Editorial: Electricaribe, la causa del apagón

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Desde hace tres décadas se incubó la crisis de Electricaribe al calor de la privatización de los servicios públicos, y hoy la región Caribe está al filo de un apagón. Pero… ¿cuáles son las causas determinantes de esta crisis? No es ningún secreto: la ineficacia técnica, comercial y política de Electricaribe y del Estado es dramática. Preocupa en toda esta deteriorada evolución, las graves implicaciones económicas y sociales. Hasta el momento han existido intervenciones de empresas estadounidenses, venezolanas y españolas, pero ninguna ha podido resolver los problemas. El sector eléctrico hoy está prácticamente todo en manos de la inversión privada. Su interés prioritario no es prestar un servicio público de calidad sino hacer la menor inversión con el máximo de rentabilidad; factor determinante de la crisis. Pero igualmente hay un mito que se desnuda: no es cierto, como decían los defensores de la privatización en los años noventa, que el manejo de los servicios públicos y sociales en manos de privados era de mayor calidad que el del sector público. Sin duda, el Estado tampoco pudo responder con eficiencia y ética pública a los requerimientos. A cuenta de los dos modelos los ciudadanos salimos pagando los platos rotos.

En este momento Electricaribe es incapaz de reducir pérdidas, de responder con calidad y de lograr una estructura de sostenibilidad. A pesar de que el Ministerio de Minas le giró ciento treinta y tres mil cuatrocientos millones de pesos para construir adecuaciones en siete departamentos, las obras no se concluyeron y más de cincuenta y cinco mil usuarios dejaron de beneficiarse. Según la Contraloría el detrimento patrimonial de Electricaribe y el Ministerio de Minas, estuvo cerca de los sesenta y seis mil millones de pesos. Los habitantes del Caribe llevan años protestando por el mal servicio y la copa se rebosó. Por eso, los ciudadanos y gobernantes de los departamentos costeños están pidiendo al gobierno nacional, intervenir a Electricaribe - filial de la española Gas Natural Fenosa-, conseguir nuevos operadores, exigir al gobierno nuevas redes; que se invierta en lo que corresponde, y que los generadores de energía como Isagén, AES Chivor y Emgesa se hagan parte de la solución. Ojalá que ahora, ante la profunda crisis, se encuentre una salida definitiva que desactive esta bomba social que amenaza a la costa Caribe con un apagón. Ojala que a los denunciantes de estos hechos no les suceda lo que le pasó al profeta Jeremías cuando, por denunciar las injusticias e irresponsabilidades de los gobernantes, los primeros que lo arrojaron al pozo profundo para desaparecerlo fueron los príncipes cercanos al rey. Necesitamos profetas que como Jeremías se atrevan a visibilizar los problemas y a proponer alternativas así no sean de la conveniencia de los poderes dominantes.

Luis Guillermo Guerrero Guevara
Director General CINEP/PPP