Como Centro de Investigación y Educación Popular / Programa por la Paz (Cinep/PPP) expresamos nuestra preocupación por la creciente ola de asesinatos a líderes comunitarios. Es el caso de la señora Marcelina Canacué de 60 años de edad, reconocida líder integrante del movimiento político Marcha Patriótica y adscrita a la Junta de Acción Comunal de la vereda Versalles, jurisdicción del municipio de Palermo, Huila, quien fue asesinada el pasado 25 de noviembre, Día de la no violencia contra las mujeres. Advertimos que este tipo de acciones repetidas buscan generar un ambiente de inestabilidad y hostilidad para la implementación de los acuerdos de paz con las FARC.

Es imperativo que el Presidente de la República tome medidas y acciones inmediatas para garantizar el derecho a la vida de todos los colombianos y que agilice la realización de dicho acuerdo sin poner en riesgo a las víctimas y a los líderes sociales.

Nuevamente alertamos sobre el riesgo en el que se encuentran los defensores de derechos humanos. Tan solo en el tercer trimestre del año se registraron 19 homicidios y 37 amenazas a mujeres y hombres integrantes de organizaciones y movimientos sociales que amedrentan la participación ciudadana. No basta con firmar un acuerdo de paz si la vida sigue siendo amenazada, si la palabra de quienes piensan diferente es amordazada y silenciada, si la acción de quienes deciden defender los derechos propios y de otros es callada por una violencia dirigida y orientada hacia el terror.

Por eso hacemos un llamado de urgencia al presidente de la república, señor Juan Manuel Santos Calderón, en su calidad de jefe de Estado y comandante supremo de las fuerzas armadas, para que se implementen –cuanto antes y con la necesaria decisión– las herramientas y protocolos para combatir el paramilitarismo y los grupos armados que se han organizado tras su desmovilización; brindar protección a los líderes sociales y defensores de derechos humanos, y garantizar su derecho a la vida.  Todo lo anterior en coherencia con el Acuerdo para el logro de una paz estable y duradera para Colombia.

Reiteramos nuestra preocupación por las víctimas y por las personas que lideran procesos en defensa de la dignidad humana. A ellas nuestra solidaridad y respaldo en este momento de la historia que esperamos no deje más dolor ni muerte en la memoria de nuestro país. Por eso, trabajamos  por el cuidado y la defensa de la vida, porque ella es sagrada.

Es tiempo de reconocer la diferencia, de aceptar que existe en Colombia una deuda histórica con una parte de la población que ha sido excluida y que reclama su derecho a participar, a ser reconocida, escuchada en la defensa de sus territorios y valorada políticamente como un actor legítimo. Es necesario seguir trabajando en el fortalecimiento de la democracia y del ejercicio de la  política sin violencia.

Estos más de cuatro años de negociación en La Habana y el nuevo acuerdo firmado el 24 de noviembre de 2016, deben ser entendidos como el punto de partida de un proceso largo que busca, en medio de las diferencias, contradicciones y acuerdos, la construcción de la paz sin la mediación de la violencia, para  hacer de Colombia un país más justo, sostenible y en paz.

Cinep/Programa por la Paz.

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En el marco de la Sexta asamblea Nacional de Bancos de Datos de Derechos Humanos y Violencia política, defensores de diferentes regiones del país discutieron sobre las violaciones a los derechos humanos efectuadas, de forma particular, en las mujeres y personas de la comunidad LGBTI.

Para los defensores de derechos humanos en las regiones es importante analizar este tema con enfoque diferenciado de género ya que ambas poblaciones han tenido que vivir, y aún viven, el conflicto con unas características especiales y diferenciadas a otras poblaciones.

Para Marcela Sánchez, directora de Colombia diversa, una de las mayores preocupaciones es la poca relevancia que se le da a algunos ataques hacia la comunidad LGBTI “En muchos casos las autoridades atribuyen la violación de derechos humamos a la comunidad LGBTI a temas pasionales o personales, pero hemos encontrado que en la mayoría de los casos se dan por su trabajo de liderazgo en las comunidades o por los muchos prejuicios hacia la comunidad.” afirma Sánchez.

Para Colombia diversa es importante que los defensores de derechos humanos trabajen desde las regiones para eliminar gradualmente los prejuicios hacia la comunidad LGBTI, pues muchas de las agresiones que sufren parten de la desinformación. En los registros que lleva esta organización clasifican los ataques a miembros de la comunidad en dos grandes categorías: crimen por odio y crimen por prejuicio. “El crimen por odio parte de una motivación personal del victimario, el crimen por prejuicio es el resultado del discurso que se adquiere social y culturalmente hacia las personas con sexualidad distinta a la mayoría” dice Sánchez.

También enfatizó en las mejoras de los proceso judiciales contra atacantes de la comunidad LGBTI, pues “cada vez son más precisos los datos que entrega Medicina legal con relación a los crímenes hacia la población LGBTI, lo que permite investigaciones más exhaustivas que aporten pruebas contundentes a los juicios”, sin embargo, argumenta que hace falta que las autoridades judiciales sean más efectivas en las condenas a los agresores.

