Movilización, tierras y territorio

Movilización, tierras y territorio (60)

 

 -Quinta entrega-

La Iniciativa Mujer Rural y Derecho a la Tierra presenta este especial sobre la situación de las mujeres defensoras de la tierra y el territorio en América Latina, a propósito del #8M y en homenaje a las mujeres que han sido asesinadas o están en riesgo por sus luchas. 

Entrevista
El trabajo invisible y los riesgos por ser mujer defensora de la tierra en Guatemala

Por: Laura Inés Contreras Vásquez

En entrevista con Leiria Vay, integrante de la dirección política nacional del Comité de Desarrollo Campesino – Codeca, de Guatemala y coordinadora de la Iniciativa Protección de Defensores de la ILC ALC, quisimos reconstruir el panorama actual de la situación de riesgo que enfrentan las defensoras de la tierra y el territorio en Guatemala, además de establecer algunas recomendaciones para que los estados y las organizaciones sociales puedan enfrentar estos riesgos.

 

Leiria Vay, directora política del CODECA.
 

Los problemas que sufren las mujeres defensoras en América Latina son muchos y muy variados, aunque son comunes en la región. Las mujeres que habitan el campo están en una desventaja absoluta con respecto a las defensoras que habitan la ciudad, “nosotras las mujeres rurales no tenemos la experiencia ni oportunidades. Muchas veces desde las comunidades no se tiene la posibilidad de llegar a los medios de comunicación, no se documentan los casos de mujeres defensoras agredidas y mucho menos si son mujeres rurales. No tenemos acceso a los medios. Por toda esa situación de las comunidades, existe temor de hablar, da pena denunciar, en muchas ocasiones se opta por no decir nada o huir de la situación” afirma Leiria.

En el año 2018, asesinaron a seis integrantes del CODECA. Una de ellas era mujer. La defensora fue violada y torturada antes de ser asesinada. “A los hombres los mataron a balazos y machetazos, pero la mujer fue secuestrada, violada, torturada y luego asesinada”, comenta Leiria sobre este caso. En 2019, también asesinaron a 10 dirigentes que hacían parte de esta misma organización. Una de ellas, era una joven de 30 años y madre de dos hijos. Fue secuestrada, su cuerpo fue encontrado en una laguna, su cadáver apareció a los dos meses.

Leiria afirma que uno de los mecanismos de represión más fuertes contra la mujer es atacar a su dignidad, dañan la reputación e imagen de las defensoras. Es una estrategia para evitar que las mujeres se pongan al frente de sus luchas.

Esto explica que muchas mujeres por más que sufran acoso, abuso o violación, no lo denuncien. Y complementa: “cuando detienen a una defensora ¿qué sucede? tuvimos la experiencia de la compañera Blanca, hoy presidenta de Codeca. Cuando fue detenida y encarcelada, el policía le dijo: ´quítese la ropa, vamos a ver si no tiene algo´. Eso ya es una agresión directa. Y ella no lo dice, primero porque le da pena ante los hijos, ante el esposo. Tiene un impacto fuerte en su familia, en su condición de mujer porque atenta contra la dignidad de la persona”.

Uno de los grandes problemas que existen en la actualidad y que ha dado origen a varios conflictos en la región, es el problema de la tierra. En el caso de Guatemala, después de la firma del Acuerdo de Paz, se han implementado los proyectos más grandes de privatización de bienes y recursos, lo que ha generado cada vez más conflictos entre las comunidades, las empresas y los estados. En su mayoría, son proyectos extractivos y los gobiernos que han pasado no han respondido a las necesidades e intereses de los indígenas y campesinos. Por el contrario, han entregado territorios y hoy no se ha logrado que Guatemala respete el derecho a la consulta de los pueblos indígenas a pesar de haber ratificado el convenio 169 de la OIT.

Además del extractivismo, las comunidades en Guatemala están sufriendo a raíz de la expansión de monocultivos. Cada vez hay menos tierra aprovechable para que los campesinos e indígenas puedan trabajarla y están expropiando a comunidades y personas que han sido beneficiarias de la reforma agraria de 1944. Por otra parte, se están construyendo hidroeléctricas y las familias que viven aledañas a las zonas de influencia no solo son expropiadas sino que no se benefician de estos proyectos. Las razones sobran para organizarse: "de allí viene toda la represión contra las comunidades completas, contra personas que lideran los procesos de luchas, incluso se ha llegado al asesinato de líderes y lideresas. Esta represión ha seguido una ruta que inicia con la difamación, la estigmatización, y después si las comunidades siguen resistiendo en sus territorios, impidiendo la implementación del proyecto, inicia la criminalización, los procesos penales, los encarcelamientos y los asesinatos.”, afirma.

El saboteo a la protesta y a la organización en Guatemala se da no solo mediante los procesos penales o la criminalización sino que también en connivencia entre las alcaldías municipales y las empresas, pues han comenzado a quitar los servicios públicos para generar presión.

Las mujeres rurales no sólo son rurales por trabajar en el campo. También son mujeres sin tierra, que trabajan en fincas agrícolas y que sufren abuso, acoso y trabajo invisibilizado o semi esclavitud.

“En el caso de las mujeres, nosotras hicimos una investigación sobre condiciones laborales en el 2012 y allí se evidenció que hay un 57% de mujeres que hacen un trabajo pero que no reciben salario. Nosotros le decimos trabajo invisibilizado. Otro alto porcentaje de mujeres, es del 73%, que logran inscribirse como titular trabajadora en una finca, pero reciben menos de la mitad del salario mínimo”, comenta Leiria.

En el tema de abuso sexual en la ruralidad, Leiria cuenta un caso que conoció a través de su trabajo de campo realizando esta investigación sobre las condiciones laborales: “durante una conversación con una compañera, ella me dice: mire compañera, aquí la situación es difícil, ahí está mi hija, ella tiene 5 años y ella es fruto de una violación. Yo le dije: ¿y por qué no lo denuncia? ¿por qué sigue trabajando ahí? Ella respondió: lo que pasa es que yo tengo otro niño y si yo denuncio va a ver represalias contra mí, ya no voy a tener trabajo, me lo van a quitar. Las mujeres en el campo padecen este tipo de situaciones.

Recomendaciones para mitigar las situaciones de riesgo de defensoras de la tierra y el territorio

  • Implementación de estrategias de comunicación en las organizaciones sociales

La apuesta es por los medios comunitarios o alternativos para lograr impacto y visibilización en el campo. A través de redes sociales, por ejemplo, se puede llegar a más personas que ahora se están informando por ahí en vez de usar los medios tradicionales.

  • Fortalecimiento de las organizaciones

Lo ideal es que las organizaciones puedan fortalecerse para lograr una capacidad de denuncia y presión en los juzgados o instancias que toman las decisiones en el país, además de lograr que la denuncia llegue al plano internacional si es necesario.

  • Cooperación entre organizaciones que trabajan buscando los mismos objetivos

La cooperación para las acciones, sobre todo en temas de legislación y denuncia por parte de las organizaciones sociales, es muy importante. Con los esfuerzos que se juntan y evitan la fragmentación por diversos motivos, pueden obtenerse resultados favorables en las políticas públicas que buscan proteger los derechos de los y las defensoras de la tierra y el territorio.

  • Búsqueda de espacios de participación pública y de toma de decisiones

Resistir desde los territorios siempre será muy importante, pero el acceso a la participación en las instancias de decisión es primordial. La lucha por los derechos desde los espacios de toma de decisión puede abrir otras oportunidades para que el acceso a la tierra y la protección del territorio sean políticas de los Estados y no dependan de los gobiernos de turno.

 

Al cierre de este artículo y a tres días de la conmemoración del Día Internacional de la Mujer Trabajadora, fue asesinada Dominga Ramos, defensora de derechos laborales de mujeres trabajadoras en fincas agrícolas del municipio Santo Domingo Suchitepéquez. Dominga se había vinculado a la campaña de Codeca de defensa del agua contra la desviación de ríos a causa de los monocultivos de caña de azúcar y palma africana y era también la esposa de Miguel Ixcal, de la dirección política nacional de Codeca. 


La Iniciativa Mujer Rural y Derecho a la Tierra de la International Land Coalition (ILC) articula a 23 organizaciones rurales, académicas y no gubernamentales de 13 países de América Latina y el Caribe. El Cinep - PPP es hoy el punto focal de esta Iniciativa.

Este texto hace parte del Especial #8M producido por la Iniciativa Mujer Rural y Derecho a la Tierra de ILC. Te invitamos a conocer las demás entregas:

 

Primera entrega: Colombia. Conflicto armado y múltiples violencias contra las mujeres negras y afrocolombianas.

Segunda entrega: Argentina. Defensoras ambientales frente a desalojos en Salta.

Tercera entrega: Guatemala. Recuperación de tierras ancestrales y permanencia en el territorio.

Cuarta entrega: México. Defensa del territorio y resistencia a megaproyectos de energía eólica.

 

 -Cuarta entrega-

La Iniciativa Mujer Rural y Derecho a la Tierra presenta este especial sobre la situación de las mujeres defensoras de la tierra y el territorio en América Latina, a propósito del #8M y en homenaje a las mujeres que han sido asesinadas o están en riesgo por sus luchas. 

México
Defensa del territorio y resistencia a megaproyectos de energía eólica

Por: Asamblea de Pueblos Indígenas del Istmo por la Defensa de la Tierra y el Territorio

Dra. Lucila Bettina Cruz Velásquez, Defensora de Derechos Humanos.
 

La lucha vale la pena, dice Bettina Cruz, defensora zapoteca de la tierra y el territorio

Juchitán, Oaxaca, México. A 25 años de haberse instalado el primer aerogenerador en territorio mexicano en un plan piloto de la Comisión Federal de Electricidad (CFE) al sur oeste del país, en específico en La Venta Juchitán Oaxaca (Comunidad indígena y rural de la etnia zapoteca) y a 20 años de que la Comisión Reguladora de Energía entregó el primer permiso eólico a la empresa Fuerza Eólica del Istmo, la vida de los habitantes de esta región no ha mejorado.

No hay empleo, los pueblos están divididos, opositores a los proyectos eólicos han sido asesinados, otros fueron perseguidos y presos. Hay deterioro ambiental, creció la delincuencia y en los campos, que ya no se cultivan, destacan miles de aerogeneradores que significan riqueza para los inversionistas extranjeros y para un reducido grupo de ejidatarios, líderes políticos y autoridades.

