Rous empieza a caminar. Mujeres negras y quehacer docente

Rous empieza a caminar. Mujeres negras y quehacer docente

Este texto pretende abordar la relación que existe entre el campo de la educación y el cuerpo cosificado de la mujer negra. Ese cuerpo que, desde la época de la colonia hasta nuestros días, ha sido tratado y señalado como objeto de placer y no como un referente que aporta conocimientos y ha contribuido a la transformación de realidades sociales.

Aquí hablo de la relación que existe entre docencia y las corporalidades que la practican, o sea, el cuerpo de una mujer negra que es docente y las violencias en contra de las mujeres que no se ajustan a la imagen hegemónica racial y de género que impone la escuela. Un ejemplo de lo anterior es la presión sobre cómo vestirse y cómo llevar el cabello. Así es la forma en que el cuerpo de las mujeres racializadas es intervenido institucionalmente.

A partir de lo anterior se estructura mi narración. En cada palabra pongo en juego mis propias vivencias. Narro la posición que ocupo como una mujer negra y docente que ha tenido que desafiar el racismo y el patriarcado —o si se quiere, el patriarcado racista—, poniendo en riesgo mi trabajo, el sustento de mi hija, aunque me tilden de rebelde e inmoral. Con mi voz denuncio lo que parece invisible; cuando me narro, me reflexiono, me elaboro, avanzo en mí.

En cada palabra pongo en juego mis propias vivencias. Narro la posición que ocupo como una mujer negra y docente que ha tenido que desafiar el racismo y el patriarcado

Puede leer el relato completo Rous empieza a caminar. En la publicación de la serie Juntanzas. Trenzar resistencias. Memorias, relatos y sonoridades cartageneras.

Me han puesto a elegir: exigen que renuncie a mis construcciones identitarias; no saben lo que me ha costado llegar aquí, lo que me ha costado ir sanando las heridas del racismo. Pero estas violencias cotidianas hacen que siga decidida. No renunciaré. Sé que esta violencia no es un acto individual, no solo se dirige a mí. Se expande contra todas las mujeres racializadas. Mi narración representa una forma de resistencia y de sororidad con todas aquellas mujeres que han tenido que vivir situaciones como las mía. Soy una mujer negra, soy historia, soy madre, soy docente.