Jul 24, 2017

El próximo 25 de octubre Colombia elegirá a los hombres y mujeres que gobernaran en las regiones durante el periodo 2016-2020, 4 años cruciales para continuar fortaleciendo el camino de la paz e iniciar procesos de pos conflicto.

Por tal razón, el papel de la ciudadanía es fundamental, pues, en su calidad de constituyentes, los colombianos marcarán con su voto el futuro del país y serán los protagonistas de una época histórica que ya está cambiando el rumbo de la nación.

En la primera vuelta de las elecciones presidenciales del año 2014 hubo 60 % de abstinencia electoral y para enero de ese año, la Misión de Observación Electoral advirtió “irregularidades en la inscripción de cédulas en 200 municipios del país.”

Algunos ciudadanos le han puesto a su voto un precio monetario o material y también se ha llegado a creer, en el ejercicio de la democracia, que los elegidos están por encima de quienes eligen, provocando dinámicas de paternalismo y administraciones autoritarias. Pero la coyuntura que vive Colombia exige más que nunca una ciudadanía con criterio, cuya acción y veeduría trascienda el día de las elecciones y se convierta en una cultura para fortalecer la política de paz.

En este nuevo Rompecabezas queremos analizar cuál es la importancia que los ciudadanos le están dando a su voto, sobre todo después de la firma del acuerdo sobre justicia transicional entre el gobierno y las FARC. 

Invitados:

  

 Audios paisaje sonoro:

- Nación Simpson - Canal Fox https://www.youtube.com/watch?v=8B4E70f9r38 

- La loca política - Elecciones Bogotá https://www.youtube.com/watch?v=IsfnEQVTVW0

- Resumen del caso: Senador Eduardo Merlano https://www.youtube.com/watch?v=gzutVlTI_-Y 

- Jaime Garzón, Godofredo https://www.youtube.com/watch?v=J1u85Svn1Cs 

- Mente libre hacia la unidad - Coherencia Latina https://www.youtube.com/watch?v=dRN_7jLOObk 

- Políticos corruptos de Antioquia https://www.youtube.com/watch?v=OxurrQS9ODE  

- Funcionario colombiano arenga a favor del paramilitarismo - TeleSUR tv https://www.youtube.com/watch?v=xo0HuP57wFw&spfreload=10 

 

Colombia cuenta con 6.342 km de fronteras terrestres, los cuales colindan con 5 países: Venzuela, Ecuador, Brasil, Perú y Panamá. Cada uno de los municipios ubicados en estas zonas tienen contextos marcados por su condición fronteriza, como el caso de Acandí en el departamento de Chocó, el primer municipio que vamos a tratar en la nueva serie de Rompecabezas que hoy inicia: ¿Qué pasa en las fronteras de Colombia? Municipios al límite.

Acandí está ubicado en el extremo norte del Chocó y limita con Panamá. Por su cercanía con este país se ha visto inmerso varias dinámicas migratorias relacionadas, también, con grupos armados ilegales. Sumado esto, la situación de pobreza y falta de saneamiento básico del departamento muestran un panorama preocupante.

Según informe de la Defensoría del pueblo, en Acandí se conoce la presencia de los frentes 57, 34 y 30 de las FARC, de grupos desmovilizados de las AUC y del ELN. En este documento, la Defensoría informa que de 2013 a 2014 se presentaron 3 accidentes por minas antipersonas en el municipio y que de enero a junio de ese último año, ocurrieron 3 casos de desaparición forzada. Así mismo, un informe del Banco de la República revela que a 2010 Acandí fue el único municipio del Urabá chocoano con un índice de Necesidades Básicas Insatisfechas inferior al 50%.

No obstante, la riqueza natural del municipio ha sido fundamental para buscar nuevos contextos y realidades, pues el turismo y el comercio han permitido la consolidación de actividades económicas legales que hoy son una apuesta para todo el departamento.

En esta primera entrega de la serie queremos analizar cuáles son las dinámicas económicas, legales e ilegales, que caracterizan a este municipio, cómo estas se relacionan con la condición fronteriza del mismo y cuál es la realidad de la sociedad civil, entendida como un cuerpo que no se ha dejado doblegar.

