Ciudadanía y paz

Ciudadanía y paz (38)

Las Rutas ofrecen una experiencia pedagógica en la que a partir de actividades, herramientas y talleres, puedes informarte, reflexionar y proponer formas de construir y cuidar lo público, así con esto esperamos promover la integridad en ti y en las personas con las que te relacionas en tu trabajo o donde estudias, posibilitando la transparencia del uso de los recursos públicos y privados y facilitando el acceso a información pública.

Las Rutas son tres: una para estudiantes y su comunidad educativa, otra para la comunidad universitaria y una tercera, para las y los Servidores públicos. Cada una de las Rutas ofrece una serie de herramientas que te posibilitará reflexionar y construir acciones de transformación en lo cotidiano porque, como puedes comprobar en el día a día, las acciones individuales y cotidianas tienen repercusiones en el ámbito de lo público; y las acciones en lo público tienen repercusiones en lo individual.

Conoce las rutas  

A comienzo del mes de julio la mesa de negociaciones presentó el comunicado conjunto N°80, donde se acuerda que el Gobierno Nacional elaborará un proyecto de ley de garantías y promoción de la  participación ciudadana y de otras actividades que puedan realizar las organizaciones y movimientos sociales. Con este cometido se solicitó al Consejo Nacional de Participación apoyarse en las organizaciones Foro Nacional por Colombia, Viva la Ciudadanía y Cinep para presentar los lineamientos y criterios para el espacio de participación, garantizando una representación equilibrada y pluralista.

El  22 de julio los investigadores Magda López y Marco Fidel Vargas, delegados del Cinep, llegaron a La Habana junto otros cuatro representantes de las demás organizaciones para socializar los parámetros y presentar el documento de procedimiento de cómo convocar el espacio de carácter nacional de participación ciudadana. Ver nota NC Noticias (https://www.facebook.com/ncprensa/videos/1579329965696729/)

Cada una de las delegaciones se reunió con los representantes para conocer los criterios del documento e intercambiar percepciones, para la delegación de las Farc el tema más relevante sobre la participación ciudadana es la conexión entre la movilización y la oposición políticas así como la independencia en el ejercicio de veeduría por parte de la ciudadanía. Por su parte el Gobierno tiene expectativa sobre  la necesidad de brindar un espacio equilibrado, pluralista donde se reúnan todas las voces de los actores que se manifiestan en los distintos escenarios.

En cuanto a la visita a La Habana, el investigador Marco Fidel Vargas  aseguró que“tenía un carácter más de diplomacia y de cuidado para tejer relaciones de confianza”. Magda López, destacó  que la invitación hecha a Cinep “es por el acumulado histórico en investigación desde los diferentes frentes de trabajo y el fortalecimiento de la mirada sobre el conflicto armado colombiano y  la labor territorial, el trabajo de Cinep se reconoce de manera robusta y encuentra resonancia en diferentes actores que hacen parte de la mesa”.

Si bien la invitación que se hace a Cinep incluye la trayectoria, también se tuvo en cuenta el trabajo recientemente realizado junto con Foro Nacional por Colombia, Viva la ciudadanía, Pastoral social, Transparencia por Colombia en el desarrollo del proceso modelo para anexar el tema de arquitectura institucional de participación ciudadana en los espacios  de reconciliación y convivencia.

Al cumplirse el primer año del convenio Construyendo paz con equidad desde Nariño*, se realizó el pasado 9 de diciembre en Pasto el foro Retos para el posconflicto y construcción de paz . El encuentro tuvo como objetivo ofrecer a los sectores y organizaciones sociales elementos para la comprensión de las dinámicas del territorio y del país. Para ello se presentaron tres paneles sobre temas que interesan a la región del macizo nariñense: 1) trayectorias de los conflictos sociales y políticos 2) territorios y defensa del agua 3) movimientos sociales y participación

El primer panel planteó, desde la geografía del departamento de Nariño, un recuento de las causas, origen y desarrollo del conflicto así como la intensificación de la violencia durante la última década. Según la profesora Lydia Inés Muñoz Cordero, miembro de la Academía Colombiana de Historia, "las zonas álgidas son: en la costa, los municipios de Tumaco, Barbacoas e Iscuandé y en la cordillera Policarpa, Cumbitara, Leiva y El Rosario, lugares donde deben aplicarse planes especiales de contingencia y salvaguardia de la vida como valor primario y eje de todas las acciones a seguir ". 

