Como parte de los Informes País Mujeres Rurales, la Iniciativa Mujer Rural y Derecho a la Tierra de la International Land Colaition, presentamos el informe Mujeres rurales en Colombia que presenta datos unificados para entender sus condiciones demográficas, los mecanismos institucionales con los que cuentan para la garantía de sus derechos, evidenciamos las múltiples violencias y otras formas de discriminación de las que son víctimas, y visibilizamos sus estrategias de resistencia. Además, ofrece un paquete de recomendaciones para gobiernos nacionales y locales, medios de comunicación y otros actores involucrados en garantizar el acceso a la tierra y otros derechos de las mujeres del mundo rural.

Click aquí para ver el informe Mujeres rurales en Colombia completo

 

Además, más allá de las recomendaciones usuales sobre la necesidad de contar con mecanismos, rutas institucionales y espacios de participación para que las mujeres rurales puedan defender sus derechos, estos informes aportan recomendaciones resultantes del trabajo a nivel local impulsado con las mujeres y desde las mujeres. Dichas recomendaciones son útiles y necesarias para distintos contextos e incluyen:
• Se requiere generar instancias de sensibilización en temas de género e interculturalidad en donde participen todos/as los/as funcionarios/as públicos.
• Urge considerar la importancia económica y social del trabajo doméstico, así como su reconocimiento y retribución. En este marco, se requiere que las políticas públicas estén orientadas tanto al fomento de la producción como a la redistribución del trabajo del cuidado.
• Se debe invertir en infraestructura comunicacional favorable a las mujeres rurales de todas las edades y etnias.
• Los medios de comunicación no sólo deben mostrar más la perspectiva de las mujeres, también deben incorporar términos como justicia de género y cuestionar ideas como “el jefe del hogar”.
• Las estadísticas oficiales deben ser situadas: dar cuenta de diferencias etarias, geográficas, de identidad, de estado civil y territoriales (urbanas y rurales).
• Un paso necesario para cambiar la estructura patriarcal del Estado es reconocer que, si bien la elaboración de normas y decretos es importante, es crucial avanzar con su implementación.
• En este escenario, es fundamental que se asignen recursos destinados específicamente a atender las necesidades de las mujeres rurales.

Los Informes País sobre la situación de las mujeres rurales aportan información clave a tener en cuenta en cualquier tipo de iniciativa que implique a las mujeres rurales, e incluyen recomendaciones puntuales para la garantía de sus derechos. Los Informes han sido desarrollados en el marco de la Iniciativa Basada en Compromisos “Mujer Rural y Derecho a la Tierra” que impulsa la Coalición Internacional para el Acceso a la Tierra - América Latina y el Caribe (ILC ALC).

A finales de los años 70 y comienzos de los 80, el Departamento –así se llamaban en esa época los equipos– de Trabajo Rural de Cinep, conformado por León Zamosc, quien lo coordinaba, Silvia Rivera, Diana Medrano y Cristina Escobar, se dio a la tarea de apoyar a la Anuc (Asociación Nacional de Usuarios Campesinos), especialmente a su ala más radical, la llamada Línea Sincelejo, que en ese momento mostraba signos de división y debilidad organizativa así como de reflujo en sus luchas. Además de actividades de acompañamiento y educación, el equipo rural emprendió una desafiante pesquisa sobre la historia de dicha organización.[1] En esa dirección recopilaron la documentación oficial emitida por el Estado y especialmente el Incora (Instituto Colombiano de Reforma Agraria), así como la producida por los dirigentes de las distintas organizaciones campesinas, regionales y nacionales. Acudieron también al archivo de prensa del Cinep y del Incora. Y realizaron más de 150 entrevistas a lideres campesinos y funcionarios estatales. Los frutos de esa investigación fueron tres publicaciones y un rico archivo que recogía esas fuentes, que con el tiempo se conoció como el Archivo de luchas Campesinas.[2]

 Investigadores del área rural que reemplazaron a Zamosc y su equipo, guardaron celosamente este archivo no en la Biblioteca, sino en sus oficinas. Algunos tuvimos la oportunidad de revisarlo y así lo reconocimos en respectivas publicaciones.[3] Desafortunadamente la rotación de personal, cambios locativos y decisiones administrativas nada acertadas a mediados del decenio pasado hicieron que el archivo de luchas campesinas se perdiera.

 En 2017 León Zamosc, actualmente profesor de Sociología de la Universidad de California en San Diego, se enteró de esa pérdida y generosamente decidió reponerlo parcialmente entregando algunos de los documentos que guardaba en su “archivo de baúl”, según expresión Orlando Fals Borda. En efecto a comienzos de 2018 hizo entrega a la Biblioteca de Cinep de tres paquetes documentales que fueron rápidamente escaneados para preservarlos por medios virtuales.

