Las próximas elecciones presidenciales se están desarrollando de una manera bastante interesante por la complejidad de la situación política en Colombia.[1] Este artículo se basa en un estudio desde afuera que analiza los escenarios más probables para la elección de ciertos candidatos y los efectos que ese candidato puede tener sobre la implementación de los acuerdos de paz.

 Los autores han concebido tres posibles escenarios presidenciales y cómo estos puede llegar a afectar la implementación del proceso de paz[2]. La mayoría de los escenarios considera que estas elecciones pasarán a una segunda ronda, y eso se toma en cuenta en las predicciones. Los colombianos han sido abrumados con debates, discursos, propaganda política y la situación del proceso de paz, pero no sobre la realidad política de su país. Una realidad que estas elecciones han sacado a flote, resaltando la aguda polarización que siempre ha caracterizado la política del país.

Escenarios presidenciales

Los siguientes escenarios se presentan como los más probables a darse el próximo 27 de mayo y no se presentan en ningún orden de preferencia. Los autores estiman que cualquiera de estos escenarios sería posible.

Escenario I: Iván Duque vs. Germán Vargas Lleras

Si la izquierda se mantiene fragmentada y no puede formar un electorado sólido detrás de Gustavo Petro, y Petro no obtiene resultados tan altos durante el día de las elecciones como lo ha hecho en las encuestas, predecimos que la primera ronda de elecciones se realizará entre dos candidatos de derecha, Germán Vargas Lleras e Iván Duque. El fracaso de consolidar el apoyo del centro y la izquierda podría resultar costoso para los candidatos que representan esos sectores, ya que Petro y Fajardo probablemente necesitarían formar una coalición para poder lograr la presidencia y mantener la política fuera de las dinámicas tradicionales. La posibilidad de que Duque gane en la primera ronda es menos probable, ya que Vargas Lleras ha ganado oficialmente el apoyo del Partido de la U y tiene un electorado en crecimiento.

Escenario II: Germán Vargas Lleras vs. Gustavo Petro

Para Germán Vargas Lleras, la maquinaria – el control sobre gran numero de votos que ejerce una fuerte influencia en la política y sobre todo en las elecciones – será fundamental para su candidatura. Si la maquinaria (que no ha aparecido en las encuestas, pero que apareció en las elecciones del Congreso) aparece en las urnas el día de las votaciones, Vargas Lleras podría llegar a vencer a Duque en la primera ronda y pasaría a la segunda ronda. Entonces enfrentaría a Petro que, si es capaz de avanzar a la segunda ronda, habrá obtenido un apoyo importante de la población que votó por el "sí". Si Petro llegara a la presidencia, abriría por primera vez el cerrado sistema político que existe en Colombia.

Escenario III: Gustavo Petro vs. Iván Duque

Si el voto de la maquinaria no se presenta a favor de Vargas Lleras, y Duque concreta su apoyo uribista el día de las elecciones, Duque llegará a la segunda ronda. Al igual que en el escenario II, este escenario se haría realidad si Petro puede llevar adelante el impulso positivo que ha mostrado en las encuestas y continuar con su habilidad para cautivar a las masas en los discursos públicos.

Efectos en los acuerdos de paz

El discurso político en Colombia durante la campaña presidencial se ha enfocado bastante en el proceso de paz y el peligro que vive su implementación. Aunque esto es una preocupación real, es importante recordar que, independientemente de quién gane esta elección, la implementación de los acuerdos de paz no depende solamente del presidente. El futuro presidente no puede implementarlos ni romperlos por sí solo, ya que Colombia goza de instituciones bastante fuertes, comparadas con otros países del continente, que cumplen la función de balancear asuntos tan importantes como la implementación de un acuerdo de paz. El Congreso también puede jugar un papel muy importante en la implementación de dichos acuerdos, ya que está compuesto por muchas curules favorables a ello. La misma complejidad y polarización política impide que el presidente, por sí solo, pueda llegar a tener un efecto negativo en la implementación de tales acuerdos.

 Iván Duque puede llegar a presentar la mayor amenaza, por parte de los candidatos principales, para la implementación de los actuales acuerdos de paz, ya que él y el expresidente y actual senador Uribe han expresado su deseo de eliminar completamente su articulado o por lo menos cambiarlo drásticamente. Es probable que el candidato Vargas Lleras tampoco apoye por completo la implementación de los acuerdos de paz, pero estimamos que representa una amenaza menor que el mismo Duque. La gran pregunta es si se pueden implementar mecanismos que lleguen a comprometer a Vargas Lleras a favor de la implementación de los acuerdos de paz. Sin embargo, este candidato ha desafiado abiertamente a la jep y a los procesos de amnistía.

