidades en el colectivo, creo que a largo plazo nos podríamos ver en el mismo ejercicio, sólo que con mayor dedicación. Básicamente durante este tiempo hemos venido trabajando alrededor de estas apuestas colectivas por la memoria y el trabajo en aras de resaltar y dignificar el sentido de lo que somos como país y como región latinoamericana. 

¿Cómo se vinculan al homenaje que desde Cinep/PPP se le está haciendo a Mario, Elsa y Carlos?

D: Nos vinculamos desde los afectos que hemos generado desde hace algunos años que conocimos el caso del asesinato de Mario y Elsa en particular.

Nos vinculamos por el mismo sentido que tiene el colectivo al interpelar en el espacio público el uso y las disputas por la memoria.

El caso de Mario y Elsa es uno de los miles de casos en los que se ve el reflejo de la legitimidad de la impunidad en este país. Uno puede ser asesinado sin que existan responsables puntuales, pero siempre hay una estructura criminal que por acción u omisión, siempre se configurará como la responsable de este tipo de violaciones; este tipo de estructuras son las que nos han venido sometiendo en una guerra histórica durante años.

Por razones como esas creemos en la pintura como un lenguaje más, en el que se pueden relacionar desde las alegrías, las ausencias y los sueños que tenemos de manera individual o colectiva. Mario y Elsa no son sólo dos investigadores del Cinep, son los soñadores que cada uno llevamos dentro como transformadores de esta realidad.

¿Cuál es el mensaje que envían a las personas que quieran participar de este homenaje?

D: En esta ocasión la particularidad de la acción radica en que es una intervención en el parque que Mario Calderón creó hace algunos años y que actualmente se llama paradójicamente “Mariscal Sucre”. La idea es renovar y compartir ese día alrededor de un conflicto que aunque nos apacigua, siempre hay oportunidades para compartir en medio de la pintura, la música y una memoria activa que debe consolidarse en la transformación de nuestra propia realidad.

 

Más sobre Dexpierte:

www.dexpierte.blogspot.com

www.flickr.com/photos/dexpiertecolombia

 

 

Laura Inés Contreras Vásquez

Equipo de comunicaciones



 

Estaba haciendo la fila para entrar a ver  “Monsieur Periné” en el Koerner  Hall de Toronto,  cuando recibí un mensaje de texto de Elvira Alvarado recordándome que el próximo mes de mayo se cumplen 20 años del vil asesinato de su hermana y mi buena amiga Elsa,  junto con su esposo y también cómplice generacional Mario Calderón y el papá Alvarado. Me invitaba a escribir algo, alguna frase relacionada con los dos últimos años de la vida de Elsa y de su pensamiento.  Lo primero que se me vino a la memoria fue un “mini casete” que me regaló quince días antes de su asesinato y que dejó en mi apartamento camino a dictar su clase de “Comunicación para el Desarrollo” en la Universidad Externado de Colombia (nuestra universidad). Se trataba de las canciones de una nueva y desconocida joven cantante barranquillera que había sacado su primer disco “Pies descalzos”, el cual le gustaba mucho a sus estudiantes. Estaba utilizando las letras de algunas de sus canciones para trabajar con ellos los mensajes clave de esas letras, mezcladas con las melodías de esa joven cantante que movía los corazones de los chicos.

 Las nuevas y refrescantes melodías de los integrantes de Monsieur Periné, junto con el recorderis que me hizo Elvira de la partida de Elsa, removieron la memoria de nuestras vidas de hace 20 años, cuando estábamos en los 30s y éramos buscadoras de nuevas formas de educar a los jóvenes estudiantes; de hacer de la comunicación en todas sus formas, una potente arma educadora y de “utilizar” las propuestas de los jóvenes, como una herramienta pedagógica  para propiciar interés por el conocimiento, por la crítica, por el “no tragar entero”.

Desde hace 20 años,  aparece cada año, en mayo, el recuerdo de Elsa y Mario bajo diversas formas.  Tratamos de esquivar el dolor de su partida prematura y de la rabia de pensar por qué esas fuerzas oscuras no se dieron el permiso de haberlos conocido, pues seguro que si se hubieran sentado a conversar con ellos, no les hubieran tocado un pelo. Si hubieran llamado a la puerta en vez de haberla violado a tiros de metralleta, seguramente Elsa y Mario les habrían abierto la puerta de su casa y les brindarían una taza de té o un aromático café colombiano para entablar una charla que se hubiera convertido en una noche de dialogo, de compartir historias, alternada con deliciosos platillos que habrían salido de la cocina siempre lista para hacer sentir a los visitantes como en su casa. Pero no fue así. Llegaron y sin permiso masacraron unas vidas llenas de vida. Mataron vilmente a esos andantes del bien, de la paz, a esos protectores del planeta que buscaban que el agua rodara fresca por los manantiales.

