Los jesuitas de América Latina y El Caribe / CPAL nos solidarizamos con el Centro de Derechos Humanos Miguel Agustín Pro Juárez

¡No están solos!

Los Superiores de los jesuitas de América Latina y el Caribe condenamos el espionaje perpetrado en contra del CENTRO PRODH en México, exigimos que se suspenda esta grave violación a los derechos humanos y que se sancione a los culpables.

Los Provinciales de los Jesuitas de América Latina y el Caribe apoyamos plenamente a los jesuitas de México en sus opciones en favor de la justicia a través de sus obras apostólicas. Por tal motivo nos unimos en su condena al espionaje presuntamente cometido por el Gobierno de México en contra de miembros del Centro de Derechos Humanos Miguel Agustín Pro Juárez – CENTRO PRODH, así como de otros reconocidos periodistas y defensores de los derechos humanos, dado a conocer por el New York Times el pasado 19 de junio.

Junto con los jesuitas mexicanos exigimos a las autoridades mexicanas que garanticen la integridad de todos los miembros del CENTRO PRODH y de todos aquellos que han sido víctimas de esta violación de sus derechos. El CENTRO PRODH es una obra de la Compañía de Jesús, que durante 29 años defiende a numerosas víctimas de violaciones a los Derechos Humanos, entre ellas a las del caso -aún no resuelto- de la desaparición forzada de 43 estudiantes de Ayotzinapa, que ha causado tanta indignación a nivel internacional.

En nombre de todos los jesuitas de América Latina y de El Caribe nos unimos a la exigencia de nuestros compañeros de México pidiendo que se investigue exhaustivamente este hecho ilegal y violatorio a los derechos humanos, que se sancione a los culpables y que se garantice que la información extraída ilícitamente no sea utilizada indebidamente.

Lamentamos que este hecho agrave aún más la situación de irrespeto de los derechos humanos en México; tanto más cuanto el mismo presidente Enrique Peña Nieto, anunciando que ordenó realizar con celeridad una investigación sobre el hecho, afirmó que las acusaciones son falsas y pidió que caiga el peso de la ley contra quienes lo denunciaron, erigiéndose así a la vez en juez y parte, y condenando la investigación al fracaso.

Solidarios con nuestros compañeros apostólicos y con todas las víctimas de violaciones a las libertades fundamentales, nos mantendremos vigilantes de lo que suceda y motivamos a la sociedad civil en general para que siga promoviendo y exigiendo la libertad, la transparencia y la plena vigencia de todos los derechos humanos para todos, tanto en México como en el resto del continente.

 


ROBERTO JARAMILLO BERNAL, S.J.
Presidente de la Conferencia de Provinciales Jesuitas
de América Latina y el Caribe - CPAL

La salud en Colombia se encuentra en estado terminal por el tumor maligno de la corrupción. A pesar de existir sobre Sanitas y Prestasalud, las compañías que estuvieron en la puja por la compra de Cafesalud, muchas dudas y denuncias, Prestasalud compró Cafesalud y a la IPS Esimed por uno punto cuarenta y cinco billones de pesos. Un gran negocio para el consorcio conformado por trece empresas y más de ciento ochenta clínicas, se quedó con la EPS más grande del país con seis millones de afiliados. Es tan bueno el negocio que a pesar de la alta deuda de Cafesalud, valorada en más de ochocientos mil millones de pesos, el consorcio Prestasalud le interesó más el alto flujo de caja que ronda los cuatrocientos cuarenta mil millones de pesos mensuales.

Si bien Prestasalud promete que cuenta con la capacidad técnica y la solvencia financiera para garantizar el derecho fundamental a la salud de los afiliados, durante el análisis de las propuestas aparecieron sombras y denuncias contra el consorcio. Algunos de sus socios presuntamente están implicados en escándalos de corrupción y procesos de investigación, acusados por la Fiscalía General, por la Procuraduría y por estrados españoles. Delitos de interés indebido en la celebración de contratos, peculado por apropiación en beneficio de terceros, enriquecimiento ilícito de particulares, concierto para delinquir, falsedad ideológica en documento público, denuncias laborales colectivas y relaciones con las turbias irregularidades de Saludcoop, son parte del prontuario.

