Iniciativas de paz

Iniciativas de paz (21)

La investigación sobre las dinámicas de los conflictos sociales y políticos es la aplicación de una metodología y un marco conceptual de análisis en  un territorio en particular: el Macizo Andino Nariñense. El trabajo busca recoger los esfuerzos ciudadanos en la comprensión de los conflictos y su transformación para construir la paz.

 

 

 

En San Pablo Nariño se proclamó el primer Territorio Campesino Agroalimentario del Norte del Nariño y el Sur del Cauca, en total serán proclamados 62 territorios a nivel nacional, nueve de ellos en el departamento de Nariño.

El evento de proclamación contó con la presencia de alcaldes, congresistas, concejales, gobernadores, organizaciones sociales, cooperación internacional y más de cuatro mil personas de  municipios de Nariño y Cauca. Junto con la proclamación se hizo el nombramiento y posicionamiento de la Junta Campesina de Gobierno Cultural del Territorio, constituida por 51 personas de 14 municipios de Nariño y tres del Cauca, así como también el nombramiento de los Coordinadores de la Protección del Territorio y la aprobación del Plan de Vida Agua y Dignidad Campesina del Territorio.

La propuesta de construcción del Territorio Campesino Agroalimentario en el Norte de Nariño y Sur del Cauca es concebido y organizado por familias, comunidades y organizaciones campesinas orientado por una autoridad campesina y un Plan de Vida digna, resultado de procesos organizativos, sociales, políticos, económicos y culturales. El Plan de Vida Digna es le camino que traza la comunidad para organizar su trabajo a corto, mediano y largo plazo. Es un proceso integral, ya que incluye todos los aspectos de la vida comunitaria.

Durante el discurso de proclamación Robert Daza, miembro del Coordinador Nacional Agrario-CNA anunció "Nos declaramos en minga por la construcción del territorio para la vida campesina donde la agricultura sea la que nos garantiza los medios para el bienestar de nuestra familia y comunidad. Nos comprometemos a hacer minga para cuidar, proteger y garantizar el agua, la tierra, el territorio para la gente y no para los intereses de las empresas transnacionales, en especial las mineras. Nos comprometemos a organizar y trabajar en comunidad para sacar adelante los proyectos que dignifiquen nuestra vida campesina. Nos comprometemos a luchar por la infraestructura necesarias para el bienestar y progreso, nos comprometemos a recuperar y engrandecer nuestra cultura campesina. Nos comprometemos a desterrar toda forma de discriminación en especial hacia las mujeres y la niñez, nos comprometemos a cuidar la vida, la gente y el medio ambiente". 

Bajo los principios de autonomía, participación y convivencia en los territorios agroalimentarios los campesinos y campesinas construyen relaciones sociales y comunitarias, tienen una relación directa y especial con la tierra, la naturaleza y el agua, fruto de procesos y prácticas sociales y productivas donde se unen el pasado y el presente en la construcción de vida digna y el buen vivir en el campo.

En el marco del convenio Construyendo Paz con Equidad desde Nariño Cinep/PPP en alianza con el Comité de Integración del Macizo Colombiano- CIMA- y el Comité de Integración del Galeras - CIGA-  acompaña el proceso de los Territorios Campesinos Agroalimentarios como propuesta de construcción de paz en el departamento de Nariño.

 

 

 

Al cumplirse el primer año del convenio Construyendo paz con equidad desde Nariño*, se realizó el pasado 9 de diciembre en Pasto el foro Retos para el posconflicto y construcción de paz . El encuentro tuvo como objetivo ofrecer a los sectores y organizaciones sociales elementos para la comprensión de las dinámicas del territorio y del país. Para ello se presentaron tres paneles sobre temas que interesan a la región del macizo nariñense: 1) trayectorias de los conflictos sociales y políticos 2) territorios y defensa del agua 3) movimientos sociales y participación

El primer panel planteó, desde la geografía del departamento de Nariño, un recuento de las causas, origen y desarrollo del conflicto así como la intensificación de la violencia durante la última década. Según la profesora Lydia Inés Muñoz Cordero, miembro de la Academía Colombiana de Historia, "las zonas álgidas son: en la costa, los municipios de Tumaco, Barbacoas e Iscuandé y en la cordillera Policarpa, Cumbitara, Leiva y El Rosario, lugares donde deben aplicarse planes especiales de contingencia y salvaguardia de la vida como valor primario y eje de todas las acciones a seguir ". 

