Editorial: Colombia desempleada

  • Dic 07, 2019
  • Publicado en Prensa

El informe de Fedesarrollo sobre el mercado laboral del pasado mes de abril, señala que la tasa de desempleo nacional en el mes de febrero del 2019 se elevó a 11.8% y que la tasa de desempleo en las trece principales ciudades se ubicó en el 12.4%. Esta tasa ascendente se torna preocupante si se compara con los datos del año pasado cuyo porcentaje no pasó del 10%. Las tres ciudades con mayor desempleo en el trimestre de diciembre del año pasado a febrero de este año fueron: Quibdó con el 20.3%, Armenia con el 18.4% y Cúcuta con el 17.7%.

Por su parte, Planeación Nacional en su informe de mayo pasado, indicó que en Colombia el número de ocupados disminuyó en 775.000 personas, cifra que no se veía tan alta desde hace diez años. Respecto a la tasa de desempleo juvenil, en mayo pasado se situó en el 18.5%, lo que significó un aumento de 1.5% en comparación con el mismo periodo del año pasado.

En un análisis que hizo la revista Dinero, hace dos semanas, señala que el principal problema económico para resolver en el país es el desempleo. Si su ascenso se acentúa, Colombia entraría en un círculo vicioso de complejas implicaciones que podrían afectar el crecimiento económico. Desde hace tres años el país entró en una temporada de destrucción neta de puestos de trabajo, pero hasta ahora se hace evidente, explica el economista Marc Hofstetter. En cifras grandes, el país tiene 2.523.600 personas desempleadas y más de nueve millones que están en el subempleo. Esta situación se presenta, en parte, por la desaceleración de la economía. El crecimiento del primer trimestre de este año solo llegó al 2.77%, sorpresivamente resultó bajo. Esto significa que la recuperación de la economía redujo la velocidad que venía ganando, por eso no se generan empleos y parte de los existentes se destruyen.

Para otros, puede existir una relación entre polarización política y deterioro laboral, ella puede generar incertidumbre sobre las decisiones económicas. Unido a otros factores políticos como las dificultades del Gobierno para sacar adelante sus proyectos, la falta de una coalición en el Congreso, las tensas discusiones sobre la Justicia Especial para la Paz y hasta los planteamientos de una eventual Constituyente, pueden estar influyendo en las decisiones de consumo e inversión: es decir, con la insistencia en la renegociación del Acuerdo de paz, el Gobierno puede estar saboteando su propia apuesta económica al no generar un clima de confianza para las decisiones de los inversionistas. Se debe actuar con alternativas viables y pertinentes, por el momento la economía se encuentra en un punto de inflexión y, si no se toman medidas, podría surgir un círculo vicioso: si continúa creciendo el desempleo, los consumidores continuarán temerosos y el consumo podría resentirse. Si el consumo no arranca, los empresarios no harán grandes inversiones y, por tanto, no contratarían más empleados o peor, se despedirían más personas. Nadie quiere ese panorama.

El pasado 11 de mayo el Papa Francisco en un encuentro con el nobel de economía Joseph Stiglitz, coincidieron en la necesidad de impulsar a nivel global una economía social de mercado que mire al futuro con la voz de los más jóvenes. Igualmente advirtieron sobre los problemas de ciertas formas de economía de mercado que no ponen los mercados y la tecnología al servicio de los pueblos si no a los pueblos al servicio de ellas y exacerban comportamientos individualistas. Stiglitz afirmó: “tenemos que tratar de desarrollar programas y estudios alrededor del concepto de economía circular, que contribuyan a una educación consciente de la sostenibilidad ambiental que requiere devolverle al ambiente lo que se le quita" y el Papa concluyó: "Si no se cambia la economía mundial la humanidad va al suicidio".

