Los próximos 26 y 27 de septiembre en la Pontificia Universidad Javeriana y en el Cinep/Programa por la Paz se llevará a cabo el Seminario Paz 2018 que busca poner en diálogo los proyectos latinoamericanos de construcción e investigación de paz con una mirada decolonial.

Las teorías decoloniales han estudiado la raza, el género, la sexualidad, las fronteras, los movimientos sociales, la subalternidad, el feminismo, la representación y las epistemologías, entre otros temas. Es por esto que, este seminario busca poner en diálogo las teorías del norte global con las construcciones y miradas que se han tejido desde Latinoamérica.

A propósito de este Seminario Paz, hablamos con Erika Parrado, investigadora de la línea de Iniciativas de Paz que ha participado en la construcción de este espacio, en conjunto con la Maestría de Estudios de Paz y Resolución de Conflictos de la Pontificia Universidad Javeriana.

¿Cómo y por qué nació la idea de este seminario ?

Desde la línea de Iniciativas de Paz veníamos pensando cómo abordar la investigación para la paz desde enfoques que no se centraran únicamente en tomar como referencia los conceptos y los teóricos que tradicionalmente en la investigación para la paz se han utilizado. No porque no sean útiles, sino porque consideramos que su lugar de enunciación es ajeno a las dinámicas propias de los contextos de América Latina.

En ese orden de ideas, pensamos que era importante introducir nuevos enfoques y perspectivas que permitieran entender el porqué de ciertos fenómenos que se dan dentro de los procesos de construcción de paz, por ejemplo, por qué las mujeres utilizan ciertas estrategias en un contexto como el colombiano o por qué el movimiento afro o el movimiento indígena en América Latina ha tenido que enfrentarse a ciertos tipos de violencias que probablemente no ha vivido en otros lugares del mundo.

¿Qué es el enfoque decolonial?

La perspectiva decolonial surge como una apuesta de teoría crítica latinoamericana de muchos investigadores que comenzaron a pensar la forma en la que se estructura el poder y en la que ciertas violencias han incidido en la constitución de ciertos fenómenos políticos en América Latina.

Todo el enfoque decolonial tiene como pregunta principal: ¿qué pasa con el poder? Además,el poder no se puede entender como algo ajeno, como una estructura institucional, sino que el poder, al ser reticular y estar transversal, implica hacerse preguntas por las dinámicas patriarcales que se generan en el contexto latinoamericano por el colonialismo y el neocolonialismo como procesos históricos y políticos y el problema de la modernidad.

A partir de estos tres gruesos analíticos se desprenden una serie de propuestas que involucran temáticas asociadas, por ejemplo, a los feminismos indígenas, a los afrofeminismos, a teorías críticas que involucran el concepto de raza y de etnia y que también abordan de manera particular los fenómenos en términos de metodologías de investigación.  Una de las grandes apuestas de este enfoque es reconocer los saberes de los movimientos sociales, indígenas y campesinos nacidos en las luchas en América Latina, eso lo constituye en una propuesta contra hegemónica para responder a las dinámicas del patriarcado, del colonialismo y de la modernidad.

¿Cuál es la importancia de la investigación para la paz desde y para América Latina?

Tenemos la posibilidad de hablar desde un Centro que  ha pensado otras formas de hacer investigación, que reconoce los saberes que precisamente surgen en los procesos de reivindicación de derechos y, en ese sentido, no es que el tema se haya agotado con el abordaje de la perspectiva decolonial y los movimientos sociales, sino que implica también pensarnos las particularidades de las estrategias y los mecanismos de construcción de paz en lo territorial.

Es decir, cómo desde los procesos mismos de resistencia y de construcción de paz territorial se pueden entender esas otras formas de hacer paz o de construir paces que están atravesadas por la condición de género, por la raza, por la clase, pero también una serie de violencias simbólicas que aparecen y que normalmente no son reconocidas. Es distinto hablar de construcción de paz en Colombia que hablar de construcción de paz en África por fenómenos, contextos y procesos socio históricos distintos, pero también por el elemento cultural.

¿Cómo reelaborar los discursos y prácticas?

No tiene sentido asumir la categoría de investigador experto que llega con un aparataje teórico a intentar entender una realidad que desconoce, sino que sean las mismas personas que viven eso quienes asuman su papel como sujetos activos dentro del proceso de construcción del conocimiento. Eso es una apuesta, de una u otra manera, por volver más difusos los límites entre conocimiento académico y saber popular. 

