Como cierre del Diplomado en Gestión participativa de la política pública educativa se reunieron más de 200 líderes del sur del Tolima, entre ellos, docentes, rectores de instituciones educativas, estudiantes y representantes de organizaciones sociales. El diplomado se desarrolló entre julio de 2017 y abril de 2018 en Ataco, Rioblanco, Planadas y Chaparral y buscaba el encuentro de multiplicidad de actores interesados en la educación rural y la construcción de paz en el departamento y el país.

La realización del diplomado en esta región es muy significativa, ya que el sur del Tolima ha sido una zona histórica del conflicto armado colombiano. Muy cerca al municipio de Planadas se instaló la república de Marquetália, cuna de las Farc a inicios de la década de los 60. Desde entonces toda la zona ha tenido presencia de actores armados y por consiguiente enfrentamientos entre ellos. La zona ha sido muy disputada pues cuenta con amplia diversidad de climas y por lo tanto, de gran producción agrícola. “Por muchos años se nos consideró una zona roja del conflicto, pero de ahora en adelante nos van a reconocer por trabajar por la educación rural” afirmó una de las asistentes. La riqueza natural, sumada a la poca presencia del Estado y el difícil acceso a algunos municipios, han hecho del sur del Tolima un lugar azotado por la violencia durante más de cincuenta años.

Al evento asistieron los integrantes del consejo asesor regional de Educapaz, autoridades educativas del departamento, entre ellos, el secretario de educación departamental, Jairo Cardona; el secretario administrativo con funciones de secretaría de educación municipal en Chaparral, Manuel Oviedo;y directivos de la Pontificia Universidad Javeriana, Cali y el Centro de Investigación y Educación Popular/Programa por la Paz (Cinep/PPP). Todos los participantes fueron certificados por su participación en el diplomado, además se entregó el mapa de oferta educativa de cada municipio, que se constituye en el primer resultado colectivo de los encuentros en cuanto al análisis del contexto educativo del nivel local.

“En la coyuntura actual del país, es de vital importancia replantear el modelo educativo para que atienda a las necesidades de la población rural y en especial en el contexto tan difícil de violencia que ha vivido el sur del Tolima”, dijo Oscar Sánchez, coordinador de Educapaz en su discurso. En esto coincidió Luis Guillermo Guerrero, director del Cinep/PPP, quien añadió que la tarea de pensar la educación rural en el departamento apenas comenzaba: “a partir de ahora inicia el verdadero trabajo de ustedes en la construcción de una política pública de educación para sus propias necesidades”.

Los temas trabajados en el diplomado fueron: las políticas educativas actuales, de las propuestas que trajo el acuerdo de paz en temas de educación, los medios de exigibilidad ante los entes gubernamentales y en concertación con los distintos actores involucrados en la educación en el campo.

En medio de acciones simbólicas, como la construcción de una red a partir de la unión de trozos de lana o manifestaciones culturales de música, canto y baile de ritmos típicos de la región, los participantes y autoridades se comprometieron públicamente a trabajar para mejorar las condiciones de la educación en las poblaciones rurales del departamento. “Desde la gobernación tenemos las puertas abiertas para hablar con ustedes y analizar las propuestas que promuevan mejor formación para nuestros niños y niñas”, aseveró el secretario de educación, Jairo Cardona.

Para los participantes, el diplomado no solo les brindó herramientas técnicas para conocer y examinar las políticas actuales, sino también les permitió crear una amplia red que vincula a las poblaciones de los cuatro municipios para trabajar en conjunto. “La idea es seguir con la dinámica que traemos de las mesas locales para discutir al interior de los municipios y luego concertar acciones concretas con las personas de los otros municipios y así trabajar mancomunadamente para hacer más presión a las autoridades”, manifestó Adonay Castillo, líder del municipio de Rioblanco.
El Programa Nacional de Educación para la Paz (Educapaz) trabaja en dos líneas estratégicas: acompañamiento educativo en zonas rurales e incidencia en educación socioemocional y para la ciudadanía en el casco urbano. De esta iniciativa son socios: Cinep/PPP, Fe y Alegría, Fundación Escuela Nueva, Fundación para la Reconciliación, Universidad Javeriana sede Cali, Aulas en Paz, Convivencia Productiva y la Universidad de los Andes.

 

Miguel Martínez
Equipo de Comunicaciones

Desde hace tres años se comenzó a construir el proyecto Educapaz. Hace un año, gracias a las diferentes alianzas entre organizaciones, esta apuesta por la educación rural en el país ha llegado a 4 municipios del Tolima y espera quedarse en las agendas educativas del departamento al menos por 10 años. Hablamos con Luz Elena Patarroyo y Juan Carlos Merchán, investigadores del Cinep/Programa por la Paz que han estado al frente de este proyecto en representación de la organización. 

¿Cómo nació Educapaz?

Luz Elena Patarroyo:

Esta es una propuesta que se creó inicialmente entre Fe y Alegría y Porticus a la que se fueron uniendo diversas entidades. Estas son entidades que de alguna manera han liderado estrategias y propuestas de educación que  tienen una experiencia reconocida en todo el país.

