En el año 2018 se configuró una alianza entre el Cinep/PPP, la Fundación Gaia Amazonas y la Fundación Natura que, con apoyo de la Inter- American Foundation (IAF), orientó sus esfuerzos a fortalecer las estrategias participativas de construcción de paz en los pueblos indígenas de 13 Asociaciones de Autoridades Tradicionales Indígenas (AATI) del suroriente amazónico colombiano: Vaupés, Guainía y Amazonas.

Hablar de estrategias participativas de construcción de paz con enfoque territorial y colectivo, requiere establecer tres ejes analíticos: visión de la concepción de paz en el territorio, conflictividades desarrolladas en el mismo y las estrategias colectivas para la gestión pacífica de conflictos y la generación de alternativas sostenibles para la construcción de la paz.

Durante el desarrollo de este proceso de acompañamiento realizado por la Alianza con estas 13 AATI, se identificó que las autoridades de dichos territorios indígenas entienden el “vivir bien” como vivir en paz. Es decir, esa es su visión de paz territorial, caracterizada por el desarrollo de procesos de fortalecimiento del ejercicio de gobierno propio, a través del uso y manejo tradicional del territorio, y el respeto a sus estructuras sociopolíticas, económicas de sostenibilidad y de gobierno.

Sin embargo, este “vivir bien” se ha visto afectado históricamente por conflictividades asociadas a procesos económicos y socioculturales impuestos, y por visiones de desarrollo y ordenamiento territorial ajenas a la cosmovisión de los territorios indígenas amazónicos. En este sentido, en el marco de la alianza, se apoyó la construcción desde la voz de las autoridades indígenas, de una caracterización de 4 conflictividades identificadas por ellos, como aquellas que se mantienen en el tiempo, se transforman y tienen vocación de permanencia: colonización, minería, narcotráfico e imposición de la educación convencional.

A partir de lo anterior, se identificaron diversas iniciativas que se desarrollan en los territorios indígenas de estas 13 AATI, como formas de resiliencia y resistencia, que apuntan a la consolidación de su visión de paz a escala regional y local.

En este contexto, la alianza se reunió con las autoridades de las 13 AATI del 2 al 4 de septiembre en Bogotá, con el fin de consolidar estos resultados y generar un espacio de incidencia política con entidades de gobierno y otros actores aliados, propiciando un diálogo en torno a las conflictividades y estrategias participativas de construcción de paz en el suroriente amazónico.

Entender la paz como un derecho fundamental, es clave, en tanto se reconoce que se encuentra en el nivel de una política de Estado y no de una política de gobierno; sin embargo, visibilizar las realidades territoriales locales y regionales permite consolidar apuestas locales de paz, posibilitando la comprensión de esta desde una visión global e integral de la misma.

Amazonía, territorio de paz

Erika Parrado, investigadora de la línea de Iniciativas de Paz y una de las gestoras de este proyecto nos comparte cuáles fueron los aportes de Cinep/PPP en la participación de este convenio, los principales aprendizajes y las lecciones aprendidas de los intercambios de experiencias.

¿Cuáles fueron los aportes del Cinep/PPP a este proyecto?

Erika Parrado: Uno de los principales aportes fue complementar lo que GAIA y Natura venían trabajando en el tema del fortalecimiento a las organizaciones indígenas con una mirada desde la construcción de la paz.

Y el otro, en profundizar en metodologías situadas de manera que las investigaciones locales no solamente se seleccionaran de manera arbitraria, sino que respondieran a esa relación entre conflicto y paz. Desde Cinep/PPP propusimos una metodología de mapeo de conflictividades y mapeo de iniciativas de paz. Ya teniendo en cuenta ambos mapeos, surgen 5 investigaciones locales. La idea era que estas investigaciones dieran cuenta de estrategias de construcción de paz utilizadas para resolver alguna de esas conflictividades mapeadas. Ese es el aporte, en términos metodológicos y también en el camino que se genera para llegar a esas investigaciones.