Desde la última década del siglo XX, empresas extranjeras apartaron terrenos y luego celebraron contratos que para la defensora de la tierra y el territorio Lucila Bettina Cruz Velásquez han significado “despojo, destrucción ambiental, ruptura del tejido social y muerte”, mientras para los arrendatarios significaba ingreso económico.

En diez años, de 1998 a 2008, el gobierno mexicano entregó, principalmente a empresas extranjeras, permisos para generar en el territorio nacional 4290 megawats de energía eólica en tierras indígenas sin el consentimiento previo, como marcan tratados internacionales a los que México está suscrito, lo que ayudó a que el país pasara, según datos de la Asociación Mexicana de Energía Eólica (AMDEE), del lugar 26 en 2009 al 18 en 2018 en el ranking en países generadores de energía eólica, lo cual lo ubicó en el segundo lugar de América Latina.

En este lapso, las empresas eólicas han instalado en 12 estados de la República unos 49 parques con 4 mil 177 MW y están por incorporar siete más; entre ellos el de Eólica del Sur, (antes Mareña Renovables), en Juchitán, Oaxaca. En el Istmo (pacífico oaxaqueño) actualmente hay unas 14 empresas extranjeras operando 25 parques eólicos.

A principios de los 90, las empresas apartaron terrenos y políticos oportunistas acapararon tierras, que años después arrendaron a los inversionistas para proyectos eólicos. En 1994, CFE instaló en La Venta Juchitán la primera central eólica del país y el gobierno estatal y federal promocionaron el potencial eólico del Istmo mediante coloquios internacionales para atraer inversión privada.

A partir de 2006 llegaron Iberdrola y Gamesa y en 2007, la empresa Preneal inició el arrendamiento de tierras mediante contratos ventajosos para las inversionistas y en poco tiempo suscribieron 1500 contratos de arrendamiento de tierras del Istmo, según la AMDEE, sin importar que el régimen de tenencia fuera comunal; con apoyo del Registro Agrario Nacional (RAN) entregaron certificados parcelarios y gestionaron títulos de propiedad a los “propietarios” para dar certeza a los proyectos eólicos. Esos títulos y certificados eran el aval de las empresas para conseguir los créditos millonarios para sus proyectos.

Con el arranque de la construcción de obras, comenzó también la prohibición de paso a grupos de pescadores a sus zonas de pesca y a campesinos a sus parcelas y con ello iniciaron los conflictos; los campesinos no estaban enterados bien de lo que habían firmado.

Para cubrir el reclamo de una consulta previa, libre e informada antes de realizar cualquier proyecto de impacto en comunidades indígenas, como lo indica el Convenio 169 de la Organización Internacional del Trabajo (OIT), se realizó la primera Consulta Indígena en Juchitán sin cubrir los estándares internacionales y solo sirvió para dar legalidad a la instalación del proyecto más grande que se realiza en América Latina, el de Eólica del Sur con 396 MW en más de 5000 hectáreas.

La aparición de la Asamblea en Defensa del Territorio de Juchitán en 2007, que después se convirtió en la Asamblea de Pueblos Indígenas del Istmo por la Defensa de la Tierra y el Territorio (APIIDTT), dio herramientas y argumentos legales para que las comunidades iniciaran una lucha jurídica y política en contra de las empresas que los habían sorprendido; desconocían el impacto de los proyectos.

Asimismo, esta Asamblea propició la formación de otras organizaciones locales de resistencia a proyectos eólicos y en defensa del territorio como la Asamblea del Pueblo de Gui´xhi Roo´(Álvaro Obregón) y la Asamblea Popular del Pueblo de San Dionisio del Mar que con respaldo de la APIIDTT logró cancelar el ambicioso proyecto de Barra Santa Teresa de Mareña Renovables y desconoció en 2012 al alcalde Miguel López Castellanos por recibir dinero a espaldas de la población.

También favoreció a la unidad en la lucha de los pueblos de la cultura ikoojts (huave) y binnizá (zapotecas) por una misma causa, cancelar los contratos de usufructo parcelario y frenar la imposición de proyectos que despojaban de su tierra y territorio a los pueblos indígenas.

Por su parte, las empresas eólicas iniciaron una lucha legal y exigieron a los gobiernos federal y estatal garantías para el desarrollo de sus proyectos de inversión. Inició entonces una larga historia de lucha de enfrentamientos, hostigamiento judicial, criminalización de la protesta, estigmatización de la lucha, agresiones físicas y verbales, cárcel, amenazas y asesinatos de defensores que obligaban a los líderes de la APIIDTT a abandonar el territorio defendido para preservar sus vidas.

En su más reciente informe de 29 de noviembre de 2018, denominado “Desde la memoria…la esperanza”, la Red Nacional de Organismos Civiles de Derechos Humanos “Todos los derechos para todos y todas TDT”, que agrupa a 87 organizaciones de 23 estados de la República Mexicana dio a conocer que en el sexenio de Enrique Peña Nieto, 161 defensores y defensoras de derechos humanos fueron asesinados en México, además de 40 periodistas y solo 3 por ciento de los asesinatos de defensoras de derechos humanos están judicializados. Este informe cuestionó que ante este fenómeno, el Estado Mexicano ha limitado su respuesta al Mecanismo de Protección para personas defensoras de derechos humanos y periodistas. Hay que mencionar que 45 de las personas defensoras asesinadas pertenecen a algún pueblo indígena y entre los estados más peligros de México para la defensa de derechos humanos se encuentra Guerrero con 28 por ciento, Oaxaca con 20 por ciento y Chihuahua con 11 por ciento. El 40 por ciento de las personas asesinadas eran defensores comunitarios y ejercían su derecho a defender derechos en su comunidad principalmente de la tierra y el territorio, según el informe.

En la región del Istmo, integrantes de la APIIDT han sufrido acoso, agresión física y verbal, lesiones, amenazas, intimidación, violencia psicológica, criminalización de su lucha, cárcel e incluso el asesinato de algunos de sus integrantes y para salvar sus vidas, han tenido que salir de su territorio en varias ocasiones.

En los últimos ocho años se han documentado al menos tres asesinatos de miembros de alguna organización de resistencia contra megaproyectos en la región. En 2011 fue detenido Filiberto Vicente Aquino, integrante de la APIIDTT, acusado de robo de energía eléctrica; se negaba a pagar los recibos de la CFE.

En 2012, Bettina Cruz Velásquez fue detenida por la PGR cuando se encontraba en Santa María Xadani acusada de privación ilegal de la libertad y contra el consumo y la riqueza nacional. Un año después se vio obligada a abandonar el territorio juchiteco junto con su familia tras sufrir un intento de asesinato después de su participación y apoyo a los comuneros de San Dionisio del Mar contra el proyecto de la empresa Mareña Renovable en la Barra de Santa Teresa en la Laguna Superior.

En 2013, policías estatales detuvieron, después de dos intentos, al líder de la Asamblea de Pueblos de Álvaro Obregón incorporada a la APIIDTT, el profesor Alejandro López López, quien salió libre por la intervención de la sección 22 del magisterio oaxaqueño.

En 2013 se propiciaron varios ataques contra las instalaciones de la Asamblea Popular del Pueblo Juchiteco (APPJ) que también protesta contra la empresa Gas Natural Fenosa y su parque eólico Bii Hioxo en Juchitán. En un ataque a una barricada murió, por disparo de arma de fuego, Héctor Regalado Jiménez, habitante en resistencia, y la organización sufrió en dos ocasiones el incendio de una palapa mientras que desconocidos desmantelaron equipos de radio Totopo, estación comunitaria solidaria con la lucha contra las empresas eólicas.

En 2014, la APIIDTT denunció amenazas de muerte en contra de Alejandro López López de la Asamblea de Pueblos de Álvaro Obregón y ese mismo año se registraron tres ataques contra integrantes de la policía comunitaria de esa localidad en resistencia contra proyectos eólicos, intento de allanamiento de viviendas, agresiones, detenciones arbitrarias e intimidación.

Ese mismo año 2014, Bettina Cruz es agredida violentamente en la carretera panamericana después de una marcha silenciosa y plantón en la población de Unión Hidalgo contra los proyectos de Piedra Larga I y II de la Empresa Demex, donde presuntos miembros de una guardia blanca enviados por la empresa le apuntaron con una pistola durante la jornada de protesta.

En 2017, José Alberto Toledo Villalobos, miembro de la Red Nacional de Resistencia Civil, fue localizado en el tramo de la carretera Chahuites Tapanatepec, al oriente del Istmo, golpeado, semiinconsciente y, posteriormente, murió. Era defensor de la Tierra y Territorio contra la minería y las altas tarifas de energía eléctrica.

En 2018 fue asesinado en Juchitán, Rolando Crispín Sánchez, integrante de la Asamblea Popular del Pueblo Juchiteco (APPJ), expolicía comunitario de la Agencia Álvaro Obregón durante la resistencia contra la empresa Mareña Renovables.

El surgimiento de la Asamblea de Pueblos Indígenas del Istmo Oaxaqueño en Defensa de la Tierra y el Territorio se dio por la necesidad de los habitantes de contar con una organización que iniciara la defensa del territorio ante la amenaza de despojo que representaban los proyectos eólicos y los riesgos que vislumbraban para la permanencia de las formas de organización tradicional, costumbres y sus formas de subsistencia.

“Estaba haciendo mi tesis de doctorado cuando conocí la realidad de los contratos, vi que estaban mal y comencé con mi esposo Rodrigo Flores, a dar información casa por casa a campesinos y comuneros para advertir sobre los riesgos, junto con algunos comuneros luchadores e integrantes del Centro de Derechos Humanos Tepeyac. Se inició la asesoría, las reuniones y asambleas y fue creciendo la bolita”, explica la Doctora Bettina Cruz Velásquez.

Ya con información suficiente de riesgos y desventajas de los contratos firmados, algunos campesinos intentaron sin éxito cancelarlos y en 2007, ante la creciente demanda de asesoría y ayuda, los interesados pidieron conformar un organismo con nombre y un local donde entregar los contratos que eran analizados uno por uno.

