Jan 16, 2018

Ante el escenario de una posible finalización del conflicto, se propuso una reflexión crítica que contribuya a la construcción de paz desde la academia. El espacio para la discusión se abrió el 16 y 17 de junio pasado con el seminario “Balance crítico de los estudios de paz en Colombia”, organizado por el proyecto Iniciativas de Paz del CINEP/PPP.

Las diferencias entre las concepciones de la paz liberal y los estudios con enfoque de subalternidad fueron uno de los puntos más destacados de las conversaciones entre los participantes. “Hay una tensión entre lo que los grupos quisieran investigar, con las agendas que vienen un poco orientadas por la cooperación internacional” explicó Fernando Sarmiento, coordinador del proyecto organizador, sobre el debate alrededor de la paz liberal y la financiación de los estudios de paz.

“La investigación para la paz debería mantener sus autonomías viendo cuales son los temas pertinentes para el país y hacer sus aportes con independencia académica”, afirmó Sarmiento insistiendo en la coherencia que deben tener los enfoques teóricos con las metodologías de investigación.

En este sentido, el investigador propuso buscar una mayor participación de las iniciativas de organizaciones y sectores sociales que trabajan por la paz, como un avance en el enfoque de subalternidad. Por ende, es necesario “crear formas de relacionamiento en donde la investigación estuviera encaminada a fortalecer esos procesos sociales, jugando un rol y papel político protagónico”, de acuerdo con Sarmiento.

Durante los dos días de encuentro se llevaron a cabo cinco mesas de discusión: paradigmas, marcos teóricos y lenguajes de investigación; enfoques metodológicos; relación de la academia con la política y la sociedad; sostenibilidad (financiera) y funcionamiento administrativo y logístico de la investigación para la paz, y; mirada transversal a estos cuatro puntos desde feminismos y perspectivas de género. Esta última destacada por el reconocimiento del rol de las mujeres en las dinámicas de paz y sus aportes desde una clara posición de rechazo a la violencia.

Al finalizar, los participantes plantearon una segunda sesión del seminario. Miembros de la Universidad Javeriana, la Universidad Distrital y la Universidad del Rosario manifestaron su interés por apoyar la preparación para la realización del evento posiblemente en el segundo semestre de este año. Además, en este espacio se pretende pensar la conformación de una red de estudios de paz en donde se deliberen otros enfoques teóricos o nuevas metodologías que aporten a la realidad actual del país. 

Luego de los procesos de paz firmados en los años 90 con grupos como el M-19, EPL y el movimiento armado Quintín Lame entre otros, algunos de los excombatientes han impulsado iniciativas productivas, crearon las cooperativa Colectivos del Café, empresa de transporte de pasajeros reconocida en Pereira y otros tantos conformaron proyectos agropecuarios en Cesar. El pasado 28 de abril se llevó a cabo la presentación del libro “Aprendizajes para la reconciliación: Experiencias de reconciliación entre excombatientes y comunidades receptoras”, como un aporte que va más allá de narrar éxitos y fracasos, que puede ser de utilidad en un momento de posacuerdos para la reconciliación de los diferentes actores de la sociedad colombiana.

En el conversatorio, los representantes de las cuatro experiencias analizadas en el texto narraron algunas de sus anécdotas sobre el proceso inicial de reinserción. “Nosotros teníamos miedo de llegar a la comunidad, y ellos de que nosotros llegáramos”, contó Blanca Aguilar, excombatiente del EPL que trabaja en Colectivos del Café. La construcción y reconstrucción de las relaciones entre los actores son parte esencial de la reconciliación.

Dentro de las reflexiones de la publicación, se destacan los factores que posibilitan la reconciliación, como las señales de cambio de los excombatientes: “Fue difícil convivir con las mismas personas que en el monte eran el enemigo, pero nos decían que debíamos demostrarle a la sociedad que si teníamos un cambio… Con el tiempo, terminamos siendo como una gran familia”, explicó Manuel Ballestas, representante de la experiencia Ganchos y Amarras del Valle, organización ubicada en Cali, que cuenta con la participación de excombatientes de las FARC y las AUC.

Asimismo, la cooperación de actores intermediadores como la Fundación Progresar y el Programa de Desarrollo y Paz contribuyen al proceso de reconciliación, tal como lo afirma César González, de la iniciativa civil Comité Cívico del Sur de Bolívar: “El acompañamiento de las ONG ha ido muy importante para la continuidad de los proyectos”.

