El 29 de enero dos integrantes de la Comisión de la Verdad, Justicia y Reconciliación de Malí y representantes de la organización Abogados sin Fronteras visitaron el Cinep/PPP para intercambiar experiencias sobre cómo se reconstruye la memoria de las víctimas.

Malí, ubicado en el noroccidente de África, fue escenario de un conflicto que inició en enero de 2012. Tuaregs y grupos armados islamistas del norte se aliaron y lograron tomar el control de toda la mitad norte del país. Declararon la independencia de la zona conquistada, lo que llevó a un golpe de Estado militar el 22 de marzo en la capital, Bamako, y al derrocamiento del presidente Amadou Toumani Touré. En el sur la fragilidad política era evidente y el norte quedó bajo control de dos bandos que entraron en conflicto: el Movimiento Nacional de Liberación de Azawad (MNLA) por parte de los Tuaregs, y tres grupos islamistas radicales: Ansar Eddin, el Movimiento por la Unicidad y la Yihad en África Occidental (Mujao) y Al Qaeda en el Magreb Islámico (AQMI).

Este nuevo conflicto causó el desplazamiento de más de 400,000 personas al sur del país y a países vecinos como Burkina Faso, Argelia, Mauritania y Níger. El ejército, que había nombrado una junta militar provisional tras el golpe de Estado, realizó varios ataques en contra de la población civil en su lucha por frenar las acciones del MNLA. Fuerzas de seguridad torturaron arbitrariamente a quienes creían que pertenecían al grupo islamista y la junta militar detuvo a opositores políticos.

Los grupos armados aprisionaron, torturaron y asesinaron a decenas de soldados del ejército. Durante y después de la toma de poder en el norte, secuestraron a mujeres y niñas en campamentos militares donde luego fueron agredidas sexualmente. El grupo AQMI prohibió la enseñanza del francés y la educación conjunta entre niños y niñas, e incendió todos los colegios y bibliotecas de Kidal. La Comunidad Económica de Estados del África Occidental (Cedeao), con ayuda de la ONU y gobiernos como los de Francia y Estados Unidos, intervino militarmente para recuperar el norte, acción que generó más desplazamiento forzado y violaciones de derechos humanos.

En el 2014 se aprobó la creación de la Comisión de la Verdad, Justicia y Reconciliación y un año después los grupos rebeldes del norte firmaron un acuerdo preliminar de paz con el Gobierno de Malí, conocido como el Acuerdo de Paz de Argel de 2015. Dos representantes de esa Comisión visitaron el Cinep/PPP junto a representantes de la organización Abogados sin Fronteras para intercambiar experiencias y metodologías de investigación y reconstrucción de la memoria de las víctimas en procesos de transición.

Cinep/PPP compartió algunos elementos del trabajo que adelanta el equipo de Derechos Humanos, especialmente, la metodología del Banco de Datos de Derechos Humanos y Violencia Política que desde hace 30 años registra casos de violaciones a los derechos humanos, infracciones al DIH, intolerancia sociales y hechos de violencia política como: desapariciones, detenciones arbitrarias, amenazas, atentados, torturas y desplazamiento forzado, entre otros. 

Según los representantes de la Comisión de la Verdad de Malí, su trabajo consiste en investigar grandes violaciones de derechos humanos, hacer seguimiento a los hechos, sus presuntos autores y recoger las distintas versiones de las víctimas para integrar todas las voces al relato. Grupos armados, religiosos, mujeres y sectores políticos están representados en la Comisión de la Verdad, lo que le da legitimidad y credibilidad.

Los Comisionados indicaron en el diálogo con Cinep/PPP que la Comisión en Malí representa una esperanza para muchos pues de todos los mecanismos creados es uno de los que mejor ha funcionado; sin embargo, el mayor problema que enfrentan es que el conflicto sigue activo y existe mucha polarización. Según ellos, la sociedad espera de la Comisión un aporte a la reconciliación en un país en el que la Misión Multidimensional Integrada de Estabilización de las Naciones Unidas en Malí (MINUSMA) registró el año pasado 252 casos de violaciones de derechos humanos con un total de 650 víctimas.

Colombia transita por un proceso de implementación de acuerdos en el que la Comisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición es también una esperanza de reconciliación; sin embargo, es un reto colectivo romper la dinámica de la guerra y pensar en colectivo, en lo que nos hace iguales.

Tanto la situación de Malí como la de Colombia demuestran que en un escenario de transición debe existir esclarecimiento sobre lo ocurrido y su complejidad; se debe reconocer a las víctimas como personas a las que se les vulneraron sus derechos y como sujetos políticos para la reconciliación;  y se debe entender el territorio como un espacio social y político transformador. En el diálogo fue evidente que en ambos casos las Comisiones creadas son necesarias para reconstruir la memoria de las víctimas, garantizar las condiciones de convivencia entre todos los miembros de la sociedad, y crear las bases para la no repetición, la justicia, la reconciliación y la paz estable y duradera.