Así nació la Asamblea en Defensa del Territorio de Juchitán que después se convertiría en la APIIDTT. “Cuando yo no estaba en casa, la gente entregaba los contratos a mi mamá Rosa Velásquez, en el patio de su casa se hicieron muchas reuniones, ella misma participaba, los motivaba pero también regañaba a los compañeros por haber aceptado los contratos, Na Rosa siempre fue una luchadora. Nos prestó primero un local que sirvió de oficina y al final terminó dejándolo para nuestras largas reuniones de trabajo”.

Bettina Cruz explica que:

En 2009 organizaron el Foro de Soberanía Energética que acercó a habitantes de muchas comunidades indígenas a conocer la problemática y “fue cuando vimos que esto era algo más grande, que iba más allá de la defensa de la tierra, que los proyectos impactaban sobre la vida de la gente, generaba conflictos y no había trabajo, había aumentado la violencia y decidimos conformar la Asamblea de Pueblos Indígenas por la Defensa de la Tierra y el Territorio APIIDTT, porque comenzaron a participar personas de otros pueblos vecinos”.

La primera acción de la APIIDTT fue buscar la cancelación de los contratos firmados por los comuneros, ejidatarios o pequeños propietarios con las empresas eólicas por la vía legal y también con protestas pacíficas: conferencias, marchas, mítines, cabalgatas y plantones frente a CFE, entre otras. “Demandamos a Preneal, a Endesa, Eoliatec y Unión Fenosa por los contratos en Unión Hidalgo, Santa María Xadani y Juchitan y logramos -no por la vía civil sino por la presión directa- que se cancelaran los contratos; fuimos con compañeros y compañeras a la CdMx a decirle a las empresas que la gente no quería los contratos y logramos que se anularan muchos”.

Paralelo a esta lucha contra las empresas eólicas, Cruz Velásquez impulsó también la lucha contra las altas tarifas eléctricas que llevó a la resistencia y negativa de pago del servicio de habitantes de Álvaro Obregón, Agencia de Juchitán y Santa María Xadani y manifestaciones frente a oficinas de CFE, pero derivó en amenazas de muerte y su aprehensión, acusada de privación ilegal de la libertad y contra el consumo y riqueza nacional. Salió libre bajo fianza y enfrentó un proceso que duró cuatro años hasta que fue absuelta por un juez federal.

La defensora de los derechos humanos y de la tierra y el territorio Bettina Cruz Velásquez vive en constante zozobra y ha tenido que abandonar su casa, su comunidad y permanecer refugiada en otros lugares ante el riesgo permanente de que atenten contra su vida.

“Vivimos de manera permanente con miedo a ser atacados mi marido y yo, mi familia. Nos han agredido físicamente, me han amenazado de muerte, me han hostigado, he sufrido intento de asesinato en varias ocasiones y he tenido que abandonar la región, porque casi nos matan”, dijo.

Bettina Cruz Velásquez tiene medidas cautelares desde 2012 por la Defensoría de Derechos Humanos del Pueblo de Oaxaca y está en el Mecanismo de Protección para Defensores de Derechos Humanos y Periodistas de la Secretaría de Gobernación (SEGOB) y en 2017, la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) también le dio medidas cautelares a ella, a su familia y algunos miembros de la comunidad.

Ella considera que las medidas cautelares del gobierno federal son insuficientes; solo son paliativos. “Estas prácticamente encarcelada en tu casa, sin poder ejercer tus derechos, te dan un botón de pánico y la misma policía que a veces te quiere encarcelar hace sus rondines para vigilar, por eso lo mejor es que tú tomes tus propias medidas de protección, con tu comunidad, con tu familia y con amigos y amigas”.

“El gobierno está obligado a protegernos, porque hacemos un trabajo que deberían hacer ellos, nosotros no tendríamos ni porqué existir (como organización de lucha) si el gobierno respetara nuestros derechos como pueblos”, afirma.

Bettina comenta que entre las acciones básicas de protección está evitar exponerse en público, no andar nunca sola, ni en lugares peligros ni horas avanzadas, quedarse en el lugar que se visita si se les hace tarde, siempre tener saldo y batería en el celular y andar siempre con el botón de pánico y si debe acudir a lugares de riesgo ir acompañada con gente del lugar, que conozca y sea reconocido, así nos cuidamos todos y todas”.

También reconoce en las prácticas ancestrales de las comunidades indígenas mecanismos de protección con rituales ancestrales. “Las compañeras siempre están pidiendo por nosotros a los ancestros, hemos hecho rituales en la comunidades para protegernos. Pedir a los buenos espíritus la protección. Las compañeras me dan cosas que me protejan como amuletos, flores, cuarzos, piedras y eso es muy valioso para mí”, comenta.

“La participación de las mujeres es muy importante, porque sin las mujeres no podríamos avanzar, ellas son el pilar de los movimientos. Ellas participan en las guardias, en la elaboración de los alimentos, muchas veces se minimiza esa participación, pero si eso no se da, no hay movimiento. Participan así y además participan en las asambleas” dice Bettina Cruz Velásquez.

Explica que participar en la lucha es más difícil para las mujeres, porque “aparte de luchar contra todo lo que luchan los hombres como el Estado, el sistema y estos proyectos, las mujeres tenemos que luchar también contra los hombres, contra el estado patriarcal que pretende limitar a las mujeres y además se enfrenta a campañas misóginas”.

Agregó que encima de todo eso a diferencia de un hombre, cuando una mujer está en peligro de ser agredida, lo primero que piensa es “nos van a violar, porque es lo primero que hacen, dañar al cuerpo y eso es terrible, porque buscan dañarnos ahí, en nuestro ser mujer”.

No obstante, Bettina Cruz está convencida de seguir adelante y afirma que la lucha ha valido la pena, porque se frenó el proyecto de Mareña Renovables en la zona huave. Demostraron en Álvaro Obregón que no necesitan a los partidos políticos para organizarse, que las energías renovables no son buenas en sí mismas, sino por el uso que se les da, para qué y para quién y que ahora ya tienen el poder de hablar y ser escuchadas y su voz cuenta y pueden incidir. 

 

Fotos Interiores: Angélica Pineda-Silva


La Iniciativa Mujer Rural y Derecho a la Tierra de la International Land Coalition (ILC) articula a 23 organizaciones rurales, académicas y no gubernamentales de 13 países de América Latina y el Caribe. El Cinep - PPP es hoy el punto focal de esta Iniciativa.

Este texto hace parte del Especial #8M producido por la Iniciativa Mujer Rural y Derecho a la Tierra de ILC. Te invitamos a conocer las demás entregas:

Primera entrega: Colombia. Conflicto armado y múltiples violencias contra las mujeres negras y afrocolombianas.

Segunda entrega: Argentina. Defensoras ambientales frente a desalojos en Salta.

Tercera entrega: Guatemala. Recuperación de tierras ancestrales y permanencia en el territorio.

Quinta entrega: Entrevista. El trabajo invisible y los riesgos por ser mujer defensora de la tierra en Guatemala.

 

 -Tercera entrega-

La Iniciativa Mujer Rural y Derecho a la Tierra presenta este especial sobre la situación de las mujeres defensoras de la tierra y el territorio en América Latina, a propósito del #8M y en homenaje a las mujeres que han sido asesinadas o están en riesgo por sus luchas. 

Guatemala
Recuperación de tierras ancestrales y permanencia en el territorio

Por: Organización Comunitaria Tolan Juyu’ Taqaj’

Mujeres rurales en Guatemala. Foto: CICR
 

Dos generaciones después, las tierras regresan

A inicios del siglo XIX, las familias Mayas Sotz’iles de Domingo Xep, José Julajuj y Sebastián Baquin perdieron sus tierras a manos de un finquero ladino, originario de Sololá, quien falsificó el título de tierras para venderlos a ciudadanos australianos.

117 años después, los jóvenes tataranietos de los dueños legítimos de las tierras, hoy llamadas Tolan, se unieron para crear la Organización Comunitaria Tolan Juyu’ Taqaj’ (Montaña Valle Apacible), ubicada en el Caserío Buena Vista, Cantón Säq Siwan, Tz’oloj Ya’, Guatemala, y así luchar para recuperar parte del legado familiar, sus tierras.

Como una afortunada coincidencia de la vida, una de las bisabuelas encontró y entregó a los jóvenes un documento que resultó fundamental para que, entre 2008 y 2010, Marcelo Xep, Hortencia Xep y Santos Xep, bisnietos y tataranietos de los dueños originales, pudieran recuperar sus tierras a través de un diálogo con la Procuraduría de Derechos Humanos, el Ministerio Público y ciudadanos australianos.

Regresar a sus terrenos, les costó décadas de desarraigo, años y años sin un lugar dónde sembrar y también trajo muerte. Dos años después de la recuperación de las tierras, algunos ex trabajadores de los “australianos” tomaron represalias y asesinaron a Marcelo Xep, uno de los ahora dueños legítimos de las tierras

 

De las tierras recuperadas regresa la esperanza

Mapa del proyecto en la Montaña Valle Tolan.

En 2011, como muestra de reivindicación, iniciaron los diálogos para reforestar el lugar y así apoyar la subsistencia de la subestación de riachuelos, colindante con el lago de Atitlán (sitio de abastecimiento para la agricultura y consumo de los hogares), resguardar la fauna y flora de la zona y priorizar la educación y recuperación de la identidad cultural en la comunidad para a largo plazo, generar un medio de sostenibilidad como el ecoturismo educativo comunitario.

A raíz de estas iniciativas surge la organización comunitaria Tolan, fundada por tataranietos de la familia Xep y mujeres voluntarias, estudiantes de la Licenciatura en Nutrición e Ingeniería Ambiental, quienes iniciaron un trabajo Ad honorem con las mujeres de la comunidad a través de la enseñanza de los derechos específicos y colectivos de las mujeres indígenas, así como el cuidado de la madre tierra.

