El pasado 11 de noviembre se dieron cita doce observatorios nacionales para compartir aprendizajes, dificultades y retos de la construcción de paz.

Con el objetivo de generar un diálogo de saberes y acercarse a las experiencias  que desde distintos observatorios de derechos humanos adelantan, el CINEP/Programa por la Paz junto con la Consejería Presidencial para los Derechos Humanos de la Presidencia de la República, realizaron el encuentro “Mesa Nacional de Observatorios: Miramos hacia la paz”.

El grupo de investigación Derecho y Género de la facultad de derecho de la universidad de Los Andes dio apertura al encuentro exponiendo la inclusión de las mujeres en el debate local y la importancia de adoptar la perspectiva de género en el conflicto armado y cómo el movimiento nacional e internacional de mujeres ha sido especialmente efectivo en producir diagnósticos sobre las injusticias que se cometen contra estas en los conflictos armados, y sobre la necesidad de que las reparaciones tengan en cuenta las particularidades de su situación.

Por su parte, la Misión de Observación Electoral-MOE presentó el trabajo realizado desde el Observatorio Político-Electoral de la Democracia el cual cuenta con distintas plataformas que trabajan en 35 regionales y con la ayuda de más de 380 organizaciones a nivel nacional, el proceso de recolección de información contribuye para dar diagnóstico en las regiones y brindar insumos para la toma de decisiones en instancias estatales.

El Observatorio de Culturas dependencia adscrita a la Secretaria de Cultura Recreación y Deporte de Bogotá, en el último sondeo que realizó preguntó a los bogotanos por el tema de la paz, el posacuerdo y los diálogos de La Habana. Como resultado se percibe en Bogotá una ciudad desentendida de las negociaciones. 

Dentro de los temas discutidos en el encuentro se trató el tema de la participación de los medios de comunicación y el rol que juegan en la elaboración de la agenda pública en Derechos Humanos. Los medios tradicionales reafirman la polarización por lo que es importante considerar el trabajo de los medios comunitarios y alternativos.

Al terminar el encuentro se concluyó que la apropiación de prácticas y herramientas usadas dentro de los observatorios pueden crear lenguajes comunes, teniendo en cuenta las dinámicas diferenciadas y las miradas que se han volcado hacia la paz territorial, considerando la discusión de los derechos humanos como un medio pero dando preponderancia a la construcción de ciudadanía.

Otros observatorios asistentes: Movimiento Unidad Nacional de Víctimas- MUNALVIC; Observatorio de Realidad Social, Pastoral Social; Observatorio de Derechos; Humanos Policía Nacional; Observatorio del delito, Policía Nacional; Observatorio de transparencia y anticorrupción, Secretaria de Trasparencia; Observatorio de Construcción de Paz, universidad Jorge Tadeo Lozano; Centro de Estudios y Análisis en Convivencia y Seguridad Ciudadana-CEACSC y la Coordinación Colombia Europa Estados Unidos.

 

 

El pasado 12 de agosto se convocó desde la Corporación de Investigación y Acción Social y Económica (CIASE), Redprodepaz, Conciliation Resources y el proyecto Iniciativas de Paz del CINEP/PPP a un encuentro para reflexionar sobre los desafíos, alcances y límites de la reconciliación en Colombia. Desde el intercambio de experiencias se invitó a pensar en estrategias que susciten un proceso social más efectivo, coordinado y coherente.

“La reconciliación implica un proceso transformador: es un lugar de llegada y no de partida”, explicó Rosa Emilia Salamanca, directora ejecutiva del CIASE. Es indispensable generar espacios propicios para que el ejercicio social de toda la ciudadanía facilite la reconciliación. En este sentido, uno de los desafíos que se encontró fue promover los procesos sociales desde la institucionalidad.

Otro de los retos es la articulación de la diversidad de apuestas y experiencias de reconciliación. Se ve con preocupación la desvinculación de metodologías que actúan en sus propios campos sin espacios de diálogo entre las mismas, como explicó Salamanca, “no hay una metodología que sea la salvadora, sino que el conjunto de metodologías expuestas son la posibilidad de una visión integral de acceso a la reconciliación”.

Se espera mantener la articulación de las organizaciones como una posibilidad de dar continuidad a la reflexión de los desarrollos conceptuales de la reconciliación y alrededor de los procesos que conlleva.

 

Gisselle Martín Chocontá
Oficina comunicaciones

 

En el pasado mes de junio, la mesa negociadora en La Habana acordó la creación de la Comisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No repetición, considerada como “un mecanismo independiente e imparcial de carácter extra-judicial” que se pondrá en marcha una vez se firme el Acuerdo Final. 

Esta comisión se contempla como una de las acciones del punto 5 de la agenda, correspondiente a las víctimas, pues según Humberto de la Calle, jefe negociador del gobierno en La Habana, es urgente dar "respuesta a los colombianos, y en especial a las miles de víctimas que reclaman verdad.” Con tono enfático resaltó: “Lo hemos dicho antes y no nos cansaremos de repetirlo: las víctimas son la razón de ser de este esfuerzo por poner fin al conflicto". 

No obstante, muchos interrogantes surgen respecto a la pertinencia y viabilidad de la Comisión. ¿Qué nos dicen otras experiencias sobre la utilidad de las Comisiones de verdad? ¿Este mecanismo aplica para el caso colombiano? ¿Cómo garantizar verdad en un país que, en ocasiones, ha construido su historia también a base de mentiras, incluso, en los juzgados y desde la institucionalidad? Estas son algunas de las preguntas que intentaremos responder en este Rompecabezas.