Por eso es tan importante hacer ejercicios de sistematización de experiencias de construcción de paz que permitan a los propios procesos entender cuáles han sido sus apuestas como organización, como movimiento, como experiencia y qué han hecho ellos para dar respuesta a ciertos contextos violentos.

¿Por qué es importante un seminario como este donde van a converger diferentes movimientos sociales, la academia y organizaciones de la sociedad civil?

  1. Porque permite tejer puentes y establecer espacios de diálogo que permitan el intercambio entre la academia, los movimientos sociales, los movimientos indígenas, el movimiento afro, de mujeres y la sociedad civil en general porque desde allí es que, se pueden reconocer la diversidad de apuestas.
  2. Para entender cómo desde otros campos disciplinares, como los estudios culturales, se han hecho propuestas críticas que tienen mucha utilidad para el campo disciplinar de la investigación para la paz. Entonces, reflexionar sobre la importancia de sobrepasar las barrera del conocimiento en los estudios de paz y reconocer que mucha gente está apostándole a otras formas de investigar esas temáticas que, si bien, pueden nutrirse de los teóricos clásicos o de lo que ya muchos han venido trabajando, también puede entenderse en contextos particulares.
  3. Porque hasta hoy en Colombia ha habido muy pocos intentos por generar un espacio donde desde el enfoque decolonial se aborden temas de paz y es importante ya que la paz se ha entendido y leído con un enfoque muy institucional, muy cercano a la teoría liberal o en enfoques muy micro, que implican lo relacional, pero no necesariamente proponen esas visiones de integralidad de la paz que se ven transversalizadas con los elementos de raza, género y poder. Son pocas las personas que, en el país, intentan trabajarlo desde ese enfoque.

Consulta la agenda de los dos días de seminario aquí

En el siguiente enlace podrás hacer la inscripción para asistir al evento:  https://goo.gl/s3b1yD

 

Laura Inés Contreras Vásquez

Equipo Comunicaciones

 

El espíritu de la innovación

  • Nov 16, 2018
  • Publicado en Prensa

Para este mes, el P. Carlos Eduardo Correa Jaramillo, S.J., Provincial de la Compañía de Jesús en Colombia, nos recuerda que la innovación tiene que ver con la búsqueda permanente de aquello que más y mejor aprovecha para el crecimiento humano en todas sus dimensiones y para generar relaciones de armonía con todo lo que nos rodea, en la perspectiva de la búsqueda de la vida plena y abundante propuesta por Jesús.

Vivimos en una sociedad en donde se habla mucho de innovación. Bastantes personas están dedicadas a buscar formas de innovar en las diferentes áreas del conocimiento y en los diversos procesos de desarrollo social, económico, cultural, político y ambiental. Se trata de buscar maneras novedosas de responder a los desafíos que nos plantean la formación de las personas, los modos de producción en el trabajo, las relaciones entre los individuos y los pueblos y en otros campos de la vida humana en general. En el fondo de toda esta dinámica, aparece la pregunta por nuevas propuestas para llevar adelante procesos que nos ayuden a avanzar en el mejoramiento de la vida humana y del medio ambiente.

Pero es necesario que siempre nos preguntemos por el espíritu que mueve el deseo de innovar, ya que en el fondo de muchos de estos procesos de innovación lo que aparece es una mera motivación por el lucro de unos pocos, olvidando criterios éticos que apunten al buen vivir de todas las personas y al cuidado de nuestra casa común.

Desde nuestra experiencia de Dios, en la tradición de la Compañía de Jesús, siempre hemos buscado su “Mayor Gloria” a través de una permanente innovación, que busca el mejor servicio a los demás. El Papa Francisco nos insistió, en la Congregación General 36, en la necesidad de vivir continuamente el “Magis” desde la perspectiva de “lo que más aprovecha”; “de ese plus que nos lleva a iniciar procesos, a acompañarlos y a evaluar su real incidencia en la vida de las personas, ya sea en cuestiones de fe, de justicia o de misericordia y caridad… Porque el “Magis” es el fuego, el fervor en acción que sacude dormideras” (CG 36, p. 152).

