En el pasado mes de junio, la mesa negociadora en La Habana acordó la creación de la Comisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No repetición, considerada como “un mecanismo independiente e imparcial de carácter extra-judicial” que se pondrá en marcha una vez se firme el Acuerdo Final. 

Esta comisión se contempla como una de las acciones del punto 5 de la agenda, correspondiente a las víctimas, pues según Humberto de la Calle, jefe negociador del gobierno en La Habana, es urgente dar "respuesta a los colombianos, y en especial a las miles de víctimas que reclaman verdad.” Con tono enfático resaltó: “Lo hemos dicho antes y no nos cansaremos de repetirlo: las víctimas son la razón de ser de este esfuerzo por poner fin al conflicto". 

No obstante, muchos interrogantes surgen respecto a la pertinencia y viabilidad de la Comisión. ¿Qué nos dicen otras experiencias sobre la utilidad de las Comisiones de verdad? ¿Este mecanismo aplica para el caso colombiano? ¿Cómo garantizar verdad en un país que, en ocasiones, ha construido su historia también a base de mentiras, incluso, en los juzgados y desde la institucionalidad? Estas son algunas de las preguntas que intentaremos responder en este Rompecabezas.

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