Ciudadanía y paz

Ciudadanía y paz (43)

Grupos armados y construcción del orden social en la esquina sur del Tolima es un libro que gira en torno a las dinámicas de construcción y configuración territorial y social de la esquina sur del Tolima, dada tanto por actores armados, como por agentes estatales. La esquina sur, conformada por los municipios de Chaparral, Planadas, Ataco y Rioblanco se le asocia el nacimiento de las FARC en ese territorio. Por esta razón, históricamente se le vinculó como un ‘pequeño Caguán’ y como un escenario de constante guerra y violencia naturalizada por sus habitantes.

Andrés Aponte, autor del libro, describe como fue el proceso de construcción histórica de este territorio, para entender esas dinámicas y de qué manera a lo largo del libro desmiente algunos imaginarios a partir del relato de sus habitantes. Esto con ayuda de una metodología cualitativa y cuantitativa.

En esta entrevista, Aponte relata las metodologías usadas para ahondar en la investigación de la esquina sur del Tolima y su historia de orden social y político. Cuenta los enfoques y estrategias utilizadas para la recopilación de las voces que aparecen en el texto y finalmente la forma en como los imaginarios de esta comunidad se van desmintiendo, para reivindicar la lucha y persistencia de sus habitantes frente al conflicto armado que vivieron.

¿Cuál es la génesis de este libro?

Andrés Aponte: Este libro surge en el marco del proyecto de Educapaz, ahí se me encomendó hacer un trabajo investigativo en relación a como se había configurado el Estado en esta zona y cuál había sido su relación con el ámbito educativo. Resulta que cuando empecé a indagar y a buscar literatura existente sobre los temas en específico me encontré con que había un vacío impresionante sobre esta parte del país, que, si bien había sido muy estudiada la primera mitad del siglo XX también había una ausencia de literatura en todo sentido. Entonces, me propuse reconstruir una pequeña historia regional de la zona para así saber qué tipo de presencia del Estado había, cómo se había desarrollado en relación con el conflicto armado y con la educación.

¿Cómo es ese primer acercamiento con la comunidad?

A.A.: En el trabajo de campo nunca hay una guía ni unos parámetros específicos a seguir, siempre va surgiendo todo como al día a día, los ires y venires que trae un trabajo, de cierta manera, sin ruta. Mucho más guiado por el voz a voz, es decir, “¿a usted le interesa tal tema? vaya hable con fulanito que vive en tal zona y tiene experiencia sobre esto” y así me fui desplazando por las distintas localidades de la esquina sur. También, aproveché mucho los espacios de educación que se hicieron por parte de la Javeriana y del Cinep/PPP, en el cual contaron con asistencia de profesores y personas ligadas a los gremios productivos, ellos también fueron una fuente importante de información.

¿Ahí mismo se desarrollaron los talleres de cartografía descritos en el libro?

A.A.: Sí, ahí fue donde se desarrollaron, fue una idea que surgió inspirado en una autora estadounidense que trabaja eso para el caso salvadoreño y pensé que no se había hecho eso en el caso colombiano de ver cómo las personas propias de la comunidad percibían y representaban, no solamente, la manera en cómo se relacionaban con el actor armado, sino también la misma lógica de la violencia.

En cuanto a la cartografía social ¿Cómo evitó el sesgo de esa información?

A.A.: Muchas veces la corregí con información que ya tenía de otras entrevistas, con la lectura de algunas fuentes secundarias que, de cierta manera, refrendaban o falseaban lo que habían dicho. Muchas veces me corregían en fechas, lugares, etcétera. También, dependiendo de los momentos, porque no hay datos estadísticos para los años sesenta, setenta y ochenta, entonces esto me toco hacerlo muchas veces con prensa o con otras entrevistas. Para el presente si se pudo hacer con datos estadísticos, lo que permitió que muchos de los relatos y experiencias vivenciales particulares se pudieran elevar o falsear a la luz de esa información cuantitativa.

¿En qué momento usted encuentra el enfoque del libro?

A.A.: Hace más o menos un año, es decir, después de dos años de investigación, logro decantar todo el material que había encontrado y dilucidar el enfoque. Estuvo más abocado por una historia muy rica, en el sentido de que se empezaron a cuestionar, con los hallazgos que tuve, tres imaginarios relacionados con la esquina sur. El primero, era que siempre se había creído que esta era una zona de dominio completo de las FARC, de un dominio incontestado y prolongado desde su nacimiento hasta el presente; el segundo, fue que esta era una zona donde, precisamente, por esa presencia de las FARC, estaba relacionado como a un espacio de constante despliegue de la violencia, de alguna manera que las personas estaban acostumbradas a vivir al rugir de las balas y, el último, que consideraba que el sur del Tolima era como una extensión del Caguán en pleno corazón del país.

Con estos hallazgos pude interpelar esos lugares comunes para mostrar que las cosas eran mucho más complejas de lo que se tendía a asociar con esas tres representaciones que tiene el país integrado sobre esta zona.

¿De qué manera organizó las entrevistas individuales para que en el libro hubiera a partir de esas voces una construcción de la historia de la Esquina Sur del Tolima?

A.A.: Dividí las entrevistas por temas, es decir, si me hablaban de ámbitos de regulación del actor armado, de economías ilegales, de afectación del conflicto armado de las lógicas de violencia y por periodos de tiempo. Entonces, ese tema en particular de acuerdo a una fecha particular y esa fue la manera en que las fui organizando para construir un relato que parece al unísono, pero construido a partir de varias voces.

¿Cuáles fueron los actores que usted priorizó durante la investigación para narrar esa construcción de orden social?

A.A.: Los principales protagonistas son los actores locales, las personas de la zona; no obstante, para tratar de falsearlos, para elevar sus relatos o también para comprenderlos a la luz de las dinámicas regionales y nacionales también indagué con personas vinculadas al Estado regional, es decir, a la gobernación o autoridades locales, miembros de la fuerza pública e incluso a guerrilleros.

¿A lo largo de la investigación como cambian las expectativas de lo que iba a ser el libro?