Podemos decir que, desde la perspectiva de la tradición jesuita, la innovación tiene que ver con la búsqueda permanente de aquello que más y mejor aprovecha para el crecimiento humano en todas sus dimensiones y para generar relaciones de armonía con todo lo que nos rodea, en la perspectiva de la búsqueda de la vida plena y abundante propuesta por Jesús. Éste es el espíritu que nos moviliza a la innovación hoy y que nos permite ofrecer respuestas pertinentes a las grandes preguntas que surgen en muchos aspectos de la vida.

Para concretar un poco más lo que les he venido planteando, quiero expresarles algo que considero muy importante para uno de los apostolados más significativo que realiza la Compañía de Jesús: el educativo. Desde hace un tiempo hemos venido hablando mucho de la necesidad de innovar en nuestra propuesta educativa; de buscar las mejores maneras de formar integralmente a las personas que participan en estos procesos de crecimiento humano; de potenciar las capacidades de todas ellas en la dimensión espiritual, ética, afectiva, cognitiva, corporal, estética, comunicacional, sociopolítica y de armonía con la naturaleza; de ofrecer pedagogías y didácticas adecuadas a las nuevas generaciones. Todo esto tiene que ser hecho desde el espíritu mismo del Evangelio.

Es fundamental, entonces, que todos los esfuerzos que hagamos por innovar los realicemos desde la lógica misma del amor de Dios, manifestado plenamente en Jesús: un amor que responde a las necesidades del otro, que se hace solidaridad con los que sufren o padecen cualquier clase de exclusión, que se entrega para buscar lo mejor para todos y no sólo para unos pocos, que se hace misericordia, compasión, justicia, equidad, perdón, reconciliación y paz; es decir, desde la lógica del que “sale de su propio querer e interés” (EE. 189). Este es el espíritu de nuestra innovación, ya que desde la mirada y el corazón de Dios todo se va haciendo nuevo hasta alcanzar la plenitud para la que hemos sido hechos por Él.

 

El pasado 23 de agosto en Ciudad de México, la Universidad Iberoamericana (IBERO) institución educativa jesuita fundada en 1943 llevó a cabo el relanzamiento del Protocolo para la Prevención y Atención de Violencia de Género.

El evento contó con las intervenciones del Rector de la Universidad IBERO, David Fernández Dávalos, S.J; Luis Felipe Canudas, presidente del Comité de Género de la Universidad, Jorge Meza Aguilar, director general de vinculación Universitaria, y Magda Beatriz López, coordinadora de la línea de Mediación y Reconciliación del Cinep/ Programa por la Paz en Colombia.

Durante el encuentro se resaltó la importancia del protocolo como un plan de acción ante una problemática que permea las instituciones educativas y a todos los ámbitos de la vida, en palabras de Magda López “Este momento, más allá de la formal o normativo, tiene un sentido simbólico de gran relevancia histórica y ética para este Alma Máter. Esto porque trasciende la vida cotidiana en el campus: es una conquista política de la comunidad educativa en materia de derechos humanos”

A lo cual adhirió el Mtro. David Fernández “para la Universidad Iberoamericana Ciudad de México y Tijuana, el Sistema Universitario Jesuita (SUJ) y la Compañía de Jesús, la igualdad de género es parte fundamental del nuevo rumbo que se está trazando. Lo entendemos como un camino también para lograr la equidad y la justicia social, el desarrollo y la paz positiva (aquella donde la discriminación y el respeto a los derechos humanos se convierten en temas centrales) en todo el país y en el mundo”.

Este tipo de iniciativas responde a la pobre acción que existe al respecto tanto a nivel nacional como internacional y aunque su implementación es de carácter privado (dentro de la institución) establece un ejemplo para que estrategias así puedan aplicarse en otros ámbitos tanto privados como públicos.

 Por otro lado, el Protocolo es principalmente de carácter preventivo, pero también establece sanciones a quienes lleguen a cometer alguna acción violenta. Del mismo modo, cumple la función de recordatorio de corresponsabilidad que tiene la sociedad sobre la defensa de los derechos humanos “solemos observar los derechos sólo en relación a la exigibilidad y garantías del Estado; pero pocas veces nos detenemos a pensar como desde la cotidianidad- ámbito privado- atropellan y vulneran los derechos. Es una suerte de violencia invisible, por lo cual el protocolo hace un llamado a hacerla visible, prevenirla y denunciarla.” Señaló la Coordinadora de la línea de Mediación y Reconciliación de Cinep/PPP.

