Banco de Datos de Derechos Humanos y Violencia Política del Cinep/Programa por la Paz renueva su marco conceptual.

Los casos de tortura a presos por parte de miembros de la fuerza pública crecían en los años 70. Ya para la década del 80 las torturas se convirtieron en desapariciones forzadas y ejecuciones  extrajudiciales. Ante dichos sucesos y la necesidad de explicar a la comunidad internacional y a Colombia  las graves violaciones a los derechos humanos que estaban sucediendo, en 1988 nace el Banco de Datos de Derechos Humanos y Violencia Política como una iniciativa del Centro de Investigación y Educación Popular (Cinep) y la Comisión Intercongregacional de Justicia y Paz quienes empiezan un proceso de sistematización y documentación de casos de violencia política.

Desde sus inicios el mecanismo de registro de hechos violentos se hizo a través de categorías sociológicas muy simples: “asesinatos políticos” refería a las muertes violentas que buscaban reprimir posiciones ideológicas o políticas y que se identificaban por las características de la víctima o del victimario se; y  “asesinatos presumiblemente políticos”, cuando las causas no eran contundentes. Se registraban también las desapariciones forzadas, las torturas, crímenes de “limpieza social”, acciones bélicas y muertes en combate.

Durante el proceso de ajuste de las categorías se ensayaron diferentes metodologías y criterios de clasificación, entonces el Banco de Datos se dividió uno quedó en Cinep (que se apoyaba en los casos judicializables) y el otro en Justicia y Paz (que recogía todo lo que se lograba recaudar con las víctimas, prensa y organizaciones). Finalmente, en 1996 con la aparición de la revista Noche y Niebla y tras un año de debate entre las organizaciones, se definió un único marco conceptual, las categorías cobraron mayor rigurosidad y se pusieron de acuerdo con seguir instrumentos internacionales que definen los derechos humanos y el derecho internacional humanitario aplicable en los conflictos armados.

Con las modificaciones que a comienzos de siglo tuvo el derecho internacional y ante el carácter interno del conflicto colombiano,  el Banco de Datos se dio a la tarea de revisar sus protocolos. Según Javier Giraldo, S.J. “surge la petición de que se explore en el derecho internacional consuetudinario unas normas que tengan más alta aplicación, ya que este es un derecho internacional  no que firman los Estados, es una recopilación de normas universalmente reconocidas ”. Finalmente, en 2016 se inicia el proceso de actualización, ajustes y correcciones . En esta versión, “hay ganancias porque se está sujeto a la norma universal, se gana en muchos aspectos”, aseguró Giraldo.

En la Sexta Asamblea de la Red Nacional de Bancos de Datos se presentó la reformulación del marco conceptual en su capítulo sobre las Infracciones Graves al Derechos Internacional Humanitario, para adoptar textualmente las definiciones del informe del Comité Internacional de la Cruz Roja sobre el Derechos Internacional Consuetudinario.

Con los ajustes al marco conceptual se quiere ampliar el espectro de análisis para un eventual escenario de posconflicto y así poder tener más herramientas para leer la guerra y las dinámicas del conflicto. 

  

Jennipher Corredor
Equipo comunicaciones 

 

 

En el marco de la Sexta asamblea Nacional de Bancos de Datos de Derechos Humanos y Violencia política, defensores de diferentes regiones del país discutieron sobre las violaciones a los derechos humanos efectuadas, de forma particular, en las mujeres y personas de la comunidad LGBTI.

Para los defensores de derechos humanos en las regiones es importante analizar este tema con enfoque diferenciado de género ya que ambas poblaciones han tenido que vivir, y aún viven, el conflicto con unas características especiales y diferenciadas a otras poblaciones.

Para Marcela Sánchez, directora de Colombia diversa, una de las mayores preocupaciones es la poca relevancia que se le da a algunos ataques hacia la comunidad LGBTI “En muchos casos las autoridades atribuyen la violación de derechos humamos a la comunidad LGBTI a temas pasionales o personales, pero hemos encontrado que en la mayoría de los casos se dan por su trabajo de liderazgo en las comunidades o por los muchos prejuicios hacia la comunidad.” afirma Sánchez.