¿Cuáles son los principales aprendizajes de las investigaciones?

Son muchos. En este caso, no era hacer investigación y acción participativa sino dar un paso más allá y explorar desde otras metodologías colaborativas. Lo colaborativo parte de un punto diferente porque ya no es solo la participación para la transformación de la realidad social, sino que es reconocer que el conocimiento que se genera ahí es igual de válido al conocimiento científico y académico.

Para nosotros fue un reto porque los talleres y los espacios de formación tenían que pensarse en función de unas metodologías que fueran atractivas y claras, no en lenguaje técnico, sino en un ir y venir entre las experiencias acumuladas por ellos y lo que nosotros podíamos brindar o facilitar. Entonces siempre salían ejercicios asociados al contexto, a la cotidianidad para poder luego dar el salto a las investigaciones. Así, ellos se daban cuenta que investigar no es algo que solo lo puede hacer quien tiene un título universitario, sino que ellos investigan todo el tiempo.

Por ejemplo, tener toda la experiencia en el manejo de plantas medicinales tradicionales es un gran ejercicio de investigación. Lo que pasa es que, su registro es un registro oral. Entonces otro aprendizaje es también explorar otros registros, reconocer que lo escrito no es la única forma de transmisión de conocimiento. Por ejemplo, el sonido, las imágenes, el video, incluso los ejercicios de memoria oral, son mucho más potentes y la escritura no tanto.

Uno de los aprendizajes es que no hay modelos únicos para la investigación, es decir, que no hay moldes, que no hay un “a,b,c” de la investigación, sino que ameritó hacer un trabajo particular con cada uno de los cinco grupos de investigación de manera que ellos mismos se dieran cuenta que el tema que ellos habían escogido lo habían escogido por algo y que ellos tenían herramientas para realizarlo pero que también esa misma información la tenían que hacer sencilla para poder regresarla a sus comunidades, pues ese era el sentido más importante de la investigación.

¿Cómo fue el proceso de intercambio de experiencias?

Al comienzo se planteó que se hiciera con 13 asociaciones de autoridades tradicionales indígenas y estas en conjunto iban a escoger cuáles 5 se querían profundizar. Los criterios eran muchos, desde pensar en la carga de trabajo que ya tenían las organizaciones, como aquellos que no habían tenido la oportunidad de trabajar en investigaciones. Se seleccionaron cinco caso distintos y esta diversidad hacía que tratáramos de pensar las metodologías de los espacios como espacios de intercambio de experiencias. Primero, porque es muy difícil que ellos se puedan encontrar en territorio, también porque las distancias son muy grandes y los costos son muy altos y porque son de grupos étnicos distintos.

Entonces tener a jóvenes que se están formando en liderazgos políticos, también daba la posibilidad para que ellos mismos se dieran cuenta qué habilidades podían aprender de los demás. Y en conocimientos estaba la cuestión de aprender de otros temas. Por ejemplo, PANI, que tiene un proceso que está arrancando de mujeres, aprendía mucho de ATIZOT que ya llevaban un largo camino en este proceso de mujeres. ACURIS que tiene 2000 plantas medicinales catalogadas aprendió de unos jóvenes de cómo hacer un catálogo con lo que ellos tienen. Era muy enriquecedor ver que a través de estos espacios en común se construía una confianza entre ellos y comenzaban a preocuparse por las demás investigaciones y por las personas detrás de estos procesos.

Las comunidades indígenas del suroccidente amazónico construyen paz

Mujeres gestoras de vida, conocimientos y saberes - AATIZOT

La Asociación de Autoridades Tradicionales Indígenas de la Zona de Tiquié (AATIZOT) documenta el proceso organizativo de las mujeres en el territorio como un aporte a la construcción de paz. 

