El pasado 23 de agosto en Ciudad de México, la Universidad Iberoamericana (IBERO) institución educativa jesuita fundada en 1943 llevó a cabo el relanzamiento del Protocolo para la Prevención y Atención de Violencia de Género.

El evento contó con las intervenciones del Rector de la Universidad IBERO, David Fernández Dávalos, S.J; Luis Felipe Canudas, presidente del Comité de Género de la Universidad, Jorge Meza Aguilar, director general de vinculación Universitaria, y Magda Beatriz López, coordinadora de la línea de Mediación y Reconciliación del Cinep/ Programa por la Paz en Colombia.

Durante el encuentro se resaltó la importancia del protocolo como un plan de acción ante una problemática que permea las instituciones educativas y a todos los ámbitos de la vida, en palabras de Magda López “Este momento, más allá de la formal o normativo, tiene un sentido simbólico de gran relevancia histórica y ética para este Alma Máter. Esto porque trasciende la vida cotidiana en el campus: es una conquista política de la comunidad educativa en materia de derechos humanos”

A lo cual adhirió el Mtro. David Fernández “para la Universidad Iberoamericana Ciudad de México y Tijuana, el Sistema Universitario Jesuita (SUJ) y la Compañía de Jesús, la igualdad de género es parte fundamental del nuevo rumbo que se está trazando. Lo entendemos como un camino también para lograr la equidad y la justicia social, el desarrollo y la paz positiva (aquella donde la discriminación y el respeto a los derechos humanos se convierten en temas centrales) en todo el país y en el mundo”.

Este tipo de iniciativas responde a la pobre acción que existe al respecto tanto a nivel nacional como internacional y aunque su implementación es de carácter privado (dentro de la institución) establece un ejemplo para que estrategias así puedan aplicarse en otros ámbitos tanto privados como públicos.

 Por otro lado, el Protocolo es principalmente de carácter preventivo, pero también establece sanciones a quienes lleguen a cometer alguna acción violenta. Del mismo modo, cumple la función de recordatorio de corresponsabilidad que tiene la sociedad sobre la defensa de los derechos humanos “solemos observar los derechos sólo en relación a la exigibilidad y garantías del Estado; pero pocas veces nos detenemos a pensar como desde la cotidianidad- ámbito privado- atropellan y vulneran los derechos. Es una suerte de violencia invisible, por lo cual el protocolo hace un llamado a hacerla visible, prevenirla y denunciarla.” Señaló la Coordinadora de la línea de Mediación y Reconciliación de Cinep/PPP.

Ahora bien, los retos y desafíos están en que este Protocolo sea conocido y aplicado por la comunidad educativa y que además trascienda este espacio, “El asunto no se va a resolver de la noche a la mañana, pero quiero dar la garantía a todas y todos que estamos decididos, indudablemente a construir una cultura de paz, de concordia, de respeto y colaboración igualitaria entre los distintos géneros, de aprecio por la diversidad humana y sexual de nuestra Universidad”, expresó Mtro. David Fernández Dávalos S.J.