Como evento inaugural de la Feria del libro Cinep/PPP 2016 se presentó el número 88 de la revista Cien Días, una publicación trimestral que en esta ocasión se titula La Paz en el Acuerdo, y trae a los lectores un análisis crítico sobre los acuerdos entre el gobierno del presidente Juan Manuel Santos y las FARC. Alejandro Angulo dio inicio a la presentación con unas palabras muy oportunas para el momento coyuntural que los colombianos estamos viviendo: “No todos hemos sido víctimas directas de la guerra, pero hemos sufrido con las víctimas y tenemos una deuda espiritual con el país”.

Durante la celebración del evento se presentaron dos de los artículos que componen esta edición, el primero de ellos fue El ilusionismo de la paz, escrito por William Rozo quien busca aterrizar los alcances del acuerdo a la realidad “a lo sumo alcanza para frenar la confrontación armada con una de las guerrillas pero la paz es otra cosa, es todo un proceso”, mencionó el autor.

El segundo artículo presentado fue “Los derechos de las víctimas en el acuerdo de La Habana” escrito por Ángela Ballesteros y Jerry Garavito, quienes ofrecen a los lectores una mirada analítica sobre el Sistema Integral de Verdad Justicia Reparación y no Repetición, con el cual se pretende recoger y mejorar las experiencias de los anteriores sistemas de atención a víctimas. En esta última entrega Cien Días ofrece a los colombianos un análisis completo y objetivo de los acuerdos de paz con respecto a la defensa de los derechos humanos, la revista se puede descargar de forma gratuita.

La revista Cien Días vistos por CINEP/PPP es una publicación trimestral que circula desde 1988 y hoy se integra como blog a ElEspectador.com.

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Cinep/Programa por la Paz apoya el anuncio de la firma del acuerdo cese al fuego bilateral y definitivo

Junio 24 del 2016

Esta semana será recordada por los colombianos y por el mundo como un momento histórico para nuestro país: las FARC-EP por primera vez anuncian que dejarán las armas y acuerdan con el Estado colombiano un cese al fuego bilateral y definitivo.

El Cinep/Programa por la paz celebra este consenso entre las partes, pues reconoce que se trata de un avance trascendental en el camino hacia el fin del conflicto, que evidencia un compromiso real con el país en el camino a poner fin a los más de 60 años de conflicto armado entre esta guerrilla y el Estado.

El fin de la confrontación armada está cada vez más cerca. El reciente anuncio del Gobierno nacional y las FARC-EP señala una importante ruptura de la asociación entre política y violencia, que ha caracterizado la historia del país. Este acuerdo significa el compromiso explícito de cambiar las balas por los argumentos. Lo que se espera permitirá una participación política sin exclusiones, así se salvarían las vidas de muchos colombianos y colombianas en el futuro, para, en últimas, fortalecer la democracia.

Cinep/PPP reconoce que este es un paso decisivo hacia la consolidación de la paz, pero advierte que se trata de un paso en un largo camino de transformación del país que requerirá del acompañamiento de toda la sociedad colombiana y del apoyo internacional.

Por eso, Cinep/PPP llama la atención sobre algunos retos que representa esta firma para la sociedad civil, las organizaciones sociales, la comunidad internacional, el Gobierno nacional y la guerrilla de las FARC-EP; entre los cuales los más importantes tienen que ver con la refrendación de los acuerdos, su legitimación por parte de la sociedad colombiana, la implementación de cada uno de los acuerdos logrados y el fortalecimiento institucional necesario para garantizar su cumplimiento y garantizar la seguridad tanto de quienes hoy deciden dejar las armas como de la población que habita los territorios que hasta ahora estaban bajo su control.

Cinep/PPP sabe que la tarea de construir la paz, después de La Habana, es un propósito de Estado y sociedad que requiere debates y consensos de largo plazo en todos los espacios significativos, pues se trata de hacer transformaciones con un contenido ético profundo para lograr entre todos y todas, desde nuestras diferencias, la nación que queremos y que solo será posible si estamos dispuestos a cambiar como personas, organizaciones e instituciones”[1]. Por eso la construcción de la paz implica la realización de los acuerdos a partir de los territorios.

 Mayores informes para la prensa

Jennipher Corredor Sánchez | Coordinadora de Medios | CINEP / Programa por la Paz
Tel. 245 6181  Ext. 720 | Cel. 317 5029241 | Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.
 

[1] El Tiempo. Aclarar la paz. Una cosa es "hacer la paz" y otra "construir la paz", que viene después y no se hace en La Habana. Francisco de Roux. 13 de mayo de 2015.

Del 10 al 12 de diciembre de 2015 se realizó en Tame, Arauca, el IV Foro Internacional Horizontes para la Paz y la Reconciliación.

Un comunicado del ELN que anunciaba un paro armado de 72 horas empezó a circular justo en el momento en que la Caravana por la Paz se disponía a salir hacia el departamento de Arauca. El panfleto resultaba dudoso si se tiene en cuenta que el objetivo de la Caravana era difundir el esfuerzo que se hacía, desde Arauca, para promover el diálogo entre el gobierno y el ELN.

