Sep 25, 2017

Como culminación del proceso de “Formación Política y Ciudadana” de la Escuela de Paz y Convivencia Ciudadana del CINEP/ Programa por la Paz, en asocio con la Región Fronteras de Fe y Alegría y el aval académico del Instituto PENSAR de la Pontificia Universidad Javeriana de Bogotá, se realizó el tercer taller y la clausura de este diplomado del 8 al 10 de junio del 2015 en la ciudad de Guasdualito del Estado Apure de Venezuela. El taller contó con la participación de 30 asistentes y la ceremonia de clausura otorgó certificado de Diploma a 91 graduandos de 8 ciudades y poblaciones de los ámbitos fronterizos Andino y Llanero: San Cristóbal, Naranjales, El Nula, San Joaquín de Navay, San Fernando de Apure, El Yagual,Achaguas y Guasdualito.

Hombres y mujeres, vinculados en su mayor parte como instructores a Centros de Capacitación Laboral (CECAL), pero también docentes y comunicadores de Centros Educativos e institutos Radiofónicos de Fe y Alegría, transitaron en este proceso formativo durante más de un año, iniciado en abril del 2014, y con el despliegue del mismo en cada una de las localidades participantes mediante ejercicios de cartografía social y la realización de “re-creaciones” continuadas con un mismo grupo de participantes, ejercicio por el cual se adapta y ajusta los referentes temáticos del proceso a los contextos locales, bajo la pauta guía de la “ruta pedagógica” del proceso de la EPCC.

El propósito de alcanzar un mayor nivel de influjo de los centros de capacitación laboral en sus contextos circundantes no sólo se ha ido afianzando en el tiempo, sino que comenzó a concretizarse mediante la definición y preparación de proyectos de emprendimiento social y productivo en cada una de las localidades. Por iniciativa misma de los participantes, se consensuó la realización de un nuevo encuentro para noviembre 2015, con miras a precisar y materializar las proyecciones mismas de los Cecales, esfuerzo mancomunado y participativo que contribuirá a fortalecer la articulación de la Región Frontera de Fe y Alegría, y que responde al propósito de fortalecer el sujeto social fronterizo como tuvo a bien señalarlo el P. Dizzi Perales S.J., actual director del proyecto Región Apostólica Interprovincial Fronteriza (RAIF) durante la ceremonia de clausura.

 

Ante el escenario de una posible finalización del conflicto, se propuso una reflexión crítica que contribuya a la construcción de paz desde la academia. El espacio para la discusión se abrió el 16 y 17 de junio pasado con el seminario “Balance crítico de los estudios de paz en Colombia”, organizado por el proyecto Iniciativas de Paz del CINEP/PPP.

Las diferencias entre las concepciones de la paz liberal y los estudios con enfoque de subalternidad fueron uno de los puntos más destacados de las conversaciones entre los participantes. “Hay una tensión entre lo que los grupos quisieran investigar, con las agendas que vienen un poco orientadas por la cooperación internacional” explicó Fernando Sarmiento, coordinador del proyecto organizador, sobre el debate alrededor de la paz liberal y la financiación de los estudios de paz.

“La investigación para la paz debería mantener sus autonomías viendo cuales son los temas pertinentes para el país y hacer sus aportes con independencia académica”, afirmó Sarmiento insistiendo en la coherencia que deben tener los enfoques teóricos con las metodologías de investigación.

En este sentido, el investigador propuso buscar una mayor participación de las iniciativas de organizaciones y sectores sociales que trabajan por la paz, como un avance en el enfoque de subalternidad. Por ende, es necesario “crear formas de relacionamiento en donde la investigación estuviera encaminada a fortalecer esos procesos sociales, jugando un rol y papel político protagónico”, de acuerdo con Sarmiento.

Durante los dos días de encuentro se llevaron a cabo cinco mesas de discusión: paradigmas, marcos teóricos y lenguajes de investigación; enfoques metodológicos; relación de la academia con la política y la sociedad; sostenibilidad (financiera) y funcionamiento administrativo y logístico de la investigación para la paz, y; mirada transversal a estos cuatro puntos desde feminismos y perspectivas de género. Esta última destacada por el reconocimiento del rol de las mujeres en las dinámicas de paz y sus aportes desde una clara posición de rechazo a la violencia.

Al finalizar, los participantes plantearon una segunda sesión del seminario. Miembros de la Universidad Javeriana, la Universidad Distrital y la Universidad del Rosario manifestaron su interés por apoyar la preparación para la realización del evento posiblemente en el segundo semestre de este año. Además, en este espacio se pretende pensar la conformación de una red de estudios de paz en donde se deliberen otros enfoques teóricos o nuevas metodologías que aporten a la realidad actual del país. 

Luego de los procesos de paz firmados en los años 90 con grupos como el M-19, EPL y el movimiento armado Quintín Lame entre otros, algunos de los excombatientes han impulsado iniciativas productivas, crearon las cooperativa Colectivos del Café, empresa de transporte de pasajeros reconocida en Pereira y otros tantos conformaron proyectos agropecuarios en Cesar. El pasado 28 de abril se llevó a cabo la presentación del libro “Aprendizajes para la reconciliación: Experiencias de reconciliación entre excombatientes y comunidades receptoras”, como un aporte que va más allá de narrar éxitos y fracasos, que puede ser de utilidad en un momento de posacuerdos para la reconciliación de los diferentes actores de la sociedad colombiana.