 Gobernanza ambiental y construcción de paz para el pueblo Ñamepaco - ACURIS

La Asociación de Autoridades Tradicionales Indígenas de las Comunidades Unidas del Río Isana y Surubi (ACURIS) documenta los tres sectores que fortalecen el Plan de Vida como un aporte a la construcción de paz.

 

La importancia del conocimiento ancestral para el buen vivir - AATIVA

Las Asociaciones de Autoridades Tradicionales Indígenas del Eje Vaupés ATIVAM, AATIAM, ASOUDIC y ASATRAIYUVA, documentan la recuperación de prácticas culturales y el manejo sostenible de los bosques como un aporte a la construcción de paz. 

 

Pervivencia e identidad cultural del pueblo Miraña-Bora - PANI

 

La Asociación de Autoridades Tradicionales Indígenas PANI documenta los saberes y prácticas de la medicina tradicional como un aporte a la construcción de paz.

Construyendo la maloca del pensamiento etnoeducativo - AIZA 

La Asociación de Autoridades Tradicionales Indígenas AIZA documenta la implementación del modelo etnoeducativo propio como un aporte a la construcción de paz. 

 

 

Entrevista: Laura Inés Contreras Vásquez
Equipo Comunicaciones

El equipo de Derechos Humanos presentó hoy ante la opinión pública la revista Noche y Niebla n. 59º en donde se expuso el panorama de derechos humanos y violencia política para este primer semestre de 2019 enfocada en el departamento de Antioquia. En el evento participaron el director del Cinep/PPP, Luis Guillermo Guerrero; Winston Gallego y Carolina Moreno, de la Corporación Jurídica Libertad del Banco de Datos de Antioquia; Javier Giraldo, S.J., investigador de Derechos Humanos del Cinep/PPP y Alejandro Angulo, S.J., coordinador del equipo de Derechos Humanos del Cinep/PPP.

Los voceros hicieron un balance de las violaciones de derechos humanos y violencia política que recoge la revista a lo largo de sus páginas. Luis Guillermo Guerrero resaltó el propósito de la publicación, “reducir la vulnerabilidad de las víctimas ya que el desconocimiento y la invisibilidad de lo que ocurre puede llegar a proteger y blindar a los victimarios y a encubrir la continuidad de estos crímenes”. Una de las miradas del balance de esta publicación es el fortalecimiento del paramilitarismo, la revista recogió 157 amenazas de muerte por parte del grupo armado entre enero y junio de 2019. Así mismo, las ejecuciones extrajudiciales fueron 19 para este mismo periodo. Las detenciones arbitrarias de la Policía Nacional suman 32 personas y hay testimonios de 6 ejecuciones, además de otras violaciones por parte del Ejército Nacional.

Javier Giraldo, S.J., destacó el nuevo enfoque para esta publicación, “mirar cómo se están realizando en la cotidianidad la persecución y exterminio del liderazgo social de base”. La revista recopiló 48 asesinatos de líderes sociales en todo el país entre enero y junio de este año, también se presentaron 37 atentados y 54 amenazas entre líderes, lideresas y comunidades que trabajan por la defensa de los derechos humanos, además 12 asesinatos de desmovilizados en su mayoría de las FARC. Una de las mayores problemáticas de estos casos es que se desconocen los victimarios, “hay un máximo nivel de clandestinidad, que hace imposible investigar y saber la identidad del victimario”.

Carolina Moreno se refirió a las relaciones que existen entre las violaciones de derechos humanos con el modelo de desarrollo del departamento de Antioquia, “estas visiones atienden a intereses particulares de grupos económicos y algunos políticos, que además hacen presencia en las diferentes regiones”. Según Carolina, megaobras y megaproyectos como el Túnel de Oriente, la hidroeléctrica Hidroituango, entre otros, son los causantes de desplazamientos, masacres y asesinatos. Por otro lado, el desempleo, la seguridad, la pobreza y la informalidad en Medellín han aumentado durante este año convirtiéndola en una de las ciudades más desiguales de América Latina.

