Carta de las Mujeres del Caribe por la Tierra y el Territorio frente a la emergencia nacional por la violencia contra las mujeres

Carta abierta frente a la emergencia nacional por la violencia contra las mujeres

Esta carta pertenece al Blog de la Línea de movimientos sociales, tierra y territorio del Cinep/PPP.

En el mes de mayo mediante el Plan Nacional de Desarrollo (PND) “Colombia potencia mundial de la vida” se declaró, por primera vez en el país, emergencia nacional por violencia de género y aunque históricamente para las mujeres el solo hecho de vivir siendo mujeres supone distintos riesgos y violencias, nombrarlo como una emergencia nos da razón de la magnitud y la importancia que este tema merece. La violencia en nuestros territorios nos ha dejado inmensos dolores y daños, a los cuales las mujeres le hemos hecho frente desde la juntanza.

Hace unos meses la vida se detuvo cuando una de nuestras compañeras nos fue arrebatada por feminicidio, Eva Amaya Vidal. Perder a una compañera es un hecho del que nunca te repones y, sin embargo, todos los días tenemos que añadir a más mujeres a una lista que ni siquiera debería existir, Darlis (Carmen de Bolívar), Margot, Yulien, Hellen y Dulce María (Tuluá), sólo en las últimas semanas… La memoria guarda mucho dolor con cada nombre que nos resistimos a olvidar.

Han asesinado maestras, lideresas, madres, hijas, amigas, campesinas, indígenas, afrocampesinas, migrantes… quienes viven la violencia contra sus territorios incluyendo el cuerpo como el primer lugar que habitamos, de donde no te desplazan, ni puedes escapar

Frente al dolor que genera la muerte cuando nos arrebatan la vida, hemos tejido la palabra para desenredar el nudo que tenemos en el corazón e impulsarnos a seguir. Así, la Coalición de Mujeres
del Caribe por la Tierra y el Territorio
decidimos escribir una carta dirigida a las mujeres que ya no están porque han sido asesinadas; a las que seguimos acá viviendo día a día la situación de violencia y resistiendo a ella; a nuestras comunidades donde muchas veces no estamos seguras y al Estado colombiano. Es importante que el Estado la lea como garante de nuestros derechos, pero en caso de que no sea así, está carta es también para nosotras, porque la escritura es una forma de sanarnos y acompañarnos.

A las que ya no están

Compañera, hermana, tu ausencia se siente todos los días, en esos lugares donde intentaron que no estuvieras y en aquellos donde está tu rostro, pero no eres tú. Ahora yaces en nuestras voces, en cada palabra, en cada movimiento y proceso en el que no mueres. Tu rostro tiene nombre y nos rehusamos a que sea una cifra más en las noticias del día.

Las muertes violentas no deberían ser una de las razones para tomar fuerza, pero el dolor es tan intenso que se convierte en digna rabia y el camino para encauzarla es seguir luchando, porque además para nosotras ningún feminicidio tiene sentido. Sabemos que en muchas ocasiones llevaron su miedo y dolor en soledad al no ser escuchadas, y pese a que queremos mantenerlas acá, nuestras ancestras nos han enseñado a soltar sanando las heridas: no fue tu culpa amar, confiar, pensar que mañana sería distinto, dudar que te fueran a escuchar, creer que podías cambiarlo, querer escapar, estar paralizada por el miedo; debimos cuidar más de ti.

A las que seguimos aquí

Y es que sabemos de tristezas y dolor, pero también de resistencia y berraquera. A nosotras que seguimos aquí, a ti quien nos lees en este momento, te queremos decir que a pesar de las dificultades no estás sola. Esto lo decimos desde nuestro corazón. La violencia genera un dolor y sentir compartido que no podemos ni deberíamos llevar solas. Puedes contar con nosotras, vamos juntas en el mismo camino queriendo ser felices y viviendo en paz. Sabemos que eres fuerte, pero no tienes que resistir a la violencia sola, es en la unión donde se encuentra el refugio y el camino para transitar la digna rabia.

Nosotras insistimos en lo colectivo porque no somos libres solas, son nuestras voces juntas las que logran romper fronteras. Es la liberación de los cuerpos de todas lo que permitirá la liberación de mi cuerpo, de tu cuerpo, de nuestros territorios. Somos y seguiremos siendo las hijas, las amigas, las hermanas, las madres de aquellas que ya no están para seguir contando su historia, porque solo muere aquella que se olvida. Aquí estamos, un grupo de mujeres -como muchos que resisten en cada rincón del país- que luchamos día a día para lograr la victoria de un territorio libre de violencias hacia las mujeres.

A nuestras comunidades

Nos enseñaron a trabajar en comunidad, y para esta y todas nuestras luchas debemos estar juntxs, ser aliadxs, pero aún no sentimos su respaldo. Es en nuestras casas, en nuestras calles, en los lugares que nos niegan a habitar e incluso en aquellos donde amamos estar donde somos violentadas y asesinadas. Tenemos que entender que los territorios también son nuestros, incluyendo nuestros cuerpos, ¿qué responsabilidad asumirán ustedes en esta acción?

La violencia no es normal, el feminicidio es un delito y quedarnos calladxs no es la salida, no podemos ser cómplices de actos que impiden nuestro derecho a ser libres, a estar vivas y a disfrutar de nuestro ser ¿serás cómplice frente a los gritos, los celos, los golpes, el encierro, la burla de los medios y la validación de masculinidades violentas?

Queremos decirles que cuando se asesina o violenta a una mujer, surge toda una cadena de respaldo para caminar a nuestro lado, porque más que flores somos montañas y ciénagas biodiversas que reverdecemos una y otra vez, ríos que cuando se juntan crecen; ¿están dispuestos a juntarse decididamente a esta fuerza?

Al Estado

El feminicidio no es sólo la muerte, es todo el conjunto de acciones que van asesinando a las mujeres hasta el momento de la acción letal. No basta con atender el femicidio, es una acción que no solo tiene un efecto en la víctima inmediata, sino en la vida de todas nosotras y quienes quedan tras el asesinato de una mujer, niñxs, familias y procesos. Es bien sabido que entre más nos maten, más nos vamos a resistir y entre más resistencia hagamos, más violencia va a haber contra nosotras ¿cuántas muertes quieren ver para comprender que no nos vamos a rendir?

Conocemos las leyes nacionales e internacionales que, en teoría, nos protegen a las mujeres. Sin embargo, les solicitamos que se hagan efectivas, porque en algún momento a todas se nos han negado nuestros derechos, nos han violentado y no estamos protegidas. No es una situación nueva, nos afecta día a día y movilizadas por esta tristeza y frustración les pedimos mejoren sus respuestas institucionales frente a estos casos. Queremos confiar en que nos van a proteger, escuchar, en que no nos van a revictimizar o agudizar las situaciones de riesgo que enfrentamos, pero nos han fallado una y otra vez. Entonces, aunque no haya justicia, aunque la impunidad haya sido su lenguaje, creemos posible que esta situación cambie, que las instituciones nos cumplan y que todxs caminemos hacia el mismo objetivo.

La emergencia nacional sigue hasta que todas estemos a salvo, seguiremos aquí en pie de lucha
por las que no están, por las que seguimos y por las que vienen. Todas sin excepción merecemos
vivir sabroso, felices y juntas.

COALICIÓN DE MUJERES DEL CARIBE POR LA TIERRA Y EL TERRITORIO