En memoria de la defensa de los ancestros por la tierra, Tolan busca visibilizar y honrar la resistencia de los abuelos y recuperar la identidad cultural como pilar importante para la organización comunitaria, a través de cinco pilares:

1. Educación ambiental

a. Reforestación

b. Cuidado de la flora y fauna

c. Talleres desde las artes y educación popular

2. Rescate de la identidad cultural

a. Cosmovisión Maya

b. Educación lúdica

3. Soberanía alimentaria

a. Honrar el trabajo de las mujeres agricultoras

b. Cuidado de la madre tierra

c. Aprender a comer

d. Cultivos libres de químicos

e. Banco de semilla (a largo plazo)

 4. Deportes. Una forma de concientizar a niños y adolescentes, compartir con la naturaleza y generar convivencia.

5. Turismo educativo comunitario

a. Avistamiento de aves

b. Sendero ecológico

c. Visita a tres altares mayas (Oxlajuj Iq’ B’alam, Jun Tijax, Lajuj Toj) El Altar Oxlajuj Iq’ B’alam es en memoria de las abuelas y abuelos que resistieron y que dieron sus vidas para las nuevas generaciones.

d. Campamentos, forma de introducir a la juventud sobre la relación con la madre tierra.

e. Fogatas

f. Alquiler de sitio para vuelo libre en Parapente Guatemala (Forma de generar un ingreso económico para las actividades y mantenimiento del terreno)

Recuperar la tierra genera nuevos retos

Tras recuperar sus tierras, la familia comunitaria (mujeres, jóvenes y hombres, agricultores analfabetos y algunos estudiantes) enfrenta una segunda amenaza: El Proyecto PET-1-2009 de la empresa Transportadora de Energía de Centroamérica (TRECSA), que consiste en la construcción de 866 kilómetros de líneas de transmisión, 11 subestaciones nuevas y la ampliación de 12 subestaciones.

El proyecto contempla ubicar en la zona de Tolan tres torres eléctricas para la subestación de energía. Cada servidumbre o torre abarca 30 metros en un área en donde no se puede construir ni sembrar árboles de altura y con alto impacto negativo para la agricultura

El proyecto constituye una amenaza para 30 familias, la mayoría conformadas por mujeres, dueñas legítimas de estas tierras, agricultoras, tejedoras y analfabetas, entre ellas viudas que sobreviven de sus siembras y tejidos para sostener a la familia.

De continuar con el proyecto, tal y como está contemplado, las familias podrían enfrentarse al desplazamiento de sus hijos e hijas, además verse en una posición que favorece la intimidación para facilitar ceder sus tierras. También podrían perder parte del terreno destinado para el cultivo y la sobrevivencia. Como impacto para todo el país, se podría llegar a generar procesos de deforestación y pérdida de biodiversidad.

Defender la casa ante el riesgo

Reunión comunitaria socializar estrategias de diálogos con las autoridades locales ante la propuesta de Trecsa.

La comunidad ha desarrollado una serie de estrategias para evitar un impacto tan fuerte del proyecto sobre la zona. Los jóvenes fundadores de la organización Tolan, lideran los procesos de defensa de tierras acompañados por las mujeres, ancianas y ancianos de las 30 familias comunitarias, han adelantado las siguientes acciones:

  • Acercamiento y diálogos con líderes de las autoridades comunitarias: Consejos Comunitarios de Desarrollo Urbano y Rural, Alcaldía Indígena, Gobernación Municipal y el Gobierno Municipal.
  • Diálogos con los representantes de la Empresa Trecsa. La comunidad afirma que en reuniones previas, la empresa ha variado la información y no ha dado solución a la solicitud de protección de sus tierras. Además, informan que han sido ignorados en dos ocasiones. Personal de Trecsa ingresaron a las tierras para evaluar el terreno sin la autorización ni el consentimiento de los dueños legítimos.
  • Uso de la tecnología para informar. La comunidad realizó un documental, con el apoyo voluntario de dos cineastas argentinos, para poner en conocimiento del mundo entero la situación. El documental es posible verlo en los siguientes enlaces:

https://vimeo.com/261358257

https://vimeo.com/265845906

https://vimeo.com/tolan

  • Mensualmente, la comunidad se reúne para informar a las 30 familias sobre los resultados de los diálogos con las autoridades locales y el seguimiento del plan de la empresa de Trecsa.
  • Se realiza un taller mensual para informar y concientizar a las 30 familias sobre la importancia de hacer valer sus derechos como pueblos originarios, así como los derechos de la madre tierra. En los talleres también se realiza un proceso de reivindicación de los conocimientos ancestrales como lucha estratégica de la sobrevivencia de los pueblos.

Tras dos años de solicitud, los gobiernos locales no han asumido un diálogo concreto con los comunitarios para acompañarlos y respaldar la defensa de sus tierras. Para las familias, esta situación abre la duda sobre los negocios de las grandes empresas con las autoridades locales.

 

Foto: Fundación Libertad y Desarrollo de Guatemala.


La Iniciativa Mujer Rural y Derecho a la Tierra de la International Land Coalition (ILC) articula a 23 organizaciones rurales, académicas y no gubernamentales de 13 países de América Latina y el Caribe. El Cinep - PPP es hoy el punto focal de esta Iniciativa.

Este texto hace parte del Especial #8M producido por la Iniciativa Mujer Rural y Derecho a la Tierra de ILC. Te invitamos a conocer las demás entregas:

Primera entrega: Colombia. Conflicto armado y múltiples violencias contra las mujeres negras y afrocolombianas.

Segunda entrega: Argentina. Defensoras ambientales frente a desalojos en Salta.

Cuarta entrega: México. Defensa del territorio y resistencia a megaproyectos de energía eólica.

Quinta entrega: Entrevista. El trabajo invisible y los riesgos por ser mujer defensora de la tierra en Guatemala.

 

 -Segunda entrega-

La Iniciativa Mujer Rural y Derecho a la Tierra presenta este especial sobre la situación de las mujeres defensoras de la tierra y el territorio en América Latina, a propósito del #8M y en homenaje a las mujeres que han sido asesinadas o están en riesgo por sus luchas. 

Argentina
Defensoras ambientales frente a desalojos en Salta

Por: Unión y Progreso / Coordinadora de Tierras de Salta

Marcha a la capital de Salta.
 

En las últimas décadas, el modelo extractivista se ha profundizado en América Latina lo que genera una mayor expulsión de comunidades campesinas e indígenas de sus tierras, donde las mujeres son quienes más sufren las consecuencias, porque deben afrontar solas las mayores cargas del sostenimiento familiar.

En Argentina, cada año aumentan los conflictos sociales vinculados a desalojos por avance de la frontera agropecuaria, contaminación de agua por agroquímicos y por acciones de la megamineria y desmontes.

Ante esta situación, el gobierno nacional y los provinciales no dan respuesta a las demandas de los perjudicados por estas actividades, al contrario, no cumple la legislación actual o, en los últimos años se han modificado leyes que agudizan aún más la situación descrita.

Ejemplo de lo anterior es la Ley 26.737 o “Ley de Extranjerización de Tierras”, promulgada en 2011, la cual establecía que las tierras rurales en manos extranjeras no podían superar el 15 por ciento del total. En 2016, el gobierno nacional lanzó el decreto presidencial 820/16 que modificaba el artículo 17 de la Ley 26.737 y actualizó la reglamentación del Código Civil y Comercial para flexibilizar la venta de campos y grandes extensiones con el fin de dinamizar la inversión extranjera productiva. Este decreto es impugnable por inconstitucional; un decreto no puede modificar una ley que tiene mayor jerarquía. Actualmente, su pedido de nulidad se tramita en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, en el Juzgado Contencioso Administrativo Federal 5.

Cabe mencionar que del total de 7.490.265,42 hectáreas (cultivables) en todo el país declaradas en manos extranjeras, el 89,36 por ciento corresponde a personas jurídicas, de las cuales solo el 7 por ciento están inscritas como extranjeras, mientras que el 93 por ciento están registradas como nacionales, pero con capitales extranjeros.

Sobre 596 grandes transacciones de tierras cargadas en Land Matrix para América Latina y el Caribe se observa que la principal intención de las transacciones de tierras ya concluidas está en la agricultura. Un 48 por ciento de la superficie se destina a cultivos de soja, maíz y caña de azúcar. Los inversores no latinos con mayor superficie de transacciones de tierras en la región son Estados Unidos, Holanda y China.

El estado nacional no cumple plenamente con el artículo 75 de la Constitución Nacional y las provincias dictan leyes que tampoco hacen cumplir o demoran su aplicación.

En Jujuy, los tribunales ordinarios no aplican la Ley 26.160 prorrogada por Ley 27.400 de emergencia en materia de posesión de comunidades indígenas, que frena los desalojos y despojos a comunidades. En ese sentido, la Comunidad Las Capillas del Pueblo Ocloya presentó en febrero de 2018 ante la Corte Suprema de Justicia de la Nación un recurso de queja que tramita con el expediente CSJN- 00115/18 por desalojo en un proceso penal a miembros de la Comunidad Las Capillas. En la Justicia provincial existe demora en la tramitación de las causas y falta de aplicación de los derechos indígenas y ambientales, también exclusión y discriminación a las comunidades indígenas a través de Acordada del Superior Tribunal de Justicia de Jujuy 69/2012 que las excluye de la adhesión a las Reglas de Brasilia de acceso a la Justicia a las personas en situación de vulnerabilidad.

En su informe “Desterrados: tierra, poder y desigualdad en América Latina”, la ONG OXFAM da cuenta de que en Argentina, el 1 por ciento de la población concentra el 36 por ciento de la tierra. La situación descrita agudiza los conflictos ya existentes y trae nuevas dificultades a campesinas e indígenas para el acceso a la tierra.

Así, se producen numerosos conflictos por la tierra y los agricultores familiares deben ejercer presión y desarrollar luchas en defensa de su derecho de acceso a la tierra, como por ejemplo por la prórroga del artículo 9 de la Ley provincial 7658 de Salta, que frena los desalojos a familias campesinas.

Organización y defensoras ambientales

Presentación de la problemática y debate en diferentes foros.

En relación con el conflicto mencionado, quien estuvo al frente de numerosas luchas fue la organización Unión y Progreso, perteneciente a la Coordinadora Zonal de Tierras de la Ruta 81 de Salta y, en particular, la presidenta de dicha organización Lucía Ruiz, quien junto a compañeras de distintas organizaciones en 2012 fueron a frenar un desmonte en defensa del ambiente y el derecho a la tierra de varias familias campesinas. Se pararon frente a las máquinas y expulsaron a los trabajadores del terrateniente Vidizzoni con quien desde 2009 estaban en conflicto.

A partir de ese momento comenzó la persecución a Lucía Ruiz y hasta el día de hoy continúa procesada. Actualmente, después de 6 años de iniciada la causa legal por la que le realizaron tres allanamientos a su casa, Lucía no se escondió, levantó los brazos y fue a luchar por la prórroga del artículo 9 de la Ley 7658 para frenar el desalojo de familias campesinas.