Durante el segundo panel referente a territorios y defensa del agua, se hizo énfasis en el desconocimiento de las vocaciones productivas de la región, puesto que por ley se ha destinado a zonas de reserva forestal buena parte del territorio lo que ocasiona conflictos con los campesinos por el escaso acceso y derecho que tienen de la tierra, distinto sucede con las comunidades negras e indígenas, quienes con el reconocimiento constitucional de comunidades étnicas tienen prioridad en los procesos de titulación. Para el profesor Franco Ceballos "para pensar la relación agua-territorio son fundamentales tres dimensión: comunitaria, natural y espiritual, al hablar sobre el derecho al agua es importante considerar no solo el derecho humano sino también los derechos del agua y del territorio, derecho a la existencia, derecho a la generación armónica de sus ciclos vitales y a una reparación integral por los daños  que ocasiona el hombre".

El panel sobre movimientos sociales y participación habló sobre la posibilidad de que el movimiento indígena, afro y campesino se puedan juntar como movimiento agrario, explicó Soraya Yie "como sucedió durante el paro agrario en 2013 donde se vio una articulación de los movimientos, mantener la articulación da fuerza pero la unidad ha sido frágil, el riesgo es que cuando no se mantienen la unión se pueden reforzar fronteras, son fronteras que sirven para consolidar sistemas de distribución desigual, lucha entre vecinos y entre parientes".

Los asistentes al foro coinciden en que para la construcción de paz es necesaria la innovación y los aportes desde cada uno de los municipios del departamento, que las comunidades sean comprometidas y participen desde las ideas que surgen en los territorios, que no se impongan modelos desde afuera que hacen perder la identidad y la visión de desarrollo de los nariñenses.  Vea también: Retos de la población civil en el posacuerdo

 

 

       

*El Convenio denominado “Construyendo Paz con Equidad desde Nariño”, es una iniciativa de trabajo conjunto entre la Fundación Humanismo y Democracia -H+D-, institución sin ánimo de lucro cuyos nes son la promoción, desarrollo, protección y fomento de estudios e investigaciones sociales y la Cooperación al Desarrollo; y el Centro de Investigación y Educación Popular –CINEP- fundación sin ánimo de lucro que anima el cambio social, trabaja por una sociedad más justa, democrática y en paz, con una opción preferencial por las víctimas del conicto colombiano. A su vez, trabaja en articulación con la Fundación SUYUSAMA y FUNDESUMA/CIMA Nariño. Este Convenio cuenta con nanciación de la Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo –AECID-. El Convenio se ha propuesto fortalecer y visibilizar a las mujeres, a través de sus organizaciones, redes y procesos, apoyando sus iniciativas de desarrollo local y construcción de paz.

 

Ante la expectativa de la firma final de los acuerdos de paz entre el Gobierno nacional y las FARC-EP en La Habana (Cuba), hecho que representaría el inicio de la implementación de los acuerdos, el CINEP/ Programa por la Paz, con el apoyo de la Oficina del Alto Comisionado para la Paz, presenta el Informe Especial Movilización por la paz en Colombia: una infraestructura social clave para el posacuerdo.

El informe evidencia que durante los tres años de negociaciones en La Habana (2012-2015) se incrementó el número de movilizaciones por la paz, respecto a las presentadas en el gobierno anterior, con un total de 599 acciones. En el primer año de negociaciones (septiembre 2012 - agosto 2013) se registraron 193 acciones, mientras que el segundo año (septiembre 2013 – agosto 2014) registró 189 acciones, y en el tercer año se presenta un aumento en la movilización con 217 acciones.

¿Quiénes son los que más se movilizan por la paz?

Con el 44 % de convocatoria y el 56 % de participación, los sectores y organizaciones sociales han sido el actor principal de la movilización por la paz en los tres años de negociación; siendo así el principal sustento de la infraestructura social de paz. Los órganos gubernamentales ejecutores son el segundo actor que más se moviliza, presentando una característica particular: convocan el 30% de las veces, pero solo participan el 14 % de las mismas.

Para Fernando Sarmiento, coordinador del equipo Iniciativas de Paz del CINEP/PPP, el hecho que sectores y organizaciones sociales sean quienes lideren las movilizaciones muestra que hay sociedad civil respaldando el proceso paz y dispuesta a trabajar por la construcción de paz en los territorios. “Esto en perspectiva de paz territorial significa que en los territorios hay varias organizaciones con quienes se puede”, señaló Sarmiento.