El cardenal Rubén Salazar, durante el desarrollo de la asamblea del Episcopado colombiano, en julio del año pasado, lanzó un llamado de humanidad y respeto a los operadores de la salud para que presten mejores servicios. Es indudable –dijo el cardenal– que la inmensa mayoría de la población tiene dificultades para acceder rápida y efectivamente a la salud que necesita. Hay que hacer un llamamiento profundo a las IPS y EPS para que tomen conciencia de la dignidad de la persona; y añadió: uno de los mayores problemas del sistema de salud es la corrupción. Muchos de los recursos destinados a la salud van a parar a los bolsillos de particulares, que se apropian de ese dinero.

 

 Luis Guillermo Guerrero Guevara

Director CINEP/Programa por la Paz

La situación de abandono del Estado, la pésima administración, la alta corrupción y dependencia política en Buenaventura, el Chocó y en general en el Pacífico, se remonta varios siglos atrás. La relación de Buenaventura con Cali o de Quibdó con Medellín o de Tumaco con Pasto, existe bajo el esquema de una relación colonial de dominación y dependencia y no de una interacción entre iguales. A las comunidades y territorios del Pacífico les ha tocado sobrevivir en medio de la inequidad económica, el empobrecimiento, la exclusión política y el señalamiento étnico-cultural. De otra parte, el aumento del poder político local, por la descentralización, no implicó cambios positivos, al contrario, la mayor parte de la clase política regional del Pacífico se convirtió en uno de los actores más depredadores y corruptos. En este contexto, el paro en el Pacífico es justo.

Sus habitantes están hastiados de tolerar que no tienen ni siquiera acceso a los servicios públicos y sociales más básicos Mientras que Cali, Medellín, Pasto o Bogotá disfrutan de coberturas de los servicios públicos del orden de noventa por ciento en promedio, en Buenaventura, Quibdó o Tumaco solamente llega agua corriente a los hogares algunos días. El índice de pobreza multidimensional en Buenaventura es del sesenta y seis por ciento y el noventa y tres por ciento de la gente vive de economía informal o de economías ilegales mineras, del narcotráfico o del contrabando. A pesar de que la ciudad recibe más de un billón de pesos, uno de los ingresos per cápita más altos del país. La ciudadanía está indignada y esta vez no buscan soluciones de corto plazo, sino estructurales. Exige decretar la emergencia económica y social, pero la respuesta del gobierno ha sido reprimir con el ESMAD.

Por su parte, las Pastorales sociales de las diócesis del Pacífico y las organizaciones étnico-territoriales en un comunicado del veinticuatro de mayo dijeron: “expresamos nuestra solidaridad con las protestas pacíficas en Chocó y Buenaventura y reconocemos en ellas un acto legítimo e impostergable por la vida digna y la paz en todo el Pacífico colombiano. Las protestas hacen visible su realidad social y los repetidos incumplimientos del Gobierno. Las comunidades protestan para reclamar asuntos básicos: educación, salud, agua potable, infraestructura primaria; y por los altos niveles de corrupción, violencia, inoperancia institucional e injusticias socioeconómicas. Asimismo, rechazamos la respuesta represiva y violenta del Gobierno con el uso del ESMAD. La paz debe ser para darle dignidad al pueblo.”

 

Luis Guillermo Guerrero Guevara

Director CINEP/Programa por la Paz

 
La Fiscalía declaró el 11 de mayo de 2017 que los homicidios de los investigadores del CINEP, Mario Calderón y Elsa Alvarado, así como el de Carlos Alvarado Pantoja y la tentativa de homicidio de Elvira Chacón de Alvarado, padres de Elsa, son crímenes de lesa humanidad

A pocos días de cumplirse 20 años del asesinato de Mario Calderón, Elsa Alvarado y de su padre Carlos Alvarado Pantoja, ocurrido el 19 de mayo de 1997, la Fiscalía acaba de emitir una decisión en la que determina que estos crímenes se categorizan como delitos de lesa humanidad y, en consecuencia, son imprescriptibles.

Para adoptar esta decisión, el ente fiscal sostuvo que “los delitos fueron cometidos dentro de un plan sistemático y generalizado contra la población civil”. Por lo tanto, reitera y ratifica la calificación hecha en la resolución de situación jurídica del actualmente investigado Coronel ® Jorge Eliécer Plazas Acevedo.

