El equipo Movimiento sociales del Centro de Investigación y Educación Popular/ Programa Por la Paz (CINEP/PPP) presentó en Bogotá su más reciente publicación: “Hasta cuando soñemos”. Extractivismo e interculturalidad en el sur de La Guajira.

El evento, que se llevó a cabo el jueves 14 de abril y tuvo lugar en el auditorio Margarita González de la Universidad Nacional, contó con la participación de Alejandro Angulo, S.J., Camilo Borrero y Rosembert Ariza como comentadores, y de Mauricio Archila, investigador del CINEP/PPP.

“Hasta cuando soñemos” es el resultado de la investigación “Teoría y práctica del diálogo de saberes: la consulta previa en La Guajira”, realizada con el apoyo financiero de Colciencias con el objetivo de generar conocimiento sobre el diálogo de saberes y sistematizar la manera como esta traducción intercultural se pone en práctica en el proceso de Consulta Autónoma de la comunidad wayuu del Resguardo Provincial en Barrancas.

Uno de los aportes de esta publicación es que muestra cómo se rompe la promesa del carbón y la extracción como motor del desarrollo. “El libro hace visible la gran sabiduría y la propuesta de vida del pueblo wayuu frente a los problemas sociales que padecen como consecuencia de procesos de desarrollo basados en la explotación de recursos naturales”, expresó Luis Guillermo Guerrero, director general del CINEP/PPP.

De acuerdo con Camilo Borrero, Coordinador del Doctorado en Derecho de la Universidad Nacional de Colombia, el libro demuestra que es posible el trabajo colaborativo entre investigadores sociales, activistas y comunidades en la reconstrucción de la historia y de la memoria sobre el territorio para las acciones futuras.  

“Me parece maravilloso porque puede ser leído por personas que tengan intereses diversos, por comunidades que deseen conocer cómo ha sido la consulta previa y cómo es la consulta autónoma en un determinado caso. También por activistas y ONG porque trata sobre la investigación y la acción colaborativa”, aseguró Borrero.

Para Rosembert Ariza, profesor del Departamento de sociología de la Universidad Nacional de Colombia, “el libro nos actualiza en datos muy interesantes de la situación de vida de un pueblo, de sus sueños, de sus perspectivas y de su cosmovisión. Está actualización sirve para construir una concientización de lo que va a pasar en el país a largo, mediano y corto plazo”.

Por su parte, para Alejandro Angulo, S.J., coordinador del Banco de Datos de DD. HH. y Violencia Política del CINEP/PPP, el libro analiza muy bien los motivos por los que hay que cuidar uno de los territorios más importantes y más bellos del país y a una de las poblaciones más vulnerables. “El libro hace una crítica de cómo se ha descuidado a esta población y sugiere remedios. Me parece que realmente aporta tanto a las políticas públicas como al conocimiento científico”, aseguró Angulo.

El significado de “Hasta cuando soñemos”

Este nombre habla de la relación entre las comunidades wayuu, sus territorios y su cosmogonía indígena, según la cual la sabiduría y la ruta a través de la que se toman las decisiones en las comunidades están en los sueños.

Además, frente al afán de la empresa Cerrejón por lograr una respuesta respecto a las consultas previas, que se necesitaban para la aprobación del proyecto que amenazaba con la desviación del río Ranchería, los líderes de las comunidad de Provincial siempre respondieron: “Hasta cuando soñemos”.

¿Por qué leerlo?

Mauricio Archila, investigador del CINEP/PPP y autor de la publicación, considera que a propósito de la discusión sobre la aprobación de la licencia de exploración en La Macarena, “Hasta cuando soñemos” puede servir para reflexionar sobre el papel de la consulta autónoma de las comunidades como una alternativa a la consulta previa.

Escucha y descarga el audio del evento

 

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Ante la opinión pública presentamos el pasado 13 de abril el “Informe 2015 sobre la situación de derechos humanos y DIH en Colombia”. CINEP/Programa por la Paz y el Banco de Derechos Humanos y Violencia Política ven con preocupación las sistemáticas violaciones a los derechos humanos y al Derecho Internacional Humanitario en Colombia y alertan sobre el riesgo que representa para la vida y la garantía del derecho a defender el aumento de las amenazas de grupos paramilitares en contra de líderes sociales y defensores de DD.HH.

Con relación a las violaciones a los derechos humanos por persecución política, abuso de autoridad e intolerancia social, se reportaron como principales presuntos responsable los paramilitares con 1064 hechos victimizantes, seguidos por la Policía Nacional con 572, el Ejército Nacional con 292. Las regiones más afectadas son Bogotá con 375 hechos, seguido por Cauca con 237, Santander con 188, y Valle del Cauca con 175. Con respecto al método de victimización más utilizado en Bogotá y Cauca es la amenaza; mientras que en Santander priman las ejecuciones extrajudiciales. Pero también se reportan casos de victimización como las ejecuciones extrajudiciales y las detenciones arbitrarias.
 
Según Luis Guillermo Guerrero Guevara, director general del CINEP/Programa por la paz, “una sociedad que amenace, persiga, asesine y desaparezca a sus defensores de derechos humanos es una sociedad que camina por los senderos de la antidemocracia, es una sociedad éticamente enferma, una sociedad con muchos desafíos para construir una paz con equidad, con justicia y con el reconocimiento profundo de la diversidad y dignidad de todos sus ciudadanos”.
 