Tipo de acciones colectivas y motivos

Las marchas y concentraciones han sido el tipo de acción colectiva más recurrente e importante de la movilización. Otras acciones relevantes para el trienio han sido los encuentros, foros y seminarios que para el segundo año equipararon a las marchas y concentraciones, y los actos deportivos y/o culturales, que aumentaron significativamente durante el tercer año. Estas iniciativas se han concentrado en los departamentos de Bogotá, D.C., Antioquia y Valle del Cauca, y en las ciudades capitales como Bogotá, D.C., Medellín, Cali, Barranquilla, Cartagena, Bucaramanga, Santa Marta, Córdoba, entre otras.

Un resultado interesante del informe es que las iniciativas de paz en denuncia o rechazo del conflicto armado, la violencia y las violaciones a los DD. HH. y el DIH (paz negativa) ocuparon el 45 % de las iniciativas, mientras que en el tercer año se redujeron hasta un 23 %. En contraste, las acciones a favor de alternativas de paz aumentaron del 55 % al 77 % (respecto del primer año),  lo que muestra que cada vez es mayor el interés de los actores de la movilización en apoyar la paz desde su rol dentro de la sociedad.

De acuerdo con Sergio Coronado, subdirector del CINEP/PPP, el aumento en la movilización por la paz en Colombia es un indicador de las amplias capacidades sociales para la construcción de la paz en el posconflicto.

Finalmente, el CINEP/ Programa por la Paz pone en conocimiento algunas recomendaciones generales dirigidas al Gobierno nacional, la guerrilla, la sociedad civil y la cooperación internacional:

Generar espacios de concertación y mecanismos de participación social para el diseño legislativo, institucional y de política pública para la paz en los distintos niveles territoriales.

  • Reconocer el liderazgo de los distintos sectores sociales en los territorios, que han movilizado y articulado actores, han discutido y aportado tanto a las agendas de paz territoriales como a la agenda de paz en La Habana y han acumulado experiencia pedagógica para la construcción de una cultura de paz.
  • Fomentar en las instituciones públicas y en las organizaciones sociales la capacidad de diálogo y concertación como mecanismo prioritario para la resolución de conflictos sociales y políticos en los distintos niveles territoriales
  • Reconocer que la infraestructura social de paz es una plataforma que facilitaría la reincorporación de los excombatientes a la vida civil
  • Involucrar a los sectores y organizaciones sociales en los mecanismos de seguimiento, monitoreo y verificación del cese bilateral al fuego y de la implementación de los acuerdos de paz.

Descarga el informe 

 

 

El pasado 12 de agosto se convocó desde la Corporación de Investigación y Acción Social y Económica (CIASE), Redprodepaz, Conciliation Resources y el proyecto Iniciativas de Paz del CINEP/PPP a un encuentro para reflexionar sobre los desafíos, alcances y límites de la reconciliación en Colombia. Desde el intercambio de experiencias se invitó a pensar en estrategias que susciten un proceso social más efectivo, coordinado y coherente.

“La reconciliación implica un proceso transformador: es un lugar de llegada y no de partida”, explicó Rosa Emilia Salamanca, directora ejecutiva del CIASE. Es indispensable generar espacios propicios para que el ejercicio social de toda la ciudadanía facilite la reconciliación. En este sentido, uno de los desafíos que se encontró fue promover los procesos sociales desde la institucionalidad.

Otro de los retos es la articulación de la diversidad de apuestas y experiencias de reconciliación. Se ve con preocupación la desvinculación de metodologías que actúan en sus propios campos sin espacios de diálogo entre las mismas, como explicó Salamanca, “no hay una metodología que sea la salvadora, sino que el conjunto de metodologías expuestas son la posibilidad de una visión integral de acceso a la reconciliación”.

Se espera mantener la articulación de las organizaciones como una posibilidad de dar continuidad a la reflexión de los desarrollos conceptuales de la reconciliación y alrededor de los procesos que conlleva.

 

Gisselle Martín Chocontá
Oficina comunicaciones

 

Para compartir experiencias de propuestas alternativas de diferentes instituciones, el proyecto Caja de Herramientas III se sumó a los eventos de la Semana Internacional de las Educaciones Alternativas (SEA).

Desde CINEP/PPP se dio a conocer el material construido en las anteriores fases del proyecto se buscaba, además, la vinculación de los participantes a los talleres del ciclo de formación que se desarrollará en octubre próximo sobre los manuales y módulos “Ciudadanía y convivencia”.  Los días 25 y 26 de agosto se presentó la aplicación editorial Ciudadanía y Convivencia (disponible en Google Play y App Store) a los asistentes del Foro Feria en la Plaza de los artesanos.