 La elección de Petro como se mencionó anteriormente, a pesar de gobernar con un Congreso fragmentado, podría representar, en teoría, la menor amenaza para la implementación de los acuerdos de paz, pero enfrentaría serios obstáculos. Parte del problema para la implementación de estos acuerdos es la falta de una apertura política para la farc-ep y otros sectores marginalizados. Para que se dé una exitosa transición democrática de un grupo insurgente tiene que haber una apertura de parte de todos, o la mayoría, de los partidos políticos. Petro ha prometido mucho en su campaña con respecto a los acuerdos, pero queda por verse si puede unir a todos los actores relevantes a través de las líneas partidistas para crear un proceso sostenible. Su posición de extrema izquierda podría obstaculizar su idealismo en términos de la implementación real del acuerdo.

Conclusión

Es la opinión de los autores que los acuerdos de paz se encuentran en una situación frágil y su futuro depende en gran medida del resultado de estas elecciones para alcanzar un tipo de claridad. Sin embargo, la gente en Colombia debe entender que un proceso de paz no queda completamente en manos del futuro presidente. Para lograr una paz sostenible, la sociedad civil tendrá que promover el proceso y asegurar que la implementación de los acuerdos se logre. 

El reto más grande que existe en Colombia es superar la polarización política y lo cerrado que el sistema político realmente es, algo que estamos observando una vez más en esta campaña electoral. Petro puede pretender que implementará los acuerdos por completo, pero un Congreso fragmentado impedirá este proceso para bien o para mal, dado el caso de que él pueda infiltrarse en este sistema político tan cerrado. El punto a resaltar con Petro es el hecho que muchos colombianos no ven la posibilidad de que alguien tan “radical” como él pueda ganar. Esto requiere de un cambio. El sistema político del país debe en teoría darle la oportunidad a cualquier persona de ser presidente de su país, siempre y cuando esa persona logre los votos suficientes en una elección sin corrupción, sin importar de qué lado se encuentra del espectro político.

Como se señaló anteriormente, Vargas Lleras y Duque han indicado sus intenciones de modificar de alguna forma los acuerdos con las farc-ep. Esto no significa que el proceso de paz y la implementación del mismo vayan a ser totalmente desmantelados. La elección de Duque o Vargas Lleras no implicará que el proceso de paz desaparezca. Simplemente harán que la implementación de este proceso sea más difícil, o tal vez pueden llegar a impedirlo. La omisión, en este caso, representaría una amenaza más grande a la implementación de los acuerdos de paz que su modificación.

Los votantes colombianos deben entender la importancia que tiene esta elección en el futuro de su nación. Ningún actor por sí solo interrumpirá del todo este proceso; el éxito de los acuerdos de paz se creará, en cambio, a partir de la unidad que se pueda fomentar entre los partidos opositores y la sociedad civil. Solo entonces los acuerdos se pueden llevar a cabo con éxito, pero más importante aún, el sistema político cerrado se puede abrir para beneficiar a todos los colombianos.[3] Desde una mirada externa, este proceso de paz puede llegar a tener un gran efecto en la apertura de un sistema político tan polarizado y cerrado como el colombiano. Igualmente, el anhelo de una paz sostenible que ha existido por más de cinco décadas en ese país, puede solidarizar a todos los colombianos por una causa importante, una Colombia sin guerra.

Cameron Trimpey-Warhaftig y Diego Suárez Salazar 

 

 

[1] En honor al Dr. Marc Chernick, nuestro mentor y amigo, quien dedicó su vida a promover la salida negociada del conflicto armado colombiano.

[2] Este artículo es el resultado de nuestro proyecto final en la Maestría de Estudios Latinoamericanos en la Universidad de Georgetown, el cual fue realizado conjuntamente con el CINEP en Bogotá. Agradecemos los comentarios de sus investigadores, especialmente el apoyo recibido del Padre John Jairo Montoya. De igual manera, agradecemos a nuestro consejero académico, el Profesor Angelo Rivero Santos, y muy especialmente al Profesor Michael Reed-Hurtado, quien aceptó guiarnos en momentos difíciles durante la culminación de este proyecto.

[3] Los escenarios se diseñaron como una declaración de si ocurre x, y ganará las elecciones y z pasará a la implementación de los acuerdos de paz.