Todos los que conforman Educapaz son Cinep/PPP, Universidad Javeriana, Fundación Escuela Nueva, Convivencia productiva, Aulas en Paz, la Universidad de los Andes, Fe y Alegría, Fundación para la Reconciliación y hay tres aliados estratégicos uno que es Avina, la Redprodepaz y Clayss.

Todas estas entidades trabajan por la educación bajo el criterio de que una forma de trabajar por la paz, es trabajar por la educación.  Las estrategias que se quieren implementar son a largo plazo, por eso en principio Educapaz está pensado para 10 años y en esos 10 años se espera llegar como mínimo a tres regiones diferentes del país.

Educapaz ha hecho énfasis en el aspecto rural, entonces vamos a ir a las zonas rurales porque allí es donde incide profundamente el conflicto. La idea es desarrollar capacidades ciudadanas y humanas en donde el conflicto ha estado más fuerte. Esto con el propósito de incidir en la paz. Ambas cosas van fuertemente ligadas.

 

¿Cuál es la labor de Cinep/PPP en Educapaz?

L.E.P: Educapaz tiene tres líneas de acción: la línea de educación rural, la línea de capacidades para la reconciliación y la de comunicación, investigación e incidencia. Cinep/PPP hace parte de la línea uno, estamos desarrollando una acción conjunta entre cuatro entidades: Fe y Alegría, Universidad Javeriana de Cali, Fundación Escuela Nueva y nosotros.

Y nuestra tarea fundamentalmente es vincular el trabajo desde el apoyo en el aula de clase, ese sería el primer momento de la relación que es escuela, luego la relación comunidad que sería trabajar todos los planes educativos institucionales que es la relación escuela- comunidad y la parte del territorio es el énfasis que hace Cinep/PPP, entonces lo que hacemos allá es vincularnos con las otras entidades y desde ahí aportar en la constitución de las mesas educativas municipales y los planes educativos municipales.

Hemos diseñado un plan para que la gente pueda construir política pública educativa municipal y esto viene de un trabajo anterior que habíamos realizado en el Magdalena Medio. Ahí construimos la política pública de 17 municipios en donde hay toda una metodología un trabajo elaborado, por esta experiencia estamos en Educapaz.

 

¿Cómo se ha dado ese diálogo intersectorial y cuál ha sido la importancia de hacerlo así?

Juan Carlos Merchán: ¿Qué estamos haciendo ahora en los cuatro municipios del sur del Tolima? En Chaparral, Planadas, Río Blanco y Ataco, estamos conectándonos con una diversidad de actores en el territorio que nos parece que tienen que ver con lo educativo para que hagan parte de ese espacio que son las mesas educativas municipales.

En este momento tenemos participación del sector educativo ( docentes, estudiantes, rectores, padres de familia de zonas rurales), estamos teniendo participación de líderes sociales (líderes comunitarios,  de juntas de acción comunal, y también líderes de asociaciones productivas del territorio), ese sector productivo es fundamental porque nosotros no concebimos una educación rural sin una vida productiva.

Hace parte de estas mesas educativas otros sectores, por ejemplo está asistiendo la policía, está asistiendo el ejército, la alcaldía, concejales del consejo municipal, todo ese sector político, estatal, gubernamental, que con el sector educativo, el sector de líderes sociales y el sector productivo, son una buena representación de la diversidad de los actores de un territorio.

La idea es que al final del proceso de la mesa educativa - que va a llevar varios meses hasta inicios del próximo año- se dé en forma didáctica, de forma pedagógica y se vayan construyendo los planes educativos municipales. Esos planes deben tener un diagnóstico de los problemas educativos territoriales más importantes y luego unas líneas estratégicas de cómo resolver esos problemas. La idea es que el próximo año podamos llevar esos planes investigativos a los consejos municipales para que se vuelva un acuerdo municipal del consejo con la alcaldía y ahí se vuelva política pública, ojalá a doce años para que no dependa del gobernante de turno.

¿Cuál es la importancia de comenzar el proyecto en el departamento del Tolima?

J.C.M: Se decidió comenzar por el sur del Tolima por varias razones. Primero, encontramos unos aliados en el territorio, personas que hacen parte de la Secretaría de Educación de la Gobernación que hace varios años estaban interesados en estos temas de política educativa pero en el mundo político del departamento nadie les captaba esa iniciativa.  Nos dimos cuenta que con esta propuesta, encajábamos en ese territorio. Tiene un poder simbólico muy grande, en esta época de posacuerdo  justo en la zona donde nacieron las FARC, comenzáramos una propuesta de educación rural para la paz.

Nos hemos dado cuenta que consolidar el proceso de Educapaz en el Tolima ha requerido más tiempo de lo que se pensaba. Esperamos que estos 10 años podamos estar en dos o cuatro regiones, lo importante es quedarnos tres o cuatro años en cada región para que exista un proceso. Lo que más le ha generado confianza a las diferentes instituciones es la voluntad de nosotros de quedarnos varios años.

 

Laura Inés Contreras Vásquez

Equipo de comunicaciones