 

Laura Cristina Vásquez 

Equipo Comunicaciones

 

Audiencia pública ante Congreso en el marco de la refrendación de los acuerdos. Sobre la necesidad de garantías de independencia administrativa en la Unidad de búsqueda de personas dadas por desaparecidas en el contexto y en razón del conflicto armado.

Ya es un hecho que el Gobierno nacional y el Ejército de Liberación Nacional iniciaran una fase pública de las negociaciones “con el fin de ponerle fin al conflicto armado, erradicar la violencia de la política, ubicando en el centro el tratamiento a la situación de las víctimas, y avanzar hacia la reconciliación nacional mediante la activa participación de la sociedad en la construcción de la paz estable y duradera". ¿Pero qué tanto sabemos de esta guerrilla?

Invitados:

En Colombia se habla del fin del conflicto, de la consolidación de la paz, de la negociación con las FARC y ahora con el ELN y -en ese marco- de la participación activa de las víctimas y de la garantía a sus derechos. Pero acaso es claro a qué nos referimos cuando hablamos de “víctimas”.
Porque reconocemos que para que sea posible la reconciliación y la consolidación de la paz es necesario construir un concepto de víctima amplio y diverso nos proponemos en este Rompecabezas dar algunos elementos de análisis sobre la construcción de este concepto. 

Invitados:

*William Rozo de Cinep Programa Por la Paz

*Aura Bolívar de Dejusticia

*Luis Carlos Sánchez del Centro De Memoria Histórica

*Ángela Ospina de Centro De Atencion Psicosocial

 

 

En reconocimiento a la obra Poder y Violencia la Fundación Alejandro Ángel Escobar (FAAE) declaró por primera y única vez fuera de concurso la obra, el pasado 30 de septiembre Fernán González S.J. recibió la premiación.

 “La obra es un producto de décadas de investigación que abre una nueva perspectiva para comprender un problema fundamental de la sociedad colombiana. Desde ya se constituye en un referente obligatorio para quien se interese por entender la complejísima dinámica del proceso de formación del Estado en el país. Además de original y rigurosa, la investigación de Fernán E. González revela un trabajo decantado por una reflexión y compromiso intelectual de toda la vida.” Asegura la FAAE en su comunicado oficial. La fundación cumplió 60 años de estar otorgando los Premios Nacionales a la Ciencia y la Solidaridad, lo que motivó el reconocimiento extraordinario que tuvo decisión unánime.

Desde el año pasado, la publicación de González fue catalogada como una de las mejores del año por la Revista Arcadia. En el diario El Nuevo Siglo, Mauricio Botero dedica una columna al análisis de la obra “Creo que es el libro más importante escrito sobre Colombia de los últimos años. Y esto es mucho decir dados la cantidad y calidad de estudios nacionales y extranjeros que se publican sobre tan extraña realidad”.

En este sentido, “no es gratuito ni fortuito que haya coincidencia en los calificativos hacia este texto, que pareciera haber sido concebido con el objeto de explicar, de una vez por todas, esa gama de fenómenos que se han desarrollado por todo Colombia, en regiones con presencia fuerte, mediana o sin ella del Estado, de los grupos armados de izquierda y de derecha, y que han contribuido a la profundización del conflicto armado. Y no lo es porque Fernán y sus compañeros de Cinep llevan décadas estudiando sin tregua esos sucesos añejos y nuevos que han poblado de terror, dolor, angustia, las regiones del país sumándose a la miseria, exclusión, corrupción y demás males que arrastramos desde el siglo pasado” dice Myriam Bautista, en las Lecturas Dominicales de El Tiempo.

En palabras del autor González, en una entrevista para la revista Semana, su libro es novedoso por “La visión distinta que muestra de la violencia política y social. Tradicionalmente este fenómeno se tiende a ver en términos maniqueos, de buenos y malos, rojo y azul, blanco o negro. En cambio nosotros, el grupo de investigación del Cinep, hemos tratado de mostrar cómo en el proceso de formación del Estado y la sociedad colombiana se crearon unos escenarios muy propicios para la violencia. Tratamos de entender qué fue lo que pasó, sin juicios morales.”

 

Los objetivos de la investigación

La investigación pretende mostrar el trasfondo histórico y espacial de los fenómenos de violencia política desde la segunda mitad del siglo XX hasta nuestros días por medio de una síntesis interpretativa de los diferentes autores, nacionales e internacionales, que se han ocupado de los orígenes, causas y desarrollos de la violencia colombiana.

Esa síntesis interpretativa enmarca el desarrollo de los conflictos internos del país, desde las guerras civiles del siglo XIX hasta la violencia reciente, en el proceso de larga y mediana duración de la construcción del Estado en Colombia, lo que permite confrontar el caso colombiano tanto con los desarrollos de otros países de Europa occidental e Iberoamérica como con los teóricos de la ciencia política y los historiadores que se ha ocupado del tema en esos países.

¿Dónde adquirirla?

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Gisselle Martín Chocontá
Equipo de comunicaciones