En la segunda edición del año, Diálogos Cinep/PPP debatió acerca del primer año de gobierno de Iván Duque en relación con la implementación del Acuerdo de Paz, el asesinato a líderes sociales y la economía del país. En él participaron Sara Tufano, columnista de El Tiempo; Libardo Sarmiento, integrante del comité editorial de Le Monde Diplomatique y Sandra Borda, profesora asociada de la Universidad de los Andes.

Consuelo Corredor, moderadora, inició el diálogo planteando la falta de gobernabilidad del actual gobierno y con su primera pregunta abrió la discusión al respecto. Sandra Borda afirmó que esta temática se podría plantear en tres ideas: (1) la relación entre el ejecutivo y el legislativo en la que “el gobierno está ensayando un nuevo esquema de relacionamiento con el Congreso que en palabras de ellos mismo ‘no pase por las mismas lógicas de la mermelada’ con la que funcionó en el gobierno Santos”, (2) el estatus de gobernabilidad de Duque en relación con su partido y (3) la falta de consolidación de un proyecto de gobierno claro, “uno no pude poner un país a funcionar o a gestar política pública alrededor de un objetivo de esa naturaleza –economía naranja–”.

 

Esta lectura fue debatida por Sara Tufano . En su opinión, la decisión de mantener en los ministerios más importantes –Defensa, Hacienda, Relaciones Exteriores e Interior– personas de confianza del Centro Democrático representa “que los aspectos principales del gobierno iban a ser manejados por Uribe”. Entonces, para ella, la idea que se ha difundido de que el presidente no tiene gobernabilidad porque “es un presidente moderado”, “porque ha decidido gobernar con cero mermelada” o “porque no tiene las mayorías en el gobierno” se contradice con lo que realmente ha hecho Duque en el año no solo en la reducción del presupuesto sino en la agenda legislativa como la Justicia Transicional.  

En cuanto al manejo de la economía, Libardo Sarmiento denomina este como un gobierno perdido en los temas macroeconómicos que agrava el déficit comercial que venía en alza desde años anteriores. Este problema se acompaña por un déficit fiscal al que la reforma tributaria del primer semestre no respondió, un aumento en las cifras de desempleo y un “presupuesto que no responde a los problemas macroeconómico que tiene el país en el momento”.

Por otra parte, con relación a los asesinatos a líderes sociales Tufano indicó que existe una tipología especial en los liderazgos asesinados “no los están matando a todos, este es un plan sistemático y los líderes sociales que están siendo más asesinados y más amenazados son los que están trabajando el tema de protección a recursos naturales y de restitución de tierras”. En esta misma línea, Sarmiento planteó los asesinatos como un conflicto de clases sociales, “una arremetida contra las poblaciones rurales por el modelo económico llámese campesinos, indígenas, negras”; es decir, “es un proyecto hegemónico de destrucción de una clase”.

Revive aquí el minuto a minuto de este evento: 

Lida Bocanegra
Equipo de Comunicaciones

“El riesgo en que se encuentra la paz es equivalente al riesgo en que se encuentra la democracia” es lo que se concluye del texto Sociedad Civil y Construcción de Paz 2018-2019 investigaciones e iniciativas impulsadas por el proyecto piloto Impact Local Peace (ILP) realizado entre enero de 2018  y mayo de 2019  con apoyo de otras organizaciones como  Alianza para la Paz (APAZ), el Secretariado Nacional de Pastoral Social (SNPS), Foro Nacional por Colombia, el Centro de Investigación y Educación Popular/Programa por la Paz (Cinep/PPP), la Corporación de Investigación y Acción Social y Económica (Ciase), Policéntrico y el Extituto de Política Abierta.

En el texto, se hace referencia al papel de la sociedad civil en la construcción de paz en el país. La incidencia e inclusión que se le debería dar en el proceso de implementación de los Acuerdos de Paz permite entender que construir paz implica romper con las estructuras establecidas y las relaciones políticas que contribuyen a la polarización. Así mismo, se investiga la noción de las personas alrededor de lo que significa paz para ellas. Wikipaz, un experimento creado por el Extituto de Política Abierta y Policéntrico,  con el fin de construir un significado colaborativo de paz por medio de la interacción con los usuarios a través de opiniones, canciones, sentimientos, entre otros,  encontró que la sociedad civil no organizada hace una lectura en torno a la paz muy personal y diaria diferente a las utilizadas en contextos institucionales donde se habla de justicia e igualdad. Sin embargo, la sociedad está de acuerdo con los elementos fundamentales de avanzar, perdonar y la no repetición de la violencia y el conflicto armado.

Por otro lado, esta investigación hace una reconstrucción del conflicto armado colombiano, su origen, dinámicas, diferentes etapas y procesos de paz fallidos a través de la historia. Todo con el fin de tener un contexto específico, analizar los retos y complejidades a los que se enfrenta la sociedad civil para la construcción de la paz. Pero, sobre todo, resalta las oportunidades y fortalezas que hay desde la sociedad civil para la contribución de la paz en Colombia, como se menciona en el segundo capítulo “la construcción de paz y la democracia radica en la riqueza de su diversidad”.

Uno de los paradigmas que aborda, es superar la visión que se tiene de construcción de paz basados en el Acuerdo. Lo que se pretende es analizar la sociedad civil y su contribución a la paz “más allá de acuerdos políticos y de sus opositores”. A partir de casos reales como las consultas populares en el sector minero de Cajamarca, se observa la participación ciudadana, el fortalecimiento de actores locales y regionales, que hacen acciones plurales e incluyentes con las motivaciones que tienen para mejorar sus condiciones de vida.