Invitados:

  • Acxan Duque, magister en DD. HH. y abogado de la Universidad Tecnológica del Chocó, integrante del Consejo Nacional de Paz Afrocolombiano y asesor jurídico de la Asociación Nacional de Afrocolombianos Desplazados.
  • Juan Pablo Guerrero, coordinador del Proyecto Gestión Territorio en el Pacífico del CINEP/Programa por la Paz.
  • Egmidio Pertúz, representante legal del  Consejo Comunitario de Comunidades Negras de Acandí Norte  

Audios paisaje sonoro:

-  Instalación de torre de alta velocidad en Acandí, Chocó - Ministerio TIC Colombia https://www.youtube.com/watch?v=MzOs6sYc-0g 

-  De donde vengo yo - ChoQuibTown https://www.youtube.com/watch?v=yMS4J6Gp6e4 

- La candela viva, Totó la Momposina - LaliCD1 https://www.youtube.com/watch?v=N70NN4OYXa4 

- Trailer: Al norte buscando el sueño americano - stephrauer https://www.youtube.com/watch?v=Pvhh38RshUs 

- Protección de las tortugas caná en Acandí, Colombia - TV Agro por Juan Gonzálo Angel https://www.youtube.com/watch?v=is9jItotRh0 

- Ejercito impide que las BACRIM crucen 56 inmigrantes ilegales en Acandí frontera con Panamá - Estrella TV Chocó https://www.youtube.com/watch?v=bfm4V2YDM8A 

- Pacífico - Herencia de Timbiquí https://www.youtube.com/watch?v=pO0YmuK7y1E 

En reconocimiento a la obra Poder y Violencia la Fundación Alejandro Ángel Escobar (FAAE) declaró por primera y única vez fuera de concurso la obra, el pasado 30 de septiembre Fernán González S.J. recibió la premiación.

 “La obra es un producto de décadas de investigación que abre una nueva perspectiva para comprender un problema fundamental de la sociedad colombiana. Desde ya se constituye en un referente obligatorio para quien se interese por entender la complejísima dinámica del proceso de formación del Estado en el país. Además de original y rigurosa, la investigación de Fernán E. González revela un trabajo decantado por una reflexión y compromiso intelectual de toda la vida.” Asegura la FAAE en su comunicado oficial. La fundación cumplió 60 años de estar otorgando los Premios Nacionales a la Ciencia y la Solidaridad, lo que motivó el reconocimiento extraordinario que tuvo decisión unánime.

Desde el año pasado, la publicación de González fue catalogada como una de las mejores del año por la Revista Arcadia. En el diario El Nuevo Siglo, Mauricio Botero dedica una columna al análisis de la obra “Creo que es el libro más importante escrito sobre Colombia de los últimos años. Y esto es mucho decir dados la cantidad y calidad de estudios nacionales y extranjeros que se publican sobre tan extraña realidad”.

En este sentido, “no es gratuito ni fortuito que haya coincidencia en los calificativos hacia este texto, que pareciera haber sido concebido con el objeto de explicar, de una vez por todas, esa gama de fenómenos que se han desarrollado por todo Colombia, en regiones con presencia fuerte, mediana o sin ella del Estado, de los grupos armados de izquierda y de derecha, y que han contribuido a la profundización del conflicto armado. Y no lo es porque Fernán y sus compañeros de Cinep llevan décadas estudiando sin tregua esos sucesos añejos y nuevos que han poblado de terror, dolor, angustia, las regiones del país sumándose a la miseria, exclusión, corrupción y demás males que arrastramos desde el siglo pasado” dice Myriam Bautista, en las Lecturas Dominicales de El Tiempo.

En palabras del autor González, en una entrevista para la revista Semana, su libro es novedoso por “La visión distinta que muestra de la violencia política y social. Tradicionalmente este fenómeno se tiende a ver en términos maniqueos, de buenos y malos, rojo y azul, blanco o negro. En cambio nosotros, el grupo de investigación del Cinep, hemos tratado de mostrar cómo en el proceso de formación del Estado y la sociedad colombiana se crearon unos escenarios muy propicios para la violencia. Tratamos de entender qué fue lo que pasó, sin juicios morales.”

 

Los objetivos de la investigación

La investigación pretende mostrar el trasfondo histórico y espacial de los fenómenos de violencia política desde la segunda mitad del siglo XX hasta nuestros días por medio de una síntesis interpretativa de los diferentes autores, nacionales e internacionales, que se han ocupado de los orígenes, causas y desarrollos de la violencia colombiana.

Esa síntesis interpretativa enmarca el desarrollo de los conflictos internos del país, desde las guerras civiles del siglo XIX hasta la violencia reciente, en el proceso de larga y mediana duración de la construcción del Estado en Colombia, lo que permite confrontar el caso colombiano tanto con los desarrollos de otros países de Europa occidental e Iberoamérica como con los teóricos de la ciencia política y los historiadores que se ha ocupado del tema en esos países.

¿Dónde adquirirla?

Encuentre esta publicación en Siglo del Hombre o adquiérala comunicándose con nosotros a través de Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo. o llamando al 2456181 ext. 759. Próximamente Poder y Violencia se podrá adquirir en formato electrónico.

Gisselle Martín Chocontá
Equipo de comunicaciones

 

Los líderes indígenas que habitan el Sur del departamento de Córdoba realizaron denuncias sobre el escenario al que se enfrenta su comunidad en la “Mesa de Seguimiento a la Situación en Derechos Humanos del Pueblo Indígena Zenú del Alto San Jorge”. El riesgo y las afectaciones fueron discutidos el pasado 8 de septiembre.

