Memorias del resguardo Campo Alegre del pueblo Wiwa

Memorias del resguardo Campo Alegre del Pueblo Wiwa

Nuestro resguardo se asentó a finales de los años 80 en la Serranía del Perijá, zona rural del municipio de Becerril (Cesar). En julio de 2015 fuimos obligados a desplazarnos por un conflicto interétnico, por ello actualmente nos encontramos retejiendo el territorio en el municipio de El Molino (La Guajira) donde buscamos salvaguardar y defender nuestros principios sociales, culturales y espirituales.

Tradicionalmente llamamos al resguardo Campo Alegre como Dzwimke, que en dumuna quiere decir “lugar donde se descubre una luz y se inicia una nueva conciencia y esperanza”. El 18 de julio del año 2015 fuimos obligados a desplazarnos del territorio tras un conflicto intercultural que surgió con el pueblo indígena Yukpa, debido a que estos últimos consideraban que los continuos procesos de titulación de tierras a campesinos e indígenas, ocurridos en la zona, eran una amenaza para el control que han ejercido sobre sus territorios ancestralmente.

Nuestras autoridades del resguardo, para evitar que la situación se tornara violenta, indicaron que abandonáramos las tierras por lo que algunas familias se trasladaron a la cabecera municipal de Becerril buscando refugios con familiares, mientras otras se asentaron en un antiguo centro recreacional que está en comodato por la Alcaldía conocido como La Ciudadela.   

Recientemente, tras el desplazamiento y las dificultades vividas, en especial espirituales, en el albergue La Ciudadela, donde habitan 80 familias Wiwa (444 personas), nos encontramos retejiendo el territorio en el municipio de El Molino (La Guajira), donde se está realizando la reubicación.

Reubicación del resguardo Campo Alegre del pueblo Wiwa, de Becerril (Cesar) a Los Molinos (La Guajira). 

El Instituto Colombiano de Desarrollo Rural (Incoder), actualmente Agencia Nacional de Tierras nos prometió una pronta reubicación y la retitulación de 1141 hectáreas sobre las que teníamos títulos como resguardo. Sin embargo, hasta el momento (2021) el Estado solo ha adquirido 313 hectáreas en dos predios de la zona rural de El Molino. Allí se ha asentado una parte de la comunidad 41 familias de las 113 en total y han denominado al territorio Dzwikumke: “lugar de construcción donde se materializó todo antes del amanecer, donde fueron entregados los códigos de la Ley de Origen (Shembuta) para cuidar los elementos de la naturaleza”.

El Estado solo ha adquirido 313 hectáreas de las 1141 que prometió.

Las tierras son insuficientes actualmente. Nuestra apuesta como resguardo y de nuestras autoridades es que toda la comunidad se traslade, pero para ello se esta realizando un proceso paulatino de territorialización, lo que requiere un proceso espiritual y de armonización para salvaguardar nuestro derecho a la vida como pueblo.

En cabeza del cabildo gobernador, seguimos insistiendo en que se nos mantenga el reconocimiento como resguardo y se nos haga entrega de las demás hectáreas de tierras prometidas. Además, buscamos mecanismos para revitalizar nuestras prácticas culturales y espirituales que han sido afectadas por el desplazamiento.

Llevamos a cabo entonces un reconocimiento por los tres troncos familiares de nuestro resguardo: la familia Torres, Malo y Chumunquero. Memorias vivas de nuestras tradiciones espirituales, sociales y territoriales.

Gerardo Antonio Malo: El abuelo
Elida Antonia Malo Malo
Manuel Malo

Conoce en detalle nuestra investigación en la publicación de la serie Juntanza. Tejer. Wiwas tejiendo memorias desde el corazón del mundo.