A.A.: A medida que fui consolidando toda la información, me di cuenta que tenía el material suficiente para hacer el libro. Al inicio parecía un documento corto de avance de investigación o un pequeño artículo, pero dada la magnitud de información que tenía y la calidad en cuanto a la riqueza descriptiva de cómo se daban los procesos y cómo eran percibidos me di cuenta de que tenía el material suficiente para escribir un libro resultado de investigación.

¿Cuál era la visión que tenia de la esquina sur del Tolima antes de la reconstrucción que hace en esta investigación y cuál es la que tiene ahora?

A.A.:Es un lugar del cual estoy profundamente enamorado y vinculado en el sentido que siento profunda admiración por sus pobladores. Me enseñaron y me ayudaron a interpelar la literatura sobre el tema. Creo que los pobladores y los civiles moldean sus preferencias por la violencia, pero también pueden resistirla y van aprendiendo cómo resistirla. La esquina sur del Tolima es el mejor ejemplo de esto porque si bien no tenían las capacidades organizativas de otros lugares, no habían experimentado otros procesos o dificultades, tuvieron la capacidad de mantener a raya el actor armado cuando tenían que hacerlo.

  

 

Descarga aquí el libro: Grupos armados y construcción del orden social en la esquina sur del Tolima 

María Fernanda Vera
Equipo de Comunicaciones 

 

En el año 2018 se configuró una alianza entre el Cinep/PPP, la Fundación Gaia Amazonas y la Fundación Natura que, con apoyo de la Inter- American Foundation (IAF), orientó sus esfuerzos a fortalecer las estrategias participativas de construcción de paz en los pueblos indígenas de 13 Asociaciones de Autoridades Tradicionales Indígenas (AATI) del suroriente amazónico colombiano: Vaupés, Guainía y Amazonas.

Hablar de estrategias participativas de construcción de paz con enfoque territorial y colectivo, requiere establecer tres ejes analíticos: visión de la concepción de paz en el territorio, conflictividades desarrolladas en el mismo y las estrategias colectivas para la gestión pacífica de conflictos y la generación de alternativas sostenibles para la construcción de la paz.

Durante el desarrollo de este proceso de acompañamiento realizado por la Alianza con estas 13 AATI, se identificó que las autoridades de dichos territorios indígenas entienden el “vivir bien” como vivir en paz. Es decir, esa es su visión de paz territorial, caracterizada por el desarrollo de procesos de fortalecimiento del ejercicio de gobierno propio, a través del uso y manejo tradicional del territorio, y el respeto a sus estructuras sociopolíticas, económicas de sostenibilidad y de gobierno.

Sin embargo, este “vivir bien” se ha visto afectado históricamente por conflictividades asociadas a procesos económicos y socioculturales impuestos, y por visiones de desarrollo y ordenamiento territorial ajenas a la cosmovisión de los territorios indígenas amazónicos. En este sentido, en el marco de la alianza, se apoyó la construcción desde la voz de las autoridades indígenas, de una caracterización de 4 conflictividades identificadas por ellos, como aquellas que se mantienen en el tiempo, se transforman y tienen vocación de permanencia: colonización, minería, narcotráfico e imposición de la educación convencional.

A partir de lo anterior, se identificaron diversas iniciativas que se desarrollan en los territorios indígenas de estas 13 AATI, como formas de resiliencia y resistencia, que apuntan a la consolidación de su visión de paz a escala regional y local.

En este contexto, la alianza se reunió con las autoridades de las 13 AATI del 2 al 4 de septiembre en Bogotá, con el fin de consolidar estos resultados y generar un espacio de incidencia política con entidades de gobierno y otros actores aliados, propiciando un diálogo en torno a las conflictividades y estrategias participativas de construcción de paz en el suroriente amazónico.

Entender la paz como un derecho fundamental, es clave, en tanto se reconoce que se encuentra en el nivel de una política de Estado y no de una política de gobierno; sin embargo, visibilizar las realidades territoriales locales y regionales permite consolidar apuestas locales de paz, posibilitando la comprensión de esta desde una visión global e integral de la misma.

Amazonía, territorio de paz

Erika Parrado, investigadora de la línea de Iniciativas de Paz y una de las gestoras de este proyecto nos comparte cuáles fueron los aportes de Cinep/PPP en la participación de este convenio, los principales aprendizajes y las lecciones aprendidas de los intercambios de experiencias.

¿Cuáles fueron los aportes del Cinep/PPP a este proyecto?

Erika Parrado: Uno de los principales aportes fue complementar lo que GAIA y Natura venían trabajando en el tema del fortalecimiento a las organizaciones indígenas con una mirada desde la construcción de la paz.

Y el otro, en profundizar en metodologías situadas de manera que las investigaciones locales no solamente se seleccionaran de manera arbitraria, sino que respondieran a esa relación entre conflicto y paz. Desde Cinep/PPP propusimos una metodología de mapeo de conflictividades y mapeo de iniciativas de paz. Ya teniendo en cuenta ambos mapeos, surgen 5 investigaciones locales. La idea era que estas investigaciones dieran cuenta de estrategias de construcción de paz utilizadas para resolver alguna de esas conflictividades mapeadas. Ese es el aporte, en términos metodológicos y también en el camino que se genera para llegar a esas investigaciones.

¿Cuáles son los principales aprendizajes de las investigaciones?

Son muchos. En este caso, no era hacer investigación y acción participativa sino dar un paso más allá y explorar desde otras metodologías colaborativas. Lo colaborativo parte de un punto diferente porque ya no es solo la participación para la transformación de la realidad social, sino que es reconocer que el conocimiento que se genera ahí es igual de válido al conocimiento científico y académico.

Para nosotros fue un reto porque los talleres y los espacios de formación tenían que pensarse en función de unas metodologías que fueran atractivas y claras, no en lenguaje técnico, sino en un ir y venir entre las experiencias acumuladas por ellos y lo que nosotros podíamos brindar o facilitar. Entonces siempre salían ejercicios asociados al contexto, a la cotidianidad para poder luego dar el salto a las investigaciones. Así, ellos se daban cuenta que investigar no es algo que solo lo puede hacer quien tiene un título universitario, sino que ellos investigan todo el tiempo.

Por ejemplo, tener toda la experiencia en el manejo de plantas medicinales tradicionales es un gran ejercicio de investigación. Lo que pasa es que, su registro es un registro oral. Entonces otro aprendizaje es también explorar otros registros, reconocer que lo escrito no es la única forma de transmisión de conocimiento. Por ejemplo, el sonido, las imágenes, el video, incluso los ejercicios de memoria oral, son mucho más potentes y la escritura no tanto.