A pesar de las dudas, los ánimos no mermaron y, tras un tiempo de comprobación con líderes de la región y la fuerza pública, todo apuntaba a que el comunicado era falso y que las cosas en el departamento de Arauca se encontraban en absoluta normalidad. Finalmente la Caravana tomó camino. En efecto, un día después, el ELN emitió un comunicado –esta vez auténtico- que negaba de manera tajante el panfleto anterior.

Con el eslogan de «Por una paz completa», la Caravana pasó primero por los departamentos de Boyacá y Casanare para hacer la primera parada en Saravena. En la Caravana estaban, por supuesto, los representantes de la Iglesia Menonita Katherine Torres y Agustín Méndez, el Comité de Solidaridad con los Presos Políticos, el CINEP/PPP y el Frente Amplio por la Paz y la Democracia. En la primera estación en Saravena se sumaron los representantes de organizaciones locales de jóvenes, adultos mayores y población discapacitada, donde se hizo un llamamiento público para que el ELN se integrara a la mesa de diálogo de La Habana.

El primer día terminó con un recorrido por Fortul y finalmente, la llegada a Tame. Al día siguiente, desde las diez de la mañana empezó el IV Foro Internacional Horizontes para la Paz y la Reconciliación. El objetivo del Foro era abrir un espacio de participación a la sociedad civil en procesos de transición hacia el escenario de posacuerdo; en el evento también estuvieron presentes las autoridades locales y la fuerza pública.

Conviene detenerse aquí para resaltar los puntos importantes en el Foro, ya que hay asuntos que preocupan particularmente a la población. Primero, la necesidad de implementar políticas públicas efectivas para la juventud, puesto que en un escenario de posguerra el crecimiento de la criminalidad es un fenómeno probable. A esto se le suman otros problemas como el alcoholismo, el consumo de drogas y la prostitución. También, desde la población campesina se habló de la precariedad del agro en el departamento y las preocupaciones por la seguridad de los trabajadores rurales.

Por supuesto, también se habló del papel de los sectores interesados en continuar con la guerra. Ya que la inversión en el aparato armamentístico le ha significado ganancias a cierta parte de la sociedad que se dedicó a conformar grupos de autodefensa para defender la infraestructura. La economía de extracción le ha costado al departamento una reducción importante de sus recursos naturales y un conflicto que llegó a disputarse con las armas. Adicionalmente, se contó con intervenciones de expertos de México, Nicaragua y Canadá para discutir lecciones y contribuciones al proceso participativo de Arauca y el país.

En conclusión, se destacó el papel de la juventud, que tiene la responsabilidad de continuar la labor de organización y que debe ser definitivamente incluida en un escenario de transición hacia el posconflicto. Se reivindicó el papel del campesinado, que ha quedado paulatinamente abandonado en los últimos años y ha sido uno de los sectores que más ha sufrido la guerra. Por último, se reafirma el llamamiento esencial de la actividad: promover el diálogo entre el ELN y el Gobierno, con el fin de incluir a todos los sectores de la población en la mesa de diálogos.

 

Diego Alejandro Caro
Lukas Spahlinger

Equipo ciudadanía y paz 

 

 

Tras los avances en el punto de justicia transicional adelantado en los diálogos en La Habana, el último diálogos CINEP/Programa por la Paz de este año puso en conversación a tres expertos sobre el tema. El pasado 3 de noviembre nos acompañaron Gustavo Gallón de la Comisión Colombiana de Juristas, Catalina Díaz de la Dirección de Justicia Transicional del Ministerio de Justicia y María Camila Moreno del Centro Internacional para la Justicia Transicional (ICTJ), en la moderación estuvo Alejandro Angulo, S.J.

Abordamos el tema de la creación de la jurisdicción especial para la paz, según Catalina Díaz “este mecanismo junto con otros como la comisión de esclarecimiento de la verdad, la convivencia y la no repetición y, la unidad especial para la búsqueda de personas dadas por desaparecidas son componentes de una apuesta integral para la satisfacción de derechos de las víctimas, y pueden ayudar a transitar de forma efectiva a la paz y garantizar la seguridad jurídica de las personas que participen”.

En torno a las inquietudes que suscita la creación de la Jurisdicción especial, Maria Camila Moreno adujo que: “una preocupación es que luego de una experiencia agridulce de justicia y paz  la verdad que surja de esa ruta de verdad judicial,  sea una verdad que no sea una verdad lo suficiente apropiada por la sociedad, si no hay una verdad apropiada por las víctimas y la sociedad vamos a tener un déficit de verdad.”

Ante la participación de la comunidad internacional “es importante  la actuación de los organismos internacionales como la Corte Interamericana de Derechos Humanos porque están vigilando los procesos adelantados en Colombia y eso constituye un punto de fortaleza para contrarrestar la debilidad institucional nacional” señaló Gustavo Gallón.

Los participantes coincidieron en que los adelantos en materia de justicia dados en La Habana apuntan a superar la impunidad, sin embargo, este proceso no está exento de discusiones legales y políticas. La apertura de escenarios democráticos proporcionará la seriedad, legitimidad y solidez para alcanzar los mejores diseños de implementación de mecanismos de justicia con los que será posible la satisfacción de derechos de las víctimas, la transición y el fin del conflicto.

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