El grupo de familiares de víctimas de crímenes de Boyacá VIDA MEMORIA Y DIGNIDAD,  actuando como Capitulo Movice Boyacá y apoyados por algunas organizaciones, seguimos dando a conocer los procesos de lucha contra la impunidad  en escenarios de encuentro que insistan en la idea de avanzar en materia de verdad, justicia, reparación integral y garantías de NO repetición de las diferentes violaciones a los Derechos Humanos cometidas por el Estado.

Como un acto de memoria y dignidad, seguimos dando continuidad a estas actividades recordando este 27 de noviembre a las 15 víctimas que fueron ejecutadas en lo que se conoce como La Masacre del Páramo de la Sarna, una labor que nace y se hace por las propias familias, madres hermanos y amigos, honrando así su memoria y dignificando su buen nombre.

Este año se conmemora la IX Peregrinación el día domingo 27 de noviembre de 2016 con el objeto de reiterar que la paz genuina y duradera solo es posible sin crímenes de Estado. Ese día desarrollaremos la siguiente programación:

  • 8:00 am: Salida de buses de la Plaza de la Villa de Sogamoso con destino al páramo de la Sarna.
  • 9:30 am: Saludo de bienvenida por parte de los familiares de las víctimas.
  • 10:00 am: Informe del proceso judicial de la masacre.
  • 10:30 Celebración eucarística, acto simbólico y presentación de la historia de vida de las víctimas.
  • 11:30 am: Presentación musical y artística en homenaje a las víctimas.
  • 12:30 am: Regreso a Sogamoso.

Para Recordar….

Historia de la masacre:

El 1 de diciembre de 2001 en el lugar conocido como Páramo de la Sarna (Via Sogamoso-Labranzagrande), un bus que cubría la ruta Sogamoso con destino a Labranzagrande fue detenido por un grupo de hombres armados, pertenecientes al grupo paramilitar de las Autodefensas Campesinas del Casanare, uno de ellos estaba dentro de los pasajeros y los demás esperaban en la carretera en un automóvil. Los paramilitares hicieron bajar a los 18 pasajeros del bus, acostarse boca abajo y ejecutaron a quince de ellos, principalmente con disparos en la cabeza. Sobrevivieron dos menores de edad y una mujer de la tercera edad. 

Las víctimas fueron doce hombres y tres mujeres, todos pertenecientes a población civil. Este hecho es conocido como la masacre del Páramo de La Sarna.

Las víctimas: 

  1. Luís Ángel Gil Orduz, de 30 años de edad, ingeniero.
  2. Tania Leonor Correa Pidiache, de 21 años de edad, estudiante de Medicina de la Fundación Universitaria de Boyacá.
  3. Mercedes Rivera, de 22 años de edad, trabajadora de la Administración Municipal de Paya.
  4. Luis Arturo Cárdenas, de 29 años de edad, director de la Umata de Paya.
  5. Isidro Alba Guío, de 54 años de edad, docente y sindicalista, director de Núcleo en Aguazul
  6. Jonh Fredy Poveda Bayona, de 17 años de edad, universitario.
  7. Luís Miguel Melo Espitia, de 17 años de edad, ayudante del bus.
  8. Abel Cudris Rodríguez, 52 años de edad, comerciante, padre de familia, residente en Soata.
  9. Gonzalo Rincón Barrera, de 30 años de edad, ingeniero sanitario residente en Sogamoso.
  10. Luís Alejandro Pérez Fernández, de 22 años de edad, estudiante de la UPTC.
  11. José Antonio Mongui Pérez, de 52 años de edad, comerciante residente en Sogamoso.
  12. Jairo Isidoro Peña, de 48 años de edad, desempeñó varios cargos públicos, esposo de doña Herminda, tenían un almacén de víveres en Labranzagrande.
  13. José Bertulfo Noa Rosas, agricultor de 50 años de edad.
  14. Herminda Blanco de Peña, de 44 años de edad, profesora y esposa de don Jairo.
  15. Hernando Gómez Garavito, de 32 años de edad, conductor del bus.