[4] La opinión expresada en este artículo es exclusivamente la de los autores y no representa la opinión de Georgetown University, CLAS, CINEP, o cualquier otra organización o individuo.

Las organizaciones de la sociedad civil que hacen parte del convenio de Iniciativas de paz de la Fundación Interamericana IAF han construido dinámicas de transformación de conflictos en sus territorios. El Cinep/Programa por la Paz en el marco de este proyecto ha querido dinamizar y consolidar esta información que tienen las organizaciones para que hiciera parte del Mapa de Experiencias de Paz.

Este es un viaje por Colombia, por diversas geografías y contextos, en donde las organizaciones que trabajan desde las regiones asumen unas estrategias para transformar esos contextos conflictivos con los que conviven.

Las diferentes experiencias de paz que encontrarán aquí, trabajan en la construcción de paz territorial y algunas lo hacen en medio del conflicto armado. El Acuerdo de Paz de La Habana contribuyó a que este Mapa de Experiencias de Paz se construyera en clave de paz integral, como un rompecabezas,  teniendo en cuenta dos factores:

  • Tipo de conflictos ligados a alguno o varios de los puntos que están en el Acuerdo
  • Estrategias de acción frente a este tipo de conflictividades

Las organizaciones presentes en el Mapa de Experiencias de Paz han tomado un rol importante en sus contextos y se han preocupado por llevar a cabo acciones que respondan, transformen, mitiguen o tramiten de alguna manera esas conflictividades presentes en sus territorios. Encontramos en esta sistematización: el conflicto social y armado, conflictos asociados al género, derivados de la participación política, conflictos socio ambientales y conflictos por la tierra y el territorio.

Cada una de las 17 experiencias ha utilizado diversas estrategias para su trabajo organizativo en el territorio. Por ejemplo, la organización Caribe Afirmativo que trabaja en la costa caribe con el conflicto armado y de género se ha propuesto investigar y documentar los casos de violencia a la población LGBTI y se han mantenido activos desde diversas formas de manifestación social y de pedagogía para trabajar el tema de reconocimiento de género en el coyuntura reciente del país.  Otro caso tiene que ver con los conflictos por la tierra y el territorio, es el de la Cooperativa del sur del Cauca (Cosurca) que ha venido trabajando en el fortalecimiento organizacional de las asociaciones que pertenecen a esta organización, para la sustitución de cultivos ilícitos de la mano con la formación política y educativa.

 El MEP ha querido resaltar cinco casos representativos de experiencias de paz:

  1. Fundación Mujer y Futuro

En 1989 surge la Fundación Mujer y Futuro como una apuesta trasgresora o una organización feminista que tiene como finalidad el reconocimiento de la mujer como sujeta de derechos y su capacidad de acción para exigirlos. Esta experiencia lucha por la vida libre de violencias, la inclusión política de las mujeres y la transformación del contexto santandereano. Hace parte de la Ruta Pacífica de las Mujeres, siendo el nodo Santander. Esta organización combina diferentes estrategias para hacer frente a los conflictos asociados a la violencia de género, teniendo en cuenta su papel protagónico en la transformación de las relaciones en el departamento de Santander.

  1. Fundación Sumapaz

Nace de un proceso que inició en la Comuna 3 de Medellín, se funda en 1996 y se consolida en 1998. La Fundación se encuentra ubicada en el barrio Manrique en la zona nororiental de la capital antioqueña. Es una organización que trabaja en el acompañamiento a comunidades desplazadas y víctimas del conflicto armado en la defensa de sus derechos.

Dentro de los espacios de articulación a nivel local, la Fundación hace parte de la alianza de organizaciones comunitarias de las comunas nororientales Medellín, y, a nivel nacional, participa en la Coordinación Colombia-Europa-Estados Unidos y nodo Antioquia. El trabajo de la Fundación se ha centrado en la exigibilidad y reconocimiento de los derechos humanos por medio de la investigación, la difusión, la visibilización, la denuncia, el acompañamiento a organizaciones sociales, la movilización política y la interlocución para una efectiva incidencia en el diseño, definición y ejecución de políticas públicas.