Es importante destacar que durante el año 2019 el empresario Vidizzoni pidió al juez una condena excarcelable para las otras personas involucradas en el conflicto pero no para Lucia Ruiz, que ella siguiera en las mismas condiciones y fuera encarcelada. Esto se entiende únicamente por el carácter de dirigenta de Lucia a quien quieren frenar de cualquier forma.

María Tolaba, perteneciente a la organización Mujeres mejorando el Chaco, dice: “Luchamos por nuestros derechos resistiendo las distintas medidas judiciales como desalojos, resistimos organizando guardias en las casas y acompañando a las distintas familias que se encontraban más complicadas. Es así que en una asamblea con técnicos y abogados que actuaban, y hoy siguen acompañando a las organizaciones, entendimos que debíamos visualizar nuestra situación y conseguir algún amparo legal como es la prórroga del artículo 9 de la ley 7658 que frena los desalojos y cualquier causa o juicio iniciado en relación y perjuicio de las familias poseedoras”.

La principal estrategia en defensa de la tierra fue siempre la visibilización de estas luchas a través de movilizaciones a la capital provincia, permanecer junto a las referentes de las organizaciones, convocar a campesinas y campesinos a formar barreras para evitar los desalojos o la represión ante el avance de las fuerzas de seguridad.

Desde la Fundación Plurales venimos acompañando procesos organizativos y de apoyo a organizaciones de defensoras ambientales. Durante 2015 y hasta 2017 se desarrolló el Proyecto de Defensoras Ambientales financiado por la Unión Europea y ejecutado junto al Fondo Mujeres del Sur (de Argentina y Paraguay) y Cimcatt (Bolivia). Este proceso se articuló con las organizaciones de mujeres miembros del Colectivo del Chaco Trinacional y apostó fuertemente a apoyar acciones, fortalecer las organizaciones y visibilizar el papel que juegan las mujeres del territorio en la defensa de los derechos ambientales, en la lucha por la tierra, el acceso al agua, la disputas por la contaminación que actores empresariales con complicidades gubernamentales llevan adelante y, en síntesis, en la defensa de la vida en el territorio.

María Tolaba afirma que:

“Como estrategia de comunicación nos incorporamos a la red de radios rurales y mantenemos constante asesoramiento de la mesa de comunicación de Salta y Jujuy, porque tenemos la radio campesina en el predio de las organizaciones que es la herramienta de difusión más importante para unificar luchas y mantener informada a las familias del campo que solo tienen la radio para conectarse a los sucesos nacionales, provinciales y municipales, además de ser nuestro medio de convocatoria para las asambleas y en casos de urgencia para concurrir a apoyar a alguna compañera o compañero en situación de riesgo”.

“Se convoca a las organizaciones por la radio y se organiza ir al lugar para acompañar e impedir el desalojo, se para las máquinas o se hace corte de camino para que no lleguen a la casa o campo de quien es objeto de posible desalojo. Además de hacer presencia y rotar en el lugar para que siempre esté acompañada la familia mientras se hacen las denuncias y trámite a legales con abogados y se hace mucha difusión mediática. Se busca ayudar de la mejor manera dando contención a la familia y buscando los recursos para ayudar a la compañera o compañero. Se brinda seguridad a quien es amenazada, lo hacen desde la mismas organizaciones, es decir son las mismos compañeras que hacen de seguridad”.

“Nosotras siempre estamos buscando recursos de algún proyecto para poder cubrir gastos de abogados y recursos para poder sostener el lucha el tiempo que sea necesario. Hay abogados que lo hacen desde la militancia, pero siempre se necesita recursos movilidad, gestionar, dar visibilidad a la problemática. Otro problema es que si bien tenemos abogados que nos asesoran, pero no pueden litigar, ejemplo el caso de Lucía Ruiz, la causa está en juzgado de Tartagal y los abogados que nos ayudan son de Salta y no pueden litigar por tema de jurisdicción”.

María destaca también el rol de la mujer: “Desde el 2011 que se funda la Coordinadora Zonal de Tierra de la Ruta 81 solo existían dos mujeres en la mesa en las reuniones, una era Lucía y la otra María Tolaba, actualmente de las 10 organizaciones campesinas siete son dirigidas por mujeres, es decir, que son mujeres la presidenta de cada organización, de ser minoría pasamos a ser mayoría y la cara representativa de la lucha campesina por la tierra el agua y el medio ambiente tiene rostro de mujer”.

Prórroga de la Ley 7658

La luchas por la prórroga de esta ley cuyo artículo 9 impedía el desalojo de las familias campesinas de sus tierras tuvo varias instancias que llevaron adelante las organizaciones campesinas, fundamentalmente las mujeres de esas organizaciones. Desde grandes movilizaciones del campo a la capital de la provincia de Salta, asentamientos frente a la legislatura provincial, hasta buscar el apoyo de legisladores, difundir por los medios de comunicación esta situación, hablar con funcionarios públicos y hacer charlas y debates en universidades y foros campesinos. Estas acciones tuvieron lugar durante 2017; en diciembre de ese año vencía la anterior prórroga de la Ley. El 15 de noviembre se logró la prórroga en la Cámara de Diputados y pasó a senadores. Al 30 de noviembre todavía no había dictamen de esta Cámara y desde las organizaciones campesinas se realizó el siguiente comunicado:

“Tras una reunión realizada en la zona norte, las asociaciones campesinas que integran la Coordinadora Zonal de Tierra de la Ruta Nacional 81 se decidió comunicar al actual ministro de Gobierno y Derechos Humanos de la provincia, Marcelo López Arias, para informarle que tienen previsto realizar una vigilia en la Legislatura desde el próximo 6 de diciembre hasta conseguir la media sanción que debe dar el Senado a la ley.

Asamblea de las organizaciones campesinas para definir acciones en defensa de las tierras.

Esta coordinadora representa a más de 800 familias campesinas que a su vez son miembros del Foro Provincial de Agricultura Familiar y decidió avisar a López Arias, al ministro de Seguridad, Carlos Oliver, y a la Policía de la Provincia, a fin de informar la protesta que se hará de manera "pacífica" a fin de evitar conflictos con las fuerzas de seguridad. Es así que en la nota indicaron que descuentan que "las autoridades garantizarán nuestro derecho a movilizarnos y a peticionar", a través de este tipo de protesta. Recordaron que esta será la segunda vigilia (en caso de concretarse), dado que en 2010, cuando se trató por primera vez la Ley 7658, realizaron la primera vigilia a la espera de la sanción de la normativa”

Finalmente, el primero de diciembre, la Cámara de Senadores aprobó la ley que evita el desalojo de las familias campesinas por un año.

A modo de conclusión, se puede decir que:

La protección de las defensoras ambientales requiere tres acciones fundamentales: apoyar y fortalecer las personas, en este caso las mujeres y sus cuerpos como territorios de estas acciones de atropello. En segunda instancia consolidar las acciones de incidencia y mayor difusión de acciones empresariales y gubernamentales que puedan resultar en amenazas (como el caso de las marchas y concentraciones). La tercera instancia es trabajar en abordar las causas fundamentales. Esta es la acción más eficaz e implica alcances de mediano y largo plazo (como por ejemplo Leyes de No Desalojo como la implementada en Salta).

Estos niveles de acción posibles permiten realizar un plan de acciones integrales y que generen una articulación regional. 

Foto: Tomada de (http://www.plurales.org/recursos-naturales/recursos-naturales-genero/)


La Iniciativa Mujer Rural y Derecho a la Tierra de la International Land Coalition (ILC) articula a 23 organizaciones rurales, académicas y no gubernamentales de 13 países de América Latina y el Caribe. El Cinep - PPP es hoy el punto focal de esta Iniciativa.

Este texto hace parte del Especial #8M producido por la Iniciativa Mujer Rural y Derecho a la Tierra de ILC. Te invitamos a conocer las demás entregas:

Primera entrega: Colombia. Conflicto armado y múltiples violencias contra las mujeres negras y afrocolombianas.

Tercera entrega: Guatemala. Recuperación de tierras ancestrales y permanencia en el territorio.

Cuarta entrega: México. Defensa del territorio y resistencia a megaproyectos de energía eólica.

Quinta entrega: Entrevista. El trabajo invisible y los riesgos por ser mujer defensora de la tierra en Guatemala.

Situación de riesgo y estrategias de autoprotección. Defensoras de la tierra, el territorio y el medio ambiente en América Latina

 -Primera entrega-

La Iniciativa Mujer Rural y Derecho a la Tierra presenta este especial sobre la situación de las mujeres defensoras de la tierra y el territorio en América Latina, a propósito del #8M y en homenaje a las mujeres que han sido asesinadas o están en riesgo por sus luchas. 

Colombia 

Conflicto armado y múltiples violencias contra las mujeres negras y afrocolombianas

Por: Red Nacional de Mujeres Afrocolombianas Kambirí

Fotografías: Red Kambirí.
“Resulta que en la comunidad casi no sacamos fotos, cuando uno va en los botes es que toma la foto; cuando ya uno llega no toma fotos porque por todos lados usted ya sabe...”
 

Así comenzó la Red Kambirí

En 1990 un grupo de mujeres afrocolombianas conformó una asociación que estaba encaminada a visibilizar y enaltecer los aportes de las mujeres negras en la construcción nacional. Fue hasta el año 2000 en que se da la primera Asamblea Nacional de Mujeres Afrocolombianas y se conforma la Red Nacional de Mujeres Afrocolombianas Kambirí, que desde sus objetivos principales se ha planteado en trabajar en pro de la eliminación del racismo y las diferentes formas de discriminación a las que están sometidas no solo las mujeres afro sino la población en general.

Kambirí, palabra que en dialecto africano significa “permítame entrar a esta familia”, reúne a mujeres desplazadas, amas de casa, trabajadoras sociales, psicólogas, docentes, cantaoras, poetas y lideresas de comunidades en 17 departamentos del país. Esta red, que inició con 170 mujeres promueve la organización, la participación y el desarrollo de las capacidades de las afrocolombianas a través de la comunicación, la difusión y la defensa de sus derechos.

Los riesgos de ser mujer en Colombia

Fotografías: Red Kambirí.

 

A pesar de que Colombia es un país pluriétnico y multicultural y que en su Constitución existen artículos que protegen los derechos de los pueblos indígenas, afrodescendientes y rom, y se ha avanzado en materia legislativa por preservar y defender cada vez más sus derechos, la realidad es otra. La vida de las mujeres afro está en un riesgo de amenaza latente por diversas razones.