Durante el segundo panel referente a territorios y defensa del agua, se hizo énfasis en el desconocimiento de las vocaciones productivas de la región, puesto que por ley se ha destinado a zonas de reserva forestal buena parte del territorio lo que ocasiona conflictos con los campesinos por el escaso acceso y derecho que tienen de la tierra, distinto sucede con las comunidades negras e indígenas, quienes con el reconocimiento constitucional de comunidades étnicas tienen prioridad en los procesos de titulación. Para el profesor Franco Ceballos "para pensar la relación agua-territorio son fundamentales tres dimensión: comunitaria, natural y espiritual, al hablar sobre el derecho al agua es importante considerar no solo el derecho humano sino también los derechos del agua y del territorio, derecho a la existencia, derecho a la generación armónica de sus ciclos vitales y a una reparación integral por los daños  que ocasiona el hombre".

El panel sobre movimientos sociales y participación habló sobre la posibilidad de que el movimiento indígena, afro y campesino se puedan juntar como movimiento agrario, explicó Soraya Yie "como sucedió durante el paro agrario en 2013 donde se vio una articulación de los movimientos, mantener la articulación da fuerza pero la unidad ha sido frágil, el riesgo es que cuando no se mantienen la unión se pueden reforzar fronteras, son fronteras que sirven para consolidar sistemas de distribución desigual, lucha entre vecinos y entre parientes".

Los asistentes al foro coinciden en que para la construcción de paz es necesaria la innovación y los aportes desde cada uno de los municipios del departamento, que las comunidades sean comprometidas y participen desde las ideas que surgen en los territorios, que no se impongan modelos desde afuera que hacen perder la identidad y la visión de desarrollo de los nariñenses.  Vea también: Retos de la población civil en el posacuerdo

 

 

       

*El Convenio denominado “Construyendo Paz con Equidad desde Nariño”, es una iniciativa de trabajo conjunto entre la Fundación Humanismo y Democracia -H+D-, institución sin ánimo de lucro cuyos nes son la promoción, desarrollo, protección y fomento de estudios e investigaciones sociales y la Cooperación al Desarrollo; y el Centro de Investigación y Educación Popular –CINEP- fundación sin ánimo de lucro que anima el cambio social, trabaja por una sociedad más justa, democrática y en paz, con una opción preferencial por las víctimas del conicto colombiano. A su vez, trabaja en articulación con la Fundación SUYUSAMA y FUNDESUMA/CIMA Nariño. Este Convenio cuenta con nanciación de la Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo –AECID-. El Convenio se ha propuesto fortalecer y visibilizar a las mujeres, a través de sus organizaciones, redes y procesos, apoyando sus iniciativas de desarrollo local y construcción de paz.

 

El pasado 12 de agosto se convocó desde la Corporación de Investigación y Acción Social y Económica (CIASE), Redprodepaz, Conciliation Resources y el proyecto Iniciativas de Paz del CINEP/PPP a un encuentro para reflexionar sobre los desafíos, alcances y límites de la reconciliación en Colombia. Desde el intercambio de experiencias se invitó a pensar en estrategias que susciten un proceso social más efectivo, coordinado y coherente.

“La reconciliación implica un proceso transformador: es un lugar de llegada y no de partida”, explicó Rosa Emilia Salamanca, directora ejecutiva del CIASE. Es indispensable generar espacios propicios para que el ejercicio social de toda la ciudadanía facilite la reconciliación. En este sentido, uno de los desafíos que se encontró fue promover los procesos sociales desde la institucionalidad.