Para Colombia diversa es importante que los defensores de derechos humanos trabajen desde las regiones para eliminar gradualmente los prejuicios hacia la comunidad LGBTI, pues muchas de las agresiones que sufren parten de la desinformación. En los registros que lleva esta organización clasifican los ataques a miembros de la comunidad en dos grandes categorías: crimen por odio y crimen por prejuicio. “El crimen por odio parte de una motivación personal del victimario, el crimen por prejuicio es el resultado del discurso que se adquiere social y culturalmente hacia las personas con sexualidad distinta a la mayoría” dice Sánchez.

También enfatizó en las mejoras de los proceso judiciales contra atacantes de la comunidad LGBTI, pues “cada vez son más precisos los datos que entrega Medicina legal con relación a los crímenes hacia la población LGBTI, lo que permite investigaciones más exhaustivas que aporten pruebas contundentes a los juicios”, sin embargo, argumenta que hace falta que las autoridades judiciales sean más efectivas en las condenas a los agresores.

Frente a violaciones de derechos humanos de las mujeres, Martha Cecilia García investigadora del equipo de Movimientos Sociales del Cinep/PPP, afirmó que la mayor demanda es la garantía de sus derechos. “Tanto las mujeres como la población LGBTI han tenido claro que sus derechos han sido violados por diversos actores y por eso usan la movilización social para visibilizar la situación y pedir al Estado que se les garantice el goce efectivo de sus derechos”, señaló García.

La investigadora del Cinep/PPP presentó un balance histórico de las movilizaciones de las mujeres y sus motivaciones. Esta información hace parte de los estudios que ha realizado el equipo de Movimientos Sociales entre 1965 y 2014.

 

Según lo presentado, en 1993 se dieron semanalmente movilizaciones de las esposas, parejas, hijas y madres de trabajadores de la USO que fueron encarcelados y acusados de terrorismo por haber suspendido la producción petrolera. En 1996 se hicieron múltiples movilizaciones en las que las mujeres reclamaban en contra del gobierno de Ernesto Samper Pizano. En 2006 hay un incremento de movilizaciones de mujeres familiares de víctimas y en rechazo a la violencia sexual como arma de guerra. En 2012 son protagonistas nuevas organizaciones de mujeres se manifiestan en contra de cualquier tipo de violencia contra las mujeres. (física, sicológica, simbólica, sexual)

Para García es primordial que en el acuerdo de paz se mantenga el enfoque de género para que dé mayores garantías a las mujeres, “sobre las mujeres ha corrido la salvación de muchas comunidades, el rehacer a las comunidades, el volver a tejer comunidades, el abrazar a los sobrevivientes de la guerra” dijo la investigadora.

Ambas investigadoras terminaron reconociendo la importancia de los bancos y observatorios de derechos humanos en las regiones y de la articulación de estos en la red nacional. “Tendremos que pensar cómo nuestra información puede ser útil para la comisión de la verdad y en general para la Justicia Especial para la Paz”, concluyó Sánchez.

 

Miguel Angel Martínez

Equipo Comunicaciones

 

El lanzamiento de la revista Noche y Niebla n. 53 se llevó a cabo el jueves 8 de septiembre en horas de la mañana, en el marco de la Feria del libro Cinep/PPP. En la presentación de este número dedicado a la región del Eje Cafetero, participaron voceros y defensores de los derechos humanos en el Quindío, y el Cinep con la representación de Luis Guillermo Guevara, director del Centro y Alejandro Angulo director del Banco de Datos.

En esta edición la revista hace un balance estadístico de la violación de derechos humanos en Colombia durante el primer semestre del 2016 pues “un gran número de hechos violentos quedan escondidos en las memorias prohibidas de las víctimas y en el silencio de las tumbas”, como afirmó Guevara. Así mismo resulta importante la labor de recoger los testimonios que visibilizan a las personas afectadas por la violencia y reconocerlas como víctimas, por eso en su intervención Alejandro Angulo hizo hincapié en las cifras que revelan la vulneración de los derechos humanos de comunidades campesinas, obreras e indígenas en mayor medida.