Las mujeres negras que habitan algunos territorios en Colombia padecen todo tipo de violencias. Esto, sumado al hecho de habitar lugares en donde el conflicto armado aún hoy permanece, o donde se están desarrollando conflictos ambientales o por la tierra y el territorio. Han sido víctimas directas de estos conflictos y han sufrido en su individualidad y en sus comunidades profundas violaciones a los Derechos Humanos y al Derecho Internacional Humanitario, por parte de todos los actores armados legales e ilegales.

Ese es el caso de una mujer de Auro Buey, un corregimiento del medio atrato en el departamento del Chocó. “Ella relata que les cocinaba a los miembros de la antigua FARC, mientras eso sucedía, el que llegaba a supervisar su labor se encargaba de violarla varias veces hasta dejarla tirada en el piso. Luego, la obligaban a levantarse y a continuar con esta tarea de alimentarlos. Cuenta que a veces quedaba tan temblorosa que se le regaba la olla y la obligaban a recoger todo, lavar y continuar con este oficio. Según ellos, esto era un castigo por tener varios hijos en el ejército. La amenazaban además con que, si les contaba a ellos, los matarían.” Comenta Ana Berta Panesso, lideresa de la Red Kambirí.

La vulneración a las mujeres no queda ahí. En la mayoría de los casos hay consecuencias psicológicas y físicas que les impiden continuar la vida en dignidad. Son situaciones comunes que se ven en los territorios, donde además de sufrir las violencias derivadas del conflicto armado, las mujeres sufren violencia doméstica muchas veces ejercida por sus mismos esposos, presentando además de las afectaciones psicológicas, enfermedades de transmisión sexual o enfermedades uterinas complejas, sin mucha atención.

A pesar de que aún no se ha realizado un trabajo serio que demuestre las cifras de las violencias basadas en género en este territorio, la organización a la que pertenece Ana Berta sí sabe que existe violencia: patrimonial, psicológica, económica, sexual y feminicidios.

Hasta ahora las mujeres están comenzando a reconocerlas y a comunicarlas con mucha timidez pues en algunos casos son re victimizadas. “Las defensoras de derechos humanos vivimos en alto riesgo de ser objetivo militar de grupos armados y también en riesgo de ser re victimizadas, nos sentimos abandonadas por el estado” afirma Ana Berta.

 Es por esto que dice que:

Los riesgos más altos contra las mujeres se dan en violencia sexual y en reclutamiento infantil contra sus hijos.

Estos riesgos no solo afectan a las mujeres sino a sus núcleos familiares y a la red de la comunidad, pues la presencia de actores armados, en el peor de los casos no garantiza la permanencia en los territorios y muchas familias pueden llegar a sufrir de desplazamiento forzado.

 Ana Berta Panesso pertenece a la Comunidad de la Manza en el municipio del Medio Atrato en el departamento del Chocó. Es una comunidad habitada por 250 familias, de estas, 150 son mujeres. Su organización, perteneciente a la red Kambirí, nace en 2016 con el objetivo de superar las múltiples violencias a las que están sometidas las mujeres en su territorio. Además de poder lograr empoderarlas para que conozcan y asuman la defensa de sus derechos dentro y fuera del hogar, superar las múltiples vulneraciones y lograr tener una vida digna.

 La Asociación de Mujeres Emprendedoras del Medio Atrato es una organización sin ánimo de lucro y pretende para 2022 que se les de el estatus de mujeres víctimas a las mujeres que están participando de este proceso.

El sueño de Ana Berta es que “las mujeres puedan recorrer sus lugares ancestrales sin miedo, libres y en paz, pero sobretodo que puedan desarrollar los temas de empoderamiento económico, que aún no se trabajan”.

 La organización que lidera Ana Berta Panesso, actualmente está acompañada de la Red de Defensoras, de la Red Departamental de Mujeres Chocoanas y de la Red de Mujeres Afrocolombianas Kambirí. Esta alianza está trabajando para incidir en el empoderamiento de las mujeres, niños y niñas de la comunidad

Kambirí, una red que une a las mujeres afrocolombianas

Una de las estrategias de la Red ha estado orientada al empoderamiento de las lideresas defensoras de derechos humanos, desde un trabajo participativo de las mujeres afro en su autocuidado y protección, mediante talleres y encuentros colectivos en diversos espacios del territorio colombiano que permita avanzar en enfoques y medidas diferentes a las que proporcionan las instituciones públicas en los casos de amenazas e intimidaciones en contra de las lideresas. Para la Red ha sido muy importante afianzar el trabajo colectivo para poder potenciar su accionar frente a la identificación de riesgos y fortalecer la participación y la incidencia de las mujeres afrodescendientes en todos los espacios, desde los más locales hasta los de nivel nacional.

Para las mujeres de la Red Kambirí la parte de su ancestralidad y espiritualidad es muy importante. Porque desde ahí, es donde se han construido las prácticas de cuidado y autocuidado de la comunidad afrodescendiente en el país. Desde la forma de hablar y comportarse, hasta su modo de pensar y reflexionar en comunidad hacen parte de esa sabiduría ancestral. Además de rituales de protección han consolidado el trabajo en algunos territorios de las Guardias Cimarronas, con estas estrategias las mujeres han podido construir e incorporar sus propios mapas de riesgo para actuar y protegerse en comunidad. 

Por esta y muchas razones más, el aporte a la construcción de paz a partir del reconocimiento de las mujeres afrodescendientes es lo que ha llevado a la Red Nacional de Mujeres Afrocolombianas Kambirí a continuar con su labor como defensoras de los Derechos Humanos en Colombia.

 


La Iniciativa Mujer Rural y Derecho a la Tierra de la International Land Coalition (ILC) articula a 23 organizaciones rurales, académicas y no gubernamentales de 13 países de América Latina y el Caribe. El Cinep - PPP es hoy el punto focal de esta Iniciativa.

Este texto hace parte del Especial #8M producido por la Iniciativa Mujer Rural y Derecho a la Tierra de ILC. Te invitamos a conocer las demás entregas:

Segunda entrega: Argentina: Defensoras ambientales frente a desalojos en Salta.

Tercera entrega: Guatemala. Recuperación de tierras ancestrales y permanencia en el territorio.

Cuarta entrega: México. Defensa del territorio y resistencia a megaproyectos de energía eólica.

Quinta entrega: Entrevista. El trabajo invisible y los riesgos por ser mujer defensora de la tierra en Guatemala.

Colombia y Latinoamérica atraviesan momentos tensos. Movilizaciones y acciones colectivas son el cotidiano de la población. Aunque sean diferentes los contextos y coyunturas de cada país, la responsabilidad para los medios de comunicación es la misma, pues su rol informativo debería ser capaz de abarcar las demandas, las exigencias y las posiciones de todos los actores, organizaciones y comunidades involucrados. En esta entrevista, Ana María Restrepo, investigadora del equipo de Movimientos Sociales del Cinep/PPP, responde dudas acerca del rol y las responsabilidades de los medios de comunicación con respecto al cubrimiento de las protestas y las acciones colectivas. Además, hace un análisis del impacto, propósito y dificultades que tiene la protesta en el país y cómo esta se relaciona directamente con las formas en las que los medios informan estos hechos.

¿De qué manera el cubrimiento de los medios en las protestas sociales puede legitimar o deslegitimar los discursos?

Ana María Restrepo: Si el cubrimiento se reduce a registrar el disturbio o las afectaciones, por ejemplo en el caso de bloqueos de vías, no solo deslegitima sino que desinforma. En la mayoría de cubrimientos de los medios masivos de comunicación poco se habla de las demandas de las organizaciones y poco se escucha la voz de líderes y lideresas. En muchos casos, las movilizaciones no tienen que ver con movimientos que tienen una trayectoria sino también con reacciones de las comunidades a situaciones en las que otras vías no han servido para solucionar sus problemas. Por ejemplo, en las luchas sociales se recurre a los bloqueos de vías porque las otras formas de demandar soluciones no han sido escuchadas. Si los medios solo informan la coyuntura del bloqueo, la afectación, la marcha o el disturbio, no solo deslegitiman, sino que reducen la movilización social a una acción que en muchos casos puede ser violenta. Las comunidades dicen, “nosotros no salimos a marchar pensando en que haya violencia” y muchas veces esta violencia surge por la confrontación y la contención de la protesta de modo violento por parte del ESMAD, que finalmente atiende órdenes de los gobiernos locales o del Gobierno nacional.

Por otra parte, los medios alternativos y las mismas organizaciones han empezado a informar mucho mejor sobre sus demandas: producen información constante que muestra el proceso de la movilización, el avance en las negociaciones, de dónde vienen. En nuestra base de datos de luchas sociales, el principal motivo de movilización, actualmente, son los incumplimientos, por parte de gobiernos locales, departamentales o nacionales, de acuerdos que dieron fin a movilizaciones anteriores. Entonces, informar todo el proceso permitiría comprender el motivo de la movilización y permitiría legitimar a la movilización social como una forma de participación política.

La estigmatización, criminalización e invisibilización son características del cubrimiento de los medios en hechos de protesta social ¿cuál es el efecto de esto en la sociedad?

AMR: Esto tiene un efecto muy grave, y creo que en este momento lo estamos viviendo con más fuerza porque se construye un marco cultural en el que es negativo protestar y se concibe la posibilidad de encarcelar a los líderes, de negar el derecho a la protesta, hasta lo que estamos viendo como el asesinato de líderes y lideresas sociales. Lo anterior no es solo responsabilidad de los medios, también es del Gobierno nacional. En el Gobierno actual hemos escuchado a muchos funcionarios negando el derecho a la protesta o tergiversando las demandas y las acciones de las organizaciones.  Eso genera un panorama negativo en un país al que le falta mucho para comprender la importancia de que las organizaciones, las comunidades y la ciudadanía salgan a manifestar sus demandas, porque en muchos casos es la única forma de llamar a los gobiernos a que solucionen cuestiones como una vía dañada o un acueducto que no garantiza su derecho al agua.

¿Qué tipo de actor son los medios de comunicación a la luz de las acciones de protesta?

