27 años por una utopía posible. Conmemoración por el homicidio de Mario, Elsa y Carlos.

27 años por una utopía posible

Este lunes 20 de mayo se desarrolló la conmemoración por la vida de Mario Calderón, Elsa y Carlos Alvarado, asesinados el 19 de mayo de 1997 en Bogotá. Con la excusa de renovar la placa en su memoria que acompaña un Sietecueros en los prados del Centro de Memoria, Paz y Reconciliación, familiares y amigos de la pareja recordaron su vida y su legado en torno a la defensa del agua, la vida, la paz y la democracia en Colombia.

Martha Lucía Márquez, directora del Cinep, afirmó que una forma de hacer memoria es señalando la vigencia del pensamiento de Mario y Elsa como defensores de derechos humanos, cuya causa continúa inspirando aún nuestra acción; el de Mario, como un ecólogo que comprendía la conexión entre comunidades humanas y naturaleza; y el de Elsa, como una analista de paz que entendía la importancia de visibilizar todas las iniciativas de paz que crecen en Colombia para ver “el vaso medio lleno de la paz, en lugar del vaso medio vacío de la guerra”.

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Adicionalmente, la vocera del Cinep sostuvo que dignificar su memoria también debe significar sacar a flote la verdad y que sea posible la judicialización de los grandes responsables y de quienes colaboraron con este crimen. Al respecto, Ana María Rodríguez, directora de la Corporación Colombiana de Juristas (CCJ), manifestó la preocupación compartida con la familia porque se cumplen también seis años sin tener una sentencia de fondo sobre el caso judicial por los asesinatos de Mario, Elsa y Carlos.

Rodríguez en adición señaló que la institución sigue trabajando en dos caminos para alcanzar justicia y garantías de no repetición en el caso: de una parte, solicitando a la Jurisdicción Especial para la Paz (JEP) que se visibilice e investigue los nexos entre grupos criminales y agentes de Estado que tuvieron por resultado el asesinato de los investigadores del Cinep; y, de otra parte, con la exigencia de modificar las doctrinas militares, políticas y manuales de operaciones que permitieron que este tipo de nexos se dieran.

La mirada al futuro y la continuación de su legado estuvo a cargo del Sumapaz, y de Iván Calderón Alvarado. El primero, porque en marzo, alcanzó el reconocimiento como víctima y sujeto de reparación colectiva. Y el segundo, en cabeza de Iván, quien en sus palabras además de pedir por justicia, afirmó que jóvenes como él ya están listos “para asumir la responsabilidad de la nación que nos heredan, pero para ello necesitamos la verdad para trabajar sobre ella y para crear el país que todos deseamos”.