Desde el año 2009 hasta la fecha han sido asesinados 49 miembros de la comunidad indígena. De acuerdo a los relatos de cinco líderes que tomaron la vocería durante el encuentro, cuatro jóvenes indígenas han sido asesinados en los últimos cuatro meses, dos de ellos líderes de la comunidad, hechos que evidencian un proceso sistemático de persecución y exterminio al pueblo Zenú.

Estas estrategias de control social y territorial hacen parte del recrudecimiento del conflicto social y armado generado por las bandas criminales, quienes cometen extorsiones, señalamientos y asesinatos a la población del Alto San Jorge.

Luego de las denuncias, el líder Israel Aguilar presentó peticiones dirigidas a las autoridades asistentes a la Mesa. En primera instancia solicitó medidas de protección colectivas para todo el pueblo indígena a la Unidad Nacional de Protección e investigaciones judiciales pertinentes que lleven a la captura de los responsables de los crímenes por parte de la Fiscalía. A esto se suma el compromiso de la comunidad internacional en el acompañamiento a los indígenas Zenú para visibilizar su situación ante el gobierno nacional. Esto último principalmente relacionado a la ausencia de los representantes del Ministerio del Interior-División de Asuntos Étnicos en el espacio, a pesar de las reiteradas invitaciones.

Finalmente, la Defensoría del Pueblo informó sobre elaboración del Informe de Riesgo para los municipios de Montelíbano y Puerto Libertador, en donde se espera alertar sobre la situación de los indígenas Zenú. Al cierre del evento, se redactaron los compromisos en un acta que fue firmada por todos los participantes dejando constancia de la petición de acompañamiento que requiere la comunidad indígena para contrarrestar la violencia de los grupos armados ilegales.

Gisselle Martín Chocontá
Equipo de comunicaciones

 

Buscando brindar herramientas a líderes sociales, pobladores urbanos y rurales para enfrentar el periodo de pos-acuerdo, los días 17 y 18  de septiembre en San José del Guaviare se realizó el foro: “Derechos Humanos y construcción de paz: retos para el posacuerdo en el Guaviare”.

El evento congregó a 100 personas de veredas y corregimientos del departamento, quienes junto a expertos académicos discutieron los cuatro puntos acordados en La Habana: participación política, política de desarrollo agrario, víctimas y cultivos de uso ilícito.

Las reflexiones sobre la participación política se dieron alrededor de la importancia de la política local y la falta de consulta de las instituciones a las comunidades para construir políticas nacionales. Los asistentes consideran que existe un desconocimiento de los mecanismos democráticos de participación ciudadana y no tienen claridad del funcionamiento del Estado Colombiano, por ello, se propuso abrir espacios de formación para aprender las herramientas que les permitan ejercer sus derechos para contribuir en la política.

En un segundo grupo que discutió el punto de política de desarrollo agrario, se propuso una articulación de las organizaciones por medio de una figura departamental, además, expresaron su voluntad para cambiar formas de producción que sean más amigables con el medio ambiente.  En la plenaria final, donde se compartieron las conclusiones de cada taller, hablaron del desconocimiento del proceso de paz de las comunidades de base, la inexistencia de un banco de tierras y la dificultad en la legalización de los predios como falencias para afrontar el posacuerdo.

Por su parte, el punto de víctimas fue desarrollado por el grupo respectivo con una metodología particular. Los participantes a este taller proyectaron el departamento diez años en el futuro. Esperan diversificar los productos agrícolas y exportarlos al exterior, así como mejorar la calidad de vida de los habitantes, sin embargo, son conscientes de las dificultades que se pueden presentar por el dominio de los territorios en el posacuerdo.

En cuanto al tema de cultivos de uso ilícito los campesinos se mostraron dispuestos a erradicar los cultivos con la garantía de generar proyectos productivos sostenibles rentables y el mejoramiento de las vías para el transporte de los productos. Por su parte los indígenas tienen una visión ancestral de la hoja de coca y proponen aprovechar su uso para comercializar legalmente productos que beneficien la salud.

Para Maria Clara Torres, investigadora y candidata a PhD en Historia de la Universidad Estatal de Nueva York en Stony Brook , “Todo proyecto de desarrollo alternativo está condenado al fracaso mientras haya fumigación y erradicación forzada”, aseguró Torres, cuando explicaba la importancia de unas políticas públicas que ofrezcan un cambio integral y las experiencias positivas de países que permiten cultivos de coca legales para productos no relacionados con la cocaína. Esta discusión tomó más tiempo en la plenaria, dado que este acuerdo es trascendental para el desarrollo de la región y los agricultores lo entienden como una posibilidad para mejorar sus condiciones de vida de manera efectiva.

Gisselle Martín Chocontá
Equipo de comunicaciones

 

Retos para el posacuerdo en San José del Guaviare