Ahora bien, los retos y desafíos están en que este Protocolo sea conocido y aplicado por la comunidad educativa y que además trascienda este espacio, “El asunto no se va a resolver de la noche a la mañana, pero quiero dar la garantía a todas y todos que estamos decididos, indudablemente a construir una cultura de paz, de concordia, de respeto y colaboración igualitaria entre los distintos géneros, de aprecio por la diversidad humana y sexual de nuestra Universidad”, expresó Mtro. David Fernández Dávalos S.J.

 

 

Atendiendo al mandato dado por la Comisión de Seguimiento, Impulso y Verificación a la Implementación del Acuerdo Final – CSIVI-, el Centro de Investigación y Educación Popular- CINEP y el Centro de Recursos para el Análisis de Conflictos – CERAC, han ejercido desde noviembre de 2017 como Secretaría Técnica del Componente de Verificación Internacional – STCVI-, con la responsabilidad central de presentarle informes periódicos a los Verificadores Internacionales, expresidentes Felipe González y José Mujica, con el fin de contribuir al proceso de verificación e impulso al Acuerdo Final (A.F.) firmado el 24 de noviembre de 2016 entre el Gobierno y la guerrilla de las FARC, hoy, el partido Fuerza Alternativa Revolucionaria del Común- FARC.

 

Tercer informe de verificación de la implementación del Acuerdo Final de Paz en Colombia para los Verificadores Internacionales Felipe González y José Mujica 

Migración de hermanos venezolanos a Colombia 

Según Migración Colombia solo el año pasado, cerca de 800.000 personas entraron de Venezuela al país. De ellas, aproximadamente, el 70% se quedaron legalmente y el 30% ilegalmente. Sin embargo, estos datos de Migración Colombia pueden quedarse cortos, muchas personas no son contabilizadas. Existen trochas fronterizas no controladas y un número importante de personas pueden tener, legalmente, la doble nacionalidad; producto de que, en la década de los años setenta del siglo pasado, alrededor de cinco millones de colombianos migraron y algunos se establecieron en el hermano país con el fin de buscar mejores las oportunidades económicas, de la misma manera que hoy las personas que llegan de Venezuela, por otras razones históricas, lo están haciendo al migrar a Colombia.

De otra parte, se observa que no todos los migrantes venezolanos se radican en Colombia, hay quienes usan el país como una estación de paso para llegar a otros destinos, tales como: Ecuador, Perú, Chile, Estados Unidos, Panamá, Costa Rica, México, Brasil y España. Lo cierto es que a medida que la crisis política, social, y económica empeora en Venezuela, más y más venezolanos huyen de su país cada día. Especialmente, los venezolanos pobres, que enfrentan escasez de alimentos y medicinas, y que no pueden mantener a sus familias, buscan refugio en el extranjero como una forma de escapar de su situación.

Algunos países de la región han adoptado medidas para restringir la migración venezolana, otros han optado por una respuesta más humanitaria facilitando visas especiales, solicitudes de asilo y de residencia, al mismo tiempo que abordan las necesidades de refugio y oportunidades económicas para los migrantes. Sin embargo, la situación es frágil. A medida que crezca el flujo de migrantes y la crisis venezolana continúe, los argumentos nacionalistas y xenófobos también crecerán, creando un ambiente para las políticas anti-inmigrante.

En Colombia las nuevas regulaciones impuestas en febrero pasado ponen en peligro a los migrantes venezolanos. Estas reglas, sumadas a los obstáculos para obtener documentos en Venezuela ponen a miles de venezolanos en riesgo de ser explotados en el sector informal. Tampoco el país ofrece una política humanitaria seria.

El documento de Aparecida en los números 414 y 415: “Entre las tareas de la Iglesia a favor de los migrantes, está indudablemente la denuncia profética de los atropellos que sufren frecuentemente como también el esfuerzo por incidir, junto a los organismos de la sociedad civil, en los gobiernos de los países para lograr una política migratoria que tenga en cuenta los derechos de las personas en movilidad. Los migrantes deben ser acompañados pastoralmente por sus Iglesias de origen y estimulados a hacerse discípulos y misioneros en las tierras y comunidades que los acogen. Los migrantes que parten de nuestras comunidades pueden ofrecer un valioso aporte a las comunidades que los acogen.”

 

Luis Guillermo Guerrero Guevara

Director Cinep /Programa por la Paz