En las elecciones para Congreso del pasado 11 de marzo, en las que participaron un total de 17.5 millones de personas y se abstuvieron de votar algo más de 19 millones de personas, se eligieron 280 congresistas. Ellos definirán el destino político, económico y social del país durante los próximos cuatro años. Los comicios estuvieron influenciados por un contexto de profunda polarización política, pero de manera positiva no hubo enfrentamientos ni actos terroristas de fuerzas insurgentes, realidad que no se vivía hace más de medio siglo.

Ya elegidos los congresistas, y sin ninguna bancada de partido mayoritaria para ganar las votaciones legislativas, la composición del Congreso obligará ineludiblemente a la negociación. En consecuencia, se puede pronosticar un debate importante y de diversas posiciones en el Congreso, experiencia que en el país no ha sido habitual. La presencia del partido Farc, abonará a esta diversidad, lo que nos da la oportunidad, si queremos, de cambiar las armas y la violencia política por los argumentos y propuestas que necesita el país. Sin duda esto ya es un punto positivo del Acuerdo de Paz.

Pero la pregunta ahora es si el Congreso elegido, cuya renovación es limitada, tendrá la capacidad para afrontar lo que la gran mayoría de colombianos y colombianas necesitamos para avanzar en soluciones sobre los graves problemas del país. No son pocos los retos para el Congreso, pero existen desafíos urgentes: el primero y más importante es continuar el desarrollo del Acuerdo de Paz. Él recoge, en síntesis, los sueños de más de ocho millones y medio de víctimas del conflicto vivido en más de medio siglo. Una segunda prioridad es la política de seguridad estatal en los territorios que desocuparon las Farc. Al mundo rural no está llegando la Policía ni el acceso a la justicia y los asesinatos de líderes y liderezas sigue en aumento. Finalmente, el Congreso tiene que afrontar seriamente el monstruo de la corrupción, casos como el de Odebrecht, el cartel de la toga y los robos del dinero de la salud y la educación, entre otros, tocaron fondo. Para trabajar estos desafíos se necesitan reformas profundas en la política rural, en la justicia, en la tributación, en las políticas sociales y en el mismo modo de operar del Estado. Políticas pertinentes y justas que hagan camino hacia la paz y la reconciliación del país.

El Padre Francisco de Roux en su libro La Audacia de la paz imperfecta, nos dice: “Hoy la esperanza nace de la posibilidad de entrar en un tiempo nuevo en el que lleguen por fin los ciudadanos de los valores gratuitos de la paz y de la reconciliación, por encima de la lucha de votos, del dinero y de las armas que no conocen de gratuidad. Que se pongan al lado de la gente para un acompañamiento espiritual, no religioso, apoyado en las tradiciones de fe cristiana católica de las mayorías y en la vocación humanitaria de muchos”.

 

Luis Guillermo Guerrero Guevara

Director CINEP/programa por la Paz

 

 

Pasadas las elecciones al Congreso de la República, en Rompecabezas analizamos los resultados electorales que definieron la composición del órgano legislativo. En este programa participaron:

- Fabio Velásquez, director Foro Nacional por Colombia
- Luciano Sanín, director Viva la Ciudadanía 
- Juan Carlos Merchán, profesor de la Facultad de Ciencias Políticas y Relaciones Internacionales de la PUJ


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