 

Luis Guillermo Guerrero Guevara

Director Cinep/Programa por la Paz

El agua es fuente bendita de vida. Así se titula un trabajo de Alfredo Ferro Medina, actual coordinador del Servicio jesuita amazónico. Este trabajo nos recuerda que somos agua en el 60% del cuerpo de una persona adulta. Nuestra salud depende del agua. Todas las formas de vida dependen del agua. No existe vida donde no hay agua; por ello no podemos separar el agua de la vida. El mundo está formado por dos terceras partes de agua. El agua que se puede consumir, contenida en los ríos y lagos es del 0.01%; el agua dulce de los glaciales y de los subterráneos es el 2.49% y el 97.5% es agua salada de océanos y mares.

Uno de los problemas que hoy tenemos es la gran desigualdad en la distribución del agua en el planeta. Hay regiones que tienen mucha agua y en otras es muy escasa. Menos de diez países del mundo poseen el 60% del recurso hídrico de la humanidad. De otra parte, los modelos de desarrollo dominantes en el mundo, han traído en los últimos 150 años consecuencias trágicas a la naturaleza y especialmente al agua. En Europa, por ejemplo, con la privatización del recurso en un 60%, se vive una grave crisis: Alemania tiene que comprar alrededor del 51% del agua que consume; los Países Bajos y Rumania 89% y Hungría el 95%, esta situación es un verdadero grito de alerta que revela la necesidad de cambios estructurales y urgentes.

Colombia se puede considerar un país privilegiado, su ubicación geográfica caracterizada por un especial régimen climático, con abundantes precipitaciones nos hace uno de los países con mayor oferta hídrica a escala mundial. Sin embargo, cerca de 300 municipios, donde viven once millones de personas, presentan problemas con el agua en épocas secas y se según el IDEAM al finalizar la presente década un 47% de los municipios del país van a tener algún nivel de escasez de agua.

El Papa Francisco en Laudato Sí número 30 nos dice: “El acceso al agua potable y segura es un derecho humano básico, fundamental y universal, porque determina la sobrevivencia de las personas, y por lo tanto es condición para el ejercicio de los demás derechos humanos. Este mundo tiene una grave deuda social con los pobres que no tienen acceso al agua potable, porque eso es negarle derecho a la vida radicado en su dignidad inalienable. Esa deuda se salda en parte con más aportes económicos para proveer de agua limpia y saneamiento a los pueblos más más pobres. Pero se advierte un derroche de agua tanto en países desarrollados y en los menos desarrollados. Esto muestra que el problema del agua es en parte una cuestión educativa y cultural, porque no hay conciencia de la gravedad de estas conductas en un contexto de gran inequidad.”

Luis Guillermo Guerrero Guevara

Director Cinep/Programa por la Paz

 

El café colombiano afronta una de las peores crisis de la última década. Una de sus principales causas es la volatilidad y caída del precio internacional, situación que maltrata a más de medio millón de familias cultivadoras en el país. La Federación Nacional de Cafeteros expresó que entre el año 2017 y el año pasado se redujo la producción en un 3.3% y el precio interno llegó a 687.000 pesos la carga en septiembre del año pasado, mientras que los costos de producción rondaron los 800.000 pesos. Los productores vienen trabajando a pérdida desde hace cerca de dos años. La situación es inaguantable y los caficultores piden una intervención urgente del actual gobierno.

Colombia es el tercer productor mundial, después de Brasil y Vietnam, con cerca de 900.000 hectáreas sembradas. La preocupación de las familias cafeteras se elevó en estas últimas semanas al cotizarse el precio del grano en la Bolsa de Nueva York en 97 centavos de dólar la libra, el nivel más bajo en los últimos doce años. Una de las causas determinantes es que Brasil, el mayor productor mundial, tuvo una de las cosechas más altas. De otra parte, los fondos de inversión, en su afán de lucro, vienen empujando los precios a un nivel por debajo de un dólar. Y finalmente, a nivel mundial el costo estimado de producción está entre 1.2 y 1.5 de dólar la libra, es decir, que los cultivadores de todo el mundo están produciendo a pérdida.