AMR: Los medios de comunicación deberían ser un actor que informe y que incluso facilite la resolución de los conflictos sociales, no solo dando voz, principalmente al que dice tener la solución, sino también tratando de entender compleja e históricamente la situación que llevó a esa organización o esa comunidad a manifestarse. Además, los medios no dan a conocer que las comunidades y las organizaciones no solo se quejan, también son propositivas e identifican a quien deben dirigir sus demandas; por eso reconocen un adversario que es aquel responsable del conflicto que los afecta o con el que se puede construir una solución. No se trata de la definición de un enemigo, sino de recurrir a las acciones colectivas contenciosas para poner en lo público una conversación o un debate sobre lo que les afecta.

Es importante diferenciar a los medios alternativos porque son un actor que se implica en la movilización. Los medios alternativos, las redes sociales y los medios de comunicación de las propias organizaciones han empezado a aportar eso. Un caso muy interesante es el paro agrario del 2013, en el que mientras los medios masivos solo estaban informando sobre las afectaciones al abastecimiento de alimentos en Bogotá, estos otros medios empezaron no solo a informar sobre las demandas sino también sobre las acciones de violencia por la contención de la protesta, lo que generó solidaridad urbana con ese campesino boyacense que se estaba manifestando, ese pequeño o mediano productor. Una solidaridad urbana, también, de los jóvenes que se vio a través de las redes sociales y eso obligó a que los medios masivos nacionales tuvieran que complejizar su forma de informar sobre esta movilización. A partir de ahí en la base de datos de luchas sociales de Cinep/PPP notamos que se empezaron a cubrir mejor algunas de las protestas.

En la base de datos de luchas sociales del Cinep/PPP, que lleva 40 años haciéndole seguimiento a la protesta social. Creemos que para comprender bien una movilización es necesario identificar ¿quién la convoca?, ¿quiénes participan?, contra quien están dirigiendo sus demandas –eso habla de esta cuestión propositiva y además de la posibilidad de negociación–, ¿cuáles son esos motivos? en la voz misma de los manifestantes –eso es muy importante para entender no solo la razón de la lucha sino qué se entiende por la exigencia de ese derecho–. Otra cosa importante es que los medios deberían hacerle seguimiento a las protestas: ¿a qué acuerdos se llegaron? ¿Qué pasó después? Es una forma de veeduría. Todo esto ampliaría la compresión sobre la protesta en el sentido de que la ganancia de un derecho peleado por las organizaciones sociales es una ganancia para toda la sociedad.

 

María Fernanda Vera
Equipo de Comunicaciones

En el marco de la feria del libro de Bogotá, el Cinep/PPP lanzó el libro Cuando la copa se rebosa: Luchas sociales en Colombia 1975-2015. Este texto recoge información registrada durante 40 años en la Base de datos de luchas sociales del Cinep/PPP y la analiza a profundidad en 5 capítulos.

Durante el conversatorio del lanzamiento, Camilo Borrero expresó su análisis de los capítulos del libro. “Yo divido este libro en dos partes: unos artículos convencionales, que es lo que se espera de un libro de tipo histórico; y otra más novedosa, que analiza la movilización social con nuevos conceptos que permiten otro tipo de análisis”, dijo.

Los capítulos convencionales de los que habla Borrero son el 1, 2 y 5 del libro. Los primeros dos ejes, escritos por Mauricio Archila, se centran en la trayectoria de las luchas sociales en Colombia y en la relación que han tenido con el Estado. Por su parte, en el quinto capítulo, Leonardo Parra explica las transformaciones del mundo laboral entre 1975 y 2015 y explica las razones de la baja sindicalización en el país y las pérdidas de las conquistas históricas de los trabajadores a partir del estudio del sector eléctrico.

Los análisis más novedosos que comentó Borrero son el 3 y 4 del libro. En estos, las autoras no solo hacen un análisis convencional de tipo histórico de las acciones sociales colectivas, sino que introducen nuevos elementos que complejizan las miradas sobre cada tema. Martha Cecilia García en su capítulo examina las diferentes visiones de desarrollo que han impulsado movilizaciones sociales en diferentes casos regionales. Además, Ana María Restrepo, complejiza la mirada de las luchas sociales a partir de su relación el espacio bajo los conceptos de espacio y región.

Con esta distinción, presentamos parte de la información recopilada en Cuando la copa se rebosa: Luchas sociales en Colombia 1975-2015

 

 

Baja sindicalización y flexibilidad laboral, ¿realidad del trabajador colombiano?

¿Cuáles han sido los cambios en el mundo laboral colombiano expresado en las luchas laborales? Leonardo Parra, investigador del Cinep/PPP, expone en Transformaciones del mundo laboral 1975-2015 como la subcontratación, la flexibilidad laboral y el bajo sindicalismo han configurado el mundo laboral colombiano. El investigador ejemplifica esta situación con el sector eléctrico debido a su aportación al Producto Interno Bruto, su privatización y que el 90% de los trabajadores están tercerizados.

Parra hace un recorrido histórico por el sector reconstruyendo las luchas laborales de los trabajadores en los años 70 al 90, la reconstrucción de los factores de la privatización y la incursión de las empresas extranjeras. Y concluye con la consecuencia que generó en el mundo del trabajo la privatización del sector eléctrico, que tiene que ver con la erosión de las condiciones laborales de los trabajadores como un plan estratégico de las nuevas empresas.                         

La apropiación del espacio en los movimientos sociales

La Base de Datos de Luchas Sociales del Cinep/PPP (BDLS) da cuenta de la historia y la memoria de las movilizaciones en el país de 1975 a 2015, y ha registrado más de 23.000 protestas. Ana María Restrepo en el capítulo El espacio en movimiento. Cómo pensar la producción del espacio en cuarenta años de luchas sociales en Colombia se enfoca en entender la relación entre la protesta y el espacio, y propone una lectura espacial de estos datos históricos. 

A partir de las comprensiones de región, territorio y lugar, la autora se aproxima a diferentes posibilidades de lectura para entender el papel del espacio en la movilización social. Respecto al lugar, Restrepo indica que tiene un papel fundamental en la protesta social porque, por ejemplo, cuando se escoge como lugar una vía para un bloqueo, esto no solamente habla de la necesidad de hacerse oír, sino del ejercicio de organización colectiva y de la “marcación espacial para disputar, en últimas, el espacio social”. 

Sobre el territorio la autora analiza este como un espacio colectivo y personal donde incide el control y donde se desarrollan, cada vez más “protestas por motivos ambientales que reivindican la posibilidad de existencia en ese espacio”. Y en lo que respecta a la región su lectura permite revelar cómo esta dimensión define aspectos de la vida de las persona, presencias espaciales y, presenta el Catatumbo como ejemplo de un escenario de luchas por el desarrollo regional.  

Miradas del desarrollo en las luchas sociales

En 200 años de independencia, A Colombia se le ha categorizado como un país en “vía de desarrollo” que necesita seguir el modelo europeo para alcanzarlo. De ahí que la construcción de país se haya pensado en esta perspectiva.Pero, ¿qué efectos tiene esto para la vida económica, social y cultural de las comunidades y los pueblos?? Martha Cecilia García, investigadora del Cinep/PPP, analiza estas implicaciones en el capítulo Visiones de desarrollo en las luchas sociales 1975-2015, a través de la revisión de  distintas nociones de desarrollo expresadas en en 40 años de luchas sociales. 

En Colombia, ¿la salud es un acto de caridad o un derecho?, ¿es primordial el derecho de la gente a su tierra o la generación de energía?, ¿se crean municipios para reconocer territorios o disfrutar su independencia fiscal y las riquezas naturales que posee?, ¿qué es más importante, proteger los recursos naturales o su uso comercial?

La autora retoma seis eventos para responder a estas preguntas y ahondar en su estudio sobre las visiones de desarrollo: 1) la lucha por el derecho a la salud, 2) la construcción de hidros (hidroeléctricas y represas), 3) la creación de municipios como estrategia de ascenso en el ordenamiento territorial, 4) el dilema entre la ecología y el. progreso, 5) la ilusión del desarrollo regional y 6) el extractivismo minero energético. De cada uno García hace un recuento de diversos eventos contenciosos que, tal como lo señala, “dejan al descubierto las divergentes y opuestas nociones de desarrollo que se expresan” y evidencian las consecuencias de las nociones neoliberales que han contribuido a configurar las denominadas “víctimas del desarrollo”.  

Estado, ¿amigo o enemigo?: el control de las protestas

La relación entre el Estado y los movimientos sociales ha estado marcada por varias dinámicas: enfrentamiento, conflictividad y fortalecimiento mutuo, aunque esta última no se perciba así. En el capítulo Control de las protestas: una cara de la relación Estado y movimientos sociales, 1975-2015 Mauricio Archila, describe y analiza el control estatal de las protestas, enfocándose en el rol que cumple la Policía , por un lado, porque es un tema poco estudiado y, por otro, porque es un actor principal en el cumplimiento de esta función. Además, según el autor, este enfoque es clave para el rumbo de la participación ciudadana en el escenario del posconflicto. 

En el capítulo, Archila reconoce que la relación Estado y movimientos sociales tiene varias caras y da cuenta de dos de ellas: la represión y la negociación. Respecto a la primera se detiene a analizar choques violentos, acciones de presencia de la fuerza pública e ilegalización de las protestas; por su parte, sobre la segunda, se tuvieron en cuenta acuerdos o diálogos. 

El autor indica que hay que desvincularse de las visiones idealizadas que se tienen de ambas figuras: “los actores sociales como puros e incontaminados de violencia” y el Estado como “el rostro de la represión”.  Además, llama la atención sobre el discurso sobre la protesta en el que “no se concibe como un derecho ciudadano, sino en el mejor de los casos se asimila a un crimen”. 

Archila no solo realiza un recuento histórico de la represión policial, sino que demuestra con cifras los años en los que han sido más altos los actos de violencia estatal contra los manifestantes e indica que “la función reguladora estatal se atrofió mientras creció la coersión”. 