  1. Hijos de la Sierra Flor, Asoafro y Asomartin

Se encuentra compuesta por tres organizaciones cuya apuesta general ha sido el empoderamiento y la transformación de relaciones conflictivas, a través de medios pacíficos de resolución de conflictos. Fundación Hijos de la Sierra Flor nace el 10 de enero de 1984, enfocando su labor en procesos de educación y capacitación a niños y jóvenes de sectores marginados de Sincelejo, con la finalidad de promover la formación social y ciudadana, además de promover una cultura de paz en su región.Por su parte, Asoafro y Asomartin surgen como experiencias regionales de empoderamiento. La primera, en perspectiva de lo que significa “ser negro” como una reivindicación étnico-política en una zona como San Onofre y, la segunda, enfocándose en el papel de la mujer indígena en Montes de María. Esta experiencia le apuesta a la articulación para el reconocimiento y fortalecimiento de las mujeres en perspectiva de construcción de paz.

  1. Fundación Natura; Asociación de Autoridades Tradicionales Indígenas Yurutí de Vaupés (Asatraiyuva); Asociación de Autoridades Tradicionales Indígenas del Vaupés Medio (Aativam); Asociación de Autoridades Tradicionales Indígenas de Querarí (Asatiq); y Asociación de Autoridades Tradicionales Aledañas a Mitú (Aatiam)

La Fundación Natura es una organización que busca que los pueblos indígenas de la región tengan acceso a procesos de formación que consoliden sus mecanismos de gobernanza territorial. Actualmente, su intención es proponer una agenda de construcción de paz para el departamento del Vaupés, a partir de la articulación con cuatro Autoridades Tradicionales Indígenas.

Estas Aatis tienen como precedente las formas tradicionales de organización indígena y se institucionalizaron con el Decreto 1088 de 1993 relativo a la autonomía y la gobernabilidad indígena. La zona que componen estas cuatro Aatis (cercana al casco urbano de Mitú y medio Vaupés) se encuentra enfrentada a conflictividades socio ambientales como la deforestación y la pérdida de la identidad cultural.

  1. Cabildo Indígena de Guambia

El Resguardo Indígena de Guambía es el territorio donde se encuentra la mayor concentración de la población indígena del pueblo Misak (Hijos del agua, llamados también Misag o Misak). La mayor parte de su población vive en la vertiente occidental de la cordillera Central, en las inmediaciones de los páramos de las Delicias y Las Moras; y en los cerros de Río Claro y Bujíos, en el municipio de Silvia. En menor número se encuentran en los municipios de Jambaló, Caldono, Cajibío, Puracé, El Tambo y Morales, y en La Plata y La Argentina, en el departamento del Huila. Esta experiencia se ha caracterizado por hacer frente a conflictos por la tierra, defendiendo su territorio y reivindicando sus tradiciones indígenas.

 

 

Estamos trabajándole a la paz, desde una perspectiva integral

Hablamos con Fernando Sarmiento, coordinador del área de Ciudadanías e iniciativas de paz y reconciliación que ha estado liderando este proyecto con la Fundación Interamericana IAF.

¿Qué resalta del trabajo que hizo Cinep/PPP con las experiencias de paz?

Fernando Sarmiento: Hay dos puntos importantes que marcan el carácter del trabajo que se hizo: el primero, es el reconocimiento. Las organizaciones no se reconocían como constructoras de paz entre ellas ni desde la cooperación, no se les definían como tal. Aparecían como experiencias de cultura, de tipo productivo u organizativo, aunque traían una trayectoria larga de trabajo, pero ninguna se consideraba como experiencia de paz.

El segundo, fue mostrar cómo todas esas acciones que ellos están realizando desde distintos enfoques y miradas, aportan a procesos de construcción integral de la paz. Miramos la integralidad de lo que significa el trabajo por la paz.

El resultado hoy, es que todas las organizaciones se asumen como experiencias de construcción de paz. Es un resultado bien interesante y eso mismo resaltó la IAF, porque ni si quiera la IAF lo veía así. El trabajo sí muestra que se reconocen ahora como tal, como experiencias de paz.

¿Cómo se desarrolló el proceso y cuáles fueron los más importantes hallazgos?

F.S: La metodología del trabajo de sistematización que hicimos ayudó mucho a que se crearan algunos puntos de encuentro, por ejemplo: identificar conflictividades comunes entre las organizaciones. Con el método de trabajo se crearon grupos de conflicto y estos grupos, además, estaban muy asociados a los puntos de la agenda de La Habana y esto hacía que se generara ese enlace.

Concretamente, estaba el tema de tierras en la agenda y había varias de las organizaciones que estaban trabajando sobre este asunto; y así mismo con el tema víctimas o de participación política. Por eso el resultado es que sí estamos trabajándole a la paz, desde una perspectiva integral de la paz. Los que trabajan con el tema de tierra no habían hecho la asociación con el tema de la paz y con los acuerdos de La Habana.