Uno de los aprendizajes es que no hay modelos únicos para la investigación, es decir, que no hay moldes, que no hay un “a,b,c” de la investigación, sino que ameritó hacer un trabajo particular con cada uno de los cinco grupos de investigación de manera que ellos mismos se dieran cuenta que el tema que ellos habían escogido lo habían escogido por algo y que ellos tenían herramientas para realizarlo pero que también esa misma información la tenían que hacer sencilla para poder regresarla a sus comunidades, pues ese era el sentido más importante de la investigación.

¿Cómo fue el proceso de intercambio de experiencias?

Al comienzo se planteó que se hiciera con 13 asociaciones de autoridades tradicionales indígenas y estas en conjunto iban a escoger cuáles 5 se querían profundizar. Los criterios eran muchos, desde pensar en la carga de trabajo que ya tenían las organizaciones, como aquellos que no habían tenido la oportunidad de trabajar en investigaciones. Se seleccionaron cinco caso distintos y esta diversidad hacía que tratáramos de pensar las metodologías de los espacios como espacios de intercambio de experiencias. Primero, porque es muy difícil que ellos se puedan encontrar en territorio, también porque las distancias son muy grandes y los costos son muy altos y porque son de grupos étnicos distintos.

Entonces tener a jóvenes que se están formando en liderazgos políticos, también daba la posibilidad para que ellos mismos se dieran cuenta qué habilidades podían aprender de los demás. Y en conocimientos estaba la cuestión de aprender de otros temas. Por ejemplo, PANI, que tiene un proceso que está arrancando de mujeres, aprendía mucho de ATIZOT que ya llevaban un largo camino en este proceso de mujeres. ACURIS que tiene 2000 plantas medicinales catalogadas aprendió de unos jóvenes de cómo hacer un catálogo con lo que ellos tienen. Era muy enriquecedor ver que a través de estos espacios en común se construía una confianza entre ellos y comenzaban a preocuparse por las demás investigaciones y por las personas detrás de estos procesos.

Las comunidades indígenas del suroccidente amazónico construyen paz

Mujeres gestoras de vida, conocimientos y saberes - AATIZOT

La Asociación de Autoridades Tradicionales Indígenas de la Zona de Tiquié (AATIZOT) documenta el proceso organizativo de las mujeres en el territorio como un aporte a la construcción de paz. 

 Gobernanza ambiental y construcción de paz para el pueblo Ñamepaco - ACURIS

La Asociación de Autoridades Tradicionales Indígenas de las Comunidades Unidas del Río Isana y Surubi (ACURIS) documenta los tres sectores que fortalecen el Plan de Vida como un aporte a la construcción de paz.

 

La importancia del conocimiento ancestral para el buen vivir - AATIVA

Las Asociaciones de Autoridades Tradicionales Indígenas del Eje Vaupés ATIVAM, AATIAM, ASOUDIC y ASATRAIYUVA, documentan la recuperación de prácticas culturales y el manejo sostenible de los bosques como un aporte a la construcción de paz. 

 

Pervivencia e identidad cultural del pueblo Miraña-Bora - PANI

 

La Asociación de Autoridades Tradicionales Indígenas PANI documenta los saberes y prácticas de la medicina tradicional como un aporte a la construcción de paz.

Construyendo la maloca del pensamiento etnoeducativo - AIZA 

La Asociación de Autoridades Tradicionales Indígenas AIZA documenta la implementación del modelo etnoeducativo propio como un aporte a la construcción de paz. 

 

 

Entrevista: Laura Inés Contreras Vásquez
Equipo Comunicaciones

“Personas desconocidas asesinaron, con arma de fuego, a Carlos Augusto Panesso, cuando salía su casa.

Carlos Augusto era un reconocido líder de la comunidad LGTBI y miembro activo de la Fundación Arco Iris de Tumaco.

Además, estaba en Tumaco como desplazado. Este es el segundo hecho ocurrido en la misma semana contra miembros de la comunidad LGTBI”.

 Memorias para la Vida y la Paz, Tumaco, Nariño, 2017. 

En el marco del conversatorio Situación de Derechos Humanos en el departamento de Nariño, Cinep/Programa por la Paz entrega y socializa Memorias para la Vida y la Paz, una línea de tiempo que busca “hacer un homenaje y reconocimiento a la vida de tantos hombres y mujeres que lucharon por tener mejores condiciones de vida, lograr el cumplimiento de sus derechos y construir la paz”. Este trabajo fue realizado en el marco del convenio Construyendo Paz con equidad desde Nariño, apoyado por la Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo (AECID).

Memorias para la vida y la paz reconstruye la victimización sufrida por la población civil y permite demostrar cómo estas dinámicas no son recientes en el departamento. Para Fernando Sarmiento, coordinador del equipo Iniciativas de Paz del Cinep/PPP, “desde mediados de los años 90 se ha mostrado esta situación de victimización - asesinatos, heridas, secuestros, desapariciones o desplazamientos forzosos, etc.- en Nariño con unos picos grandísimos en los años 2000 y 2006; pero que vienen todavía incrementándose hasta llegar al año 2012, donde hay un mayor grado de victimización hasta llegar un punto de 415 víctimas”.  

A pesar de que antes y al inicio del Proceso de Paz en la Habana se dio un incremento en las victimizaciones, durante la negociación hubo una disminución de esta, que se volvió a incrementar tras la firma del Acuerdo de Paz. Según Sarmiento, este aumento “hace parte de este proceso de victimización de líderes sociales en el país”.

La información de esta línea de tiempo recoge las cifras del Banco de Datos de Derechos Humanos y Violencia Política. En el proceso no se involucraron organizaciones de derechos humanos del territorio debido a las implicaciones de seguridad, como lo comenta Sarmiento: “nosotros no pusimos logos de organizaciones, redes o plataformas con las que nosotros trabajamos en el territorio; pusimos solamente los logos nuestros y de organizaciones internacionales porque nosotros podemos decir que tenemos esta información. Eso con el sentido de no comprometer a la gente en el territorio”.

