Parque de los fundadores

El parque es el epicentro administrativo, político y social de Cartagena del Chairá. A su alrededor, como la alcaldía; del orden nacional, como la estación de policía municipal, y lugares emblemáticos para la vida social del municipio, como la iglesia católica (Parroquia San Pedro Claver). 

Hoy el parque tiene una cancha múltiple en la mitad, la cual ocupa casi todo el espacio de la plaza, y un monumento frente a la estación de policía, construido en conmemoración de las víctimas del conflicto armado en la región que es objeto de disputa por parte de varias organizaciones en el territorio. 

La expectativa de varias organizaciones sociales es remodelar el parque para recuperar el espacio que hoy está ocupado por la cancha múltiple. 

¿Por qué es un lugar de memoria?

Lugar de memoria de hechos violentos del conflicto como el ataque guerrillero a la fuerza policial, que implicó su salida del municipio en 1994, o atentados y homicidios a candidatos y políticos chairenses. En épocas de bonanza cocalera, los comercios de sus inmediaciones fueron escenarios de violencia por ajustes de cuentas, riñas y homicidios. 

También es lugar de conmemoración de las víctimas de conflicto armado: un espacio donde mensualmente se visibilizan emprendimientos económicos de las víctimas. Frente a este parque está ubicado otro símbolo de apoyo y protección a las víctimas: la Parroquia San Pedro Claver. 

El parque de los fundadores es un lugar representativo del municipio porque es un espacio de encuentro, unión y recreación de la comunidad del municipio. Es conocido por todos los habitantes de Cartagena del Chairá. 

Es un lugar de memoria en el que se recogen distintos recuerdos, relacionados con la ocurrencia de hechos violentos, asociados al conflicto armado y la violencia social. Además, es un espacio de conmemoración de tales hechos, pero, también, de distintas formas de resistencia pacífica a la guerra. A su vez se ha transformado en un lugar significativo de movilización social y trabajo comunitario de las organizaciones sociales y de víctimas en el territorio. 

Es un lugar de memoria sobre hechos violentos asociados a la violencia social y el conflicto armado por la ocurrencia de hechos directamente en este espacio: en épocas de la bonanza económica, ligada al auge del cultivo y procesamiento de coca en la región, la cuadra vecina al parque central albergaba tabernas y prostíbulos en los que mujeres, provenientes de distintas regiones del sur del país, ofertaban trabajo sexual. A la par, bares y tabernas fueron los escenarios de transacciones económicas de quienes trabajaban en distintas labores del ciclo económico de la coca (cultivo, recolección, procesamiento y transporte). En voz de la comunidad, la plata llegaba y se iba en esas tabernas. Este escenario fue propicio para la ocurrencia común de riñas, ajustes de cuentas, homicidios y distintos hechos violentos. 

En paralelo, el parque central, en distintas ocasiones, fue testigo de hechos violentos entre la fuerza pública y la guerrilla de las FARC-EP. El más recordado de ellos fue el ataque a la estación de policía, ocurrido en el año 1994, donde varios miembros de la policía fueron asesinados.  Posteriormente, los miembros sobrevivientes de la policía decidieron abandonar el municipio de forma temporal, lo que permitió la consolidación del control social de la guerrilla sobre la población. 

El parque, a la vez, es un escenario de conmemoración de estos hechos, pero también de distintas formas de resistencia pacífica a la guerra: en el parque central, se erigió el monumento en honor a las víctimas de la fuerza pública frente a la estación de policía del municipio. De igual manera, en varias ocasiones se han hecho actos conmemorativos del 9 de abril, “Día Nacional de la Memoria y Solidaridad con las Víctimas del Conflicto Armado”, así como actos de conmemoración a las víctimas de desplazamientos masivos, como los de la comunidad de Peñas Coloradas y de Remolinos del Caguán. 

Además, frente al parque se encuentra la Iglesia católica, “Parroquia San Pedro Claver”, símbolo de protección y cuidado para las comunidades del municipio y de la región del Bajo Caguán. Para muchas víctimas, la Iglesia católica fue clave en la protección de comunidades, gracias a la negociación y mediación que la iglesia ejerció con los actores armados a favor de los y las habitantes de la región. A través de la labor humanitaria de la iglesia, muchas personas desplazadas pudieron tener acceso a alimentos por medio de la entrega de mercados. De forma espiritual y moral, la iglesia ha sido soporte para las comunidades afectadas por el conflicto. 

Rol de las organizaciones de víctimas, sociales o de la Mesa de Víctimas en el lugar de memoria 

Espacio clave la conmemoración, para las organizaciones que le apuestan a la cultura, a través del teatro, la danza y el muralismo, y para apuestas de emprendimiento económico. 

Las organizaciones de víctimas han jugado un papel fundamental en el Parque Fundadores por varias vías: 

  1. Al ser un epicentro de encuentro, organizaciones sociales y de víctimas participan y articulan con las instituciones municipales y departamentales en la realización de acciones conmemorativas. 
  1. Las organizaciones de víctimas, cuya apuesta de trabajo es el arte y la cultura, han encontrado en el parque un escenario cultural al aire libre, donde se han desarrollado obras teatrales y bailes. También, los muros de la casa cural han sido lienzos para puestas muralistas, agenciadas por estas organizaciones. 
  1. Varias organizaciones de víctimas, con apuestas económicas y de emprendimiento, han llevado sus productos artesanales a estos espacios.

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