Diana Muriel, vocera de la Plataforma de Derechos Humanos de Caldas, explicó que una de las falencias que ha permitido la permanencia del conflicto en la región del Eje Cafetero, es la invisibilización del problema por parte de los medios y las instituciones gubernamentales. Por eso, con el enfoque regional de la revista se hace una lectura histórica y social de este territorio, recogiendo 3 fenómenos fundamentales la llegada del paramilitarismo: los intereses económicos sobre la tierra y los asesinatos extrajudiciales, a partir de estos aspectos se explican la violencia y los conflictos socioambientales que afectan al Eje Cafetero. Encuentre aquí la revista Noche y Niebla N°53

 

 

 

 

 

 

 

Gabriel Izquierdo Maldonado era un jesuita, bogotano, sensible y emotivo que dedicó su vida a la defensa de los derechos humanos.

A los 15 años ingresa a la Compañía de Jesús, a los 29 se ordena como sacerdote. En 1994 el padre Gabriel Izquierdo asumió la dirección del Cinep, en medio de un país particularmente convulsionado por la violencia de los años noventa donde las amenazas a los defensores de derechos humanos se hacían sentir.

Durante la dirección del padre Izquierdo se lideraron importantes procesos en materia de derechos humanos, como la consolidación del Banco de Datos de Derechos Humanos, una base que reúne por regiones los datos de víctimas de violaciones a derechos civiles y políticos . También organizó varios programas de educación con programas de tres años, uno de ellos fue el Programa de Educación  ligado a la Reestructuración de la Escuela, que se basó en el equipo de profesores, para analizar la función de la escuela desde el punto de vista de la participación, la tolerancia y el respeto.

En el trabajo con comunidades se destaca la labor de acompañamiento. Desde inicios de 1994 estuvo cerca a la experiencia del Urabá con las Comunidades de paz, basada en la decisión de las comunidades campesinas de no participar de una guerra que no es suya y complementada por una fuerte organización comunitaria. En 1996 acompañó a los desplazados de la hacienda Bellacruz en el Cesar, quienes frente a las presiones de los supuestos dueños de las tierras fueron despojados. Este trabajo llevó al P. Izquierdo y a varios investigadores del Cinep a ser perseguidos y amenazados por su solidaridad con las víctimas y  las denuncias de violaciones a los DD.HH. de los campesinos, hasta el punto de comprometerlos seriamente en su integridad.

Las amenazas se materializaron en 1997, cuando los investigadores Mario Calderón y Elsa Alvarado fueron asesinados. El miedo se hizo latente. Fernán González, S.J., amigo de Izquierdo desde la infancia y también jesuita recuerda cómo fue capotear los años duros de las amenazas militares y paramilitares. “El padre Gabriel era el director y yo el subdirector, por las constantes amenazas tuvo que salir del país y yo quedé a cargo de Cinep, él estaba lejos pero quería estar aquí, quería estar presente pero no podía”, aseguró González, S.J.

En la más reciente conmemoración del asesinato de Mario y Elsa, el P. Gabriel Izquierdo  en entrevista con El Espectador  respondió con llanto, conmovido por la pérdida de los investigadores y por otros 34 amigos que sumaba a la cuenta.  

“Gabriel Izquierdo era más emocional de lo que la gente imagina, lloraba mucho, vivimos una vida juntos, como compañeros de griego y latín, una vida de formación”. Recuerda el P. Fernán.

La labor de Gabriel Izquierdo, S.J. se centró en la promoción, impulso y acompañamiento de varios sectores populares, especialmente al lado de los campesinos así como de regiones excluidas del país. Enfatizó su labor en la organización comunitaria y estuvo comprometido con sus luchas en momentos de crisis.

El P. Izquierdo ha partido pero dejó su legado como defensor de los derechos humanos y como constructor de paz. El ejemplo de una vida dedicada al servicio y a soñar otro mundo posible.

Jennipher Corredor
Equipo comunicaciones