En conclusión, la perspectiva del café para este año no es la mejor y todo dependerá de un clima favorable para llegar a producir en el país 14 millones de sacos; de que las cosechas de Brasil, Vietnam y Costa de Marfil no sean tan grandes y de que el precio del dólar se sostenga favorable para recibir más pesos por el cambio. La rentabilidad sostenible de la caficultura colombiana requiere para garantizarla acciones de mejoramiento que permitan una gestión más eficiente de los insumos, la renovación de los cafetales, el entrenamiento de la mano de obra y el desarrollo de nuevas tecnologías; así como reformas que permitan reducir los costos de producción y controlar sobrecostos de transporte, laborales, energéticos y logísticos.

En la visita del Papa Francisco a Colombia los campesinos le expresaron en una carta: “consideramos que, a través de la producción de los alimentos, el cuidado y conservación del suelo, las semillas, el agua y los recursos naturales contribuimos a la construcción de una sociedad mejor, por eso, exigimos un trato más humano y justo para nuestras familias, territorios y nuestra economía. Cada mañana al iniciar la jornada de trabajo, elevamos al cielo y a la tierra la oración del Padre Nuestro y con mayor sentimiento imploramos el ´Dadnos hoy nuestro pan de cada día´. Lamentablemente, el panorama hoy es totalmente diferente, se impuso la ley de los mercados y su racionalidad económica sobre el trabajo humano y la dignidad campesina, nuestra seguridad y soberanía alimentaria quedaron al amparo de la especulación del comercio y la competencia desleal. Por este motivo, más de doce millones de campesinos le apostamos a la solución del conflicto armado, al fin de la guerra y la violencia; y creemos en la construcción de una paz con dignidad y justicia para los más humildes y desprotegidos de la nación”. 

Luis Guillermo Guerrero Guevara

Director Cinep/Programa por la Paz

En Colombia la consulta anticorrupción se votó en agosto del año pasado, pero le faltó un poco más de 400.000 votos para llegar al umbral y empezar a generar algunos cambios en las prácticas corruptas de la sociedad y el Estado. A pesar de este desconcertante resultado, la semana pasada, en uno de los más sonados casos de corrupción, como el pago de sobornos de Odebrecht para la adjudicación de la Ruta del Sol Tramo dos, la justicia colombiana ofreció algunos resultados. A once años y nueve meses de cárcel fue condenado el expresidente de Corficolombiana, José Elías Melo Acosta, acusado de cohecho e interés indebido en celebración de contratos. El juez, además, compulsó copias a la Fiscalía en relación con un grupo de personas que fueron mencionadas en el juicio contra Melo Acosta, para que se determine si incurrieron en algún delito que deba ser investigado. Entre ellas: Luis Carlos Sarmiento Gutiérrez, presidente del Grupo Aval y Carlos Gustavo Ramírez, vicepresidente de Corficolombiana. 

El caso Odebrecht en Colombia, además de comprometer las adjudicaciones de grandes obras de infraestructura, en las que se ofrecieron coimas por cerca de 28 millones de dólares, también compromete la financiación de campañas a la presidencia del país desde el año 2010, asunto que va muy lento en su aclaración. Son al menos doce personas capturadas por el caso Odebrecht en Colombia, entre ellas el viceministro de trasporte Gabriel García Morales quien confesó haber recibido 6.5 millones de dólares.

A esto se suman la muerte de dos testigos clave en extrañas circunstancias: Jorge Enrique Pizano, auditor del proyecto Ruta del Sol II, que murió de un paro cardíaco y quien dejó grabaciones que vinculan al Fiscal General Néstor Humberto Martínez en casos de corrupción. Y, a finales de diciembre del año pasado, Jorge Merchán, Secretario de Transparencia del Gobierno Santos, al parecer se suicidó. En otros países latinoamericanos la acción de la justicia ha llegado hasta expresidentes y presidentes que hoy están investigados o tras las rejas, acusados de corrupción. La trágica muerte del expresidente peruano Alan García ha vuelto a centrar el interés en el caso de Odebrecht, calificado como uno de los hechos más nefastos de corrupción en la política y la economía de doce países de América Latina.