En el conversatorio, los representantes de las cuatro experiencias analizadas en el texto narraron algunas de sus anécdotas sobre el proceso inicial de reinserción. “Nosotros teníamos miedo de llegar a la comunidad, y ellos de que nosotros llegáramos”, contó Blanca Aguilar, excombatiente del EPL que trabaja en Colectivos del Café. La construcción y reconstrucción de las relaciones entre los actores son parte esencial de la reconciliación.

Dentro de las reflexiones de la publicación, se destacan los factores que posibilitan la reconciliación, como las señales de cambio de los excombatientes: “Fue difícil convivir con las mismas personas que en el monte eran el enemigo, pero nos decían que debíamos demostrarle a la sociedad que si teníamos un cambio… Con el tiempo, terminamos siendo como una gran familia”, explicó Manuel Ballestas, representante de la experiencia Ganchos y Amarras del Valle, organización ubicada en Cali, que cuenta con la participación de excombatientes de las FARC y las AUC.

Asimismo, la cooperación de actores intermediadores como la Fundación Progresar y el Programa de Desarrollo y Paz contribuyen al proceso de reconciliación, tal como lo afirma César González, de la iniciativa civil Comité Cívico del Sur de Bolívar: “El acompañamiento de las ONG ha ido muy importante para la continuidad de los proyectos”.

En este sentido, se pueden generar escenarios que propicien la reconciliación pero no como acto que se impone, como se explica en el primer apartado del libro: este proceso o meta es espontáneo, dinámico y parcial. Por ello, debe gestarse desde la comunidad y no se puede garantizar su permanencia en el tiempo.

“Todo depende del apoyo de ustedes [la sociedad colombiana], que no nos dejen a mitad de camino porque no vamos a poder solos” asegura Ballestas. Para la reconciliación como proceso que involucra a todas las partes resulta insuficiente un esfuerzo unilateral, o de ser así, podrían darse experiencias de coexistencia (ausencia de violencia directa) o convivencia pacífica (reconocimiento de la existencia de un proyecto colectivo).

Además, se resaltó la importancia del acompañamiento por parte de las víctimas y excombatientes en la construcción de los proyectos como factor que facilita la reconciliación. “La paz no implica pasividad ni renunciar a los ideales, sino actuar de otras maneras, encontrar otros escenarios”, afirma Vera Grabe, exintegrante del M-19 y actual directora del Observatorio para la Paz.

Esta publicación, que habla desde la diversidad de las experiencias, permite comprender que no existe un método específico ni una forma única de llegar a la reconciliación. Sin embargo, los aprendizajes que se pueden extraer de la propia historia colombiana son una guía muy acertada para definir las acciones que pueden proporcionar las condiciones más adecuadas para crear o reestablecer las relaciones de confianza entre actores por mucho tiempo antagónicos en el conflicto.

En la versión 2013 del Premio Nacional a la Defensa de los Derechos Humanos se reconoció la labor del Padre Alejandro Angulo S.J. en la categoría “A toda un vida”.

El padre Angulo fue director y fundador del Centro de Investigación y Educación Popular– CINEP/ Programa por la Paz, actualmente es el coordinador del Banco de Datos de Derechos Humanos y Violencia Política, que recauda, sistematiza y difunde información sobre las violaciones más graves a los derechos humanos así como sobre infracciones al Derecho Internacional Humanitario. “Perder la conciencia es creer que hay una persona que no tiene dignidad, por la razón que sea. En la guerra es difícil humanizar, pero cuando se inicia un proceso de paz y reconciliación no hay que perder de vista que el otro, haya hecho lo que haya hecho, es humano. Perder la conciencia es creer que siempre la culpa es de otro y nunca mía…” Pa Alejandro Angulo Novoa, S.J.

El pasado 4 de febrero se presentó un nuevo Caso Tipo de la revista Noche y Niebla editada por el equipo Banco de Datos de Derechos Humanos y Violencia Política del Cinep/PPP, con el fin de dar a conocer la situación actual que se vive en Trujillo, Valle del Cauca, y brindar elementos de análisis para comprender las problemáticas históricas del municipio.

En el panel estuvieron presentes Orlando Naranjo, presidente y representante legal de la Asociación de Familiares de Víctimas de Trujillo (AFAVIT); la hermana Maritze Trigos, acompañante de AFAVIT hace 17 años; Javier Giraldo, S.J., coordinador del Banco de Datos de DD.HH. del Cinep/PPP y Francisco de Roux, S.J. De acuerdo a los datos expuestos, entre el año 2000 y 2014 se cometieron 102 asesinatos, 13 personas fueron desaparecidas y 63 recibieron amenazas.

En la publicación, se destacan los esfuerzos para preservar la memoria de la comunidad, entre los que se encuentra el Parque Monumento, la obra de teatro el “Deber de Fenster” y diferentes peregrinaciones. Además, se hace un seguimiento contextual de los hechos que han dado continuidad a la violencia y provocado un lento avance de la justicia colombiana. Este Caso Tipo aprovecha documentos recopilados, privados y estatales, que no se conocían públicamente.