Se realizaron tres los encuentros en Cinep con todas las organizaciones en los que se tocaron temas como: género y víctimas del conflicto armado, participación política y tierras, y conflictos medioambientales. Luego, se realizaron grupos de trabajo en torno a estos conflictos y se identificaron estrategias de transformación.  Con eso quedó el enganche directo a reconocer que todas las organizaciones participantes trabajan el tema de paz desde distintos enfoques, desde distintas perspectivas y que el accionar de estas distintas organizaciones está contribuyendo a una mirada de paz más integral.

Reitero entonces, el primer gran resultado es reconocer que sí somos organizaciones que trabajan con la paz y no lo habíamos entendido.

Y el segundo gran resultado es el inicio de la articulación entre las diferentes organizaciones. Se empieza a generar el Sistema de iniciativas de paz. Estamos pensando aún cómo funcionaría ese sistema. Desde el trabajo de investigación y con la metodología que se utilizó hicimos varios aportes a la construcción de este Sistema, por ejemplo, identificar núcleos de conflicto y acciones concretas de trasformación.

Sobre el desarrollo del Sistema hay que ver la experiencia y su riqueza, pues, en muchos casos, podemos elevar la escala de incidencia para que a través del Sistema se puedan mostrar experiencias locales y regionales en el nivel nacional. Que esa capacidad de aportar a la reflexión se eleve como mecanismos de incidencia de políticas públicas para el posconflicto. Esto fue parte del diálogo con Marc Chernick en su última conferencia.  Marc resaltaba mucho ese nivel político de la construcción de la paz, para él era importante que no se quedara en el nivel comunitario de la base, sino que también tuviéramos una perspectiva más política de la construcción de la paz para incidir en en el diseño de políticas públicas de implementación de acuerdos o el diseño institucional.

¿Qué viene ahora para el proyecto de la IAF?

F.S: En este momento entramos a la fase dos que es, efectivamente, darle continuidad a los proyectos con los que veníamos trabajando. Una invitación que nos hicieron por la dificultad de financiación fue que nos asociáramos. Entonces, se crearon articulaciones entre las organizaciones para presentar propuestas a la IAF. Nosotros nos aliamos con Gaia y con Natura que son dos organizaciones que trabajan el tema ambiental. Nos aliamos para profundizar capacidades para la construcción de paz, identificar las estrategias para afrontar los conflictos y nuevos conflictos asociados a cambio climático, minería, deforestación y presencia de grupos armados. Como Cinep vamos con este proyecto del Amazonas macro territorial y de acción estratégica.

La idea es fortalecer los proyectos que existen y las organizaciones participantes, aunque al Sistema de iniciativas de paz se van a vincular otras organizaciones con las que venía trabajando la IAF.  Ellos tienen el interés de vincularlas actualmente, pues no quieren que se pierdan del Sistema. Con esto vemos que va haber una red amplia y con bastante presencia en el país trabajando desde local y nuestra tarea sería hacer el puente desde lo nacional. Esta es una de las ideas de Marc Chernick, él quería que se realizaran muchas acciones de visibilización de las experiencias, mostrando su trabajo a través de la comunicación y la incidencia.  

Consulte aquí: Sistematización participativa de diecisiete experiencias de Paz en Colombia

 

Experiencias de paz 

 

Laura Inés Contreras Vásquez

Equipo de Comunicaciones

*Información construida a partir del documento Sistematización participativa de diecisiete experiencias de Paz en Colombia realizado por el equipo de Ciudadanías, Paz y Reconciliación.

Como parte de nuestra Serie Pedagogía Electoral, presentamos el último programa sobre Redes Sociales y Política. 

Nos acompañaron:

  • Felipe Sánchez, director del Observatorio de Redes sociales de la Sergio Arboleda. Abogado de la Universidad Javeriana, director del Observatorio de Redes Sociales de la Universidad Sergio Arboleda. Es autor del libro "Del daño virtual a la responsabilidad legal".
  • Adriana Molano. Columnista de la Revista Dinero, consultora en la elaboración y formulación de proyectos digitales. 
  • Liliana Gómez, Ph. D. En ciencias de la información y de la comunicación. Profesora de la maestría de comunicación política del Externado. Autora del libro tw y política

Programa producido por Javeriana Estéreo 91.9 FM Pontificia Universidad Javeriana y Cinep Programa Por la Paz.