La Comisión Colombiana de Juristas, en su calidad de representante judicial de las víctimas, había solicitado el pasado 7 de abril de 2017 que estos crímenes se declararan expresamente como delitos de lesa humanidad, al considerar que, junto a otros homicidios, como el de Jesús María Valle Jaramillo, Eduardo Umaña Mendoza y Jaime Garzón, fueron parte de la ejecución de un plan de carácter generalizado y sistemático en contra de defensores de derechos humanos.

Esta decisión, además de contribuir a que estos crímenes no queden en la impunidad y a saldar una grave deuda con el pasado, también debe constituirse en una admonición para que ni el Estado ni grupos irregulares vuelvan a cometer estos execrables crímenes que son ofensa para toda la humanidad.

Comisión Colombiana de Juristas
Mayo 12 de 2017

 

Estaba haciendo la fila para entrar a ver  “Monsieur Periné” en el Koerner  Hall de Toronto,  cuando recibí un mensaje de texto de Elvira Alvarado recordándome que el próximo mes de mayo se cumplen 20 años del vil asesinato de su hermana y mi buena amiga Elsa,  junto con su esposo y también cómplice generacional Mario Calderón y el papá Alvarado. Me invitaba a escribir algo, alguna frase relacionada con los dos últimos años de la vida de Elsa y de su pensamiento.  Lo primero que se me vino a la memoria fue un “mini casete” que me regaló quince días antes de su asesinato y que dejó en mi apartamento camino a dictar su clase de “Comunicación para el Desarrollo” en la Universidad Externado de Colombia (nuestra universidad). Se trataba de las canciones de una nueva y desconocida joven cantante barranquillera que había sacado su primer disco “Pies descalzos”, el cual le gustaba mucho a sus estudiantes. Estaba utilizando las letras de algunas de sus canciones para trabajar con ellos los mensajes clave de esas letras, mezcladas con las melodías de esa joven cantante que movía los corazones de los chicos.

 Las nuevas y refrescantes melodías de los integrantes de Monsieur Periné, junto con el recorderis que me hizo Elvira de la partida de Elsa, removieron la memoria de nuestras vidas de hace 20 años, cuando estábamos en los 30s y éramos buscadoras de nuevas formas de educar a los jóvenes estudiantes; de hacer de la comunicación en todas sus formas, una potente arma educadora y de “utilizar” las propuestas de los jóvenes, como una herramienta pedagógica  para propiciar interés por el conocimiento, por la crítica, por el “no tragar entero”.

Desde hace 20 años,  aparece cada año, en mayo, el recuerdo de Elsa y Mario bajo diversas formas.  Tratamos de esquivar el dolor de su partida prematura y de la rabia de pensar por qué esas fuerzas oscuras no se dieron el permiso de haberlos conocido, pues seguro que si se hubieran sentado a conversar con ellos, no les hubieran tocado un pelo. Si hubieran llamado a la puerta en vez de haberla violado a tiros de metralleta, seguramente Elsa y Mario les habrían abierto la puerta de su casa y les brindarían una taza de té o un aromático café colombiano para entablar una charla que se hubiera convertido en una noche de dialogo, de compartir historias, alternada con deliciosos platillos que habrían salido de la cocina siempre lista para hacer sentir a los visitantes como en su casa. Pero no fue así. Llegaron y sin permiso masacraron unas vidas llenas de vida. Mataron vilmente a esos andantes del bien, de la paz, a esos protectores del planeta que buscaban que el agua rodara fresca por los manantiales.