 De esta forma el actual Archivo de Luchas Campesinas que presentamos consta de tres secciones: la primera “Documentos varios” contiene, como el nombre lo indica, algunos textos recopilados en la mencionada investigación sobre la Anuc en los años 70; la segunda guarda extractos de cerca de 150 entrevistas a líderes y dirigentes campesinos así como a funcionarios estatales de la época;[4] y la tercera abarca informes de talleres con organizaciones campesinas, hechos en 1983 por los continuadores del equipo rural con la idea de socializar dicha investigación. Esos son las fuentes originales que hoy ponemos a disposición del público, como fue el deseo de León Zamosc al donarlas.

 Mauricio Archila Neira

América Latina: auge de las luchas reivindicativas


Opiniones de algunos sectores de la Anuc-Línea Sincelejo


Entrevistas Base ANUC

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[1] Fernán González, “La experiencia del CINEP: una escuela de investigadores, en Fernán González, editor, Una opción y muchas búsquedas, Bogotá, Cinep, 1998, pp. 43-44.

[2] Los libros fueron: León Zamosc, Los usuarios campesinos y las luchas por la tierra en los años setenta, Bogotá, Cinep, 1982;Cristina Escobar, La trayectoria de la Anuc, Bogotá, Cinep, 1982; y

[3] Tal fue mi caso: Mauricio Archila, Idas y venidas, vueltas y revueltas, Bogotá, Cinep, 2003. Carlos Salgado y Esmeralda Prada también lo utilizaron en su libro Campesinado y protesta social en Colombia, 1980-1995, Bogotá, Cinep, 2000. El último investigador que pudo consultarlo fue Alexander Pereira para su tesis de pregrado sobre Orlando Fals Borda en la carrera de Historia de la Universidad Nacional en 2005.

[4] Allí se encuentran interesantes testimonios de dirigentes sociales y políticos de ese entonces; no deja de ser curioso que algunos de ellos hoy se ubiquen ideológicamente en las antípodas de lo que eran en ese momento.

La Base de Datos de Luchas Sociales de CINEP ha registrado desde 1975 la trayectoria de las luchas estudiantiles que se han dado en el país hasta nuestros días.

Este especial hace un reconocimiento a estas luchas, a los estudiantes que han sido asesinados en la defensa del derecho a la educación pública, gratuita y de calidad, a los maestros y trabajadores de las universidades e instituciones públicas que hacen parte de estas reivindicaciones y al movimiento estudiantil colombiano.

 

Una historia de luchas*

En esta línea de tiempo encontrarás los hitos más importantes de la movilización estudiantil. Desde 1910 a nuestros días, los estudiantes han sido uno de los actores activos de movilización más importantes en Colombia.

 

 

 Radiografía de las luchas estudiantiles : de las motivaciones a los retos.

¿Por qué es importante la movilización hoy?

Mauricio Archila, investigador del equipo de Movimientos sociales y profesor de la Universidad Nacional de Colombia reflexiona sobre algunos puntos importantes para entender la movilización estudiantil del 10 de octubre de 2018.

 

 

*Este especial fue elaborado con la información suministrada por el equipo de Movimientos sociales del Cinep/PPP

Equipo de Movimientos sociales

Mauricio Archila
Martha Cecilia García
Leonardo Parra

Equipo de comunicaciones 

Miguel Martínez
Mónica Osorio Aguiar
Laura Inés Contreras Vásquez

 

Según la Comisión interamericana de control contra el abuso de la droga, trece años de edad es, en promedio, el inicio de la drogadicción en Colombia. En un amplio margen, la marihuana es la más usada en el país. La encuesta mundial de Global Drugs Survey realizada este año en Colombia, a 1439 personas, de veintiocho años de edad en promedio, arrojó que el sesenta por ciento de personas consumió marihuana, en tanto que cerca del veintisiete por ciento admitió haber consumido LSD, basuco y cocaína. Igualmente, no deja de inquietar que el alcohol sea la sustancia legal más consumida en el país, el 94% de encuestados afirmó haber bebido alcohol durante el último año. Ahora bien, mientras la adicción sea tratada solo como un tema de orden criminal y se ejerza una acción de persecución y de penalización y no se la comprenda como un fenómeno de salud pública y de una sólida formación humana, en un contexto social que impone modelos de mercado consumista y la postre violentos, las estrategias para manejar el consumo tendrán como efecto cambios limitados y de bajo impacto, como lo atestiguan los resultados obtenidos hasta el momento.