Por otro lado, el registro hecho por el Banco de Datos de Derechos Humanos y Violencia Política del CINEP/PPP confirma que la “guerra sucia sigue vigente en Colombia”, en palabras de Guerrero, puesto que en los casos de amenaza y asesinato, documentados durante 2015, los presuntos responsables actuaron de manera encubierta y no existen hasta el momento posibilidades de saber quiénes fueron los perpetradores. Esta idea la complementó Javier Giraldo,S.J., investigador del Banco de datos de Derechos Humanos del CINEP/PPP, explicando en contraste lo que sería una “guerra limpia”, dijo: “¿Que sería una guerra limpia? Aquella que establece parámetros entre combatientes, por su parte la guerra sucia es la que quiere destruir una persona porque tiene ideas contrarias usando métodos clandestinos”.
 
Otro de los asuntos que preocupan es la creciente criminalización de la protesta social mediante la judicialización de líderes sociales, ambientales y defensores de derechos humanos que da cuenta de las variaciones de la violencia y atentan contra la superación del conflicto armado, “la defensa de los derechos humanos es el primero de nuestros deberes de paz”, afirmó Alejandro Angulo, S.J., coordinador del equipo de Derechos Humanos del CINEP/PPP.
 
Como caso regional Erika Agredo, líder y activista de la organización Territorios  por la vida digna en el Cauca, presentó la situación de los defensores de derechos humanos en este territorio, según Agredo, “el accionar paramilitar ha sido sistemático, 2015 fue el año de la amenazas y al parecer 2016 será el año de los asesinatos”. Según Agredo, en los últimos dos meses se han dado asesinatos de líderes afrodescendientes, campesinos e indígenas. Agredo señaló con nombre propio cinco de estos casos. 

 

 

 Este año Colombia ha sido testigo de un fuerte debate público sobre la venta de las empresas públicas, todo a raíz de la venta de la generadora de energía Isagen. El debate se mantiene. Circulan por los medios de comunicación cuestionamientos sobre qué tan bueno es que el Estado se quede con los activos públicos o se deshaga de ellos. De qué forma la empresa pública puede ser sostenible. Qué tanto le aporta la privatización a la productividad del país. 

A propósito del debate público, pero más allá de la coyuntura en Rompecabezas nos interesa revisar cuál ha sido la historia de las privatizaciones en el país, qué significa para una sociedad vender las empresas públicas, qué efectos económicos, sociales y culturales tiene la privatización y cuáles serían las estrategias para hacer de la empresa pública una empresa sostenible y productiva. Bienvenidos.

Invitados:

In memoriam

A los 69 años de edad, y de manera intempestiva, el día 23 de febrero pasado falleció en la ciudad de Medellín,  Horacio Arango Arango, S.J. En ese momento se desempeñaba como Director de la Misión Regional de la Compañía de Jesús en Antioquia, Rector del Colegio San Ignacio y Director de la Fundación Centro de Fe y Culturas (que él y Francisco de Roux) idearon para una presencia significativa de la Compañía de Jesús en Medellín. Cargos estos que requerirían más de una persona para desempeñarlos pero, que en caso concreto de Horacio, podía llevarlos adelante idóneamente, junto con muchas otras actividades y misiones.

Conocí a Horacio a principios del mes de febrero de 1967 cuando, en compañía de Javier Giraldo y otros dos compañeros, tuve el honor de recibirlos en el aeropuerto El Dorado y acompañarlos hasta la población de Santa Rosa de Viterbo (Boyacá) en donde continuaríamos el proceso de formación al interior de la Compañía de Jesús.

No es fácil para mí escribir estas líneas, tratando de hacer una semblanza, del compañero jesuita, del colega sacerdote y del amigo sincero y siempre muy cercano.

He leído casi todo de lo que se ha escrito sobre Horacio en estas semanas y, con pleno conocimiento, estoy totalmente de acuerdo y puedo dar crédito de que es verdad: un gran ser humano; siempre dispuesto a escuchar, a comprender y a entusiasmar; un hombre preocupado por los sensibles signos de inequidad de nuestra sociedad; un hombre al lado de los pobres y marginados, desde que era estudiante jesuita; un hombre preocupado por la paz, la reconciliación y el perdón entre los colombianos; un ser humano sensible antes las debilidades y flaquezas de quienes éramos sus amigos; un ser humano con un enorme corazón, enamorado del Señor Jesús y de sus amigos y amigas; siempre solidario y presente en los diversos procesos personales.

Ese gran corazón fue el que le falló esa fatídica mañana del miércoles 23 febrero porque en él albergaba muchas preocupaciones, dificultades y decepciones que sólo unos pocos conocíamos; pero que, en mi caso personal, nunca pensé que fueran a afectarlo tanto.

Horacio estuvo vinculado al CINEP a finales de la década de los años 70, por poco tiempo, cuando estaba terminando su Maestra en Ciencia Política en la Universidad Javeriana y preparaba su trabajo de grado sobre el proceso del MOIR en el panorama político del país. En ese momento no fue fácil que se lo aceptara a formar parte del equipo porque, en un sector del CINEP de esa época, muy polarizado,  Horacio era el sobrino de Gerardo Arango S.J., Provincial del momento, y al interior de la institución no se tenía confianza con el Provincial. Horacio, sin embargo, queriendo mucho a su tío, se aguantó esa sospecha y ese escrutinio, y salió adelante. Muchos años después, cuando fue Provincial, siempre estuvo del lado y en la defensa del CINEP.

Paz en tumba de un gran ser humano…. Y de mi mejor amigo.

Bernardo Botero, S.J., Miembro del Equipo CINEP 1974-2005.

 

 

Garantizar sus derechos, reconocer sus propuestas