Otro de los retos es la articulación de la diversidad de apuestas y experiencias de reconciliación. Se ve con preocupación la desvinculación de metodologías que actúan en sus propios campos sin espacios de diálogo entre las mismas, como explicó Salamanca, “no hay una metodología que sea la salvadora, sino que el conjunto de metodologías expuestas son la posibilidad de una visión integral de acceso a la reconciliación”.

Se espera mantener la articulación de las organizaciones como una posibilidad de dar continuidad a la reflexión de los desarrollos conceptuales de la reconciliación y alrededor de los procesos que conlleva.

 

Gisselle Martín Chocontá
Oficina comunicaciones

 

Ante el escenario de una posible finalización del conflicto, se propuso una reflexión crítica que contribuya a la construcción de paz desde la academia. El espacio para la discusión se abrió el 16 y 17 de junio pasado con el seminario “Balance crítico de los estudios de paz en Colombia”, organizado por el proyecto Iniciativas de Paz del CINEP/PPP.

Las diferencias entre las concepciones de la paz liberal y los estudios con enfoque de subalternidad fueron uno de los puntos más destacados de las conversaciones entre los participantes. “Hay una tensión entre lo que los grupos quisieran investigar, con las agendas que vienen un poco orientadas por la cooperación internacional” explicó Fernando Sarmiento, coordinador del proyecto organizador, sobre el debate alrededor de la paz liberal y la financiación de los estudios de paz.

“La investigación para la paz debería mantener sus autonomías viendo cuales son los temas pertinentes para el país y hacer sus aportes con independencia académica”, afirmó Sarmiento insistiendo en la coherencia que deben tener los enfoques teóricos con las metodologías de investigación.

En este sentido, el investigador propuso buscar una mayor participación de las iniciativas de organizaciones y sectores sociales que trabajan por la paz, como un avance en el enfoque de subalternidad. Por ende, es necesario “crear formas de relacionamiento en donde la investigación estuviera encaminada a fortalecer esos procesos sociales, jugando un rol y papel político protagónico”, de acuerdo con Sarmiento.

Durante los dos días de encuentro se llevaron a cabo cinco mesas de discusión: paradigmas, marcos teóricos y lenguajes de investigación; enfoques metodológicos; relación de la academia con la política y la sociedad; sostenibilidad (financiera) y funcionamiento administrativo y logístico de la investigación para la paz, y; mirada transversal a estos cuatro puntos desde feminismos y perspectivas de género. Esta última destacada por el reconocimiento del rol de las mujeres en las dinámicas de paz y sus aportes desde una clara posición de rechazo a la violencia.

Al finalizar, los participantes plantearon una segunda sesión del seminario. Miembros de la Universidad Javeriana, la Universidad Distrital y la Universidad del Rosario manifestaron su interés por apoyar la preparación para la realización del evento posiblemente en el segundo semestre de este año. Además, en este espacio se pretende pensar la conformación de una red de estudios de paz en donde se deliberen otros enfoques teóricos o nuevas metodologías que aporten a la realidad actual del país. 

Luego de los procesos de paz firmados en los años 90 con grupos como el M-19, EPL y el movimiento armado Quintín Lame entre otros, algunos de los excombatientes han impulsado iniciativas productivas, crearon las cooperativa Colectivos del Café, empresa de transporte de pasajeros reconocida en Pereira y otros tantos conformaron proyectos agropecuarios en Cesar. El pasado 28 de abril se llevó a cabo la presentación del libro “Aprendizajes para la reconciliación: Experiencias de reconciliación entre excombatientes y comunidades receptoras”, como un aporte que va más allá de narrar éxitos y fracasos, que puede ser de utilidad en un momento de posacuerdos para la reconciliación de los diferentes actores de la sociedad colombiana.