Winston Gallego expuso el caso del Bajo Cauca antioqueño planteando, “es la región más pobre del departamento de Antioquia” y resaltó, “han asesinado 26 líderes sociales. La mayoría eran del PNIS(Plan Nacional Integral de Sustitución)”. Después de la desmovilización de las FARC, el Bajo Cauca vivió un incremento de la violencia por parte de otros grupos armados que llegaron a ocupar la zona como las Autodefensas Gaitanistas de Colombia (AGC), Los Caparrapos, además de disidencias de las FARC. Según Winston, el incumplimiento de la implementación de los Acuerdos de Paz impide que la situación del territorio mejore.

“La asociación y las comunidades de paz son las herramientas para combatir esa lucha contra el militarismo y el paramilitarismo en las comunidades que están cansadas de la guerra” fue el llamado que hizo Alejandro Angulo S.J.  De esta manera, Luis Guillermo Guerrero recalcó que Noche y Niebla no es una revista estadística sino para la memoria de las víctimas y que esta publicación se da en un contexto de nuevas salidas violentas y cuestionamientos alrededor de la implementación del Acuerdo de Paz.

Lee aquí el informe regional Antioquia, la guerra en desarrollo

María Fernanda Vera
Equipo de Comunicaciones 

 

 

El contexto del conflicto armado que ha vivido Colombia por más de 60 años ha llevado a que se presenten numerosas consecuencias que han afectado a la población colombiana de diferentes maneras. Los constantes combates entre la fuerza pública y los grupos armados, han sido el escenario donde las acciones de ambos actores han afectado a la población civil; de esta manera surgieron en Colombia los crímenes por agentes del estado, donde funcionarios públicos han cometido violaciones de los derechos humanos.

Hay que aclarar que la figura del crimen de estado no tiene su origen en Colombia, pues como nos cuenta Luis Alfonso Castillo, miembro del Movimiento Nacional de Víctimas de Crímenes de Estado, “con el fin de la segunda guerra mundial se empieza a ver de manera sistemática la criminalidad estatal, aparece la figura del enemigo interno, que era la amenaza de la estabilidad del funcionamiento de los estados amigos”. Es así como estas acciones empezaron a presentarse sin ningún control, y con la excusa del enemigo interno en muchos países se han cometido asesinatos de personas que no hacen parte de un contexto de guerra.

De acuerdo con David Suárez, profesor de la Pontificia Universidad Javeriana, “cuando hablamos de Crímenes de Estado pareciera ser una paradoja, porque el Estado es quien está destinado por su posición a proteger la vida, la honra, los bienes y la integridad de cada uno de los asociados que hacen parte de ese presunto pacto social en el que el Estado se compromete a garantizar los derechos de las personas, y las personas contribuyen a que el Estado se sostenga”. Más allá de que el Estado se encuentre inmerso en un conflicto armado, su principal preocupación debe ser velar por la seguridad de las personas que se encuentran amenazadas por ese conflicto, sin embargo, diferentes motivos han llevado a que funcionarios públicos atenten contra la vida de la población que confía en ellos.

Las cifras en Colombia no son exactas, pero se habla de más de 10.000 crímenes de estado, algunos de los cuales han sido llevados ante la justicia para poder sancionar a los responsables. Aun así, se han presentado casos donde las instituciones no han cumplido con su labor y se ha tenido que acudir a instancias internacionales, como explicaba Julián González, de la Comisión Colombiana de Juristas, “la jurisdicción internacional se activa en circunstancias muy particulares, y es cuando se surte el proceso interno o cuando los medios de los que dispone el país no son suficientes y la investigación no es profunda, cuando habiendo los recursos y los medios hay un tiempo donde queda muerto el proceso.”