La línea se divide en tres aspectos: cronología, georreferencia y tipología. En el primer aspecto, como lo dice Alejandro Angulo, S.J., “la inseguridad producida por este Estado de guerra crece con el transcurso del tiempo: en el primer decenio, el promedio de civiles victimizados fue de 22, en el segundo decenio, 175, y en el tercer período, que solo cubre 7 años, el promedio asciende a 243”. Por su parte, en la georreferencia, Camilo Hernández, investigador del equipo Iniciativas de Paz del Cinep/PPP, determina que el principal escenario de la guerra en los últimos 25 años se da en la zona pacífica, especialmente, en el municipio de Tumaco con más de 311 hechos y 430 víctimas. En cuanto a la tipología de la victimización, como se ve en la gráfica, se encuentran cuatro motivos principales: la violencia político-social, violaciones a los derechos humanos, infracciones al Derecho Internacional Humanitario (DIH) y acciones bélicas.

 

 

Para Sarmiento, la violencia político-social y las infracciones al DIH son las más preocupantes. La primera, porque “son líderes comprometidos en procesos sociales-políticos en el territorio y por tales razones los persiguen y esa victimización se presenta más en particular a partir del año 2000 hacia adelante” y, la segunda, debido a que es “accionar propio de los actores armados en el territorio”.

Esta lectura se relaciona con la encontrada en la línea de tiempo, en la cual, Yebrail Álvarez, analista del equipo de Derechos Humanos del Cinep/PPP, expone que “los sectores eclesiales y las organizaciones étnico-territoriales y campesinas denuncian que las autoridades civiles, militares y policiales no están protegiendo la vida, libertad e integridad de las comunidades, asimismo denuncian las acciones desarticuladas entre dichas autoridades, los organismos de control y las instancias de justicia”.

Esta línea de tiempo apunta a un proyecto mucho mayor por parte de la coordinación de los equipos Iniciativas de Paz y Derechos Humanos del Cinep/PPP. según informa Fernando Sarmiento “una de las cosas que queremos hacer con las organizaciones es documentar toda esta información. Entonces nos toca ponernos de acuerdo para lograr una articulación o coordinación y así conocer los casos, documentarlos, registrarlos,  darlos a conocer e informar sobre la situación en el departamento”.

Además de crear esta articulación, Sarmiento considera necesario lograr una sostenibilidad en el tiempo por medio de una estructura organizativa debido a que “aunque estamos en un proceso de implementación de un Acuerdo de Paz, lo que estamos viendo es que la violencia, especialmente sobre sociedad civil y los líderes, está incrementándose”. Es necesario crear estrategias de coordinación con instancias gubernamentales como la Defensoría del Pueblo y la Procuraduría con el fin de “entregar una información sólida y mucho más actualizada”.

“Allá en el departamento hay un gran interés, las organizaciones con las que hemos hablado de derechos humanos están dispuestas a trabajar por este tema y sobre todo informar”, asegura Sarmiento. Y aclara que adicional a recoger la información, la idea es presentarla a la Comisión de la Verdad, como ya se hizo con la línea de tiempo Memorias para la Vida y la Paz.

Lida Bocanegra
Equipo de Comunicaciones

“El riesgo en que se encuentra la paz es equivalente al riesgo en que se encuentra la democracia” es lo que se concluye del texto Sociedad Civil y Construcción de Paz 2018-2019 investigaciones e iniciativas impulsadas por el proyecto piloto Impact Local Peace (ILP) realizado entre enero de 2018  y mayo de 2019  con apoyo de otras organizaciones como  Alianza para la Paz (APAZ), el Secretariado Nacional de Pastoral Social (SNPS), Foro Nacional por Colombia, el Centro de Investigación y Educación Popular/Programa por la Paz (Cinep/PPP), la Corporación de Investigación y Acción Social y Económica (Ciase), Policéntrico y el Extituto de Política Abierta.

En el texto, se hace referencia al papel de la sociedad civil en la construcción de paz en el país. La incidencia e inclusión que se le debería dar en el proceso de implementación de los Acuerdos de Paz permite entender que construir paz implica romper con las estructuras establecidas y las relaciones políticas que contribuyen a la polarización. Así mismo, se investiga la noción de las personas alrededor de lo que significa paz para ellas. Wikipaz, un experimento creado por el Extituto de Política Abierta y Policéntrico,  con el fin de construir un significado colaborativo de paz por medio de la interacción con los usuarios a través de opiniones, canciones, sentimientos, entre otros,  encontró que la sociedad civil no organizada hace una lectura en torno a la paz muy personal y diaria diferente a las utilizadas en contextos institucionales donde se habla de justicia e igualdad. Sin embargo, la sociedad está de acuerdo con los elementos fundamentales de avanzar, perdonar y la no repetición de la violencia y el conflicto armado.

Por otro lado, esta investigación hace una reconstrucción del conflicto armado colombiano, su origen, dinámicas, diferentes etapas y procesos de paz fallidos a través de la historia. Todo con el fin de tener un contexto específico, analizar los retos y complejidades a los que se enfrenta la sociedad civil para la construcción de la paz. Pero, sobre todo, resalta las oportunidades y fortalezas que hay desde la sociedad civil para la contribución de la paz en Colombia, como se menciona en el segundo capítulo “la construcción de paz y la democracia radica en la riqueza de su diversidad”.

Uno de los paradigmas que aborda, es superar la visión que se tiene de construcción de paz basados en el Acuerdo. Lo que se pretende es analizar la sociedad civil y su contribución a la paz “más allá de acuerdos políticos y de sus opositores”. A partir de casos reales como las consultas populares en el sector minero de Cajamarca, se observa la participación ciudadana, el fortalecimiento de actores locales y regionales, que hacen acciones plurales e incluyentes con las motivaciones que tienen para mejorar sus condiciones de vida.

Así mismo, se resalta que incluir a las organizaciones y comunidades excluidas históricamente hace parte de los desafíos que tiene el Estado para construir confianza alrededor de la construcción de paz en el país. El texto aborda las nuevas y novedosas formas de participación como las movilizaciones sociales y las movilizaciones digitales;sin embargo, estas son poco eficientes para romper la brecha de exclusión y barreras de alcance de algunas comunidades, además de “la fugacidad de su impacto”.