En el conversatorio, los representantes de las cuatro experiencias analizadas en el texto narraron algunas de sus anécdotas sobre el proceso inicial de reinserción. “Nosotros teníamos miedo de llegar a la comunidad, y ellos de que nosotros llegáramos”, contó Blanca Aguilar, excombatiente del EPL que trabaja en Colectivos del Café. La construcción y reconstrucción de las relaciones entre los actores son parte esencial de la reconciliación.

Dentro de las reflexiones de la publicación, se destacan los factores que posibilitan la reconciliación, como las señales de cambio de los excombatientes: “Fue difícil convivir con las mismas personas que en el monte eran el enemigo, pero nos decían que debíamos demostrarle a la sociedad que si teníamos un cambio… Con el tiempo, terminamos siendo como una gran familia”, explicó Manuel Ballestas, representante de la experiencia Ganchos y Amarras del Valle, organización ubicada en Cali, que cuenta con la participación de excombatientes de las FARC y las AUC.

Asimismo, la cooperación de actores intermediadores como la Fundación Progresar y el Programa de Desarrollo y Paz contribuyen al proceso de reconciliación, tal como lo afirma César González, de la iniciativa civil Comité Cívico del Sur de Bolívar: “El acompañamiento de las ONG ha ido muy importante para la continuidad de los proyectos”.

En este sentido, se pueden generar escenarios que propicien la reconciliación pero no como acto que se impone, como se explica en el primer apartado del libro: este proceso o meta es espontáneo, dinámico y parcial. Por ello, debe gestarse desde la comunidad y no se puede garantizar su permanencia en el tiempo.

“Todo depende del apoyo de ustedes [la sociedad colombiana], que no nos dejen a mitad de camino porque no vamos a poder solos” asegura Ballestas. Para la reconciliación como proceso que involucra a todas las partes resulta insuficiente un esfuerzo unilateral, o de ser así, podrían darse experiencias de coexistencia (ausencia de violencia directa) o convivencia pacífica (reconocimiento de la existencia de un proyecto colectivo).

Además, se resaltó la importancia del acompañamiento por parte de las víctimas y excombatientes en la construcción de los proyectos como factor que facilita la reconciliación. “La paz no implica pasividad ni renunciar a los ideales, sino actuar de otras maneras, encontrar otros escenarios”, afirma Vera Grabe, exintegrante del M-19 y actual directora del Observatorio para la Paz.

Esta publicación, que habla desde la diversidad de las experiencias, permite comprender que no existe un método específico ni una forma única de llegar a la reconciliación. Sin embargo, los aprendizajes que se pueden extraer de la propia historia colombiana son una guía muy acertada para definir las acciones que pueden proporcionar las condiciones más adecuadas para crear o reestablecer las relaciones de confianza entre actores por mucho tiempo antagónicos en el conflicto.

El 12 de febrero, la alianza entre Ecopetrol, la Asociación de Fundaciones Petroleras (AFP) y el Cinep/PPP presentó la publicación “Tendencias de la sociedad civil en Colombia”, resultado de la investigación realizada entre 2013 y 2014. El evento, que tuvo lugar en el Hotel Crowne Plaza, contó con la participación de actores clave del trabajo de campo en las diferentes regiones. La labor investigativa, que fue realizada por David Rampf y Diana Chavarro Rodríguez del equipo Iniciativas de paz del Cinep/PPP, se situó en seis municipios petroleros: Acacías, Barrancabermeja, Coveñas, Puerto Asís, Saravena y Tibú.

En cada municipio se hizo una identificación de las visiones de desarrollo de la sociedad civil y un análisis de las relaciones entre ésta, el Estado y el sector privado, y de las transformaciones sociales que implicó la llegada de la industria petrolera con el objetivo de buscar un camino hacia la inclusión de la sociedad civil en la toma de decisiones sobre el desarrollo de su región. En la parte final de la publicación se hacen una serie de recomendaciones dirigidas a los actores implicados.