Por otro lado, en la vereda La Unión de la localidad de Sumapaz, se realizó la jornada colaborativa donde los encargados de las experiencias locales hicieron un reconocimiento del territorio rural a los demás participantes. Posteriormente, en el colegio Juan Cruz de Varela se desarrollaron círculos de diálogo con invitados de Ecuador, Brasil, así como estudiantes y maestros de diferentes localidades de Bogotá.

Algunas instituciones educativas de Sumapaz fueron partícipes de este proceso de construcción del material, aportando una visión clave para la aplicación de los materiales que se planea en el contexto rural de la localidad como lo reflexiona Evelyn Camargo, investigadora del CINEP/PPP. Desde un enfoque de educación alternativa, es indispensable un espacio donde los niños y jóvenes aprendan teniendo en cuenta sus saberes previos y el contexto en el que habitan.

Finalmente, Camargo destaca las dudas de los docentes de instituciones distritales sobre cómo construir educción alternativa desde la institucionalidad. Esto motivado por las resistencias que han tenido que enfrentar en sus lugares de trabajo, dados los cambios que generan los proyectos que han liderado con los estudiantes de los colegios públicos bogotanos.

 

Gisselle Martín Chocontá
Oficina comunicaciones

 

En el marco del convenio “Caja de Herramientas”, se realizó un encuentro con los Directores Locales de Educación (DILES) el 14 de julio. El objetivo principal era presentar los materiales desarrollados por el proyecto Red de Facilitadores en Ciudadanía y Convivencia.

Dentro del evento se realizó el conversatorio “El papel de la ciudadanía en la construcción de Paz y la convivencia” con la intervención de Francisco de Roux, S.J. Dentro de sus reflexiones destacó la enseñanza a los niños desde el ejemplo de las acciones propias como aceptar las responsabilidades y afrontar las consecuencias de sus actos. Esto último teniendo como referente los diálogos de paz en la Habana y las dificultades de los actores armados para asumirse como responsables de los hechos que han afectado a los ciudadanos víctimas.

En la explicación del material producido se expuso la metodología con la que fueron construidos los manuales y módulos de Educación para la Ciudadanía y la Convivencia, y otros productos comunicativos como videos pedagógicos. Por último se habló de las actividades que se realizarán para la tercera fase del proyecto como la formación de docentes.

Ante el escenario de una posible finalización del conflicto, se propuso una reflexión crítica que contribuya a la construcción de paz desde la academia. El espacio para la discusión se abrió el 16 y 17 de junio pasado con el seminario “Balance crítico de los estudios de paz en Colombia”, organizado por el proyecto Iniciativas de Paz del CINEP/PPP.

Las diferencias entre las concepciones de la paz liberal y los estudios con enfoque de subalternidad fueron uno de los puntos más destacados de las conversaciones entre los participantes. “Hay una tensión entre lo que los grupos quisieran investigar, con las agendas que vienen un poco orientadas por la cooperación internacional” explicó Fernando Sarmiento, coordinador del proyecto organizador, sobre el debate alrededor de la paz liberal y la financiación de los estudios de paz.

“La investigación para la paz debería mantener sus autonomías viendo cuales son los temas pertinentes para el país y hacer sus aportes con independencia académica”, afirmó Sarmiento insistiendo en la coherencia que deben tener los enfoques teóricos con las metodologías de investigación.

En este sentido, el investigador propuso buscar una mayor participación de las iniciativas de organizaciones y sectores sociales que trabajan por la paz, como un avance en el enfoque de subalternidad. Por ende, es necesario “crear formas de relacionamiento en donde la investigación estuviera encaminada a fortalecer esos procesos sociales, jugando un rol y papel político protagónico”, de acuerdo con Sarmiento.

Durante los dos días de encuentro se llevaron a cabo cinco mesas de discusión: paradigmas, marcos teóricos y lenguajes de investigación; enfoques metodológicos; relación de la academia con la política y la sociedad; sostenibilidad (financiera) y funcionamiento administrativo y logístico de la investigación para la paz, y; mirada transversal a estos cuatro puntos desde feminismos y perspectivas de género. Esta última destacada por el reconocimiento del rol de las mujeres en las dinámicas de paz y sus aportes desde una clara posición de rechazo a la violencia.

Al finalizar, los participantes plantearon una segunda sesión del seminario. Miembros de la Universidad Javeriana, la Universidad Distrital y la Universidad del Rosario manifestaron su interés por apoyar la preparación para la realización del evento posiblemente en el segundo semestre de este año. Además, en este espacio se pretende pensar la conformación de una red de estudios de paz en donde se deliberen otros enfoques teóricos o nuevas metodologías que aporten a la realidad actual del país. 