De esta manera, se hace el análisis de las implicaciones que trae el cambio de gobierno con respecto a la polarización actual del país. También explica y analiza la importancia de la inclusión en la construcción de paz a los opositores y detractores, con el fin de no excluirse por diferencias políticas “la paz debería ser objetivo de ‘izquierdas y derechas’”. Así mismo, analiza el papel fundamental que tiene la cooperación internacional en la implementación de los Acuerdos de Paz.

Finalmente, el texto concluye que la construcción de la paz no debe estar limitada por los Acuerdos entre Gobierno y FARC sino también a los demás grupos armados que siguen activos en todo el territorio nacional. Es necesario entender el contexto actual en el cual no toda la población está unificada en el anhelo de la paz; sin embargo, este sigue siendo un reto nacional, regional y local.

Lee aquí Sociedad Civil y Construcción de Paz 2018 -2019

 

María Fernanda Vera Sánchez
Equipo de Comunicaciones

 La Coordinadora  Integral Social  Mercadereña, articulación que reúne a organizaciones sociales del municipio de Mercaderes, convoca a la comunidad a votar NO en la Consulta Popular Legítima que se llevará a cabo el día 3 de agosto del 2019. Al mismo tiempo, llama a la solidaridad de organizaciones y procesos a nivel regional y nacional para que nos acompañen y apoyen en esta jornada por la defensa del agua en el macizo colombiano.


 

 

 
 

La Asamblea de la Red de Centros Sociales es el espacio anual en donde se conocen los logros y avances de los distintos grupos que la conforman, de esta manera se busca hacer un análisis colectivo de la realidad de América Latina y el Caribe que permita identificar tendencias y encontrar horizontes que permitan afrontar debidamente los desafíos y necesidades a los que estamos llamados los Centros Sociales.

La secretaría técnica del Grupo de Homólogos de Incidencia -que lidera Cinep/PPP – presentó a través de su director Luis Guillermo Guerrero Guevara en esta asamblea, la publicación Incidir para transformar. Esta publicación recoge el proceso metodológico, ético y político que ha tenido este Grupo de Homólogos, además de cómo conjuntamente se está construyendo la incidencia desde una perspectiva ignaciana y latinoamericana. Esta es una herramienta no sólo para los Centros Sociales de la Compañía de Jesús sino puede servir para la articulación con otros centros y redes que acompañan el trabajo diario de la Compañía.

En la Asamblea, además, se comparten experiencias inspiradoras que permiten maximizar las oportunidades y potencialidades a nivel regional e internacional, con el fin de profundizar el discernimiento común. Así mismo, es una oportunidad para reflexionar y proyectar el trabajo de articulación con las redes, proyectos y desde los Aliados Estratégicos de la Red de Centros Sociales CPAL, con el propósito de promover acciones comunes y sus diferentes grupos de homólogos, uno de ellos, el de Incidencia.

Este Grupo tiene la característica de estar conformado no sólo por Centros Sociales, sino también por Universidades jesuitas en la región, y actualmente se ha sumado Entreculturas (España). El Grupo además tiene una vocación de servicio a otros grupos de la Red y a otras redes de la CPAL, con el fin de ir creando una comunidad de aprendizaje y acción, por ello la Asamblea resulta estratégica y esta publicación es una forma de continuar invitando a otros a sumarse, además de ser una herramienta que permite dar a conocer los logros, reflexiones y desafíos que se enfrentan en la región, en clave de incidencia.

Lee aquí: Incidir para transformar

 

 
 

 

 

En la tercera entrega del Reporte Trimestral de Datapaz Suroccidente colombiano, entre la movilización por acceso a derechos y la búsqueda de la paz se aborda la perspectiva territorial de la movilización por la paz, para culminar así los ejes propuestos de análisis, desde la perspectiva de la región del suroccidente del país, teniendo en cuenta el contexto histórico sobre el conflicto y las acciones por parte de la sociedad civil y la reivindicación intercultural de la zona como ejes de movilización social y de exigencia para el ajuste y cumplimiento de las políticas públicas. Para esta edición se contó con la participación Camilo Hernández, joven investigador del Equipo Iniciativas de Paz y analista de Datapaz del Cinep/PPP, y con Carlos Duarte, invitado a escribir en este reporte y gran conocedor de esta región del país.

 

Conoce aquí el último reporte de Datapaz

 

Lee más reportes de Datapaz:

La Red de apoyo a la Mediación -MSN por sus siglas en inglés- es una red global de organizaciones no gubernamentales que tiene como objetivo promover y mejorar prácticas, procesos y estándares de mediación en negociaciones de paz. Esta red nació en septiembre de 2008 y desde ese entonces conecta también distintas plataformas de apoyo a la mediación en varios países del mundo para abordar los distintos desafíos que implica entender la paz desde la mediación.  “El propósito principal de la red es un intercambio de experiencias. En una apuesta por el apoyo a procesos de mediación y diálogo, es importante la experticia, para poder hacer la mayor contribución a la construcción de paz” Phillipp Lustenberger de Swisspeace

La MSN reúne a sus organizaciones participantes una vez al año en alguno de los países que la conforman. Colombia fue el país anfitrión del encuentro de este año y Cinep/PPP fue la organización que recibió a los integrantes de esta red. El encuentro de la Red se llevó a cabo el pasado mes de abril y tuvo como enfoque temático la reflexión sobre la implementación de los Acuerdos de Paz en Colombia, reflexión que se vio nutrida por las experiencias de personas de Sudáfrica, México, Suecia, Italia, Reino Unido, Suiza, Estados Unidos, Alemania y Colombia, quienes compartieron a lo largo de cuatro días.

De esta manera y durante los días de encuentro de la MSN, los participantes tuvieron la oportunidad de encontrarse con varias personas que actualmente hacen parte de procesos de construcción de paz en Colombia. Uno de los momentos más nutridos, se llevó a cabo en Cali, pues allí los participantes tuvieron la oportunidad de intercambiar experiencias con ex combatientes de las Farc-Ep, funcionarios de la Agencia para la Reincorporación y la Normalización y la Comisión de la Verdad. Además de esto pudieron conocer cuáles han sido los avances en términos de implementación del Modelo de Gestión de Paz Territorial en el  Valle del Cauca por parte del Observatorio para la Paz de dicho departamento.