Es inevitable no pensar en lo que quisiéramos borrar de nuestra memoria. Es imposible no preguntarnos una y otra vez ¿por qué?... Pero esto no es a lo que me ha invitado a recordar Elvira. Entonces volvamos a esa mujer alta y esbelta, de sonrisa grande y cabello fino. A esa chica que le robó el corazón al “Obispo de Oriente”… Elsa era una comunicadora por esencia y una educadora por convicción. Nos unía que yo soy educadora por esencia y comunicadora por convicción. Nos unía también que nos encantaban las jóvenes generaciones, los niños, los muchachos y las chicas, por su inocencia, su franqueza y sus búsquedas y nos interesaba llegarles a ellos. Pero también nos importaba pensar en  los más excluidos, en los que no tienen voz, en los que sufren por la pobreza, por no tener un pan en la mesa u oportunidades para estudiar. Teníamos buenas charlas sobre el papel de los medios de comunicación en la educación de las jóvenes generaciones, en el uso de la televisión, de la radio con fines educativos, pero no para producir aburridores programas que se dicen “educan” sino los medios, como potentes instrumentos para cambiar mentalidades y no para mantener el statu quo de los pueblos. Eran tiempos en donde el internet no se había popularizado, ni las redes sociales virtuales aún existían, ni mucho menos existían los celulares inteligentes que todo lo hacen. Eran tiempos del betamax, de los CD, de las videotecas para sacar películas en beta o VHS, de los cine clubs y de las salas con grandes computadores donde accedíamos para tareas puntuales.  Los pequeños laptops eran propiedad de reducidas minorías.  Me pregunto cuál podría ser nuestra conversación de hoy si Elsita estuviera, sobre el papel de la educación mediada por tanta información, por el inmediatismo de la noticia, por  los bancos de música que se bajan en el celular, o las bibliotecas virtuales al servicio de quien los quiera con solo prender un teléfono?

Trabajábamos en el CINEP. Para ese entonces construíamos en el Proyecto Urbano una estrategia educativa para capacitar al movimiento de madres comunitarias en el país encargadas de la atención a la primera infancia. Las madres comunitarias no tenían voz, no eran reconocidos sus derechos como educadoras. Eran simples cuidadoras, que abrían las puertas de sus casas para proteger a los niños pequeños y enseñarles con juegos y cantos las primeras letras. Con Elsita discutíamos ideas para cualificarlas, que tal producir materiales usando comics, grabarles música, ponerles películas para que el mundo se les abriera hacia el universo de la infancia en sus primeros años?… Así nacían las semanas de la creatividad en el Sur Oriente de Bogotá, el cineclub cine-Cinep para los niños del barrio La Perseverancia o el programa Fosdimac de formación a las madres comunitarias.

Fuimos también cómplices de amores secretos. De compartir su sueño de tener un hijo. De su complicidad cuando supo que en mi vientre crecía mi José Alejandro.  La primera persona que llegó a la clínica después de mi familia inmediata a visitar a mi  Ale fue Elsita. Siempre con su sonrisa grande, lo miró a los ojos y yo le se lo entregué para que lo cargara. Ella lo tomó en sus brazos  y con la complicidad que nos caracterizaba, recordamos lo que algún día una madre comunitaria nos había dicho, que era importante cargar a los bebés pues así llegaba el propio. Meses después, la semilla de Iván, su hijo, prendió y también él llegó al mundo.

No compartimos mucho tiempo la primera infancia de nuestros hijos juntas. Nos fuimos para París y ellos, Mario y Elsa, empezaron su crianza en Colombia. Iván recibió un regalo de José Alejandro, “Artura la Cangura”, que cuidadosamente seleccionamos para mandar con un mensajero visitante en Paris que volvía a Colombia. Guardo como un tesoro, un sobrecito con una carta escrita a cuatro manos por Mario y Elsa donde agradecen la llegada de Artura.  Por ahí está,  junto con el tarot que leía Mario y que años después, en un mes de mayo en Guatemala, me regaló Nohora Alvarado, su otra hermana,  cuando nos encontramos en uno de mis periplos latinoamericanos.

Es imposible olvidar a Elsa en tiempos de las redes virtuales, de los App, del WiFi, de la transformación del mundo por la tecnología y las telecomunicaciones. Este escrito me hace pensar que si estuviera viva, seguramente estaría dándonos pistas sobre los retos de la educación a las jóvenes generaciones que consumen diariamente información, que navegan en el mundo virtual cotidianamente, que construyen vidas paralelas, las reales y las virtuales, a través del celular o del laptop.  Toda esta revolución estaría mediada por su cuidadosa reflexión sobre mundos más justos para todos, donde el acceso a la información, pero sobretodo, el no tragar entero, debe estar en el centro de la reflexión educativa.  Estaríamos pensando como aprender a digerir toda esa información que diariamente nos bombardea y que tratamos de aprender a interactuar con los jóvenes de hoy, en estos tiempos donde la inmediatez es la unica manera de sobrevivir.

Elsa, Mario, Iván, están siempre en mi corazón.

 

Tatiana Romero Rey

Toronto, Abril 24 de 2017