Los victimarios:

Estos hechos fueron cometidos con total colaboración del Ejército y la Policía con el fin de ejercer un control territorial en la zona. Hasta el momento han sido condenados los paramilitares Alquimides Pérez Parra alias “Gavilan”, Jose Dario Orjuela Martinez alias “Solin”, Hector German Buitrago Parada alias “Martin Llanos”, Hector Jose Buitrago Rodriguez alias “El patron, tripas o K1” y Nelson Orlando Buitrago Parada. Mediante la sentencia del 24 de agosto de 2015 proferida por el Juzgado 56 penal del Circuito Programa de descongestión OIT, radicado N° 110013104056-2014-00178, fue condenado Luis Afrodis Sandoval, quien trabajaba como informante del Ejército y era el enlace entre la fuerza pública y el grupo paramilitar, para cometer este y otros hechos en la región.

Acompáñenos el 27 de noviembre para exclamar en una sola voz que exigimos conocer toda la verdad sobre lo ocurrido porque:

Mayores informes:

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La vida de Mario y Elsa perdura en el recuerdo y en el sentir, permanece en el día a día de CINEP/Programa por la Paz. Como parte del homenaje que realizamos al cumplirse 19 años de su asesinato, presentamos la siguiente línea de tiempo que recoge algunos de los momentos sus vidas.

Hace 14 años, en el páramo de La Sarna, fueron asesinadas 15 personas, acusadas de pertenecer a la guerrilla, por paramilitares del Casanare. El pasado 29 de noviembre las familias de las víctimas y los habitantes de Sogamoso, veredas y poblaciones cercanas realizaron la VIII peregrinación para recordar los hechos criminales y mantener viva en la memoria las historias de sus seres queridos. 

  

El 1 de diciembre de 2001, Hernando Gómez Garavito conducía el bus de la empresa Cootracero que cubría la ruta Sogamoso-Labranzagrande. A la altura del páramo La Sarna dos de los ocupantes obligaron a Hernando a detener el vehículo, cuatro cómplices más esperaban en la carretera, los demás pasajeros fueron forzados a descender; acostados boca abajo sobre el pavimento, tres mujeres y doce hombres fueron asesinados con tiros de gracia. Sobrevivieron tres personas, dos menores de edad y Ercilia Garavito Granados tía de Hernando.

 

Mediante la sentencia del 24 de agosto de 2015 proferida por el juzgado 56 penal del Circuito Programa de descongestión OIT, fue condenado Luis Afrodis Sandoval, quien trabajaba como informante del Ejército y era el enlace entre la fuerza pública y el grupo paramilitar Autodefensas Campesinas del Casanare que cometió la masacre. Esta sentencia también ordena investigar al comandante del batallón Tarqui, Coronel Jaime Esguerra Santos hoy Mayor General  y Jefe de Operaciones del Ejército.

Familiares de las víctimas, organizaciones sociales y pobladores de municipios y veredas cercanas peregrinan al lugar de la masacre el último fin de semana de noviembre. Durante la conmemoración de este año se celebró una eucaristía, se recordaron historias de vida de las víctimas y como año tras año se suman símbolos de memoria. En esta ocasión, se instaló una placa conmemorativa con quince fotografías y avances del proceso judicial, acompaña así las quince veletas, quince cruces y quince piedras blancas en las que aún se lee“No más sangre, no más lágrimas. Por la vida, la dignidad y la justicia, mantengamos encendida la luz de la memoria” .

Revive aquí los sonidos de la conmemoración:

 

 

Creatividad cotidiana y motivar indagación del pasado sin olvidar el aquí y el ahora: elementos  hacer memoria

La construcción de memoria se está trabajando en los colegios de Bogotá incluso antes del posacuerdo. Las experiencias se presentaron en el Foro Pedagogías para la re-significación de la vida. Memoria y reparación en la escuela, el 24 de noviembre, convocado por la Secretaria de Educación Distrital y el CINEP/PPP.

Jorge Aponte, docente Universidad Pedagógica Nacional (UPN), ha trabajado el tema de la genealogía de la enseñanza y explicó en su intervención que, desde el proyecto que realizan, la memoria puede ser una posibilidad de transición para superar el conflicto. Desde hace dos años la UPN trabaja con sus estudiantes en la línea de investigación de los estudios de la memoria, que generalmente se ha desarrollado en países que han vivido conflictos complejos.