En el otro extremo está la cadena del mercado mafioso y criminal del narcotráfico que vive de 250.000.000 de consumidores en el mundo, un 5 % de la población adulta mundial, según el informe sobre drogas de Naciones Unidas del año pasado. Un mercado que mueve capitales incalculables y que nutre una economía ilegal combinada con una amplia gama de sectores de la economía legal, incluidos los capitales financieros mundiales, el uso de la química y de las armas. En el mercado del narcotráfico no solo están implicadas las mafias que comercializan las drogas, sino que existe todo un proceso de lavado de capitales que impregnan la globalidad de la economía mundial. Por eso, las estrategias que por muchos años han atacado el narcotráfico como la aspersión de glifosato, la interdicción de las rutas y la persecución a los campesinos cocaleros, no dan el resultado esperado. Si no se interviene todo el sistema de manera integral: la cadena de producción, comercialización y acumulación de capital y, si no se piensa seriamente en políticas públicas para la atención a la salud y la educación integral, con un compromiso internacional, no será posible generar avances en la solución a este grave fenómeno global.

El Papa Francisco, en el encuentro de la Pontificia academia de las ciencias hace dos años, expresó: “La droga es una herida en nuestra sociedad que atrapa a mucha gente. Ellas son víctimas que han perdido su libertad para caer en esta nueva esclavitud que podríamos llamar «química». No hay una única causa que lleve a la dependencia de la droga, son muchos los factores que intervienen: la ausencia de familia, la presión social, la propaganda de los traficantes, el deseo de vivir nuevas experiencias, etcétera. Cada persona dependiente debe ser escuchada, comprendida, amada y, en cuanto posible, sanada y purificada. Sabemos que el sistema de distribución, más que la producción, representa una parte importante del crimen organizado. No queda otro camino que el de remontar la cadena que va desde el comercio de drogas en pequeña escala hasta las formas más sofisticadas de lavado, que anidan en el capital financiero y en los bancos que se dedican al blanqueo del dinero sucio”.

Luis Guillermo Guerrero Guevara
Director Cinep/Programa por la paz.

 

Las empresas son quizás una de las más extendidas formas de organización social de la actualidad. Como bien sabemos, ellas responden a una particular manera de formalizar la contradicción clásica entre capital y trabajo, respondiendo a diversas necesidades del mercado o de una comunidad. Ellas, además de responder a una función económica, están formadas por personas y para personas, lo cual significa que se encuentran circunscritas a los contextos sociales que las originan. Las empresas están incrustadas en las sociedades y no puede subsistir al margen de las mismas. Históricamente, las empresas como representantes del sector privado en Colombia, han tenido un rol fundamental en la construcción de nuestro Estado-nación; pero a su vez, en un contexto de neoliberalización económica y reducción de la capacidad estatal, han venido ganando un papel hegemónico en las orientaciones políticas y en los modelos de desarrollo que se han priorizado a nivel nacional como regional.

A pesar de su importancia, nuestra capacidad para pensar las empresas parece más bien limitada. Por lo general, los debates parecen remitirse bien sea a reflexiones apologéticas y narrativas institucionales que en el mejor de los casos desembocan en los modernos discursos de sostenibilidad empresarial. O, de otra parte, los ejercicios analíticos realizados desde las ciencias sociales, caen fácilmente en posiciones binarias que tienden a estigmatizar de facto el rol empresarial en cualquier contexto en el que se mencione.

Por lo anterior, la presente convocatoria de la edición 212 de la Revista Controversia, invita a participar a autoras/es nacionales y extranjeras/os en este ejercicio que busca analizar los diferentes modelos empresariales que conviven, compiten, dinamizan y entran en conflicto con diversos sectores de la sociedad colombiana, especialmentre los de su entorno. En términos generales buscamos comprender los vínculos y tensiones entre el sector privado empresarial y las diversas comunidades, especialmente rurales, en temas que tengan que ver con: i) análisis transnacionales y/o regionales de los agro-negocios; ii)  impacto social de la intervención empresarial que, por su naturaleza o contexto, involucre una revisión en torno a temas de Derecho Internacional Humanitario y/o Derechos Humanos; iii) procesos de resistencia y organización social frente a la intervención empresarial y eventuales escenarios de negociación o gestión de conflictos; iv) experiencias significativas de vínculo o trabajos mancomunados entre empresas y comunidades y;  v) importancia del sector privado, cooperativo u asociado para la construcción de paz y desarrollo territorial en la región.

En este número contaremos con la colaboración de Carlos Duarte, del Instituto de Estudios Interculturales de la Pontificia Universidad Javeriana de Cali, como Editor encargado del dossier.

Fechas:

Apertura: 30 de septiembre de 2018
Cierre: 15 de noviembre de 2018
Publicación: diciembre de 2018
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Consulta aquí el Manual de publicación para autores

 https://www.revistacontroversia.com