 

Descarga una muestra del libro aquí: Cuando la copa se rebosa, luchas sociales en Colombia 1975-2015

Equipo de comunicaciones

Coordinadora de comunicaciones: Mónica Osorio Aguiar
Comunicadora digital: Laura Inés Contreras Vásquez
Comunicador gráfico: Miguel Martínez
Periodistas asistentes: 
María Fernanda Vera, Lida Bocanegra, Jenny Castellanos

Asesores temáticos:
Martha Cecilia García
Ana María Restrepo
Santiago Garcés

 

Una de las enseñanzas que le marcó la vida a Jenny Ortiz, coordinadora de la Línea de Interculturalidad en el Cinep/PPP la tuvo de una autoridad indígena del Amazonas. Ella estaba trabajando en la Chorrera con los Huitotos, al terminar el taller se sentó al frente rio a ver el agua correr. Tenía que tomar una decisión transcendental para su vida y mientras pensaba en eso, una autoridad se acercó y le preguntó “bueno profe, ¿usted que es lo que está viendo?”. Ortiz le empezó a hablar de la belleza del río, pero terminó contándole lo que le sucedía. Entonces la autoridad le dijo:  

“?Miré, la vida es como el río, usted no la controla, entonces en algunas veces hace meandros largos, meandros cortos, o sea, curvas largas, curvas cortas ¿cierto? y va armando su recorrido por donde considera que debe ir. En su interior alberga muchas vidas, y uno solo empieza a entender que la vida tiene este fluir cuando uno deja que la vida tome un curso por donde debe ir, uno va contra la corriente cuando quiere crear, cuando quiere producir algo nuevo, cuando quiere dar nueva vida; como muchos peces que van a nadar contra la corriente a poner sus huevos cuando van a dar nueva vida”.

La línea de Interculturalidad ha venido trabajando con pueblos de la Sierra Nevada, Cartagena y el sur de la Guajira y desde 2016 se ha enfocado en problematizar las desigualdades históricas, económicas, epistemológicas que han vivido los excluidos en el país. Su trabajo se ha centrado en educación interculturalidad y propia, los extractivismos, la discusión sobre memoria y memorias étnicas, la articulación de la escuela, comunidad y movimiento social y la reflexión sobre el enfoque de género en el territorio, las demandas de los pueblos, la epistemología, el lenguaje y su compresión.

Desde la línea se plantean tres aproximaciones para pensar la interculturalidad con los pueblos indígenas: la primera, desde la realidad de situaciones y contextos específicos de los sujetos, “tú como pueblo indígena entiendes el mundo de una manera, porque lo has construido de esa manera y yo lo entiendo de otra; no voy a imponer, ni tú me vas a imponer”; la segunda, considerando que hay unos espacios y unos tiempos propios de las comunidades, “esto implica empezar a romper la idea que solamente el conocimiento experto pasa por la universidad y la academia, sino que este pasa también por otros registros y otras experiencias vividas, transitadas y reflexionadas” y, la tercera, reconociendo otros territorios y otros contextos, esto implica que “la interculturalidad no es armónica, es profundamente conflictiva y creemos que de ese conflicto, esa contradicción, podemos crear más cosas”.

Los años que ha trabajado con comunidades indígenas y afrodescendiente, le han dejado a Ortíz muchas reflexiones personales como la importancia del trabajo espiritual dentro de los proyectos que realizan con los pueblos, el poder de la palabra: “cuando dicen ‘me comprometo a…’, lo hacen efectivamente. No es a la ligera, como nos acostumbramos nosotros; por ejemplo, ‘esta tarde me tomo un tinto contigo’ y nunca pasa esa tarde, ni el tinto”. Y el pensamiento integral, “si bien ellos reconocen que hay unos elementos de la experticia del conocimiento, ellos dicen que el conocimiento es integral, tú no puedes ver de manera aislada cada lugar del conocimiento, sino que todo es integral, porque la vida es integral”. 

Estas consideraciones han llevado a cumplir la meta de Cinep/PPP en su opción preferencial por los excluidos. La interculturalidad, según Ortíz, puede aportar a una sociedad justa, sostenible y en paz, misión de Cinep/PPP, al continuar hablando de problemas como el extractivismo en territorios étnicos, el racismo, la discriminación racial y las violencias epistémicas que viven los pueblos comunidades indígenas y negras; también estudiando el conflicto armado y los conflictos territoriales que se experimentan en los  territorios rurales que habitan.

En ese sentido, Cinep/PPP debe enfrentar retos  importantes como compaginar los tiempos de las comunidades con las lógicas de la  cooperación; aplicar la complejidad del pensamiento integral y del entendimiento de las movilizaciones indígenas como “esta gotica constante, que sigue ahí hasta que logre abrir camino o abrir un huequito en la tierra”.

Día Internacional de los Pueblos Indígenas

Las lenguas indígenas fueron el tema escogido en el 2019 por las Naciones Unidas para celebrar el Día Internacional de los Pueblos Indígenas. Al respecto, Ortíz indica que “lo primero que hay que decir es que no hay lenguas,  son idiomas, del mismo estatus del español o  el inglés” y en ese sentido, señala, estos son sistemas de pensamiento con variables dialectales, es decir, con distintas maneras de hablarlo.

Esta misma idea la comparte Jon Landaburu, lingüista y autor de la clasificación de las lenguas de Colombia, para él “una lengua no es simplemente un instrumento de comunicación” sino es una adaptación de una cultura, del espíritu". Landaburu reconoce que existe un reto considerable en hacer prevalecer las lenguas en el mundo, “si consideramos que en este momento hay como 6000 lenguas distintas en el mundo, el 97% de la población habla solamente 10 lenguas”

Entre los escenarios que ponen en riesgo la extinción de estos idiomas, Ortíz menciona a la escuela y explica: “cuando un niño es obligado a ir a la escuela a muy temprana edad se pierde el idioma porque este se aprende vía materna hasta los siete años”; el conflicto armado, debido al asesinato de muchas autoridades indígenas que son los conocedores del idioma y formadores en la comunidad; el desconocimiento en la sociedad, “si nosotros entendiéramos que somos muy afortunados de tener al menos 63 idiomas vivos, pues entenderíamos su importancia”; procesos de normalización lingüística, generados por diferentes institutos para la creación de un alfabeto común generando pérdidas en las variables dialectales -manera en la que se habla el idioma-; y la castellanización.  A estas amenazas se unen las reconocidas por Hortensia Estrada, investigadora del Instituto Caro y Cuervo, como el contacto con poblaciones vecinas, la transmisión en el idioma dominante por parte de los medios de comunicación y la poca utilización de la lengua por parte de las nuevas generaciones.

Para Miguel Rocha, Doctor en Lenguas y Literaturas, el rescate de las lenguas depende de su utilidad para los hablantes, el trabajo con los procesos de colonización, los espacios o plataformas donde las lenguas adquieran un estatus   y las políticas públicas que se establezcan. 

Para Ortíz, reconocimiento a las llamadas lenguas indígenas como idiomas y, en consecuencia, a  sus formas de vida y enseñanzas son el camino que se debería tomar para reconocer no solo a las comunidades indígenas, sino a los afrodescendientes y las comunidades gitanas como parte de la construcción de país. 

 

 

Lida Bocanegra
Equipo de Comunicaciones 

 

El tercer derecho consagrado en la Declaración universal de los derechos humanos, es el derecho a la vida. Sin embargo, este derecho termina siendo uno de los más violados en contextos como el colombiano. Ante esta situación, se hace necesario que entorno a este tipo de violencia, la ciudadanía se manifieste para exigir respeto por la vida.

La defensa del derecho a la vida en Colombia no es algo nuevo. El violento contexto que han vivido las comunidades, tanto en el campo como en las ciudades, ha llevado también a levantar la voz de protesta y a salir a las calles para rechazar los asesinatos, para exigir justicia y para demostrar que, a pesar de la violencia mortal, hay quienes quieren construir mejores condiciones para sus comunidades. 

 La defensa de la vida en Colombia

La Base de datos de Luchas Sociales de Cinep/PPP, recopila información histórica sobre las luchas protagonizadas por diversos sectores sociales. Esta base registra 1784 luchas sociales por el derecho a la vida entre 1975 y 2018. A continuación, los datos por año y la participación departamental de estas luchas.

 

30 años resistiendo a la violencia

La anterior gráfica muestra el comportamiento, en cantidad, de las luchas sociales por la vida en Colombia. Estas movilizaciones suelen ser reactivas, es decir, se producen como respuesta a un incremento del número de asesinatos y acciones violentas en determinada región. A continuación, los años en los que se presentaron más movilizaciones por la vida con sus contextos que explican estos incrementos. Y muestran además, algunos de los protagonistas de las historias de horror y de las historias de resistencia y manifestación por el derecho a la vida y a la integridad desde 1988 hasta 2018.

 

Marcha por la vida 2019: por los liderazgos sociales

A finales de junio de 2019 un video sacudió la opinión pública. Se trataba de un niño llorando desesperado porque acababan de asesinar a su madre, María del Pilar Hurtado, en Tierralta, Córdoba. Esta imagen no sólo develó el drama más cercano, del asesinato selectivo a líderes sociales, sino que despertó una amplia indignación en muchos sectores. Semanalmente los medios de comunicación han presentado desde la firma del Acuerdo asesinatos de personas que adelantaban gestiones en diversos temas, para para enfrentar injusticias, exclusiones o desigualdades en sus comunidades.

Los dolorosos gritos de ese niño llamaron la atención de la ciudadanía en general para hacer algo en defensa de los liderazgos sociales. Así, se convocó a una marcha el 26 de julio. Múltiples sectores atendieron y salieron a las calles en ciudades de todo el país y en el exterior. Convocados para exigir respeto por el derecho a la vida ante los armados y para exigir celeridad en la justicia de estos casos ante el Estado. Estas son las voces de los representantes de algunos sectores sociales que marcharon ese viernes en Bogotá y sus motivaciones.

 
 

Por los liderazgos sociales

La marcha del 26 de julio, por los líderes sociales, en imágenes

 

 

Equipo de comunicaciones

Coordinadora de comunicaciones: Mónica Osorio Aguiar
Comunicadora digital: Laura Inés Contreras Vásquez
Comunicador gráfico: Miguel Martínez
Periodistas asistentes: 
María Fernanda Vera, Lida Bocanegra, Deivyd Manrique

 

Asesora temática: Martha Cecilia García

Organizaciones nacionales e internacionales que trabajamos por los derechos humanos, el territorio y el agua en el departamento de La Guajira alertamos a todas las instituciones garantes de los Derechos Humanos en los municipios de Albania y Maicao, en el departamento de la Guajira y a toda la comunidad nacional e internacional por anuncio de desalojo por fuerza de la comunidad indígena wayuu de El Rocío para estos días 23 al 24 de julio de 2019.