Este espacio reconocido por todos los habitantes hoy es una calle pavimentada y amplia del municipio. Durante la década de los ochenta fue una pista de aterrizaje real, allí, por años, operó la aerolínea Satena, y fue lugar de aterrizaje y despegue de avionetas cargadas de coca y dinero.

Es un espacio recto, sin árboles ni casas alrededor, limitado por zanjas. 

¿Por qué es un lugar de memoria?

La pista es el punto que mejor refleja la economía de la coca como factor asociado al conflicto, guarda la memoria de lo mejor y lo peor del auge cocalero: por un lado, fue epicentro de violencia extrema, allí aparecían muertos “de parte y parte” que eran recogidos por los habitantes antes del amanecer, para que no fueran vistos por los niños y niñas al ir a estudiar.  

Por otro lado, es símbolo del progreso que promovió la economía cocalera. Recuerdos de bultos de coca y bultos de dinero dispuestos en mesas a lo largo de la pista se entremezclan con casas que conservan huellas de la bonanza. 

En esta pista, se unen dos contextos: el comercio y el narcotráfico (o, mejor, el auge de la coca). Es por esta circunstancia que la pista trae remembranzas buenas y no tan buenas. Se entrelazan historias. Al lado de la pista los habitantes sacaban una mesa, colocaban un bulto de coca y al lado un bulto de dinero; los aviones paraban en la pista y recogían la coca. En la historia de la comunidad, la pista era un epicentro de violencia extrema. Allí aparecían los muertos “de parte y parte” antes del amanecer, la comunidad los levantaba para que los niños que se dirigían al colegio no los vieran.  

Rol de las organizaciones de víctimas, sociales o de la Mesa de Víctimas en el lugar de memoria 

Mira este video del lugar