Es difícil que los casos de crímenes de estado desaparezcan, cuando en medio de la búsqueda por la verdad de todo lo que ha pasado en el conflicto colombiano, persisten los grupos armados ilegales y se siguen presentado muertes de civiles y líderes sociales. No obstante, desde la Comisión Colombiana de Juristas creen que existen los mecanismos para reducir el número de víctimas, ya que según Julián González “el acuerdo (de paz) tiene a la comisión nacional de garantías de seguridad, cuyo fin único es desarticular bandas criminales que surgen al final del proceso de paz. La manera más sencilla y clara que debería juntar a todas las fuerzas sociales y a los actores más escépticos del estado es el cumplimiento del acuerdo de paz, es la manera como se puede proteger de forma más idónea a los líderes sociales. Las herramientas están solo falta tomar la decisión política”.

Finalmente, el mensaje de los expertos a la población colombiana es a persistir, como afirma David Suárez “Hay que perseverar, ser valientes en medio de la muerte, de las amenazas y de las agresiones. La sociedad civil, los reclamantes de tierras, los líderes, indígenas, campesinos y afrodescendientes están luchando por lo que han luchado siempre, la única manera de avanzar es perseverar.”

En este Rompecabezas nos acompañaron:

  • David Suárez. Profesor de la Pontificia Universidad Javeriana
  • Luis Alfonso Castillo. Movimiento Nacional de Víctimas de Crímenes de Estado (MOVICE)
  • Julián González. Comisión Colombiana de Juristas



Deivyd Manrique
Periodista Rompecabezas

 

 

Una semana que trasciende el espacio y el tiempo. Después de 32 años Semana por la Paz busca declarar a Colombia territorio de paz. Cinep/PPP refrenda su misión y su voluntad de vivir y actuar por una sociedad justa, sostenible y en paz.

La historia de una Semana

Sin saberlo, la historia de la Semana por la Paz la empiezan a construir los jesuitas desde 1700 cuando encargan al artesano santafereño José de Galaz la elaboración de la Custodia de la Iglesia San Ignacio de Bogotá, conocida como ‘La Lechuga’. Más de doscientos años después y tras la venta de esta pieza al Banco de la República nace el Programa por la Paz, una obra concebida por la Compañía de Jesús con el objetivo de apoyar iniciativas de paz de la sociedad civil y en cuyo seno se originó la Semana por la Paz.

Exactamente fue un 9 de septiembre de 1987, en el marco del Día Nacional de los Derechos Humanos, que se desarrolló la primera versión de Semana por la Paz, un proyecto de promoción de la paz para visibilizar, aportar y promover las iniciativas de paz en el país. Luego, en 1993, la coordinación de este proyecto quedó a cargo de la Red de Iniciativas Ciudadanas por la Paz y contra la Guerra (Redepaz); para 1995, por invitación de la Provincia de la Compañía de Jesús, se unió la Pontificia Universidad Javeriana; y, posteriormente, en 2006, tras la unión del Cinep con el Programa por la Paz el Centro se suma a las organizaciones que integran el comité de impulso. Desde el 2011, Semana por la Paz adquirió una identidad propia y se convirtió en un espacio de la sociedad colombiana comprometida con la paz.

Según Luis Guillermo Guerrero, director del Cinep/PPP, “durante estos 32 años hemos insistido, persistido y resistido a todos los embates del conflicto para crear símbolos pedagógicos, para que respiremos por lo menos en un momento y pongamos a reflexionar acerca de la pregunta ¿Qué es la paz y cuál es su contenido?”. En estos 32 años de existencia se han realizado cerca de 32.000 actividades en los 16 departamentos del país.

“Somos territorio de paz”

En 2019, Semana por la Paz con el propósito de declarar a Colombia como un territorio de paz toma el lema “Soy y somos territorios de paz” para dejar atrás la polarización constante que se vive en el país alrededor de este tema. En esta Semana participaron más de 70 organizaciones, corporaciones, asociaciones y entidades gubernamentales, entre otras.   