Dentro de sus pedagogías, Aponte afirmó que no se puede obligar a aprender, por lo que no resulta útil imponer una serie de contenidos prediseñados. Insistió en que es necesario producir las condiciones para despertar en los estudiantes el deseo, la curiosidad y el afecto de indagar el pasado y comprenderlo desde su presente.

A partir de este proyecto, proponen un enfoque pedagógico de enseñanza desde la historia reciente. Han realizado trabajos donde vinculan el pasado y el presente, y Aponte destacó como experiencia exitosa invitar a las aulas a personas que trabajan temas políticos y de DD.HH. para hacer más comprensibles los temas.

Laura Rodríguez, investigadora del CINEP/PPP, presentó la estrategia pedagógica “La travesía de la luz” que se ha implementado con niños, niñas y adolescentes (NNA) víctimas del conflicto armado, en instituciones educativas distritales. Por medio de la creatividad cotidiana, con actividades artísticas de las que participan, se busca fortalecer en los NNA la capacidad de apropiación de su historia de vida. El trabajo se realizó con colegios de las localidades de Suba, Bosa, Ciudad Bolívar, San Cristóbal y Usme; lugares donde se concentran la mayoría de las 30.000 personas víctimas que viven en la capital.

Al finalizar el evento, surgieron dudas sobre el papel de los docentes víctimas del conflicto y las posibilidades de desarrollar sus proyectos de memoria. Además, se propuso multiplicar las estrategias creativas de “La travesía de la luz” para aplicarlas en otros colegios.

 

Las luchas y el dolor de las personas victimizadas por el Estado y el paramilitarismo son analizadas desde la academia por Diana Gómez, antropóloga e historiadora, en su tesis doctoral “De vientre, amor y sangre” que expuso el pasado 20 de octubre. Ésta fue la primera presentación del ciclo de discusiones Transiciones en disputa. Pensando la paz entre teoría y práctica.

El trabajo de Gómez se centra en comprender la realidad de las víctimas en dos perspectivas: desde la transformación del dolor en capacidad de lucha y desde los afectos que se manifiestan en los cuerpos de quienes sufren la pérdida de sus seres queridos. Además, define su investigación como participativa y autoetnográfica, pues su padre, Jaime Gómez, fue desaparecido y asesinado cuando trabajaba como asesor de Piedad Córdoba.

“Los muertos tienen agencia” dice Gómez, integrante del movimiento Hijos e Hijas por la Memoria y contra la Impunidad, mientras planteaba la influencia de esos seres queridos en la continuidad de los procesos de lucha que motivan la conformación de colectivos en los que participan las personas victimizadas. En estos espacios se reconfiguran las relaciones de quienes los integran “son entendidos como familia, donde encuentran solidaridad y compañía”, asegura.

Paralelamente, Gómez explicó que existen unas cartografías del cuerpo, unos métodos que usa para que las víctimas puedan representar gráficamente las emociones de sus duelos desde las sensaciones en su cuerpo. Es así como, en uno de los ejercicios, un participante manifestó en un brazo (del dibujo que representaba su cuerpo) la esperanza y en el otro la venganza.

Para Gómez, las emociones de las víctimas  se han movilizado políticamente y “no hay paz posible si no reconocemos el gran poder del afecto”. Las víctimas le dieron características políticas a sus lazos de afectos al llevarlos a la esfera pública. “Hemos emergido del dolor… el amor por ellos [sus seres queridos asesinados] nos ha hecho luchar” expresó en su intervención Gloria Gómez, coordinadora de la Asociación de Familiares de Detenidos Desaparecidos (Asfaddes).

La antropóloga Gómez indicó que en este punto las víctimas actúan políticamente, dándoles un rol que va más allá de los testimonios que generalmente son registrados por la academia.  “Buscamos que la academia se acerque a la realidad y sobre todo a la sensibilidad de las víctimas” explicó la coordinadora de Asfaddes.

Esta primera presentación es parte de una serie de trabajos y discusiones elaborados por integrantes de Hijos e Hijas por la Memoria y contra la Impunidad alrededor de la paz, los sujetos victimizados y la justicia transicional. La segunda presentación, Justicia transicional  y neoliberalismo: debates para la construcción de paz,  se realizará en la Pontificia Universidad Javeriana el 3 de noviembre.

 
Gisselle Martín Chocontá
Equipo de comunicaciones