De igual forma sostuvieron un encuentro con mujeres lideresas de Florida, quienes se encuentran en procesos de mediación y construcción de paz con el acompañamiento de CIASE y la Ruta Pacífica de las Mujeres. Este espacio brindó la oportunidad de acercarse a la implementación del enfoque de género promovido en el Acuerdo Final y a las estrategias locales de prevención de violencias contra las mujeres.

Además de la visita al departamento del Valle del Cauca, la red sostuvo conversaciones con varios funcionarios del Sistema Integral de Justicia, Verdad, Reparación y No Repetición, con el fin de compartir aprendizajes y preguntas en torno a las formas en que es afrontado el pasado por las sociedades, una vez acaba el conflicto. “Pudimos conocer cómo tratamos el pasado, cómo ha sido la centralidad de las víctimas, cómo se construyó el acuerdo de paz, cuál fue la negociación que llevó a la existencia del Sistema Integral, discutir con sus integrantes cómo lo hacen y qué dificultades han tenido y poder compartir ejemplos, ideas, luces, más preguntas de este lado de los actores que tienen apoyo a mediación.” Concluye Barbara Unger de Berghouf Foundation. Enfatiza además en la idea de que la Red no solo cumple un rol de mediación, sino en apoyo a la mediación, que también desarrolla la función de intercambio con cada proceso exitoso o de fracaso, pues ambos casos brindan aprendizajes valiosos. Para Barbara, lo más importante no es duplicar los esfuerzos, sino ayudar a potenciarlos.

En ese sentido, la MSN tiene como misión mejorar y promover la práctica de la mediación y en parte, aportar sus conocimientos y experiencias para afinar las normas en territorios donde se trata constantemente con tensiones políticas y conflictos armados. Aunque los participantes de la Red, son muy conscientes que en Colombia no existen conflictos a razón de la guerra, únicamente. De hecho, uno de los resultados del encuentro anual de MSN 2019 fue identificar que en el proceso de implementación de los acuerdos de paz en Colombia han emergido nuevas conflictividades que también requieren de mediación.

Por otro lado, Judyta Wasowska del Centro para el Diálogo Humanitario  señala: “Desde nuestro punto de vista, (…) que estamos empezando, tratando de identificar puntos de entrada en Latinoamérica que es un contexto extremadamente complejo y también un poco hermético, en el sentido que uno llega como una organización occidental no necesariamente es bien visto, bien recibido.” Wasowska además, hace énfasis que tanto el Centro para el Diálogo Humanitario como la MSN se fundamentan en la promoción del diálogo para la resolución de conflictos. Así, afirma, es una cuestión de educación, de pedagogía, porque no necesariamente en todos los contextos, los actores están abiertos a solucionar sus disputas o conflictos por una vía dialogada.

Finalmente, el encuentro de la MSN 2019 sirvió a su propósito de intercambio de experiencias y aprendizajes nacionales e internacionales en torno a la mediación en escenarios de transición hacia la paz. Si bien quedan múltiples interrogantes en torno a las formas en las que se puede dar solución a los conflictos y gestionar los procesos de transición, algunas certezas pueden resaltarse en torno a la importancia de la mediación y de la participación de la población en estos procesos, el fuerte vínculo entre la reconstrucción económica y la reconciliación social, y la necesidad de flexibilidad y resiliencia en las instituciones que implementan la paz. 

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The Mediation Support Network (MSN) is a global network of non-governmental organisations that aims to promote and improve practices, processes and standards of mediation in peace negotiations. This Network was born in September 2008, and since then it has also connected different mediation support platforms in several countries of the world, to address the various challenges involved in understanding peace through mediation.

"The main purpose of the Network is the exchange of experiences. In the commitment to support mediation and dialogue processes, expertise is important to make the greatest contribution to peacebuilding "Phillipp Lustenberger of Swisspeace.

The MSN gathers its member organisations once a year. Colombia was the host country for this year's meeting, and Cinep/PPP received the Network's members.

The MSN meeting took place last April, and its focus was the reflection on the role of mediation in transitions towards peace and the implementation of the Final Peace Agreement in Colombia. The dialogue was nourished by the experiences of experts from South Africa, Mexico, Sweden, Italy, United Kingdom, Switzerland, the United States, Germany and Colombia, who shared over four days of constructive discussions and debates.

During the days of the MSN, the participants had the opportunity to meet with several people who are currently part of peacebuilding processes in Colombia. One of the most important moments took place in Cali, where participants had the opportunity to exchange experiences with ex-combatants of the Farc-Ep, and officials of the Agency for Reincorporation and Normalization and the Truth Commission. In addition to this, they were introduced to the "Territorial Peace Management Model" by the Observatory for Peace, and the advances in its implementation in Valle del Cauca (Southwest Colombia).

They also met with women leaders in Florida, who are in training processes in mediation and peacebuilding with the accompaniment of the Corporation for Research, Social and Economic Action –CIASE- and the "Ruta Pacífica de las Mujeres". This space provided the opportunity to go in-depth on the implementation of the gender approach of the Final Peace Agreement and the local strategies to prevent violence against women.

Additionally, MSN members held conversations with several officials of the Comprehensive System of Truth, Justice, Reparation and Non-Recurrence, to share learnt lessons and questions about how societies deal with the past once the conflict ends. "We were able to know how we deal with the past, how the victims' centrality has been, how the peace agreement was built, what was the negotiation that led to the existence of the Comprehensive System, discuss with its members how they do it and what difficulties they have had, and we were able to share examples, ideas, plus more questions from this side of the actors that support mediation". Concludes Barbara Unger of the Berghof Foundation. She also emphasised the idea that the Network does not only play a role in mediation, but also in supporting mediation, which allows the exchange with successful or failed processes, since both cases provide valuable lessons. For Barbara, the most important thing is not to duplicate efforts, but to help to enhance them.

In this sense, the MSN's mission is to improve and promote the practice of mediation and, in part, to contribute with knowledge and experiences to refine the standards and norms in territories that are dealing with political tensions and armed conflicts. Nevertheless, the members of the Network, are very aware that in Colombia conflicts are not only war-related. One of the results of the annual meeting of MSN 2019 was to identify the emergence of new conflicts in the implementation process of peace agreements in Colombia, which require mediation.