Cinep/PPP también se sumó y, el pasado 3 de septiembre, se declaró territorio de paz a través de un acto simbólico donde más de 70 trabajadores de la organización entregaron sus “armas”, representaciones simbólicas de actos que los alejan de la paz, y firmaron un acuerdo con el fin de construir este ideal desde la cotidianidad.

Para el director, Luis Guillermo Guerrero, Cinep/PPP hace esta declaración “porque queremos dar ejemplo de que se puede construir paz hasta en lo más pequeño y de ahí en adelante”, esto significa, “dar el testimonio y uno que sea desde la profunda convicción de que si la paz no empieza también en esos pequeños territorios, bien sean geográficos o simbólicos, no estamos realmente empezando a tocar el germen de dónde está la base de la paz”. Esta base se encuentra en las relaciones con otros, con su entorno y con las demás especies donde se establece “cómo comemos, de qué comemos, de qué usamos, de qué compramos”. 

Por su parte, Andrés Aponte, investigador del equipo de Estado, conflicto y desarrollo, considera que “Cinep no se está declarando como tal como un territorio de paz, sino que está refrendando precisamente esa postura y visión que tiene de sociedad frente a la realidad colombiana que se ha vivido por más de 50 años”. Según Aponte, “es más que todo un respaldo a una misión y visión institucional que se compromete más allá de la coyuntura, pero que sin duda alguna está respaldando las transformaciones que se vienen dado en la sociedad con los Acuerdos de la Habana”.

Para conocer más sobre el sentido de la Semana por la Paz para Cinep/PPP escuche el siguiente podcast:

Un “proceso de paz” al interior

El proceso de declaratoria en Cinep/PPP tuvo dos momentos: uno personal y otro grupal. El momento personal se desarrolló una semana antes. En los pasillos y carteleras de la institución se platearon preguntas y reflexiones sobre aquellas problemáticas internas que se viven en el trabajo cotidiano y que impiden hacer de la paz una forma de vida. Durante una semana el equipo humano del Cinep/PPP escribió sus ideas y mensajes para enfrentar esas situaciones y elaborar una “agenda” de la negociación que sería insumo fundamental del “acuerdo de paz” que sería firmado en el acto simbólico.

Por su parte, el momento grupal se realizó en dos partes, primero, con los equipos de trabajo y, segundo, con toda la institución. Para el primero, cada grupo se tomó un tiempo de reflexión y diálogo sobre esas acciones o actitudes que se convierten en “armas” en la cotidianidad y que serían entregadas en la ceremonia como un compromiso para mejorar las relaciones con otros. Esta actividad se basó en la propuesta metodológica de la Semana por la Paz.

Finalmente, el segundo, fue la ceremonia de declaración, que se dio en las instalaciones de la institución y fue presidida por Jorge Julio Mejía, S.J., quien a partir de canciones invitó a la reflexión colectiva que se concretó en la ‘dejación de armas’ y la ‘firma del acuerdo de paz’. En el siguiente video conocerás un poco más sobre como Cinep/PPP vivió la Semana por la Paz:

 

Texto: Lida Bocanegra
Video: Miguel Martínez 
Crónica: Deivyd Manrique
Equipo de Comunicaciones 

 

 

El anuncio de “la continuación de la lucha guerrillera” por algunos excomandantes guerrilleros "Iván Márquez", "Jesús Santrich", y alias "El Paisa" junto con, aproximadamente, 17 hombres y mujeres, conocido el 28 de agosto pasado, no supone una crisis, una parálisis o una ruptura del proceso de paz. No es de esperar que tenga un efecto negativo sobre el proceso de implementación del Acuerdo Final, como tampoco un efecto de repudio a los compromisos del Acuerdo por parte del Gobierno nacional u otras instituciones estatales. Por el contrario, podría ser una oportunidad y servir de catalizador para que el Gobierno nacional y los gobiernos departamentales y municipales aceleren la implementación a nivel operativo.