El Papa Francisco, en enero del año pasado, durante el vuelo de regreso a Roma, luego de su visita apostólica a Chile y Perú, expreso: “La corrupción es como esos pantanos ‘chupadizos’ que vos pisás y querés salir, y das un paso y te vas más adentro. Es una ciénaga. Es la destrucción de la persona humana. Sí, en Latinoamérica hay muchos focos de corrupción. Ahora está de moda hablar de Odebretch, por ejemplo, pero eso es un botón de muestra, -y afirmó- pecador, sí; corrupto, no. El pecador pide perdón a Dios y busca cambiar, por el contrario, la arrogancia del corrupto le impide ver su pecado y pedir perdón. Yo al pecado no le tengo miedo, le tengo miedo a la corrupción, porque la corrupción te va viciando el alma y el cuerpo, y un corrupto está tan seguro de sí mismo que no puede volver atrás”.

 

Luis Guillermo Guerrero Guevara

Director Cinep/Programa por la Paz

Editorial: La minga indígena

  • Dic 07, 2019
  • Publicado en Prensa

En las últimas semanas se ha escuchado frecuentemente la palabra Minga, un término para muchos ajeno, pero para los pueblos campesinos e indígenas de Colombia es común. El origen de la palabra proviene del quechua “minka”, término usado por comunidades andinas para realizar cultivos agrícolas colectivos que brindan beneficios a la comunidad. Pero la Minga tiene también significados más profundos y densos. Es una práctica tradicional que se convierte en un estilo de vida y que genera en las personas un bien físico y espiritual.

Un ejemplo de Minga es el que han venido realizando, durante cerca de tres décadas, las comunidades indígenas organizadas en el Consejo Regional Indígena del Cauca, CRIC, luego de la masacre del Nilo en el municipio de Caloto, donde fueron asesinados veintiún indígenas el dieciséis de diciembre de mil novecientos noventa y uno, por miembros de la Policía Nacional y civiles armados. Luego de esta masacre el Estado se comprometió reparar a las víctimas, pero lo que sobresale hoy, pasadas tres décadas, es un largo listado de incumplimientos. Esta situación ha significado atraso en la restitución de tierras productivas usurpadas a las comunidades por latifundistas desde la independencia de España. A pesar de tener reconocimiento legal con la ley ciento treinta y cinco de mil novecientos sesenta y uno, en la realidad los poderes locales y regionales no la han dejado cumplir.

El incumplimiento también significa, desprotección, asesinatos y amenazas a los líderes y lideresas sociales, el Cauca tiene el más alto número de asesinatos en el país. Incumplimientos en las políticas para la protección del medio ambiente y para hacer respetar las exigencias a la inversión de capitales en la explotación minero/energética, pasando por encima de la consulta previa e informada con las comunidades. Incumplimientos para posibilitar el derecho a tener gobierno autónomo, e incumplimientos en el fomento de la salud y la educación propias; entre otros. Entendiendo esto, la Minga no es un ataque al Estado ni al gobierno de turno, al contrario, es un llamado de la ciudadanía para que el Estado realice su trabajo de administración pública, protegiendo los derechos de los ciudadanos y estos a su vez comprometiéndose con sus responsabilidades para construir su territorio. Para las comunidades las vías de hecho son el último recurso, igualmente para ellas son costosas económica y socialmente, pero, después de treinta años de incumplimientos del Estado se explica la ocurrencia de los veintisiete días de cierre de una carretera. Esperemos que los acuerdos con el gobierno actual no caigan de nuevo en el incumplimiento.

En un comunicado de los señores obispos de Guapi, Tierradentro y Popayán, sobre la situación del Cauca, nos dicen: “Si en nuestra región todos estamos dispuestos a encontrarnos, a escucharnos y a respetarnos, avanzaremos por caminos de desarrollo humano integral. Como Iglesia Pueblo de Dios, continuaremos ofreciendo nuestro acompañamiento, por medio de los sacerdotes en todo el territorio caucano, para discernir las propuestas de la actual minga indígena, buscando que, con la participación de todas las fuerzas sociales, podamos construir escenarios de conciliación y trabajo, que respondan eficazmente a los desafíos de la realidad del Departamento del Cauca”.

Luis Guillermo Guerrero Guevara
Director General Cinep/Programa por la Paz