En este sentido, se pueden generar escenarios que propicien la reconciliación pero no como acto que se impone, como se explica en el primer apartado del libro: este proceso o meta es espontáneo, dinámico y parcial. Por ello, debe gestarse desde la comunidad y no se puede garantizar su permanencia en el tiempo.

“Todo depende del apoyo de ustedes [la sociedad colombiana], que no nos dejen a mitad de camino porque no vamos a poder solos” asegura Ballestas. Para la reconciliación como proceso que involucra a todas las partes resulta insuficiente un esfuerzo unilateral, o de ser así, podrían darse experiencias de coexistencia (ausencia de violencia directa) o convivencia pacífica (reconocimiento de la existencia de un proyecto colectivo).

Además, se resaltó la importancia del acompañamiento por parte de las víctimas y excombatientes en la construcción de los proyectos como factor que facilita la reconciliación. “La paz no implica pasividad ni renunciar a los ideales, sino actuar de otras maneras, encontrar otros escenarios”, afirma Vera Grabe, exintegrante del M-19 y actual directora del Observatorio para la Paz.

Esta publicación, que habla desde la diversidad de las experiencias, permite comprender que no existe un método específico ni una forma única de llegar a la reconciliación. Sin embargo, los aprendizajes que se pueden extraer de la propia historia colombiana son una guía muy acertada para definir las acciones que pueden proporcionar las condiciones más adecuadas para crear o reestablecer las relaciones de confianza entre actores por mucho tiempo antagónicos en el conflicto.

Mucho se ha escuchado hablar en los últimos años de la locomotora minero-energética. El auge de la minería ha sido determinante en la propuesta de gobierno de Juan Manuel Santos. Pero el debate sobre la pequeña y mediana minería apenas comienza. Algunos columnistas e investigadores hablan de barreras con el aval del gobierno para impedir su ejercicio artesanal, actividad de la cual derivan su sustento miles de compatriotas desde hace varios siglos.  Esa minería que ha existido desde antes del llamado boom minero y que hace parte de las formas de vida de las comunidades en determinadas regiones del país? 

Según información de la Contraloría más o menos desde 2008 la producción de minerales e hidrocarburos  comenzó a desplazar  a la agricultura y a acercarse a la industria dentro de los principales sectores de la economía.

 Sobre las modalidades de extracción de estos minerales Defensoría del Pueblo; " la primera formal y de gran escala; la segunda a escalas menores, tradicional y artesanal, con una reconocida carencia de tecnología adecuada y definida, en muchos casos, informal y de subsistencia, lo que la hace insegura, poco rentable, no competitiva y ambientalmente no sostenible".  

En Rompecabezas queremos saber ¿Cuál es la situación del movimiento sindical en Colombia y en el mundo? ¿Cómo las sociedad entienden el sindicalismo y cómo resignificarlo?  ¿Cuáles son los retos de cara al futuro de estas organizaciones y cómo se están transformando?

 Invitados: 

  • Rosa Peña, Tierra Digna.
  • Natalia Rodríguez, profesora de la Universidad ICESI de Cali.  

El 12 de febrero, la alianza entre Ecopetrol, la Asociación de Fundaciones Petroleras (AFP) y el Cinep/PPP presentó la publicación “Tendencias de la sociedad civil en Colombia”, resultado de la investigación realizada entre 2013 y 2014. El evento, que tuvo lugar en el Hotel Crowne Plaza, contó con la participación de actores clave del trabajo de campo en las diferentes regiones. La labor investigativa, que fue realizada por David Rampf y Diana Chavarro Rodríguez del equipo Iniciativas de paz del Cinep/PPP, se situó en seis municipios petroleros: Acacías, Barrancabermeja, Coveñas, Puerto Asís, Saravena y Tibú.

En cada municipio se hizo una identificación de las visiones de desarrollo de la sociedad civil y un análisis de las relaciones entre ésta, el Estado y el sector privado, y de las transformaciones sociales que implicó la llegada de la industria petrolera con el objetivo de buscar un camino hacia la inclusión de la sociedad civil en la toma de decisiones sobre el desarrollo de su región. En la parte final de la publicación se hacen una serie de recomendaciones dirigidas a los actores implicados.