Así mismo, se resalta que incluir a las organizaciones y comunidades excluidas históricamente hace parte de los desafíos que tiene el Estado para construir confianza alrededor de la construcción de paz en el país. El texto aborda las nuevas y novedosas formas de participación como las movilizaciones sociales y las movilizaciones digitales;sin embargo, estas son poco eficientes para romper la brecha de exclusión y barreras de alcance de algunas comunidades, además de “la fugacidad de su impacto”.

De esta manera, se hace el análisis de las implicaciones que trae el cambio de gobierno con respecto a la polarización actual del país. También explica y analiza la importancia de la inclusión en la construcción de paz a los opositores y detractores, con el fin de no excluirse por diferencias políticas “la paz debería ser objetivo de ‘izquierdas y derechas’”. Así mismo, analiza el papel fundamental que tiene la cooperación internacional en la implementación de los Acuerdos de Paz.

Finalmente, el texto concluye que la construcción de la paz no debe estar limitada por los Acuerdos entre Gobierno y FARC sino también a los demás grupos armados que siguen activos en todo el territorio nacional. Es necesario entender el contexto actual en el cual no toda la población está unificada en el anhelo de la paz; sin embargo, este sigue siendo un reto nacional, regional y local.

Lee aquí Sociedad Civil y Construcción de Paz 2018 -2019

 

María Fernanda Vera Sánchez
Equipo de Comunicaciones

La OACNUDH le ha cumplido a Colombia. En consecuencia, de manera respetuosa, Defendamos La Paz le solicita su intervención para asegurar la permanencia de la Oficina en Colombia por varios años más con el mandato original en su integridad -monitoreo de la situación, asistencia técnica al Estado y a la sociedad civil y reporte anual al Consejo de Derechos Humanos-, así como el acompañamiento a la implementación del Acuerdo.


 

 

 
 

 La Coordinadora  Integral Social  Mercadereña, articulación que reúne a organizaciones sociales del municipio de Mercaderes, convoca a la comunidad a votar NO en la Consulta Popular Legítima que se llevará a cabo el día 3 de agosto del 2019. Al mismo tiempo, llama a la solidaridad de organizaciones y procesos a nivel regional y nacional para que nos acompañen y apoyen en esta jornada por la defensa del agua en el macizo colombiano.


 

 

 
 

El Consejo de Consejo de Seguridad de Naciones Unidas estuvo de visita hace una semana en Colombia. Este Consejo se creó al final de la Segunda Guerra Mundial, con la única misión de mantener la paz mundial. Este Consejo está compuesto por las cinco naciones vencedoras de la Segunda Guerra Mundial quienes actúan como miembros permanentes: Estados Unidos, Rusia, China, Inglaterra y Francia, y diez naciones rotativas, que representan las diversas regiones del planeta.

Según el profesor Alejo Vargas, una de las mejores decisiones que se tomaron en relación con el Acuerdo de Paz, fue vincular al Consejo de Seguridad de Naciones Unidas como garante del mismo. Por eso, tanto la visita que hizo hace ocho días el Consejo como la Misión permanente de Naciones Unidas en Colombia desde que se firmó el Acuerdo Final de Paz y que el presidente Duque pide extender por un año más, significan un respaldo político internacional a la paz de Colombia. Para el embajador de Perú y presidente del Consejo de Seguridad, Gustavo Meza-Cuadra, el proceso de paz sigue siendo no solo un ejemplo para Latinoamérica sino para la comunidad internacional.

De otra parte, el Consejo de Seguridad llamó la atención sobre aspectos pendientes del Acuerdo Final que van cursando de manera muy lenta y que son responsabilidad conjunta del Gobierno y del Congreso tales como: la aprobación de la reforma política electoral, la aprobación de las 16 curules para que los territorios más golpeados por el conflicto tengan una representación, preferiblemente a través de víctimas del conflicto y varios desarrollos importantes del punto agrario más allá del diseño de los Planes de Desarrollo con enfoque territorial. Existe un largo camino por recorrer en lo relativo a la reconciliación y por la falta de una acción de implementación más decidida, conlleva a que implementación esté pasando por un estado crítico, afirmó la declaración de los visitantes. Sin embargo, el Consejo manifestó que el aspecto más sensible en la coyuntura es la seguridad y la garantía de la vida, para los excombatientes y de los líderes y lideresas sociales.

Según informaciones de la Misión de Verificación de Naciones Unidas, han ido asesinados 123 exguerrilleros, 10 han sido desaparecidos y 17 más han sufrido atentados, desde que se firmó el acuerdo de paz en el año 2016. Frente a esta situación, la iniciativa “Defendamos La Paz”, impulsada por diversos sectores de la sociedad, se ha programado para el próximo viernes 26 de julio, una marcha nacional por la protección de la vida de los líderes sociales, los defensores de derechos humanos y los excombatientes, a la cual están convocados todos los colombianos.

El Papa Francisco durante su visita a Colombia, hace dos años, expresó en Cartagena: “a nosotros, cristianos, se nos exige generar «desde abajo» un cambio cultural: a la cultura de la muerte, de la violencia, responder con la cultura de la vida y del encuentro. Nos lo decía ya ese escritor tan de ustedes y tan de todos: «Este desastre cultural no se remedia ni con plomo ni con plata, sino con una educación para la paz, construida con amor sobre los escombros de un país enardecido donde nos levantamos temprano para seguirnos matándonos los unos a los otros, una legítima revolución de paz que canalice hacia la vida la inmensa energía creadora que durante casi dos siglos hemos usado para destruirnos y que reivindique y enaltezca el predominio de la imaginación» Gabriel García Márquez.”

 

Luis Guillermo Guerrero Guevara

Director Cinep/Programa por la Paz