On the other hand, Judyta Wasowska of the Centre for Humanitarian Dialogue points out: "From our point of view, (...)  we are starting, trying to identify points of entry in Latin America which is an extremely complex and also a little hermetic context, in the sense that one arrives as a Western organisation, which is not necessarily well seen, nor well received" Wasowska also emphasised that both the Centre for Humanitarian Dialogue and the MSN are based on the promotion of dialogue for the resolution of conflicts. Thus, she asserts that it is a matter of education and pedagogy because not necessarily in all contexts, the actors are open to solve their disputes or conflicts through a path of dialogue.

Finally, the 2019 MSN meeting served its purpose of exchanging worldwide experiences and learnt lessons regarding mediation in peace transitions. While many questions remain about the ways in which conflicts should be addressed and the management of transition processes, there are certainties that can be highlighted like: the importance of mediation and the participation of the population in these processes, the strong link between economic reconstruction and social reconciliation, and the need for flexibility and resilience in the institutions that implement peace agreements.

Durante los últimos dos años, el programa Educapaz ha logrado reunir cerca de 300 personas involucradas en la educación del sur del Tolima, para discutir sobre las necesidades y demandas de la formación escolar de los niños y jóvenes de esta región. Las discusiones se han dado en las Mesas Educativas Municipales, espacios en los que han participado estudiantes, maestros, directivos, padres de familia, líderes comunitarios, miembros de Juntas de Acción Comunal y líderes de asociaciones productivas.

Como resultado de estas amplias discusiones se crearon 4 documentos, uno por municipio, llamados Planes Educativos Municipales PEM. Estos documentos recogen los principales temas y demandas que las comunidades consideran importantes para mejorar la educación en el departamento. Los PEM se han construido de manera participativa desde un enfoque completamente territorial, intentando que sean las comunidades las que puedan dar su voz desde su misma vivencia en la región.

“Los Planes Educativos Municipales son una apuesta de generación colectiva, de acción entre las comunidades educativas, el sector productivo y el sector de gobierno, para crear una agenda pública educativa en la que puedan ponerse de manifiesto los problemas y las acciones estratégicas para hacer que esos problemas se conviertan en soluciones” manifiesta Luz Elena Patarroyo, investigadora del Cinep/PPP.

La construcción de los PEM

Para llegar a los documentos finales se llevó a cabo un largo proceso de diálogo entre diversos actores. Se percibió la educación no solo como las actividades dentro del aula de clases sino también se tuvo en cuenta el entorno social que lo rodea tanto las escuelas como a los estudiantes y lo que viene ara los jóvenes luego de terminada la formación escolar. Por esta razón fueron invitadas las Juntas de Acción Comunal, organizaciones de derechos humanos y asociaciones de café y cacao del sector productivo de los cuatro municipios. Todos ellos sumados a los más cercanos al proceso formativo: colegios, universidades, el SENA y Secretaría de educación de la Gobernación del Tolima.

“Hubo momentos de discusión fuertes, hubo participación, hubo también silencios. Pero llegamos a que a través deles un trabajo colaborativo y por medio de las metodologías usadas, se logró que todas las personas intervinieran y dieran su opinión”. Afirma Ana Yurani Azuero, docente de Rioblanco. La diversidad de actores que participaron requirió una metodología amplia que permitió la participación mediante diferentes formatos. “Algunos no son buenos con las palabras, pero en el momento de escribir pueden expresar muchas cosas. Por medio de un dibujo, de una imagen, de una actividad dinámica llegaron a expresar lo que sienten y piensan sobre la educación”. Explica Azuero

Las Mesas Educativas Municipales duraron casi dos años y dieron como resultado un Plan Educativo Municipal para cada municipio. Estos primeros documentos fueron validados por más de 350 personas representantes de las comunidades indígenas Nasa y Pijaos de Planadas, de las comunidades negras de Ataco y de los consejos directivos de todos los centros educativos de la esquina sur del Tolima. Este proceso se hizo paralelo al Diplomado en gestión participativa de la política pública educativa en el que participaron más de 200 líderes. El diplomado tuvo un currículo que implicaba formación-acción en el que no solo recibían los fundamentos teóricos, sino que al tiempo los iban aplicando en investigación en sus respectivos municipios.

Esta fase del proceso culminó el pasado 29 de marzo cuando fueron entregados los textos definitivos a representantes de la Gobernación, de la universidad pública y privada, de la iglesia y del SENA. El siguiente paso es lograr que estos planes sean una política pública. Para lograr este objetivo, desde noviembre se están negociando con los Consejos Municipales para que estos textos se conviertan en Acuerdos para su implementación.

La esquina sur del Tolima

El proyecto se lleva a cabo en los municipios de Planadas, Ataco, Rioblanco y Chaparral. En esta sub región, denominada la esquina sur del Tolima, se dieron algunos hechos que marcarían el rumbo del país en las últimas décadas. En 1948, tras el asesinato de Jorge Eliecer Gaitán, se desató la guerra entre liberales y conservadores, al igual en que en gran parte del país, dando paso a la confirmación de los primeros grupos campesinos de autodefensa. A inicios de la década de los 60, la persecución de la policía oficial conservadora llevó a algunas familias del sector a crear una comunidad en el corregimiento de Marquetalia.

Pronto la comunidad fue acusada desde el Congreso de ser república independiente, pues no reconocían la soberanía del Estado y se impedía la entrada del Ejército. Varios años más tarde y luego de varios enfrentamientos entre las autodefensas, comandadas por Pedro Antonio Marín, alias Tirofijo y el Ejército Nacional, el gobierno de Guillermo León Valencia ejecutó la operación Soberanía para retomar el control estatal de esta población. Con estos enfrentamientos las autodefensas campesinas se convirtieron en la guerrilla de las Farc en 1964. A partir de este año fueron constantes los enfrentamientos entre la guerrilla y el Ejército.

Ya en la década de los 80 se dio la guerra por los cultivos de amapola que se daban en la región. Y en la década de los 90 se da la incursión paramilitar. Este panorama de constante violencia desde finales de los 40 terminó afectando los entornos de los 4 municipios pues se desarrollaron de forma diferente a otros. La desconfianza, la poca presencia del Estado, los constantes actos violentos y la presencia de diversos actores armados, llevaron a estas comunidades a asilarse de las demás, lo que afectó procesos sociales básicos, como la educación.