Es inevitable no pensar en lo que quisiéramos borrar de nuestra memoria. Es imposible no preguntarnos una y otra vez ¿por qué?... Pero esto no es a lo que me ha invitado a recordar Elvira. Entonces volvamos a esa mujer alta y esbelta, de sonrisa grande y cabello fino. A esa chica que le robó el corazón al “Obispo de Oriente”… Elsa era una comunicadora por esencia y una educadora por convicción. Nos unía que yo soy educadora por esencia y comunicadora por convicción. Nos unía también que nos encantaban las jóvenes generaciones, los niños, los muchachos y las chicas, por su inocencia, su franqueza y sus búsquedas y nos interesaba llegarles a ellos. Pero también nos importaba pensar en  los más excluidos, en los que no tienen voz, en los que sufren por la pobreza, por no tener un pan en la mesa u oportunidades para estudiar. Teníamos buenas charlas sobre el papel de los medios de comunicación en la educación de las jóvenes generaciones, en el uso de la televisión, de la radio con fines educativos, pero no para producir aburridores programas que se dicen “educan” sino los medios, como potentes instrumentos para cambiar mentalidades y no para mantener el statu quo de los pueblos. Eran tiempos en donde el internet no se había popularizado, ni las redes sociales virtuales aún existían, ni mucho menos existían los celulares inteligentes que todo lo hacen. Eran tiempos del betamax, de los CD, de las videotecas para sacar películas en beta o VHS, de los cine clubs y de las salas con grandes computadores donde accedíamos para tareas puntuales.  Los pequeños laptops eran propiedad de reducidas minorías.  Me pregunto cuál podría ser nuestra conversación de hoy si Elsita estuviera, sobre el papel de la educación mediada por tanta información, por el inmediatismo de la noticia, por  los bancos de música que se bajan en el celular, o las bibliotecas virtuales al servicio de quien los quiera con solo prender un teléfono?

Trabajábamos en el CINEP. Para ese entonces construíamos en el Proyecto Urbano una estrategia educativa para capacitar al movimiento de madres comunitarias en el país encargadas de la atención a la primera infancia. Las madres comunitarias no tenían voz, no eran reconocidos sus derechos como educadoras. Eran simples cuidadoras, que abrían las puertas de sus casas para proteger a los niños pequeños y enseñarles con juegos y cantos las primeras letras. Con Elsita discutíamos ideas para cualificarlas, que tal producir materiales usando comics, grabarles música, ponerles películas para que el mundo se les abriera hacia el universo de la infancia en sus primeros años?… Así nacían las semanas de la creatividad en el Sur Oriente de Bogotá, el cineclub cine-Cinep para los niños del barrio La Perseverancia o el programa Fosdimac de formación a las madres comunitarias.

Fuimos también cómplices de amores secretos. De compartir su sueño de tener un hijo. De su complicidad cuando supo que en mi vientre crecía mi José Alejandro.  La primera persona que llegó a la clínica después de mi familia inmediata a visitar a mi  Ale fue Elsita. Siempre con su sonrisa grande, lo miró a los ojos y yo le se lo entregué para que lo cargara. Ella lo tomó en sus brazos  y con la complicidad que nos caracterizaba, recordamos lo que algún día una madre comunitaria nos había dicho, que era importante cargar a los bebés pues así llegaba el propio. Meses después, la semilla de Iván, su hijo, prendió y también él llegó al mundo.

No compartimos mucho tiempo la primera infancia de nuestros hijos juntas. Nos fuimos para París y ellos, Mario y Elsa, empezaron su crianza en Colombia. Iván recibió un regalo de José Alejandro, “Artura la Cangura”, que cuidadosamente seleccionamos para mandar con un mensajero visitante en Paris que volvía a Colombia. Guardo como un tesoro, un sobrecito con una carta escrita a cuatro manos por Mario y Elsa donde agradecen la llegada de Artura.  Por ahí está,  junto con el tarot que leía Mario y que años después, en un mes de mayo en Guatemala, me regaló Nohora Alvarado, su otra hermana,  cuando nos encontramos en uno de mis periplos latinoamericanos.

Es imposible olvidar a Elsa en tiempos de las redes virtuales, de los App, del WiFi, de la transformación del mundo por la tecnología y las telecomunicaciones. Este escrito me hace pensar que si estuviera viva, seguramente estaría dándonos pistas sobre los retos de la educación a las jóvenes generaciones que consumen diariamente información, que navegan en el mundo virtual cotidianamente, que construyen vidas paralelas, las reales y las virtuales, a través del celular o del laptop.  Toda esta revolución estaría mediada por su cuidadosa reflexión sobre mundos más justos para todos, donde el acceso a la información, pero sobretodo, el no tragar entero, debe estar en el centro de la reflexión educativa.  Estaríamos pensando como aprender a digerir toda esa información que diariamente nos bombardea y que tratamos de aprender a interactuar con los jóvenes de hoy, en estos tiempos donde la inmediatez es la unica manera de sobrevivir.

Elsa, Mario, Iván, están siempre en mi corazón.

 

Tatiana Romero Rey

Toronto, Abril 24 de 2017