Por: Tatiana Cuenca*

La falta de reconocimiento de la importancia del campesinado como grupo social en Colombia ha llevado a su exclusión social y a su consideración como un sujeto atrasado que está fuera de las dinámicas del desarrollo y, por lo tanto, que tiende a desaparecer. Por esto, desde hace algunos años el campesinado viene exigiéndole al Estado colombiano su reconocimiento como sujeto de derechos, exigencia que surge por la necesidad de ser tenido en cuenta dentro de las políticas públicas como un sujeto especial de protección debido a su situación de vulnerabilidad y falta de acceso a derechos en la que se encuentra como un mecanismo afirmativo frente a un sector que alimenta el país.

No reconocer al campesinado como grupo social diferenciado lleva a que tampoco sea tenido en cuenta en los censos poblacionales como una categoría diferente más allá de población rural que no habita en las cabeceras municipales y se denomina “resto” [1]. Esta ha sido la lógica que ha primado en Colombia en los últimos censos poblaciones. Inclusive en el Censo Nacional Agropecuario de 2014 que da cuenta de la situación productiva del campo y las características de los productores, no se tuvieron en cuenta preguntas específicas que indagaran sobre la identidad cultural del campesinado y su situación socioeconómica.

Es así como a partir de una acción de tutela organizaciones campesinas le exigieron al Estado colombiano ser incluidos en el Censo poblacional de 2018, medida acordada, e incumplida, a mediados de 2016 entre el Gobierno nacional y la Mesa campesina del Cauca. Recientemente, la Corte Suprema de Justicia emitió un fallo en el que reconoce que se dejó pasar la oportunidad de que en el Censo de 2018 se identificara al campesinado, y hace un llamado de atención a las instituciones del Estado responsables para que elaboren estudios complementarios al Censo agropecuario 2014 y al Censo poblacional 2018 que permitan delimitar a profundidad el concepto campesino y contabilizar a los ciudadanos que integran ese grupo poblacional.

El fallo la Corte Suprema también reconoce la necesidad de que el Gobierno nacional lleve a cabo programas de política pública encaminados a mejorar las condiciones sociales y económicas del campesinado como grupo poblacional y sujeto de especial protección constitucional. Además, hace un llamado para que “desde el Grupo de Asuntos Campesinos del Ministerio del Interior, se identifique la situación actual de la población campesina y se apoye la formulación y seguimiento de planes, programas y políticas públicas que permitan la materialización del derecho fundamental a la igualdad material que le asiste al campesinado”. En el siguiente video les contamos más:

[1] Según la ficha técnica para la variable “Población Rural” utilizada por el DANE, esta corresponde al número de habitantes que viven por fuera de la zona urbana (cabecera) y dentro de la zona rural (término homologable a la definición de “resto”) que está constituida por los centros poblados y por la zona rural dispersa.

*Investigadora del equipo Movilización, territorio e interculturalidad de Cinep/PPP

La larga historia de violencia política en Colombia, de la cual, el conflicto armado es apenas una de las manifestaciones más evidentes; ha dejado tras de sí un gran saldo de víctimas y una sociedad profundamente dividida. A la cifra de muertos de la guerra, se le suma a diario un número nada despreciable de víctimas a causa de la intolerancia social.

Las promesas consignadas en los textos constitucionales y en los pactos de paz para promover la inclusión política y el pluralismo, contrastan con episodios cotidianos de agresión verbal y física entre opositores políticos; la polarización social que se muestra en los medios de comunicación y las redes sociales; la estigmatización de actores que defienden identidades no hegemónicas o la persecución por xenofobia, entre otros factores críticos.

Este número de la revista Controversia dedicado al tema de "Violencia, intolerancia y reconciliación en Colombia", trasciende la comprensión reduccionista de la reconciliación como exclusiva del campo del conflicto armado y su transición y en cambio plantea una de mayor complejidad que interpela si la exclusión y el desprecio por la diferencia se anidan en las causas del conflicto, la falta de convivencia y la reproducción de la violencia en Colombia.

Los autores de fuera de Colombia pueden participar con ensayos sobre procesos de violencia y paz similares en otros países de América Latina o del mundo.

Editora invitada:

Magda Beatriz López. Investigadora del Área de Ciudadanía, Iniciativas de Paz y Reconciliación del Cinep/Programa por la Paz.

 

Fechas:

Apertura: 15 de mayo de 2018

Cierre: 30 de junio de 2018

Publicación: noviembre de 2018 

Para mayor información, puede escribir a:

  • Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.
  • Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.

Consulta aquí el Manual de publicación para autores

 https://www.revistacontroversia.com