Frente a violaciones de derechos humanos de las mujeres, Martha Cecilia García investigadora del equipo de Movimientos Sociales del Cinep/PPP, afirmó que la mayor demanda es la garantía de sus derechos. “Tanto las mujeres como la población LGBTI han tenido claro que sus derechos han sido violados por diversos actores y por eso usan la movilización social para visibilizar la situación y pedir al Estado que se les garantice el goce efectivo de sus derechos”, señaló García.

La investigadora del Cinep/PPP presentó un balance histórico de las movilizaciones de las mujeres y sus motivaciones. Esta información hace parte de los estudios que ha realizado el equipo de Movimientos Sociales entre 1965 y 2014.

 

Según lo presentado, en 1993 se dieron semanalmente movilizaciones de las esposas, parejas, hijas y madres de trabajadores de la USO que fueron encarcelados y acusados de terrorismo por haber suspendido la producción petrolera. En 1996 se hicieron múltiples movilizaciones en las que las mujeres reclamaban en contra del gobierno de Ernesto Samper Pizano. En 2006 hay un incremento de movilizaciones de mujeres familiares de víctimas y en rechazo a la violencia sexual como arma de guerra. En 2012 son protagonistas nuevas organizaciones de mujeres se manifiestan en contra de cualquier tipo de violencia contra las mujeres. (física, sicológica, simbólica, sexual)

Para García es primordial que en el acuerdo de paz se mantenga el enfoque de género para que dé mayores garantías a las mujeres, “sobre las mujeres ha corrido la salvación de muchas comunidades, el rehacer a las comunidades, el volver a tejer comunidades, el abrazar a los sobrevivientes de la guerra” dijo la investigadora.

Ambas investigadoras terminaron reconociendo la importancia de los bancos y observatorios de derechos humanos en las regiones y de la articulación de estos en la red nacional. “Tendremos que pensar cómo nuestra información puede ser útil para la comisión de la verdad y en general para la Justicia Especial para la Paz”, concluyó Sánchez.

 

Miguel Angel Martínez

Equipo Comunicaciones

 

Esta semana fue asesinado un campesino que luchaba por recuperar su tierra en el municipio del Magdalena. De hace ocho días, diversas organizaciones defensoras de derechos humanos han advertido sobre el peligro que hay en la región.


 

 

Usted tiene derecho a defender sus derechos. Este es un principio básico. Y básico quiere decir que no depende ni de códigos, ni de instituciones, ni de leyes. Si uno no tuviera ese derecho de defenderlos, nuestros derechos no existirían.

Y entonces ¿por qué algunos creen que los defensores de los derechos humanos no tienen derecho a defenderse y de ayudar a defender los derechos de otras personas? Esta es la pregunta del millón porque, en general, lo que hay detrás de esa negación de la defensa es un millón de hectáreas o muchos millones de pesos.

En realidad los que defienden los derechos humanos están trabajando por usted, por mí y por ellos mismos. Porque defender los derechos humanos es defender el derecho a la integridad de la vida, la de uno y la de los demás. Y esos derechos se inventaron para que la gente común y corriente pueda defenderse cuando sus propios gobiernos los atacan. Suena absurdo pero así es: hay gobiernos que matan a sus ciudadanos, alegando el bien de la ciudadanía. De forma que lo matan a uno por su propio bien. Y por eso el derecho internacional de los derechos humanos es para protegerse de los gobiernos que abusan de su legítima fuerza que está destinada a la defensa y no a la ofensa de los ciudadanos. Para esa defensa el gobierno legítimo está autorizado mantener un ejército y una policía.

En realidad, los ejércitos están diseñados para defenderse de otros países en las guerras internacionales. Y la policía, que es una institución civil, está destinada a colaborar en mantener el orden público en el país. No debiera ser un cuerpo armado.

Pero sucede y pasa que en Colombia, por las circunstancias de la insurgencia armada, el ejército está dedicado a la guerra interna y la policía se militarizó. Y como esas circunstancias son las de la guerra interna, todo el panorama colombiano de la integridad de la vida se ha ensombrecido en una guerra civil y sucia, en la que se mezclan la estrategia antiguerrillera, la represión social y la criminalidad común. La proliferación del homicidio como relación social nos está indicando que matar no es una solución para ningún problema. Y que el usar el asesinato como medio se vuelve contra el asesino. Con ello, la defensa de los derechos humanos se hace cada día más urgente. Y los defensores de los derechos humanos merecen una consideración especial, porque en esa proliferación de la violencia, el único recurso útil es defender a toda costa la integridad de la vida. A los gobiernos les conviene más defender a los defensores que tratar de silenciarlos.

Alejandro Angulo, S.J.

La vida de Mario y Elsa perdura en el recuerdo y en el sentir, permanece en el día a día de CINEP/Programa por la Paz. Como parte del homenaje que realizamos al cumplirse 19 años de su asesinato, presentamos la siguiente línea de tiempo que recoge algunos de los momentos sus vidas.