Invitados: 

  

Ante el escenario de una posible finalización del conflicto, se propuso una reflexión crítica que contribuya a la construcción de paz desde la academia. El espacio para la discusión se abrió el 16 y 17 de junio pasado con el seminario “Balance crítico de los estudios de paz en Colombia”, organizado por el proyecto Iniciativas de Paz del CINEP/PPP.

Las diferencias entre las concepciones de la paz liberal y los estudios con enfoque de subalternidad fueron uno de los puntos más destacados de las conversaciones entre los participantes. “Hay una tensión entre lo que los grupos quisieran investigar, con las agendas que vienen un poco orientadas por la cooperación internacional” explicó Fernando Sarmiento, coordinador del proyecto organizador, sobre el debate alrededor de la paz liberal y la financiación de los estudios de paz.

“La investigación para la paz debería mantener sus autonomías viendo cuales son los temas pertinentes para el país y hacer sus aportes con independencia académica”, afirmó Sarmiento insistiendo en la coherencia que deben tener los enfoques teóricos con las metodologías de investigación.

En este sentido, el investigador propuso buscar una mayor participación de las iniciativas de organizaciones y sectores sociales que trabajan por la paz, como un avance en el enfoque de subalternidad. Por ende, es necesario “crear formas de relacionamiento en donde la investigación estuviera encaminada a fortalecer esos procesos sociales, jugando un rol y papel político protagónico”, de acuerdo con Sarmiento.

Durante los dos días de encuentro se llevaron a cabo cinco mesas de discusión: paradigmas, marcos teóricos y lenguajes de investigación; enfoques metodológicos; relación de la academia con la política y la sociedad; sostenibilidad (financiera) y funcionamiento administrativo y logístico de la investigación para la paz, y; mirada transversal a estos cuatro puntos desde feminismos y perspectivas de género. Esta última destacada por el reconocimiento del rol de las mujeres en las dinámicas de paz y sus aportes desde una clara posición de rechazo a la violencia.

Al finalizar, los participantes plantearon una segunda sesión del seminario. Miembros de la Universidad Javeriana, la Universidad Distrital y la Universidad del Rosario manifestaron su interés por apoyar la preparación para la realización del evento posiblemente en el segundo semestre de este año. Además, en este espacio se pretende pensar la conformación de una red de estudios de paz en donde se deliberen otros enfoques teóricos o nuevas metodologías que aporten a la realidad actual del país. 

Luego de los procesos de paz firmados en los años 90 con grupos como el M-19, EPL y el movimiento armado Quintín Lame entre otros, algunos de los excombatientes han impulsado iniciativas productivas, crearon las cooperativa Colectivos del Café, empresa de transporte de pasajeros reconocida en Pereira y otros tantos conformaron proyectos agropecuarios en Cesar. El pasado 28 de abril se llevó a cabo la presentación del libro “Aprendizajes para la reconciliación: Experiencias de reconciliación entre excombatientes y comunidades receptoras”, como un aporte que va más allá de narrar éxitos y fracasos, que puede ser de utilidad en un momento de posacuerdos para la reconciliación de los diferentes actores de la sociedad colombiana.

En el conversatorio, los representantes de las cuatro experiencias analizadas en el texto narraron algunas de sus anécdotas sobre el proceso inicial de reinserción. “Nosotros teníamos miedo de llegar a la comunidad, y ellos de que nosotros llegáramos”, contó Blanca Aguilar, excombatiente del EPL que trabaja en Colectivos del Café. La construcción y reconstrucción de las relaciones entre los actores son parte esencial de la reconciliación.

Dentro de las reflexiones de la publicación, se destacan los factores que posibilitan la reconciliación, como las señales de cambio de los excombatientes: “Fue difícil convivir con las mismas personas que en el monte eran el enemigo, pero nos decían que debíamos demostrarle a la sociedad que si teníamos un cambio… Con el tiempo, terminamos siendo como una gran familia”, explicó Manuel Ballestas, representante de la experiencia Ganchos y Amarras del Valle, organización ubicada en Cali, que cuenta con la participación de excombatientes de las FARC y las AUC.

Asimismo, la cooperación de actores intermediadores como la Fundación Progresar y el Programa de Desarrollo y Paz contribuyen al proceso de reconciliación, tal como lo afirma César González, de la iniciativa civil Comité Cívico del Sur de Bolívar: “El acompañamiento de las ONG ha ido muy importante para la continuidad de los proyectos”.

En este sentido, se pueden generar escenarios que propicien la reconciliación pero no como acto que se impone, como se explica en el primer apartado del libro: este proceso o meta es espontáneo, dinámico y parcial. Por ello, debe gestarse desde la comunidad y no se puede garantizar su permanencia en el tiempo.

“Todo depende del apoyo de ustedes [la sociedad colombiana], que no nos dejen a mitad de camino porque no vamos a poder solos” asegura Ballestas. Para la reconciliación como proceso que involucra a todas las partes resulta insuficiente un esfuerzo unilateral, o de ser así, podrían darse experiencias de coexistencia (ausencia de violencia directa) o convivencia pacífica (reconocimiento de la existencia de un proyecto colectivo).

Además, se resaltó la importancia del acompañamiento por parte de las víctimas y excombatientes en la construcción de los proyectos como factor que facilita la reconciliación. “La paz no implica pasividad ni renunciar a los ideales, sino actuar de otras maneras, encontrar otros escenarios”, afirma Vera Grabe, exintegrante del M-19 y actual directora del Observatorio para la Paz.

Esta publicación, que habla desde la diversidad de las experiencias, permite comprender que no existe un método específico ni una forma única de llegar a la reconciliación. Sin embargo, los aprendizajes que se pueden extraer de la propia historia colombiana son una guía muy acertada para definir las acciones que pueden proporcionar las condiciones más adecuadas para crear o reestablecer las relaciones de confianza entre actores por mucho tiempo antagónicos en el conflicto.