“Esta situación y todo lo que ha acontecido en esta región, marcaron de alguna manera un retroceso, en lo que podrían ser los procesos educativos”. Afirma Luz Elena Patarroyo, investigadora del Cinep/PPP. “Convocar a estos sectores es, de alguna manera, una oportunidad de reconciliación en donde los factores de violencia y los factores estructurales puedan ser superados, especialmente en el tema educativo” agrega.
Con del acuerdo de paz con las Farc, se decretó que los cuatro municipios del sur del Tolima serían una da las zonas en las que se aplicaría uno de los Programas de Desarrollo con Enfoque Territorial PDET. En las discusiones públicas se presentaron 1168 iniciativas al Plan de Acción para la Transformación Regional, documento que planea el desarrollo de la región para los próximos 10 años. Allí también se discutió el tema de la educación rural para estos municipios y en estos espacios participaron los líderes locales del proceso de Educapaz.

Frente a este panorama son muchos los retos para reconstruir el tejido social en una zona tan golpeada por el conflicto armado. La apuesta de Educapaz es por fortalecer la educación mediante la participación de las comunidades y de todos los actores involucrados. “Yo siento que a pesar del conflicto y a pesar de que es una región que ha tenido pocas oportunidades de desarrollo económico, es una de las zonas mejor preparadas del país para superar la guerra”. Afirma Oscar Sánchez, coordinador de Educapaz. “El camino es la educación, el camino son las oportunidades para los chicos. Ahora hay unas herramientas que hemos propiciado, pero se han logrado porque existe un amplio acumulado previo” afirma.

 

Miguel Martínez
Equipo de comunicaciones 

 

Por: Luz Elena Patarroyo López, Silvia Pabón Tobón y Luis Enrique Galeano Huepa*

Son alarmantes las cifras de la Secretaría de Educación y Cultura del Tolima sobre continuidad en el sistema educativo entre 2009 y 2018 en los municipios del sur del departamento. En Rioblanco, el 81 % de niños y niñas que estaban en 2° en 2009 no llegaron a 11º en 2018. Lo mismo sucedió en Ataco, donde la tasa de deserción escolar es del 78 %. En Planadas y Chaparral, el 75 % y el 71 % respectivamente no culminó la educación básica ni media.

Los tres niveles de la educación formal
• Inicial: Comprende mínimo 3 grados obligatorios (0, -1 y -2). El Ministerio de Educación (MEN) ha implementado el grado 0 en aproximadamente un 30 % de la cobertura nacional.
• Básica: Tiene una duración de 9 grados, 5 en primaria y 4 en secundaria.
• Media: Son 2 grados (10 y 11).

 

 

En medio del debate generado por la crisis en la educación superior y la masiva movilización social que lideran estudiantes y docentes, vale la pena dirigir la atención hacia la educación básica y media de las regiones. Aunque la discusión se ha centrado en la exigencia de garantías para una educación universitaria pública de calidad, es necesario instalar en la agenda los datos de deserción en municipios como los del sur del Tolima. Esto evidencia una realidad más compleja, en la que miles de jóvenes se quedan sin ingreso a instituciones de educación superior porque no culminan la media. Identificar las causas de deserción escolar en la educación secundaria y media puede orientar a la construcción de políticas públicas que garanticen el acceso y la permanencia. Presentamos cuatro posibles motivos de esta compleja realidad.

1. La precariedad de las condiciones socioeconómicas de las familias rurales obliga a que niños, niñas y adolescentes dejen sus estudios para trabajar. Al respecto, el Índice de Pobreza Multidimensional (IPM) para la subregión está muy por encima del promedio departamental y es casi el doble del promedio nacional. Rioblanco tiene el IPM más alto.

IPM del Sur del Tolima[1]

Fuente: Elaboración propia con cálculo del Departamento Nacional de Planeación, Subdirección de Promoción Social y Calidad de Vida (DNP-Spscv) con datos del Censo 2005.

 

2. El café, el cacao y otros productos agrícolas son el sustento económico de la mayoría de familias rurales en la subregión, por lo que su estancia en un lugar concreto depende de la cosecha. Los niños y niñas cambian de escuelas debido a esta situación, lo que genera atrasos o pérdida del interés por los estudios.

Otro punto: los jóvenes se inscriben en centros privados que les ofrecen terminar sus estudios a través de modelos de bajo costo semipresenciales y por semestres, generalmente de baja calidad. No tener acceso a procesos de aprendizaje actualizados y pertinentes produce frustración.

Municipio Porcentaje promedio de extraedad
Rioblanco 13%
Ataco 13%
Planadas 10%
Chaparral 9%

Fuente: SED Tolima, datos para el periodo 2009-2018.

No todos los factores de la deserción escolar están asociados al contexto familiar y socioeconómico. Algunos responden a insuficiencias del sistema educativo.

3. La más evidente es la precariedad de recursos destinados a educación rural. Las instituciones educativas públicas en zonas rurales no cuentan con infraestructura adecuada, vías, transporte escolar, alimentación de calidad, docentes ni recursos pedagógicos, entre otros, que garanticen el acceso y permanencia de niños, niñas y jóvenes del campo.

4. La incapacidad del sistema educativo de adaptar sus modelos de enseñanza al contexto rural.

Municipio Deserción rural en 10º y 11º Deserción en Media Rural
Ataco 20% 23%
Rioblanco 18% 21%
Planadas 19% 19%
Chaparral 12% 15%

Fuente: SED Tolima, datos para el periodo 2009-2018.

Por ejemplo: a pesar de que en los cuatro municipios se ha implementado el modelo de Educación Media Rural, en teoría el idóneo en el campo por su enfoque productivo, no ha tenido el suficiente impacto positivo para integrar a los jóvenes con sus proyectos de vida y contrarrestar la deserción. En algunos casos, el porcentaje promedio de deserción escolar bajo este modelo es mayor que el de deserción en general en 10° y 11°-incluyendo todos los modelos educativos-.

*Equipo del Programa Nacional de Educación para la Paz (Educapaz) - Artículo de opinión publicado por Semana Rural