Luego de los procesos de paz firmados en los años 90 con grupos como el M-19, EPL y el movimiento armado Quintín Lame entre otros, algunos de los excombatientes han impulsado iniciativas productivas, crearon las cooperativa Colectivos del Café, empresa de transporte de pasajeros reconocida en Pereira y otros tantos conformaron proyectos agropecuarios en Cesar. El pasado 28 de abril se llevó a cabo la presentación del libro “Aprendizajes para la reconciliación: Experiencias de reconciliación entre excombatientes y comunidades receptoras”, como un aporte que va más allá de narrar éxitos y fracasos, que puede ser de utilidad en un momento de posacuerdos para la reconciliación de los diferentes actores de la sociedad colombiana.

En el conversatorio, los representantes de las cuatro experiencias analizadas en el texto narraron algunas de sus anécdotas sobre el proceso inicial de reinserción. “Nosotros teníamos miedo de llegar a la comunidad, y ellos de que nosotros llegáramos”, contó Blanca Aguilar, excombatiente del EPL que trabaja en Colectivos del Café. La construcción y reconstrucción de las relaciones entre los actores son parte esencial de la reconciliación.

Dentro de las reflexiones de la publicación, se destacan los factores que posibilitan la reconciliación, como las señales de cambio de los excombatientes: “Fue difícil convivir con las mismas personas que en el monte eran el enemigo, pero nos decían que debíamos demostrarle a la sociedad que si teníamos un cambio… Con el tiempo, terminamos siendo como una gran familia”, explicó Manuel Ballestas, representante de la experiencia Ganchos y Amarras del Valle, organización ubicada en Cali, que cuenta con la participación de excombatientes de las FARC y las AUC.

Asimismo, la cooperación de actores intermediadores como la Fundación Progresar y el Programa de Desarrollo y Paz contribuyen al proceso de reconciliación, tal como lo afirma César González, de la iniciativa civil Comité Cívico del Sur de Bolívar: “El acompañamiento de las ONG ha ido muy importante para la continuidad de los proyectos”.

En este sentido, se pueden generar escenarios que propicien la reconciliación pero no como acto que se impone, como se explica en el primer apartado del libro: este proceso o meta es espontáneo, dinámico y parcial. Por ello, debe gestarse desde la comunidad y no se puede garantizar su permanencia en el tiempo.

“Todo depende del apoyo de ustedes [la sociedad colombiana], que no nos dejen a mitad de camino porque no vamos a poder solos” asegura Ballestas. Para la reconciliación como proceso que involucra a todas las partes resulta insuficiente un esfuerzo unilateral, o de ser así, podrían darse experiencias de coexistencia (ausencia de violencia directa) o convivencia pacífica (reconocimiento de la existencia de un proyecto colectivo).

Además, se resaltó la importancia del acompañamiento por parte de las víctimas y excombatientes en la construcción de los proyectos como factor que facilita la reconciliación. “La paz no implica pasividad ni renunciar a los ideales, sino actuar de otras maneras, encontrar otros escenarios”, afirma Vera Grabe, exintegrante del M-19 y actual directora del Observatorio para la Paz.

Esta publicación, que habla desde la diversidad de las experiencias, permite comprender que no existe un método específico ni una forma única de llegar a la reconciliación. Sin embargo, los aprendizajes que se pueden extraer de la propia historia colombiana son una guía muy acertada para definir las acciones que pueden proporcionar las condiciones más adecuadas para crear o reestablecer las relaciones de confianza entre actores por mucho tiempo antagónicos en el conflicto.

El 12 de febrero, la alianza entre Ecopetrol, la Asociación de Fundaciones Petroleras (AFP) y el Cinep/PPP presentó la publicación “Tendencias de la sociedad civil en Colombia”, resultado de la investigación realizada entre 2013 y 2014. El evento, que tuvo lugar en el Hotel Crowne Plaza, contó con la participación de actores clave del trabajo de campo en las diferentes regiones. La labor investigativa, que fue realizada por David Rampf y Diana Chavarro Rodríguez del equipo Iniciativas de paz del Cinep/PPP, se situó en seis municipios petroleros: Acacías, Barrancabermeja, Coveñas, Puerto Asís, Saravena y Tibú.

En cada municipio se hizo una identificación de las visiones de desarrollo de la sociedad civil y un análisis de las relaciones entre ésta, el Estado y el sector privado, y de las transformaciones sociales que implicó la llegada de la industria petrolera con el objetivo de buscar un camino hacia la inclusión de la sociedad civil en la toma de decisiones sobre el desarrollo de su región. En la parte final de la publicación se hacen una serie de recomendaciones dirigidas a los actores implicados.